por 

PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
Cátedra I
Profesor Titular: Juan Jorge Michel Fariña

PARCIAL DOMICILIARIO

 Comisión de Trabajos Prácticos n° 28
 Docente a cargo de la comisión: Serué, Dora Alejandra
 Integrantes:
 Brero, Ma. Pilar L.U: 31090216

 Montorro, Romina L.U: 316062690

PRIMER CUATRIMESTRE – AÑO 2010

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

1) El autor elige, en relación a la película Magnolia, formular el tema ¿Qué se puede perdonar a un padre y que no? Siendo que el autor plantea tres historias de padre-hijo diferentes, nosotras tomamos la segunda que describe el autor: es la relación de un padre rico a punto de morirse de cáncer con su hijo. El padre abandonó a su hijo cuando éste tenía 14 años, mientras su madre se estaba muriendo de cáncer. Creemos que el autor centra la responsabilidad subjetiva en relación al hijo, que frente al hecho de la muerte de su padre debe decidir si perdonarlo o no. La decisión es el acto mismo donde se funda un sujeto que elige, ese acto lo funda en una posición distinta de la que antes tenía. Es un acto para el cual no hay garantías.
Frente al odio que el sentía por su padre lo primero que se pregunta es si va a ir a verlo o si ese odio hará que no responda al llamado. Entendemos la “responsabilidad subjetiva como aquella que interpela a un sujeto quien debe o puede dar respuesta, responder por su acto” . El hijo responde al llamado, va a ver al padre, le reprocha haberlos abandonado y finalmente no lo perdona. Al respecto el autor plantea una hipótesis: “si el hijo hubiera perdonado a su padre hubiera traicionado su propia existencia en tanto sujeto libre de herencia, libre de genealogía”. El hijo elige ir a ver al padre y no perdonarlo “el capricho de un padre lo había dejado entregado a la muerte de una madre” , no le dio la posibilidad de elección. Al final del comentario de la película, Ariel va a plantear que “la ocasión de elegir permite la existencia del azar; no hay libertad posible sin capacidad de elegir. Efectivamente, hay cosas que de un padre se pueden perdonar, y hay cosas que no está en un hijo perdonarlas.”

2) La interpelación subjetiva es la que pone en marcha el circuito de la responsabilidad. El tiempo de la interpelación es un tiempo 2 que vía retracción, resignifica los elementos, los cuales se convierten en un tiempo 1. La retroacción del tiempo 2 sobre el tiempo 1, posibilita la emergencia del tiempo 3.
Podemos ubicar la interpelación en este caso en el momento del llamado telefónico del enfermero que le comunica a Jack que su padre se esta muriendo. Este tiempo 2 funda el tiempo 1, que sería el momento en el cual en la entrevista monta una ficción sobre la muerte de su padre. Se encontraron el deseo del sujeto de querer ver muerto al padre y el hecho real de que el padre se estaba muriendo, la culpa por este decir inconsciente poniendo en juego algo del deseo, es el que interpela al sujeto y pone en marcha el circuito.
La ligadura de ambos tiempos obliga a responder a esa interpelación. Del abanico de posibles respuestas que pueden abrirse consideramos que en este caso se abre un tiempo 3 como responsabilidad subjetiva. Podríamos considerarlo en el momento en el cual Jack no se queda detenido en esta culpa sino que se produce un efecto sujeto, el personaje puede hacer algo con ella y lo va a ver al padre. Expone su deseo de muerte hacia el padre, se hace responsable de su deseo.

3) El elemento de necesidad que podemos ubicar en la situación es la enfermedad terminal del padre y la muerte como aquello que va a ocurrir inexorablemente, este hecho queda por fuera de la responsabilidad de las personas. Este punto también lo podemos relacionar con un desastre, donde el sufrimiento esta ubicado en la fragilidad del propio cuerpo: enfermedad que lleva a la muerte. Frente a esto, tanto la persona que sufre la enfermedad (en este caso el padre) como los allegados (mujer e hijo), tendrán diferentes formas de alteración simbólica a lo que llamaremos catástrofes, esto podremos observarlo desde las diferentes respuestas ante el desastre.
Podemos ubicar del lado del azar, la coincidencia del llamado del enfermero que transmitía la noticia de que el padre se estaba muriendo en el momento que Jack (hijo) estaba en medio de una entrevista diciendo que su padre estaba muerto. En el azar el sujeto no puede elegir, sino que es algo que sucede ajeno al sujeto.
Juan Carlos Mosca sugiere que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar, como vemos en este ejemplo, no rige por completo la necesidad, o sea la muerte del padre por si misma podría no haber tenido ningún efecto, podría haberla ignorado como venía haciendo hasta el momento con su padre; tampoco el azar rige por completo, debido a que la casualidad de las dos situaciones que se presentaron tampoco podría haber generado nada, sino que entre los dos se produjo una distancia que permitió la pregunta por la responsabilidad y una respuesta por parte del sujeto en situación.
Entre la necesidad y el azar que no permiten la posibilidad de elegir del sujeto algo se abre. Aparece ahí la responsabilidad como el polo tensionante entre la necesidad y el azar, la cuestión de qué hace ese sujeto con eso que le tocó, qué elige hacer con eso que es suyo pero que desconoce de si mismo.

