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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

SEGUNDO PARCIAL
DOMICILIARIO

Materia: Psicología, Ética y Derechos Humanos
Ayudante: María Elena Domínguez
Comisión: 10
Alumna: Verónica Natalia Vergatti
L.U.: 30.957.100/0
Fecha de Entrega: 19/11/2009

La película seleccionada para la realización del segundo parcial es “Madagascar”, película animada del año 2005, cuyos protagonistas son cuatro animales: Alex, el león; Marty, la cebra; Gloria, la hipopótamo y Melman, la jirafa. El personaje elegido para plantear el circuito de la responsabilidad es Alex (león).
El comienzo de la historia transcurre en el zoológico de Nueva York. En éste vive Alex, la figura principal del lugar, quien tiene su cara en todos los juguetes que se venden dentro del zoológico, protagonista del show principal para los visitantes, quien recibe su cena (filetes) en bandeja de plata, hasta posee peluqueros personales. Sus mejores amigos son los mencionados al comienzo de este trabajo, y cabría agregar, más allá de lo evidente, que son todos herbívoros, a diferencia del personaje que nos ocupa. Estos reciben los mismos beneficios que el león, sólo que no ocupan este lugar tan “especial” de protagonistas.
La cebra, quién cumple 10 años, sopla las velitas diciendo su deseo de volver a lo salvaje, salir de la ciudad y conocer sus orígenes. Ante este deseo, Alex lo intenta de convencer de que quedarse en el zoológico es lo mejor que les puede pasar. Esa noche Marty, la cebra, se escapa. Cuando Alex se entera de esto se enoja y dice “no muerdes la mano que te alimenta” e incluso demuestra cierta angustia y desorientación, cuando tiene que salir del zoológico para ir a buscarlo.
Detengámonos aquí un momento e introduzcamos algo de la importancia respecto a la función del zoológico. En referencia a las Instituciones totales , podríamos parafrasear a Goffman, respecto a que en éstas lo que se espera es la eliminación de ciertas oportunidades del comportamiento a modo de un cambio cultural, entonces sería no el reemplazo de una cultura por otra, sino evitar ciertos comportamientos. A su vez, el ingreso a una de estas instituciones totales rompería automáticamente con la programación del rol, ya que la separación […] dura todo el día, y puede continuar por años . Podríamos pensar que la Mamá-Zoo, alojó al león como a un hijo al que le brinda todo el amor, protección y cuidados, convenciéndolo que no podrá estar mejor en otro lado, más que con ella. Sin embargo, introduciremos aquí algo de carácter de lo Universal, en donde “todos los predadores son carnívoros”, es decir, el león es un predador por excelencia, pero esta función de predar es obstruida por esta Mamá-Zoo, ya que ella le da su comida servida en bandeja. Igualmente cabe mencionar, que la función que esta madre obstruye es inherente al león, ya que, como se verá, ésta emergerá. Por lo tanto, podríamos pensar que el eje Particular cumple con la premisa de “los leones comen carne”, pero para este león, y se completa la premisa, “no cualquier carne, sino la que se le sirve”.
Es necesario tener en presente lo antedicho, ya que será de utilidad, para más adelante, cuando se proponga la Hipótesis Clínica.
Luego de haber sido capturados en la estación de tren, en donde se encontraba la cebra para escapar, estos animales son encerrados en cajas con la intención de ser trasladados en barco a una reserva en Kenia, África.
Se presenta, entonces, un elemento del orden del azar, de lo no determinado, ya que durante el viaje, el barco es raptado por unos pingüinos, que también se habían escapado del zoológico, con intenciones de ir a la Antártida, y en el viraje del transporte, las cajas se caen y naufragan hasta llegar a la isla que le da el nombre a esta película.
Al encontrarse en un nuevo ámbito, Alex se desespera, se enoja con la cebra diciéndole repetidas veces que ella tiene la culpa de haber terminado ahí, e intenta algunos escapes fallidos. Luego, empieza a sentir hambre. Ubiquemos esto último dentro de la dimensión de la necesidad, es decir, después de un tiempo transcurrido era esperable que el león sintiera hambre. Volvamos un instante sobre Goffman. Él menciona que el interno una vez devuelto al mundo experimentará, dolorosamente, la pérdida irrevocable de aquellos roles que les fueron eliminados . Con esto queremos decir, que no nos resultaría nada extraño que un león que se fuera de los brazos (¿muros?) de la Mamá-Zoo, se comporte deficientemente en un ámbito completamente extraño para él. No resulta extraña su angustia, desesperación, ni su espera pasiva de alimento.
Durante la primera noche en la isla (y segunda noche fuera del zoológico) Alex tiene el siguiente sueño, al cual podemos ubicarlo como una parodia al sueño del personaje principal de Belleza Americana, es el siguiente: el león está a costado boca arriba y desde el cielo caen filetes, él juega con ellos y cuando está lamiendo uno de ellos, a punto de comérselo, se despierta y se ve lamiendo a la cebra. Ésta lo mira sorprendida y le pregunta “¿qué haces?”, Alex la mira, sale del paso con la excusa de que estaba contando la cantidad de rayas blancas y negras, y decide volver a dormirse. En un comienzo, debo admitir, que estuve tentada de ubicar esta entera secuencia en un primer tiempo, de hacerlo así caería en un error, ya que si bien es una acción que se agota en los fines para los que fue concebida, es decir duerme y se despierta, aparece aquí un elemento que no pertenece al universo del discurso de Alex, y éste es que se encuentra lamiendo a la cebra. Ésta interpela al león para que responda por esta acción, sin embargo, Alex impide respondere a esto mediante una evasiva. Aún así, hagamos un recorte de esta escena y retengamos, para más adelante, tan sólo el sueño.
Al día siguiente, aún con hambre, juega “a la mancha” con la cebra. Se comienza a ver algo en torno a esta naturaleza salvaje que la Mamá-Zoo venía impidiendo que apareciera, como por ejemplo, Alex comienza a correr en cuatro patas (cuando antes siempre aparece en posición bípeda), le empiezan a salir garras y manifiesta cierta excitación psicomotríz.
Avanzada la película, nos encontramos con una escena que nos interesa. Ésta se despliega en una fiesta compartida con otros animales más pequeños físicamente respecto de los personajes principales. Alex aquí tiene una ilusión (debido al hambre) en la cual todas las imágenes de los animales son reemplazadas, transformadas, en trozos de carne. Es aquí en donde Alex llega a morder a la cebra y cuando ésta vuelve a preguntar por lo sucedido, nuevamente niega que él la haya mordido.
Con esto dicho, retomemos aquella primera respuesta que tiene el león hacia la cebra cuando se despierta y se encuentra lamiéndola. En ambas escenas la cebra la hace una pregunta al león respecto a su accionar, sin embargo, el león no responde. Tengamos presente aquello que dice Oscar D´Amore en Responsabilidad, subjetividad y culpa “[…] la negación, la proyección y las formaciones sintomáticas […] En ellas la culpa, por distintas circunstancias, no favorece el efecto sujeto”, luego dice “Pueden ir en su lugar formaciones y transformaciones a modo de respuesta a la interpelación”. Con esto, queremos decir que hasta el momento sólo emerge la culpa como tapón, obstruyendo la función de ob-ligar a una interpelación, a una emergencia subjetiva. Como luego se verá, esto no seguirá siendo así.
Aún con la ilusión en la retina, el león comienza a perseguir a la cebra con intenciones de cazarla. Aparece aquí nuevamente un elemento del orden del azar, ya que un coco (no se sabe si alguien lo lanza o si se cae de alguna palmera) pega en la cabeza de Alex, haciendo que éste se frene y “vea” que aquel filete que perseguía para comer, se transforma en la cebra. Entonces se pregunta “¿Qué me pasa? ¿Qué hice? Soy un monstruo… me tengo que ir”. Y es por esto que decide irse hacia la zona de los predadores, hacerse una jaula y quedarse allí dentro.
Detengámonos aquí. El suceso que se acaba de relatar lo podríamos ubicar en un segundo tiempo, ya que es aquí donde aparece la perplejidad del león interpelado por aquellos elementos que le son disonantes, pero que sin embargo le pertenecen, resignificando así, aquel primer tiempo. ¿Cuál podría ser este? Nos atrevemos a decir que el sueño propiamente dicho.
Los elementos que aparecen en el sueño, sí pertenecen al universo del discurso de Alex, es decir, filetes, ya cortados, listos para comer. Esa es la representación de carne-comida que tiene el león hasta ese momento, es por esto de su espera pasiva durante días. Sin embargo, se podría ver algo en torno a la resignificación de aquel sueño, cuando ve que aquella representación de carne-comida, se funde (confunde) con la imagen de su amigo (la cebra). Esto produce un exceso que lleva al león a preguntarse por esto. Luego esta noción se refuerza con la aparición de un segundo sueño en el que ve filetes en lugar de gente cuando hacía su acto de presentación en el zoológico, como cerrando la idea de que “todo es carne, no sólo aquella que me sirven”. Se podría decir que el contenido manifiesto en ambos sueños aparece en uno más atravesado por la censura que en otro, pero que ambos en definitiva representan aquella cuestión predadora inherente del león que hasta el momento había permanecido oculto. Freud dice “uno debe considerarse responsable por sus mociones oníricas malas [ya que] es una parte de mi ser”. Aquella parte del ser produce, también, sus efectos.
Es en este segundo tiempo en “(…) donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que en consonancia con lo universal, demuestra la incompletud del Universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían”
Entonces ¿cuál es el primer efecto que esto produce en Alex? En un comienzo, ante la aparición de la culpa por querer comerse a su amigo decide encerrarse en una jaula como intentando emular la contención que le proporcionaba la Mamá-Zoo , y de esta forma evitar el tener que responder ante eso que le sucede. La evitación tapona la posibilidad de ob-ligar esta situación para poder ubicarla dentro del circuito de la responsabilidad. Encerrándose evita la puesta en marcha de su singularidad, no dando respuesta alguna. Sin embargo, lo que en un comienzo es culpa que tapona, luego se convierte en culpa que exige una respuesta al primer tiempo, a aquel sueño primero.
Hasta aquí tenemos un quiebre en el universo particular que sostenía a Alex, éste guiaba sus acciones y lo mantuvo firme, hasta que el deseo se hizo un lugar, desarmando aquellas estructuras previas y exigiendo su reestructuración.
Ante esta exigencia ¿cómo responde Alex? cancelando la evitación, saliendo de la jaula, como primera respuesta a la interpelación, que obturaba el efecto sujeto. Es así como: “Un sujeto puede pasarse la vida huyendo de sí mismo. Pero existen ciertas circunstancias en las que algo cambia, en las que se encuentra eligiendo…” pero aquí ya hay un cambio en la posición del sujeto, sin premeditarlo ya no es el mismo sujeto el que elige. Es decir, que decide, no desde el yo, no en forma conciente, desde lo particular, sino una decisión que cambia el curso de su existencia, un cambio de posición subjetiva donde el primer sorprendido es el sujeto.
Podríamos pensar, que se puede ubicar un tercer tiempo en estas coordenadas, cuando Alex, aún con el hambre que lo aqueja, decide probar sushi, el cual le gusta y dice “es mejor que el filete”. Aquí es donde se abre una singularidad.
Se puede observar entonces otra posición subjetiva que en el león del primer tiempo, se hace responsable de su sueño, ya no niega, ni se esconde. “Este tiempo tres es el de la responsabilidad subjetiva, el sujeto de la renuncia, el que puede sustraerse en los signos de un guión ajeno”. ¿Cuál sería este guión entonces? El de quedarse en aquella posición de hijo pequeño al que la Mamá-Zoo debe alimentar (como ella quiere), proteger y contener (desde varias perspectivas del término) como una “todo poderosa”. Tal era así, que cuando Alex necesitó de sus habilidades para sobrevivir fuera de aquellos muros, no contaba con las herramientas necesarias, es decir, esta madre de repente se encontraba en falta con su hijo. Así el tiempo tres “…va más allá del horizonte, es el tiempo del despertar” .
Expongamos lo siguiente: Freud en Duelo y Melancolía dirá que en un primer momento, el yo frente a la pérdida de objeto, hará un examen de realidad, el cual permitirá pronunciar el juicio de existencia; sin embargo el sujeto se rehúsa a dicha pérdida por el dolor que causa el desamparo psíquico. Por lo tanto, se apela al mecanismo de la desmentida, escindiendo el Yo, uno de ellos afirma el juicio de existencia, y el otro, regido por el principio del placer, se rehúsa a pronunciar dos juicios: el de la castración materna y la muerte del padre. Ambos lo defienden de la decepción respecto de un ideal que funciona como garante de la existencia del ser del adolescente. En un segundo momento, se produce la sobreinvestidura de los recuerdos y representaciones, aparece la nostalgia por aquellos objetos perdidos. En un tercer momento, hay desasimiento de ese objeto, porque los padres actuales no son lo que el adolescente desea, ya que no le dan lo que él espera. Esto genera dos dolores psíquicos: uno, referido a la idealización de los padres y de su propia omnipotencia, y el otro, el sentimiento de aniquilación de sí. El alcanzar el sentimiento de sí, dependerá de la posibilidad de elaborar esas pérdidas.
También Aberastury y Knobel en el libro La adolescencia normal describen tres procesos de duelos por lo que atraviesa el adolescente: El primero de ellos el duelo por el cuerpo infantil, referido a la irrupción de los cambios biológicos que impone el cuerpo y su posibilidad de identificarse con ellos, con el nuevo cuerpo. El segundo, el duelo por los padres, en el cual se debería desinvertir la historia de la constitución del objeto y del Yo, aunque el adolescente intente retener esas figuras en su personalidad buscando contención y protección. Y el último, duelo por la identificación infantil, que lo obliga a renunciar a la dependencia, lo obliga a aceptar responsabilidades y le permite tener contacto con el objeto exogámico. Estos procesos de desidentificación y reidentificación, no se producen sin dolor, ni culpa, sin embargo esto es lo que posibilita liberar el deseo y construir el futuro .
Retengamos estas cuestiones, ya que servirán de fundamento para la Hipótesis clínica.
Cabría destacar que uno es responsable desde el primer tiempo, ya que siempre vamos a ser responsables de nuestra posición subjetiva como sujetos del inconsciente. La cuestión sería si logramos hacernos responsables, lo que correspondería con el tercer tiempo, con aquel cambio de la posición subjetiva, donde hay “una relación ética con el deseo”
En este punto, nuestra Hipótesis clínica, es decir, la sobreimpresión del primer tiempo y su resingnificación, gira en torno a que Alex se podría estar enfrentando a su propio deseo de una salida exogámica, ya que estos cambios que él percibía como extraños, los cuales hicieron mella en el universo del discurso manejado por él, respecto a la emergencia de aquello “salvaje” (pulsional) coincidirían con los cambios físicos y psíquicos por los que pasa un adolescente hasta encontrar una posible salida exogámica, manifestándose en el sueño como una primera necesidad de encontrar en el afuera aquello que el adentro ya no podía brindar. La irrupción de los procesos biológicos descriptos en el duelo por el cuerpo infantil los podríamos correlacionar con el momento en que Alex comienza a correr en cuatro patas, le salen garras y tiene la excitación psicomotríz. Por lo tanto, el ser un monstruo que resignifica el sueño de la carne, no sería más que dar cuenta de algo relacionado con los procesos de duelo que el león estaría pasando. La progresiva desidentificación con la Mamá-Zoo hace necesario que el león se aleje de los muros/brazos de aquella madre, percibida en un comienzo como completa, para poder encontrar aquellas herramientas que no le habrían sido dadas para desenvolverse adecuadamente en el ámbito externo al zoológico. ¿Cómo culmina este proceso que atraviesa el león-adolescente? En primer lugar, no esperando, ni aceptando la comida que la madre ofrece, sino eligiendo la propia. En segundo lugar, cuando ya estaba todo listo para volver al zoológico dice “¿por qué apurarnos? Quizá podríamos hacer un par de paradas en el camino”.



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