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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

PSICOLOGIA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS

TITULAR: Juan Jorge Michel FARIÑA

DOCENTES:
Lic. Prof. Dora SERUE

COMISIÓN: 2

ALUMNAS:

Akamine, Silvia DNI: 26.765.001
Perezlindo, Eliana DNI: 27.153.105

CUATRIMESTRE: 2 º 2009.-

“LOS FALSIFICADORES”
La película seleccionada para realizar la segunda evaluación, requerida para la materia Psicología, ética y derechos humanos, se titula, “Los falsificadores”, de Stefan Ruzowitzky, del año 2008.
Protagonistas: Kart Markovics, August Dile.
La misma transcurre en Berlín, corre el año 1936, época de la segunda guerra mundial. Salomón Sorowitsch, un famoso falsificador, es capturado y llevado a Mauthausen, a un campo de concentración nazi, donde lo obligaban a realizar trabajos forzados.
En una ocasión, en la soledad de una noche, se esconde para realizar un dibujo de un soldado alemán, el dibujo es encontrado por los alemanes, pero es tan bueno, que impresiona a uno de los capitanes que se encontraba en ese campo, es así que comienza dibujando retratos para algunos superiores y sus familiares, luego termina pintando murales en el campo. Después de cinco años de permanecer allí, deciden trasladarlo a otro campo de concentración en Sachsenhausen, para, con otras personas especialistas en impresiones, papeles, gráficos, retocadores, etc., armar la “Operación Bernhard”, ingeniada por los alemanes. La misma consistía en realizar falsificaciones de dinero, pasaportes, y documentos, que servirían para solventar económicamente a los nazis durante la guerra. El rol de Salomón es el de supervisor, debido a sus habilidades como falsificador.
Salomón, en un principio, cree que con tal de sobrevivir a la guerra, ayudar a la economía de los nazis en la guerra, no está mal, considerando las malas condiciones en que se encontraba antes de ser trasladado, y las de ahora, que habían mejorado considerablemente. La clave del personaje para poder sobrevivir, es poder adaptarse a las circunstancias.
La primera misión de falsificar libras, resulta un éxito, pero ahora debían falsificar dólares, trabajo que él mismo estaba realizando antes de ser detenido, pero que no alcanzaba a perfeccionar. Sin embargo, esta vez, uno de sus compañeros, Burger, engranaje importante para lograr la impresión de los billetes, decide sabotear la falsificación, ya que creía que de lo contrario, les estaría ayudando a los alemanes, y si lo hacía la guerra nunca terminaría. No importaba las amenazas de los capitanes alemanes y sus propios compañeros, él sostenía este sabotaje. Salomón, muchas veces, intenta persuadirlo, argumentando que era mejor falsificar los billetes a volver a las condiciones del campo de concentración anterior, a perder la vida, o que el grupo entero sea fusilado por este sabotaje, pero su compañero estaba decidido a no declinar. En uno de los diálogos, Burger le pregunta a Salomón, si su verdadero interés por falsificar los dólares, es la supervivencia o lograr poder imprimir los dólares, cosa que no había logrado hacer hasta ese momento.
Cierto día, Salomón, de rodillas, se encuentra limpiando el piso de un baño, entra uno de los capitanes, y mientras le orina encima a Salomón, le dice, con desprecio, que los judíos con tal de salvar sus vidas, son capaces de cualquier cosa. Que a él le daba asco eso. Esto enfurece a Salomón, que en seguida se dirige a lavarse, pero al mismo tiempo, lo deja pensativo.
Pasan los meses, y el capitán a cargo de la operación, se dirige al grupo, y les anuncia que si en cuatro semanas, luego de que habían pasado meses del encargo, no tenía los dólares falsificados, iba a fusilar a cinco personas, señala a cinco personas, para ser fusilados si no se obtenían los resultados vencido el plazo.
El día en donde es vencido ese plazo, se encuentran las cinco personas frente al capitán, este estaba esperando los dólares, y como no se encontraban impresos, decide matar a las cinco personas. En ese instante, entra Salomón con unos billetes que él sin ayuda de nadie, había conseguido falsificar. El capitán se encuentra satisfecho y decide no matar al grupo. Con esta acción, Salomón logra salvarle la vida al grupo de las cinco personas, todos los prisiones se alegran de lo conseguido por Salomón, sin embargo cuando él dirige su mirada a Burger, nota que éste lo mira con decepción.
Luego corrieron los días hasta que aparece un subalterno, y tiene la orden de desmantelar todo el laboratorio, nadie entiende nada, limpian el lugar, y cargan las maquinarias en un camión, que serán escondidos en los Alpes. Los prisioneros preguntan que van a hacer con ellos, y nadie sabe contestarles. En esa misma noche el capitán entra a la oficina y toma unos dólares que había escondido para su propio beneficio. Salomón lo descubre, se pelean y él agarra el arma del capitán, pero decide “perdonarle” la vida, lo deja escapar. En ese momento aparece Burger y le recrimina del por qué no lo mato. Al otro día no escuchan más sonidos, la guerra había finalizado. Era el año 1945.
En la ultima escena Salomón esta en una casa de juegos jugando a la ruleta y al poker. Anteriormente decide sacar todo el dinero de la caja de seguridad y apostarlo en los juegos, pierde TODO el dinero. Se va a la orilla del mar y, junto con una mujer tienen el siguiente diálogo: “Realmente que mala suerte tuviste, tanto dinero”, bailan sobre la arena, “No te preocupes, podemos hacer nuevo dinero” y quedan bailando.

Análisis
El análisis recae sobre el personaje de Salomón, trataremos de realizar una observación en donde trataremos de dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, desplegada en los tres tiempos lógicos, luego plantearemos una hipótesis clínica.
Circuito de la responsabilidad:
Primer Tiempo: Es aquel en donde el sujeto lleva a cabo una acción, acá el personaje decide realizar un dibujo en el campo de concentración, que luego es descubierto por los alemanes.
Segundo Tiempo: El personaje es interpelado por aquel acto, que vive como ajeno pero que le pertenece, y es a partir de esto en donde se resignifica su acción. Lo señalamos en la conversación mantenida entre Salomón y Burger, en donde este le pregunta sobre la verdadera intención acerca de la falsificación de los billetes (Burger le pregunta: “deseas vivir, o probar que puedes hacer dólares?”). Podríamos decir que aparece la figura de la culpa, ya que Salomón, en esta interpelación de su compañero, se queda pensativo.
Tiempo 3: En este tiempo es aquel en donde el sujeto puede responder por sus actos, podríamos hacer referencia, que hay un cambio de posición en Salomón, en el sentido, de que éste puede sustraerse ahora, de la demanda del otro, y de su función de ser el mejor de los falsificadores de su época, otorgado por los alemanes. Cuando logra despegarse de este rol, se convierte en una persona, que se puede desprender de sus actos anteriores, y en donde se podría observar la emergencia de lo “humano”, en donde, prima el valor de la vida humana, y las pequeñas cosas, más allá de sus interés personal. Al mismo tiempo, puede perdonar al enemigo (el capitán alemán), aquel que lo mantenía privado de su libertad.
Azar y necesidad
Observaríamos la azar, es la ocasión en que decide realizar el primer dibujo en el campo de concentración de Mauthausen, Salomón no tiene una intención predeterminada con esto, ya que no calcula ningún efecto con esta acción. (Se podría plantear, que el hecho de que el dibujo le haya gustado al capitán alemán, es azaroso, ya que, de la misma acción se podrían haber desprendido otro tipo de consecuencias: la muerte, si es que no le hubiese agradado el dibujo, por ejemplo, o algún otro tipo de represalias).
Con respecto a la Necesidad, podría pensarse que Salomón, tiene la necesidad de conectarse con el lápiz y el papel, como una forma de expresar su lado de sujeto, aquel que lo identificaba antes de comenzar los trabajos forzosos del campo de concentración (picaba piedras en una cantera). Es la necesidad de dibujar para dejar de ser objeto de los alemanes, para transformarse, aunque sea momentáneamente en un sujeto: “este que dibuja soy yo”. Él se representa a través del dibujo.
En este sentido, necesidad y azar se conjugan, ya que Salomón, al dibujar, desea que lo vean como sujeto, y no como un objeto manipulable, una cosa más dentro de un campo de concentración. Se podría pensar que a través del dibujo, el se posiciona como sujeto, delante de los otros, para ser observado, y para que los demás sepan que él está ahí.
Asimismo, se podría decir que más allá de su deseo de dejar de ser la misma roca que picaba, decide diferenciarse. Es así que decide dejar su dibujo a la vista de los demás, como manifestación de su presencia, ya que el dibujo, podría haber terminado en un tacho de basura, debajo de la almohada, es decir, eliminado del alcance de la mirada de los alemanes.

Hipótesis clínica
Salomón en un primer momento se presenta desde un lugar de “privilegio”, ya que, según los alemanes, es el único que puede lograr el mejor dinero, el más real, el es quien tiene el poder en sus manos. En la película vemos que, cuando ingresa al campo de concentración, le otorgan el titulo de supervisor, hasta ese momento parecería que a él le gusta su posicionamiento como el único, como el mejor del siglo, como el elegido, como si gozara de esto, disfruta de su rol. Esto tiene que ver con su pasado como criminal, ya que antes de entrar al campo, incluso su vida giraba en torno a la trasgresión. En este primer momento, realizar este trabajo de falsificador, no le resulta incómodo, ya que se correlaciona con la forma en que se ganaba la vida antes de ser capturado. No es como otro de sus compañeros que se queja ante el capitán alemán por estar cometiendo actos inmorales. Parecería que esto a Salomón no le preocupa. Es aquí donde podríamos ubicar la culpa, en donde Salomón es culpable por lo que dice y hace en su objetivo de falsificar dinero.
Plantearíamos como hipótesis clínica, que en realidad, el interés de Salomón es la de lograr el perfeccionamiento de la falsificación de los dólares, y finalmente imprimirlos. Sin importar el costo que esto signifique. Podríamos plantear que se convierte en una obsesión personal. Es lo que trata de alcanzar todo el tiempo.
Pero se podría pensar que se produce un quiebre cuando su compañero le pregunta cuál es su verdadero provecho, es a partir de aquí que se su interés pasa por sus compañeros, y no por salvar su vida propia, o la de lograr la falsificación de los dólares.

Con respecto al Particularismo podríamos mencionar que se relaciona con el personaje de Salomón ya que quiere lograr imprimir los billetes más fieles, más genuinos, mejor falsificados.
Es su objetivo personal al cual quiere llegar, es una meta con que el personaje se compenetra, en el ser el destacado, el que lo puede realizar y demostrarle a los otros que gracias a él los demás pueden lograr sus objetivos.

En el eje universal singular podemos ubicar que más allá de este campo, en donde la intención era la falsificación de los billetes (dólares), aparece la intención de Burger, de sabotear la operación, como una nueva singularidad emergente en este universo.
Salomón promueve un acto ético, es decir, cuando decide defender a Burger frente a sus compañeros, por el sabotaje, resiste el leyes morales de sus compañeros (el resto pensaba que el sabotaje no debía mantenerse por mas tiempo). Es aquí donde Salomón y “el sentido singular de su acto”, decide escuchar y entender los motivos de Burger, más allá de sus propias ideas o convicciones. “A los compañeros no se los delata, si lo haces, te mato”, le dice Salomón a uno de sus compañeros que quería delatar a Burger. Más allá de las circunstancias apremiantes, no hay tachadura del sujeto (Burger).
Para finalizar podríamos decir que el sujeto, en este caso Salomón, no puede alinearse completamente de su deseo, que puja por salir. Pero es evidente que el protagonista pudo realizar un cambio subjetivo, es decir, en primera instancia despojándose de su anhelo de ser el mejor, el que podía lograr la falsificación, y más tarde, cuando termina la guerra, y se encuentra cómodamente ubicado, de todo ese dinero que pertenecía a su vida anterior, empezar a tejer un nuevo horizonte con nuevos valores, y poder escuchar esa bella melodía del mar y de las notas musicales de fondo, ha dejado atrás su pasado como prisionero de su dinero.

BIBLIOGRAFIA

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• Fariña, Juan Jorge Michel: Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de la cátedra. Publicado en la pagina web de la cátedra.



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