4) Al producirse una interpelación, la misma exige una respuesta. Dicha interpelación en términos económicos genera deuda, culpa en sentido lato. Esta culpa se refiere a la imputabilidad de un daño por el cual hay que pagar, hay que responder. Se van a generar diferentes formas de responder:
-Podemos ubicar la respuesta como la que funda a un sujeto, estaríamos hablando de la responsabilidad subjetiva. En este caso la culpa produce el acceso al deseo. Desde la posición del hijo surge la interpelación cuando frente a una entrevistadora que saca a relucir su verdad (que el padre no esta muerto) y le pregunta porque mentiría sobre su historia, Jack queda sin palabras. Responde ante el otro desde la moral, se queda en silencio, le pregunta la entrevistadora qué hace y él dice: “te juzgo en silencio”. Algo queda en él resonando; justo en ese momento, podríamos decir por azar, recibe una llamada por medio de la cual se entera que su padre se esta muriendo. Dice la verdad sin saberlo: a la entrevistadora le había inventado que el padre se había muerto y lo llaman para decirle que el padre se esta muriendo realmente, acá surge algo del orden de la culpa frente a su deseo inconsciente de querer ver muerto al padre y del enfrentamiento con el hecho real. Jack tendrá que responder, destapar su verdad y enfrentarse al padre, a la muerte o hacer como si nada hubiera pasado y seguir con su vida de la misma manera que hasta el momento. De alguna manera trata de escaparse, sigue con su programa, aunque ya esta concernido y en este programa expone su verdad, realiza un monólogo frente a todos sus televidentes “Como hacer de cuenta que eres bueno y considerado (...) mami no me dejaba jugar a la pelota y papi me pegaba ¿entonces eso define quien soy? ¿Por eso hago lo que hago?, no pediré perdón por quien soy, no pediré perdón por lo que necesito, no pediré perdón por lo que quiero”. Esta culpa no queda detenida sino que se produce un efecto sujeto, el personaje puede hacer algo con ella. Va a la casa del padre, lo insulta por haberlo abandonado y no lo perdona. Se hace responsable de su deseo de querer ver muerto al padre.
-Podemos hablar de la respuesta desde el lado de la moral, que no tiene que ver con el sujeto sino con el yo, y que tapona la emergencia subjetiva. En este caso la culpa se sustancializa, produce goce, cediendo de esta manera el deseo. Podríamos plantear que una respuesta de este tipo surge del lado del padre. Ante la situación de muerte aparece la culpa sobre su accionar ante la mujer y el hijo, pero no se observa una implicación subjetiva. El padre se queda con el remordimiento, se responsabiliza moralmente y trata de enmendar su accionar: le recomienda al enfermero que nunca cometa esos errores, le pide que ubique al hijo para verlo por última vez. “(…) Ahora moriré y te diré algo, el mayor remordimiento de mi vida: deje ir a mi amor. Tengo 65 años y siento vergüenza, pasó hace cientos de años, los malditos remordimientos y la culpa, estas cosas, jamás dejes que te digan que no hay nada de que lamentarse (…) esta puta y larga vida, ¿Qué he hecho?”. Esto nada tiene que ver con el sujeto, es una respuesta a través de la cual se busca ser amado u odiado por el otro, nada tiene ver con el acto en soledad, con una respuesta sin garantías. Hace referencia incluso a la vergüenza, quedando esta del lado de la moral, la vergüenza surge en relación al otro, está dedicada a alguien. Habla de una culpa que no permite el acto ético, un remordimiento que impide que aparezca algo del sujeto. En este sentido el padre, diciendo “me equivoqué”, acepta la culpa moral pero se desculpabiliza del deseo. Esta culpa moral tiene entonces el efecto de impedir el acceso a un orden de deseo para él.
Podríamos decir que desde la responsabilidad jurídica el padre podría ser juzgado y tendría que hacerse responsable como sujeto autónomo de abandono de hogar: se va de la casa dejando a su hijo, siendo menor, y a su mujer frente a una enfermedad terminal.

5) Encontramos en el muro los tres tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad:
- En el primer tiempo lógico Ibbieta dice que su amigo Gris esta en el cementerio (cuando el sabía que su amigo estaba en casa de su primo);
-el segundo tiempo lógico donde le comunican que efectivamente lo encontraron en el cementerio;
-el tercer tiempo lógico donde aparece la risa/llanto de Ibbieta admirado respeto de aquello que produjo en relación a su deseo.
Si Ibbieta es responsable de un acto, este acto inscribió el deseo. Es responsable entonces de haber deseado vivir. El azar quiso que con su confesión mentirosa (“Gris esta en el cementerio”) terminara diciendo la verdad sin saberlo, la verdad en relación a su deseo.
Podemos verificar en nuestro ejemplo también los tres tiempos del circuito de la responsabilidad. El primero en relación a la historia que se inventó Jack de que su papá estaba muerto; en el segundo le comunican que su papá, aún vivo, efectivamente iba a morir; en el tercer tiempo el sujeto en el lecho de muerte de su padre diciéndole que no estuvo a la altura de ser un padre y que no lo perdonaba. Esta vez también el azar provoco que con su historia inventada: “mi papa esta muerto”, terminara diciendo la verdad sin saberlo ya que es en el momento que le dice a la periodista que su papá estaba muerto que recibe el llamado del enfermero.
Esta vez podemos pensar que si el personaje es responsable de algo es de su deseo de que el padre muera, si bien esto no era verdad, porque el padre seguía vivo, no era un hecho de la realidad; si era una verdad con respecto a su deseo. Finalmente en el momento que el padre muere podemos ver al protagonista llorando a los pies de la cama diciéndole al padre que no lo perdonaba pero al mismo tiempo pidiéndole que no se fuera; mezcla de satisfacción y de sentimiento inconsciente de culpa; homologable a la reacción de Ibbieta llorando de risa o riendo hasta las lágrimas, cuando se entera que los falangistas le habían dado muerte a Gris.



NOTAS

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