por 

comision 21_maria fernanda cordoba

Profesor: Del Do Adelquis Oscar.
Cátedra: Juan Jorge Michel Fariña
Comisión: 21
Alumna: Córdoba María Fernanda
DNI: 29.753.055

2° Parcial Domiciliario
“Marianela”
Benito Pérez Galdos

“Marianela” es la historia de una joven pobre y huérfana que hace de lazarillo de Pablo, un muchacho ciego de nacimiento de clase media. Durante años juntos pasean por los paisajes de un pueblo de España en donde ambos viven, y todas las tardes ella describe para él cada detalle de la naturaleza, fruto de lo cual nace entre ellos una intensa amistad. Para ambos es muy importante esta unión que deja entrever un enamoramiento mutuo, con sentimientos profundos de compañerismo y amor, que en sus propios dichos nunca terminaría.
Ella es una niña reconocida por la gente como ignorante en cuanto a saberes culturales y no muy agraciada en cuanto a su belleza superficial, pero sin embargo para Pablo significa la persona mas bella sobre la faz de la tierra, lo cual a ella la hace sentir linda, valiosa y por cierto muy feliz.
Un día el Doctor Golfin llega al pueblo y da esperanzas a Pablo y su familia de que con una operación que este realizara, podría el muchacho empezar a ver. También junto con éste para acompañarlo en su estadía llega Florentina, una prima del no vidente, de la cual se dice que es muy linda y por sobre todo que tiene un alma bondadosa.
Es así que una tarde piden a Marianela que acompañe a ambos en un paseo, y en el mismo la muchacha se siente avergonzada frente a la pretendida caridad de Florentina de regalarle a ella un nuevo vestido para que no anduviera con harapos viejos, y de adoptarla como la hermana que no tuvo. En un momento la prima se aleja para buscar una flor, y Pablo aprovecha la oportunidad para comentarle que se le hacía que esta chica era muy hermosa. Es así que Marianela rompe en llanto luego de haber permanecido ausente y callada durante toda la excursión.
A partir de ese paseo, ella ya no continúa siendo la misma chiquilla alegre y comienza a vagabundear por el campo, escapando de la posibilidad de que Pablo la viera, una vez concluida la operación. Por otro lado ella mantiene conversaciones cuando reza a la virgen María en las cuales le transmite que se siente culpable por no estar contenta respecto de las posibles consecuencias de la operación que a Pablo le harían tan feliz.

Ubico como tiempo 1, del circuito de la responsabilidad subjetiva, el tiempo en que Marianela accionaba como lazarillo de Pablo y en su universo discursivo esta hacía “ver” un mundo que él no podía.

Ubico como tiempo 2 el paseo que confronta aquella acción que creía agotada en sus fines. Este lo realizan Florentina, Pablo y Marianela, a partir del cual esta última se siente avergonzada porque al compararse con esta en cuanto a un significante que es “ser bonita” está en menos y culpable porque no se siente feliz de que Pablo recupere la vista. Este es un momento especial para la emergencia de una singularidad que demuestre que el universo previo conlleva la ley del tercero excluido y por lo tanto su incompletud.

La hipótesis clínica que propongo a modo de interpretación que intente ligar y explicar ambos tiempos y el exceso que se desprende de la conexión entre ambos, no pretende taponar la producción subjetiva que implica la pregunta del sujeto y un posible tercer tiempo que resignifique el primero. Esta es un lazo asociativo a semejanza de significante 1 y significante 2 , en cuya afánisis aparece el Sujeto. Es el enlace asociativo Freudiano que establece por ejemplo en el caso Emma con la risa. La retroacción que genera la interpelación da un nuevo significado, ya que liga los elementos disonantes entre los dos tiempos. En este caso la conexión es la culpa. Esta depende de una operación simbólica la cual es la interpelación subjetiva, que implica la puesta en marcha del circuito. El recorrido sin embargo puede volver sobre los elementos disonantes, cerrando el circuito. En este caso siendo que vuelve al ámbito moral, la respuesta es particular, y traba la respuesta ética:

Considero que la culpa que aqueja a Marianela tiene que ver con algo que va mas allá de lo puntual que significa para ella no sentirse feliz con la noticia de que Pablo pueda llegar a ser vidente. El paseo propone una situación en la que la triangularidad se hace presente, y el lugar de mujer que hasta el momento venía ocupando se ve tambalear frente a la presencia de Florentina quién encarna la figura de una posible rival. El hecho de que Pablo pueda llegar a poder ver aquello que hasta el momento en ella no percibía (que no es bonita) otorga un valor especial para ella.
Es que hasta entonces la relación que hasta el momento entre ellos había se asemejaba a una completud de tiempos preedípicos en la cual él veía y valoraba en ella aspectos y ella a su vez veía por él. Un pasaje del ser al tener el falo que se dificulta en Marianela, al menos en cuanto a lo que en el universo particular de conocimientos que para ella se resumía en verse a través de la mirada del otro y accionar en base a la misma. Una vez que Pablo pudiese ver, ya no la percibiría en los mismos términos que hasta aquel momento, y como el deseo de Marianela es el deseo de Pablo, ella se siente anulada como sujeto.
Si bien un amigo de ella, Celipín, trata de convencerla para que junto con él fuera a instruirse fuera de aquel pueblo, argumentando que nada tendría que hacer en éste si no era lazarillo de Pablo, esta calla y deja pasar la oportunidad. Hubiese podido ser esta aventura, esta sublimación, fuente de una nueva significación subjetiva, que otorgaría otro valor a su existencia. Una singularidad que pudiera quebrar un universo y hacerse valer en su dimensión positiva existiendo sin tomar en cuenta ese universo, es decir mas allá del ser linda o fea, pobre o rica. Si bien dadas las circunstancias Marianela en cierta forma percibe que la estructura del mismo universo deja de ser consistente, éste no termina asumiendo tal destitución.
En una oportunidad dice Marianela al Dr. Golfin cuando este la encuentra vagabundeando luego de la escena del paseo, y la lleva a casa de Pablo para darle refugio, que ninguna persona fea debería vivir, (“Yo soy fea”) en lo cual se nota un efecto de particularismo, ya que se pretende negar una posible singularidad, elevando a la categoría de universal, un particular. Si los todos los objetos están organizados según su belleza exterior, aquello que no es bello no vale nada, y por ende no existe.
Parecería ser que este paseo la interpela desde aquel lugar de objeto que venía ocupando, que no “es” sin Pablo. Para poder llegar a tener el falo, debe dejar de ser el falo y su femineidad parecería estar marcada por un significante que predomina: “ser bonita”. Ante la posibilidad de que Pablo recupere la vista ella entonces no se siente mujer. Esta eyección del lugar del Otro es lo que la lleva a encaminarse en su vagabundeo.
La angustia que percibe es aquella que se presenta reviviendo aquella escena edípica frente a la cual se debe acotar el goce, ya que hay Otro que porta una Ley. Hay cierta ambigüedad que siente ella por Florentina a quien aprecia mucho, pero a la vez ante quien se compara y sale perdiendo desde su universo de significaciones respecto de lo que vale en el hecho de ser mujer. Representa aquello que no puede ella completar en el Otro; entonces en un trasfondo hay un deseo incestuoso, y su yo no deja de ser responsable de aquello que desconoce por provenir del ello. Le pertenece y reacciona con culpa, pero la misma recae sobre lo real del objeto, “Soy mala porque no quiero la felicidad de Pablo”.
La operación simbólica que es la interpelación subjetiva depende de la culpa, la cual obliga a responder. Un elemento que tiene acceso a la conciencia, es un medio que expresa otra desconocida, e implica un saber no sabido, y aquí es donde Freud nos habla de la responsabilidad del sujeto. La resignificación retroactiva del tiempo uno a partir del tiempo dos abre una brecha entre lo que significaba “ser” antes de que el paseo se llevara a cabo, y no puede seguir siendo la misma Marianela que hacía ver un mundo que ante todo ella percibía como hermoso. Si bien en la interpelación se encuentra en potencia la posibilidad de una singularidad ética, la culpa, la vergüenza y el reproche que se hecha encima Marianela por tener tales sentimientos moralmente malos cierran el circuito de la responsabilidad, imposibilitando un efecto sujeto ético que pudiese resignificar el “ser” lazarilla. Sua ansias de completud peedipica avasalla su existencia cuando ante la mirada de Pablo, una vez que el mismo puede ver, en la escena final ella muere literalmente. Aquel “Yo soy fea” es una negación de una posible singularidad en situación que no suma nada nuevo termina desintegrando al sujeto. No hay otro nombre del mismo, no hay nueva producción de tal ni acto ético. La culpa se mantiene, es un sujeto joya que entra en lo que tiene que ver con una responsabilidad moral hasta su anulación total y efectiva.
