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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

Psicología, ética y Derechos Humanos

Cátedra I: Fariña

Profesor: Fernando Pérez Ferretti
Alumnas:
• Portesi, Daniela LU: 31452702/0
• Liefeldt, Ayelen LU: 31641288/0
Comisión: 2

Buenos Aires – Curso de Verano 2011

Breve Síntesis del cuento “Los traidores” de Eduardo Sacheri

La escena del cuento transcurre en un bar. Nicanor, el protagonista, y un compañero de pasiones se sientan a tomar un café y a esperar que comience juntos el superclásico Morón vs. Chicago, mientras jugaba la reserva de Morón.
Entre comentarios surge un recuerdo de Nicanor en relación a una situación particular que se vive en el club con un jugador. Había jugado desde siempre en Morón y cuando fue exitoso se fue para un club que podía pagar mas por el.
Nicanor recuerda cuando era joven que había sucedido algo muy parecido con un jugador llamado Gatorra. Era jugador de Morón y se fue a Chicago, la “contra”, porque le ofrecían mas plata, se “vendió”. Pero en ese entonces, Nicanor también era un “vendido”, por las casualidades de la vida se enamoro de una “fanática” de Chicago y durante un tiempo tuvo que ocultar su verdadera identidad, su verdadera pasión, “el Gallo”.
Pero Nicanor en aquel superclásico en el que Gatorra gozo a toda la hinchada del gallo metiendo goles “de taquito” y de cualquier otra forma extravagante, no soportó mas la situación. En medio de la tribuna de Chicago grito “¡¡¡¡¡GATORRA VENDIDO HIJO DE MIL PUTA!!!!! que se escuchó hasta en la Base Marambio”. Lo que provocó que toda la historia que él había montado para poder conquistar a Mercedes se desmoronara en un segundo. Nicanor y Gatorra eran dos vendidos, pero Nicanor no lo aguanto más. La familia de Mercedes, ultra fanáticos del “torito de Mataderos”, desconcertados lo miran junto con la tribuna entera de Chicago. El “tal Alberto”, amigo de la familia de Mercedes y rival de Nicanor por la disputa del amor de ella, le pregunta: ¿Qué dijiste? Nicanor lanza una piña a la cara de Alberto haciendo que este caiga gradas abajo. Aprovechando el surco que deja la caída, Nicanor corre hacia la cancha. Trepa el alambrado habiéndose convertido en el enemigo número uno de la tribuna entera y comienzan a arrojarle cosas. Cae inconciente del lado de la cancha, lo que le salva la vida, y recién despierta cinco días más tarde.
El cuento termina cuando está por comenzar el superclásico Chicago Vs. Morón. Nicanor se despide del compañero explicando que por una promesa realizada nunca más en la vida volvería a gritar un gol de Morón contra Chicago ¿Qué promesa? «Vos jurame que nunca más gritás un gol de Morón contra Chicago. Nunca en la vida. Y yo le digo a papá que le guste o no le guste nos casamos igual.»

Azar y Necesidad

Para poder abocarnos de lleno al tema central del presente trabajo, el de la responsabilidad subjetiva, es necesario primero poder despejar dos cuestiones fundamentales: Azar y Necesidad ¿Cuáles son las situaciones de azar que vivencia Nicanor?
“A la salida me desencontré con los muchachos de la barra, así que entré a caminar por ahí, cerca de la cancha, pero me desorienté feo.”
Que Nicanor se haya perdido en el barrio de Mataderos es azar.
“Pero en una de ésas doy vuelta una esquina y la veo. No te das una idea, pibe. Era la piba más linda que había visto en mi vida”
Conocer a Mercedes es una cuestión de azar, no existe nada allí de que responsabilizar al sujeto.
“El corazón me dio un vuelco cuando me enteré de que el papá de ella era miembro de la comisión directiva (…) No sólo eran de Chicago: ya era una cosa como Romeo y Julieta”
Por último, el hecho de que Mercedes y toda su familia sea de Chicago es una cuestión de azar.
Ahora bien, ¿Qué podemos ubicar con respecto a la necesidad?
La pasión que le despierta a Nicanor el futbol pero más precisamente la hinchada de Morón, “el gallo”, determina las coordenadas de su necesidad. No es pensada la vida sin “el gallo”, sin sus colores, sin esa pasión que lo despierta todos los fines de semana frente a cada partido.

Circuito de la responsabilidad subjetiva

Como era habitual, Nicanor había ido a ver al gallo. Situaciones que ya hemos ubicado como azarosas provocan el encuentro entre el y Mercedes. Pero hay algo allí que Nicanor no esperaba, el azar lo sorprende y se encuentra interpelado ¿Qué es lo que lo sorprende? ¿Qué de esa situación lo interpela? Veamos:
“Dijo cinco palabras, pibe. Cinco. Pero bastó para que yo supiera que tenía la voz más dulce del planeta Tierra.”
Si pensamos en el Circuito de la Responsabilidad Subjetiva podemos ubicar como un tiempo 2 la voz de Mercedes, aquello que lo lleva a Nicanor a “traicionar los colores de su pasión” ¿Pero porque los traiciona? ¿De qué se trata esta traición? Las respuestas que Nicanor da a esta primera interpelación provocan un cierre en el circuito de la responsabilidad subjetiva.
Uno de los modos de responder cerrando el circuito es con el sentimiento de culpa. Es una de las figuras de la culpa. Nicanor monta una escena, una escena ficcional. Inventa ser fanático de Chicago para acercarse a su enamorada, pero no es sin consecuencias. Sus amigos comenzaron a cuestionar sus ausencias en la cancha del gallo, a lo que él respondía con mentiras. Claro está que no podía admitir su presencia cada fin de semana en la cancha de Chicago porque esto le daría vergüenza, que es otro modo de responder en base a las figuras de la culpa, así también como admitir a la familia de Mercedes que es un ferviente seguidor de los colores de Morón. Como explica D´Amore, las hinchadas de los equipos de futbol son comparables a los grupos religiosos en donde todo aquel que no comparta los ideales es profano, entonces Nicanor sabe que de asumir en ese momento su pasión haría que la familia de su enamorada no lo mirara con los mismos ojos.
Entonces, recapitulando podemos pensar un tiempo 1 en la vida que llevaba Nicanor hasta el momento en que conoce a Mercedes. Este encuentro resignifica aquel tiempo uno, es decir, el tiempo 2 le otorga un nuevo sentido al tiempo 1, a su pasión original. Y le otorga un nuevo sentido por las respuestas que el da a dicha interpelación. Ya nombramos el sentimiento de culpa que siente con sus amigos, pero podemos identificar otra figura de la culpa: la proyección.
“Ya iba para un año de mi traición inconfesa cuando se me vino encima el choque del siglo. Morón versus Chicago, con el malparido de Gatorra estrenando los trapos verdinegros luego de venderse a Lucifer por unos pocos pesos”
Encontramos que el enojo, la ira, la bronca que le despierta a Nicanor que gatorra se haya vendido al equipo rival por unos pocos pesos es una proyección del cambio de bando que el mismo estaba llevando a cabo. Esta actitud de su parte, lo justifica racionalizándolo:
“No me mirés así, pibe. Yo estaba compenetrado de mi papel, y Mercedes me tenía totalmente enajenado”
¿Qué lo enajenaba más a Nicanor? ¿Mercedes o Gatorra? Tanto Mercedes como Gatorra lo interpelan y despiertan en Nicanor pasiones distintas, una del lado del amor y otra del lado del ideal.
Encontramos una segunda interpelación: En el partido superclásico, cuando Gatorra mete el tercer gol empieza a gozar a la hinchada de Nicanor.
“cuanto más me calentaba conmigo, más me calentaba con él, porque mientras se besaba la camiseta más y más yo sentía que me decía: «Vení, Nicanor, vení conmigo acá al pastito, dale vos también algunos chuponcitos a la camiseta, dale Nicanor, no te hagás rogar, si vos y yo somos iguales, si los dos somos un par de vendidos, yo por la guita y vos por la minita, pero somos iguales; dale Nicanor, qué te cuesta, dale, sacáte el disfraz y vení, que estamos cortados por la misma tijera, pero por lo menos yo no me ando escondiendo»”
¿Qué es lo que lo interpela a Nicanor de esta situación? La puesta en duda de su pasión. Si Gatorra es un vendido, el también lo es. Los dos son traidores.
La diferencia entre el primer tiempo 2 que ubicamos y este segundo tiempo 2 es que las figuras de la culpa ya no fueron suficientes. Nos explayaremos mas en este punto cuando hablemos de la hipótesis clínica, pero no podemos dejar de mencionar que lo que lo interpela es la puesta en duda de su pasión, de lo que la pasión y los colores significan para él, el sentido que le da a su vida. Tiempo 2 donde el universo particular se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. ¿De que podemos hacer responsable a Nicanor? De asumir su verdadera pasión, de hacerse cargo de aquello que es causa de su deseo y de su padecimiento al mismo tiempo. Una singularidad en situación lo conduce a romper con un particular. Entonces, si pensamos el particular como los hinchas identificándose unos con otros por una misma pasión, la singularidad de haberse enamorado de mercedes y luego el goce de Gatorra a la hinchada conducen a expandir ese universal que hasta el momento en la vida de Nicanor reinaba.
Entonces, si no responde con las figuras de la culpa es porque hay un tiempo 3:
“De ahí en más no pude controlarme. Miré por anteúltima vez a la platea e hice un gesto de adiós con la mano. Después me erguí en puntas de pie. Hice bocina con ambas manos. Respiré hondo. Entrecerré los ojos. Y cacareé con todas las fuerzas de mi alma renacida un: ¡¡¡¡¡GATORRA VENDIDO HIJO DE MIL PUTA!!!!! que se escuchó hasta en la Base Marambio”
Pensamos un tiempo 3, un efecto sujeto, cuando la situación no pudo ser sostenida por respuestas estándares de la figura de la culpa, cuando Nicanor solo se encuentra con la incertidumbre de lo que puede sucederle, y sin embargo igual grita a los cuatro vientos su verdadera posición, cuando se hace cargo de su deseo sin importarle o medir las consecuencias que dicha situación conlleva. La responsabilidad subjetiva, es aquella que se configura a partir de la noción del sujeto del inconciente, se encuentra en el corazón de la dimensión ética y surge de la hiancia de lo simbólico, que llama al sujeto a responder, produciéndolo. Por eso es el sujeto que citamos como efecto. Es lo que ubicamos en el circuito de la responsabilidad subjetiva como un tiempo 3, el tiempo en que Nicanor se hace responsable de su deseo y de lo que ello conlleva. ¿Cómo distinguimos pasión de deseo? ¿Hasta donde llega el amor y hasta donde la pasión? Nicanor es responsable de cumplir esa promesa de nunca más gritar un gol de Morón contra Chicago a cambio de la propuesta de casamiento. Toda toma de posición subjetiva implica hacerse responsable de la pérdida y las ganancias que trae aparejada dicha postura. La pasión como causa de deseo, la pasión como padecimiento, como goce que abre camino al deseo.

Hipótesis Clínica

Tomamos el texto de Freud “Psicología de las masas y análisis del yo” para pensar como funciona el deseo de Nicanor.
Pensamos la hinchada de Morón funcionando como una masa, donde todos los hinchas se identifican de yo a yo, compartiendo un mismo ideal. Entonces, los lazos libidinales son entre ellos, por un lado y de ellos con el ideal, por el otro. Si hacemos una analogía del “ideal-morón” con “ideal-padre”, entendemos Morón como un sustituto del padre.
¿Qué le pasa a Nicanor cuándo Gatorra goza a “la masa”?, ¿Qué está poniendo en duda ahí? Está poniendo en duda su ideal.
Como hipótesis clínica, pensamos entonces que aquello que lo interpela es percibirse en falta con la masa y con su propio ideal, que su deseo tiemble y este puesto en duda. Si Gatorra es un vendido y pone en duda el ideal-Morón, él es igual a Gatorra, por eso no lo tolera, le está fallando a la hinchada y a sus colores gloriosos. Pertenecer a la hinchada de Morón es su pasión, pero también su padecimiento. Entonces además de la puesta en duda de su ideal, esta la puesta en duda de su identidad, de aquello que le da pertenencia, que lo ubica como hincha y no como un simple socio de Morón.
Así que decide hacerse cargo de su posición subjetiva y tomar el lugar que le corresponde dentro de la masa-hinchada sin importar las consecuencias y restituirse como hincha- masa vanagloriando Morón-ideal.

Bibliografía

• Dominguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Freud, S.: Psicología de las masas y análisis del yo. En Obras Completas. Tomo XVIII, Amorrortu editores, 1984
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: Un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Link Descarga Clase Teórica: ETICA 2007.10.18 Oscar-D’Amore Culpa y Responsabilidad



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