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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
PSICOLOGIA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS

TRABAJO DOMICILIARIO
2º PARCIAL
Junio de 2010

CÁTEDRA: JUAN JORGE MICHEL FARIÑA

COMISIÓN DE TRABAJOS PRÁCTICOS: Nº 16

DOCENTE A CARGO: PATRICIA GOROCITO

AYUDANTES DE COMISIÓN: CAROLINA MARTINI Y ROMINA PIÑEIRO

ALUMNA: LÍA MARTA PASTOR

LU Nº 160546210

SINOPSIS DE LA PELÍCULA

La joven de 17 años, María, vive en una pequeña población al norte de Bogotá. Comparte casa con su madre, su abuela, su hermana y el pequeño hijo de ésta. María trabaja en una gran plantación de rosas, donde preparan y empaquetan las flores. María y Blanca, su mejor amiga, son las encargadas de retirar las espinas de los tallos y preparar las flores para la exportación. Es una tarea dura y deben seguir reglas muy estrictas. La única distracción de María, son los bailes en la plaza del mercado, a los que va los fines de semana con su novio Juan. María es muy impulsiva. Un día, después de discutir con uno de sus jefes, se despide del trabajo. Su familia no entiende por qué ha dejado el trabajo, nadie sospecha que María está embarazada.
Decide probar suerte en la ciudad. Durante el viaje, se topa con Franklin, al que ya conocía. Es un joven acostumbrado al mundo y cuya seguridad impresiona mucho a María. Le habla de un empleo como correo. María entiende enseguida que se trata de pasar drogas a Estados Unidos, tragando paquetitos de heroína. Ganará 5.000 dólares en un viaje. Eso basta para convencerla. Lucy ya ha hecho el viaje dos veces con éxito y enseña a María cómo prepararse físicamente y también lo que debe hacer si las cosas salen mal. Blanca no tarda en ser reclutada por los vendedores. Unos días más tarde, las dos amigas suben a un avión con destino a Estados Unidos, María lleva 62 paquetitos de heroína en el estómago. (FILMAFFINITY)

1)
Tomando en cuenta el comentario hecho por María Elena Domínguez, sobre el film “María, llena eres de gracia”, el personaje sobre el que se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es María, una joven de 17 años, que vive en una pequeña ciudad al norte de Bogotá, Colombia, en donde se destacan la miseria y la falta de oportunidades.
La autora, propone como hipótesis, que María, como un modo de sortear la miseria en la que se desarrollaba su vida, entrega su cuerpo al discurso capitalista, que lo toma en su dimensión tórica y lo transforma en medio ideal de transporte de sustancias ilegales para alcanzar el “sueño americano”.
En su comentario, la autora sustenta su hipótesis con los siguientes indicadores:
“Esta joven colombiana, embarazada de un hijo sin padre, en su afán de alcanzar una nueva vida, aliena y entrega el goce de su cuerpo, al goce del Otro (…)”
“(…) el cuerpo se reduce aquí a la alianza misma: nuestra María lo entrega al discurso capitalista (…)”
“(…) el tubo digestivo entrenado con las uvas y, más tarde, portador de las preciadas pepas”
“El falso discurso capitalista elimina, levanta la barrera de la imposibilidad estructural, haciendo un tratamiento de los cuerpos que deja de lado la castración. Esas zonas erógenas se cotizan acorde a su valor de uso, de mercado y pueden transitarse, circunscribirse sin pérdida alguna”.
“La “amiga” de María, Lucy, muerta quien sabe, si por la pepa explotada en su interior o por los dealers que la abren como una lata para extraer la mercancía (…)”
“María, sierva del amo contemporáneo, desde su Colombia natal viaja a New York, con las sesenta y dos cápsulas de droga en su estomago… y un hijo por-venir”

2)
El circuito de la responsabilidad que organiza la situación, comienza con determinadas decisiones que toma María, en un tiempo que podríamos denominar Tiempo 1:
María renuncia a su trabajo de sacar las espinas de las flores, luego de un entredicho con su jefe.
María decide separarse de su novio, el padre de su hijo, luego de confirmar que estaba embarazada
María acepta trabajar como mula. Al mismo tiempo que lleva un hijo en su vientre, ofrece su cuerpo como medio para transportar sustancias ilegales, desde Colombia, su país natal, hasta Nueva York, a cambio de dinero
Variados obstáculos atraviesa la protagonista a lo largo de todo su recorrido, desde la dificultad para tragar la droga, pasando por la escena en la que vuelve a tragar algunas cápsulas después de expulsarlas en el baño del avión, hasta su detención en el aeropuerto norteamericano, que no se termina de concretar, como consecuencia de que la vida que lleva en su vientre, impide que le saquen radiografías delatoras de su trabajo de mula.
Todas las escenas parecen encadenadas, de modo tal que sugieren, incluso a través de artilugios insospechados, una gran firmeza por parte de María, para resistir su condición, pagando por ello el alto costo de someterse al “Amo Americano”. Hasta que un acontecimiento fortuito, la muerte de su “amiga” Lucy , que podríamos situar como un tiempo 2, pone en marcha el circuito de la responsabilidad, obligando a María a dar una respuesta que alcanza al tiempo 1 en toda su dimensión.
La retroacción que genera la interpelación, resignifica porque ob-liga a los elementos disonantes a través de la “culpa”. La culpa exige volver sobre la acción por la que se debe responder y además es exigencia de respuesta.
La interpelación genera deuda, llama a responder para volver al surco de la moral, respuesta que será taponamiento de la dimensión ética.

3)
Elementos de azar
María está embarazada, un embarazo no calculado, la sorprende.
Durante un viaje a la ciudad, se topa con Franklin, un joven acostumbrado al mundo y cuya seguridad impresiona mucho a María.
En un medio de transporte, se encuentra con Lucy, una chica que desde hacía un tiempo transportaba droga en su cuerpo, quien se ofrece a explicarle a María, todos los detalles que debía tener en cuenta, para poder realizar ese “trabajo”.
Cuando María viaja con la sustancia ilegal, coincide en el mismo vuelo con su amiga Blanca y con Lucy.
Elementos de necesidad
María vive en una pequeña población al norte de Bogotá. Allí deambulan la miseria y la falta de oportunidades
Vive en el seno de una familia modesta, comparte casa con su madre, su abuela, su hermana y el pequeño hijo de ésta
El cuerpo de María, interrumpe el trayecto de la producción, interponiéndose entre la orden dada por su jefe y su labor.
El embarazo de María, impide que le saquen radiografías y que personal de seguridad del aeropuerto norteamericano consiga las pruebas que la involucraban en el tráfico de drogas.

4)
Explicita Freud: “el Sujeto, es responsable de su Deseo”
Tomando esta frase de Freud, podríamos comenzar diciendo que no existe responsabilidad subjetiva sin culpa, ante el deseo el Sujeto cede, se desvanece, se inhibe
En este sentido, la culpa señala un déficit del Sujeto y la responsabilidad un superávit
Lacan propone al final de su seminario acerca de la ética, que la única cosa de la que puede ser culpable un Sujeto es de haber cedido su deseo. Pero, el Sujeto no es inocente en esta acción, renuncia al deseo para gozar del sometimiento.
Con Freud, podríamos leer que cuanto más renuncia el Sujeto al deseo más se acomoda a las demandas superyóicas y, paradójicamente, más culpable se siente.
Teniendo en cuenta estos lineamientos teóricos, se pueden puntuar algunas escenas en las que aparece claramente la figura de la culpa:
- Cuando le pagan la primera parte del trabajo que iba a realizar como mula, María le lleva a su hermana el dinero, para que compre las medicinas de su sobrino.
- En otra escena, aparece la figura de la culpa, detrás de un manifiesto altruismo, cuando María decide volver a encontrarse con los dealers, para reclamar el importe que le adeudaban a Lucy, su amiga muerta, y dárselo a su hermana, para que pueda enviar el cuerpo a Bogotá para darle sepultura.
- También se puede observar la figura de la culpa en la escena final, en la que la protagonista decide quedarse en New York, en el momento en que se volvía a Colombia con su amiga Blanca.
Si bien en todos los casos señalados, la figura de la culpa vela la responsabilidad de María, el sentimiento de culpa, podría ser el hilo conductor para encontrar la dimensión de su responsabilidad subjetiva.
Con Lacan podemos decir que el yo no es propietario de su deseo, pero que el Sujeto, sí es responsable de su puesta en acto.
Y, puesto que su acto inscribió el deseo, María en ese sentido no es inocente y como precio de su deseo carga con lo real de la culpa , es decir con la responsabilidad subjetiva en toda su dimensión.
Mientras que el concepto de responsabilidad subjetiva, sugiere una respuesta que excede los códigos deontológicos en juego y se pone en marcha cuando la Ley simbólica del deseo obliga a retornar sobre la acción, la responsabilidad jurídica sigue las leyes del principio de la “razón” y sostiene como principal fundamento la “intención” elemento que liga a la responsabilidad y la culpa, en la medida que ob-liga y compromete al sujeto. Estos dos elementos razón e intención, solo comprometen al sujeto que está en pleno uso de su razón.
Queda claro a lo largo del film, que en María, “razón” e “intención” se combinan adecuadamente, de modo tal que la protagonista está también llamada a responder, por la responsabilidad jurídica de sus actos.

5)
Entre la película analizada y el cuento “El muro” de Jean Paul Sastre, se podrían plantear algunas comparaciones, en torno del circuito de la responsabilidad.
A Ibbieta, en circunstancias de ser condenado a muerte, la vida le es ajena, su cuerpo le es ajeno
A María su cuerpo le es ajeno, es un mero objeto pasible de ser entregado al discurso capitalista, entrenado como portador de sustancias ilegales.
A Ibbieta lo suben a una habitación, lo interrogan, le piden que denuncie a un líder anarquista, a Ramón Gris. Le ofrecen salvar su vida a cambio de denunciar el paradero de Ramón Gris. Ya ahí está planteado el problema ético.
A María las fuerzas de seguridad del aeropuerto la llevan a un cuarto para revisarla, para palparla de arriba abajo, para ver si lleva drogas, increpándola y sugiriendo abiertamente, su imposibilidad de viajar dada su pobreza y su proveniencia de un país carente de recursos. Ya ahí está planteado el problema ético.
A Ibbieta, la noche transcurrida en espera de una terrible y segura muerte le ha hecho desprenderse de casi todos sus ideales, su vida ha perdido el sentido que creyó tener…
A María, la miseria y la falta de oportunidades, unida a la exposición a un trabajo cercano a la explotación, la llevan a utilizar su cuerpo como un bien de uso, negando así el valor de su vida y la del hijo que lleva en su vientre.
Ibbieta comienza a comprender que la finitud, convoca a la infinitud.
Se pregunta, que son unos años más o menos? Descubre que la cuestión es si el tiempo es el propio o del Otro.
María, en su papel de mula, ofrece su tiempo a los designios del Otro, permitiendo que su cuerpo sea cotizado acorde a un valor de mercado.
Ibbieta es responsable, quizás no culpable, pero responsable de abrir la boca, aún en la ignorancia, responsable de un acto que inscribió el deseo y como precio del deseo carga con lo real de la culpa, con la responsabilidad. Ibbieta es responsable de haber deseado vivir, de querer burlar al Otro, de querer engañarlo, aceptando al mismo tiempo sus reglas, su goce.
María es responsable también de abrir la boca, de abrir la boca para introducir la droga que haría de su cuerpo un instrumento de carga de sustancia ilegal y, como tal, es responsable de un acto que inscribió el deseo, el deseo de alcanzar el sueño americano y como precio del deseo carga con lo real de la culpa, poniendo su goce al servicio del amo contemporáneo.
Ibbieta se sabe culpable, puesto que pasa por la experiencia del contacto con su deseo inconsciente, prueba de ello es la escena final en la que rie hasta las lágrimas, de este modo queda obligado a responder con su acto, respuesta que excede los códigos deontológicos en juego.
En cuanto a María, vivir la muerte de su “amiga”, Lucy, interpela desde la culpa del Otro, desde la locura del Otro, la responsabilidad moral de su elección.
Pero, mientras la demanda del Otro es sostenida, existe la posibilidad de un cambio de medio, un quiebre de la posición subjetiva, que esté a la altura de lo que el acto vehiculiza. El “me equivoqué” es una disculpa, por la que el yo se desculpabiliza del deseo, aceptando la culpa moral del reconocimiento de la pretendida equivocación. Y la culpa moral está muy lejos de la culpabilidad del deseo, tapona el acceso a un orden de deseo.

Para terminar el análisis, me parece interesante destacar, la escena final de la película…
En el momento en que parte su amiga Blanca a Colombia y María decide quedarse en New York, en la pared del fondo en el aeropuerto, estratégicamente ubicada, se exhibe una publicidad que dice “It’s what’s inside that counts”, que significa “Lo importante es lo que se lleva adentro”
Esta última escena inevitablemente convoca a una reflexión…
“Lo que se lleva adentro” hace referencia al bebé de María?...
No llevaba adentro también paquetitos de heroína la protagonista?
El mensaje publicitario, hace referencia a la sublime condición de madre de María? o podría estar encubriendo un engranaje más de la gruesa cadena del discurso del Amo?...
En mi opinión, son todas preguntas abiertas, que más allá de cerrar conclusiones y circuitos, pueden resultar un buen punto de partida para que los espectadores podamos pensar acerca de nuestra responsabilidad ética, que nos compete en tanto seres humanos, en el cuidado y la conservación de la vida.
La alianza del cuerpo
por Domínguez, María Elena


Título original: Maria full of grace
Joshua Marston / Estados Unidos - Colombia / 2004

Comentario del film “María llena eres de gracia”
…”la dimensión en la cual el ser parlante se distingue del animal, es seguramente que hay en él esta hiancia, por donde se perdía, por donde le está permitido operar sobre el o los cuerpos, sea el suyo o el de sus semejantes, o el de los animales que lo rodean, para hacer surgir, en su propio beneficio o en el de ellos, lo que se llama hablando con propiedad, el goce” Jacques Lacan, El saber del psicoanalista
Una nueva alianza se avecina. La alianza de los cuerpos. Un nuevo producto será engendrado. El hijo del hombre que se hará carne para pagar con su cuerpo el perdón de los pecados. El milagro de la vida está por llegar. La gracia divina parece ser y hacer en ella. Pero, no nos apresuremos a situar prontamente en esta joven el relato bíblico, aunque el afiche publicitario y el título mismo del film parecieran autorizarnos a ello. No obstante, asentaremos nuestro comentario e interrogaremos esta historia en ese punto ¿se encuentra esta adolescente colombiana a la altura de tal comparación? ¿Puede leerse su accionar en sintonía con el de María, la madre de Jesús, madre de las madres? El cartel publicitario y la supuesta comunión de los cuerpos ¿a qué alianza responde?
El escenario elegido para el desarrollo del film, una pequeña ciudad al norte de Bogotá, Colombia. Allí deambulan miseria y falta de oportunidades. La protagonista, María, una joven de 17 años, perteneciente a una familia modesta que, para colaborar con los gastos familiares, trabaja en una plantación de rosas. Una familia sólo de mujeres: una abuela, su madre, su hermana y Paquito su sobrino. No hay padre a la vista.
Un embarazo la sorprende y las nauseas de la preñez la obligan a detener la línea de montaje de la floristería –donde retira a diario las espinas de los tallos de las rosas destinadas a exportación- llevándola, discusión mediante con su supervisor, a renunciar al empleo. Primera aparición del cuerpo como aquello que interrumpe el trayecto de la producción, su circulación, interponiéndose entre la orden dada y su labor.
El argumento acontece de modo simple y lineal, sin sobresaltos temporales. Las escenas y sucesos parecieran hacer cadena pero solo transitan su recorrido por el conducto del relato. El recurso de la cámara en mano, –propia del formato documental-, nos permite ver cada tramo del mismo. Las cámara se mete entre…los personajes. Y un nuevo trabajo es ofrecido a la desocupada María Álvarez ese es el nombre de esta nueva mula y he aquí su historia. Historia que revelará el tratamiento que el discurso capitalista hace de los cuerpos, de sus orificios, de sus zonas erógenas.
Esta joven colombiana, embarazada de un hijo sin padre, en su afán de alcanzar una nueva vida, aliena y entrega el goce de su cuerpo al goce del Otro, dejando de lado las cosas del amor. Ningún José en puerta que la corteje y acompañe en esta nueva “aventura”. En lugar de la alianza de amo clásico, o la del verbo hecho carne –como ocurre con la Virgen- el cuerpo se reduce aquí a la alianza misma: nuestra María lo entrega al discurso capitalista que lo toma en su dimensión tórica transformándolo en ideal medio de transporte de la sustancia ilegal, lo que se llama una mula.
Esta figura topológica -el toro, el anillo, la alianza- soporta infatigablemente el film: la línea de montaje por la que se escurre el producto, y por supuesto, el tubo digestivo entrenado con las uvas y, más tarde, portador de las preciadas “pepas”. Pero también la ruta de escape a Bogotá y de allí a la capital del imperio -avión, manga y aeropuertos- por la que transitan las masas humanas, inmigrantes que entregan sus cuerpos para alcanzar al sueño americano.
Si el -falso- discurso capitalista elimina, levanta la barrera de la imposibilidad estructural, he allí un tratamiento de los cuerpos que deja de lado la castración. En la “mula se ve hasta que punto los orificios corporales son entregados al goce del Otro. Esas zonas erógenas –constituidas como tales gracias a la pérdida de objeto-, se cotizan acorde a su valor de uso, de mercado y pueden transitarse, circunscribirse sin pérdida alguna, aún cuando el cuerpo puede llegar a ser descartado como envase portador para recuperar la preciada mercancía. La “amiga” de María, Lucy, muerta quien sabe, si por la pepa explotada en su interior, o por los dealers que la abren como una lata para extraer la mercancía, es sólo una muestra siniestra de ello..
Hasta las necesidades vitales básicas se aplastan por el imperio del consumo fatídico del mercado. María se aviene a someterse a ello. La función paterna no deja traza en su cuerpo: ella reintegra su producto: en el baño del avión, si la pepa se escapa por debajo, la reintroduce de inmediato por la boca. La mercancía circula por su cuerpo sin pérdida: reciclable.
María, sierva del amo contemporáneo, desde su Colombia natal viaja a New York, con las sesenta y dos cápsulas de droga en su estómago... y su hijo por-venir. María, toda ella alianza, por su embarazo sortea la radiografía policial y pasa. Pero su cuerpo, opaco al amor, ¿logrará alojar un hijo?
No sabremos más de ella, sólo su transitar por el aeropuerto en la escena final: otra cita la convoca. Una nueva alianza se avecina: “Lo importante es lo que se lleva adentro”, tal lo que reza una publicidad ubicada estratégicamente en la pared que se ofrece de mural de fondo a la caminata final: “It´s what´s inside that counts”.
BIBLIOGRAFÍA
BAUDRILLARD, Jean (1984) Las estrategias fatales, Anagrama, Barcelona, 1984.
COPJEC, Jean (2006) El sexo y la eutanasia de la razón: Ensayos sobre el amor y la diferencia, Editorial Paidós, 2006.
DOMÍNGUEZ, María Elena. (2006) Una mujer no-toda devenida en madre: Cinco Pasos, Cinco Puntos, Dos Listas, Y un corazón…explosivo. Film comentado Kill Bill: La venganza (Vol. I y II). Ponencia del Primer Congreso Internacional de Ética y Cine “Los dilemas de nuestro tiempo, cuadro por cuadro”, 5 al 10 de junio de 2006, Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires. Inédito.
LACAN, Jacques (1971-72) El saber del psicoanalista. Charlas de Jacques Lacan en Ste. Anne, Sesgo 2, ENAPSI, Editorial de Acción Psicoanalítica, Buenos Aires.
LACAN, Jacques (1972-1973) “Dios y el Goce de La/ Mujer”. En El seminario. Libro 20: “Aún”, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1992.
LACAN, Jacques (1974-1975) El seminario. Libro 22: “R.S.I.”. Clase del 21/1/1975. Inédito.



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