El psicoanálisis plantea un determinismo inconciente que hace al sujeto responsable por definición, es un sujeto no autónomo (lo contrario al “sujeto joya”, del discurso jurídico del que habla De Amore), que no es dueño de su voluntad e intención. Pero de la posición del sujeto uno es siempre responsable, responsabilidad que tiene que ver con aquello que desconoce de si mismo. Si bien la intención por la cual Marianela en un primer tiempo acompañaba a Pablo era la de ser sus ojos, en un segundo tiempo, la escena del paseo resignifica este universo, porque si esa hubiese sido la única intención, es decir la conciente, no habría motivos para que ella se angustiara de tal manera. Una intención inconciente acechaba tras aquella certeza yoica: Lo que la descoloca es que Pablo hacía a su vez de sus ojos, de su mirada. Semejante ilusión, engaño, que finalmente se vuelve desilusión. Siempre hay una pérdida a la vez que hay una alternativa. Dejar de lado aquella ilusión de completud significa que el sujeto pueda deslizarse en una cadena significante, y no estar a merced del deseo parcial del Otro.
Hay una escena en la etapa del tiempo uno que es muy ilustrativa en cuanto a lo que el Estadio del espejo significa para Lacan. Ella está frente al lago con Pablo quien le habla acerca de lo que según el libro “Las mil y una noches” es la belleza. Y le dice que para él ella lo es. Entonces ella mira su reflejo en el lago y se dice “Si es verdad que soy bella”. Lo que yo con esto pretendo explicar es que si la responsabilidad subjetiva es esa relación ética del sujeto al deseo, ella vuelve la cabeza hacia este Otro a quién pide que ratifique la imagen, pero como sujeto queda entrampada en su mirada. Si no la ratifica no es nada.
La responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta que hay entre necesidad y azar. Podríamos pensar que el hecho de que Marianela fuese pobre y no agraciada en cuanto a lo que la belleza física supone, es una cuestión de necesidad, ya que es algo de lo cual ella no puede hacerse responsable. Sin embargo las vueltas de la vida le dieron la oportunidad de ser la compañera de tardes de Pablo, lo cual dio un matiz de alegría a su existencia. Un tiempo después el azar quiso que apareciera una chica bonita y encima bondadosa que trastocase la cajita de cristal que con Pablo habían armado.
Pero si hablo de responsabilidad en esta historia, lo cual implica a un Sujeto que debe responder por su acción a partir de la interpelación, es porque el hecho de haber sido lazarilla de Pablo podría no haber sido la única función en su vida. Cundo aparece esta otredad encarnada por Florentina ella empieza a vagabundear porque no puede concebirse de otra manera que no fuera vivir por y para Pablo. Convenciéndose de no servir para nada, y no eligiendo que riendas en su vida tomar, se arroja a los brazos de Pablo, confluyendo en esta compañía su propia felicidad o desgracia. En Marianela una oración le hace eco “Pobre de mi ¿Qué culpa tengo yo si justo Pablo está por recuperar la vista y encima aparece esta Florentina que es hermosa?”. La responsabilidad subjetiva se diluye cuando, para dar cuenta de las circunstancias de su vida, se apela a cualquier determinismo y figuran un horizonte previsible en el que cada pregunta tiene una respuesta de antemano.
No era imposible que alguna situación (cualquier Otra situación) resquebrajara su Universo, el azar quiso que fuese esta, pero cualquier posibilidad de elección alternativa o complementaria que hubiese barajado Marianela hubiese sido suficiente para que su devenir no se agotara si Pablo ya no la consideraba. Ella siempre tuvo la posibilidad de ser libre, pero sucede que su existencia se vio coartada por un significante de cuya determinación no a drenó nuevas significaciones, y ante el cual se sometió.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: