por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos

“Match Point:
Responsabilidad subjetiva”

Alumnas: Marina Begonja, LU 33334376-0
Celeste Ortellado, LU 33607742-0
Docente: Adelqui Del Do
Comisión: 2
Profesor Titular: Juan Jorge Michel Fariña

- Primer Cuatrimestre 2010-

“Match Point – Responsabilidad Subjetiva”

Match Point es un filme en el cual se desarrolla a lo largo de toda la historia, la importancia del azar en la vida de las personas, la falta del control sobre las acciones que uno realiza, en palabras textuales, así inicia la película: “El hombre que dijo ‘preferiría ser afortunado que bueno’ tenía una profunda perspectiva de la vida. La gente teme reconocer qué parte tan grande de la vida depende de la suerte”. O cuando Tom dice casi al final de la película “maldito afortunado” o “sólo espero que tenga suerte”. O incluso la discusión que se desarrolla en el restaurant entre Chris y Chloe, en la que el primero afirma:
“-Yo creo que es importante tener suerte en lo que sea.
- Pues, yo no creo en la suerte. Creo en trabajar duro.
- Trabajar duro es indispensable, pero todos temen admitir qué tan importante es el papel de la suerte. Al parecer, los científicos están confirmando cada vez más que toda existencia está regida por el azar. Que no existe el propósito ni la intención.”
La responsabilidad, la necesidad y el azar, son temas centrales que se juegan en toda la película y que propondremos analizar.
Podemos hallar dos escenas centrales en las cuales se pone en juego la responsabilidad del protagonista (Chris Wilton, profesor de tenis).
En un primer momento, él conoce a Tom Hewett quien es su alumno en un club. Con el correr del tiempo fueron haciéndose amigos hasta que éste último le presentó a su familia, perteneciente a la elite londinense. Allí Chris conoce a la hermana de Tom (Chloe) con quien contrae matrimonio y a la prometida de Tom (Nola), una sensual actriz norteamericana por quien siente una pasión sin límites. Luego Tom y Nola se separan, y es así que ella y Chris inician una apasionada relación a escondidas. Tenemos aquí entonces nuestra primera escena, donde en un primer momento lógico del circuito de la responsabilidad, Chris le es infiel a su esposa, ocultándole su romance con Nola, y la situación se lleva a cabo sin complicaciones ni remordimientos. Hasta que en un segundo momento, esto se complica. Algo desde lo externo viene a romper con esa continuidad, es el tiempo de la interpelación subjetiva. Esta interpelación al sujeto se abre con la confesión de Nola: “estoy embarazada”. Es en este momento que el sujeto se ve obligado a decidir ya que su amante le exige que le cuente la verdad a su esposa y que se haga cargo de su hijo (teniendo en cuenta los sentimientos que él le había confesado y la disconformidad con su pareja). Chris debe decidir, pero tomar una decisión sin garantías, sin un Otro, ya que en un primer momento, había un “bien” y un “mal”. El “bien” hubiese sido cortar con Nola, pero ahora con una criatura de por medio se pierden los límites entre lo que es lo “deseable” y lo que no. “Díganme si el sujeto no se constituye a partir de una elección, cuando no hay de antemano nada que permita garantizar lo justo de esa elección” (Sartre, 1946). ¿Debe abortar al niño? ¿O debe separarse de su mujer?. El sujeto se encuentra solo frente a esta decisión, pudiendo “asumir la condición de su acto, de su condición a solas” , con una angustia que no puede compartir con nadie, sólo con un colega amigo con el que se reencontró hace poco. En esta conversación Chris no deja de incluir el hecho de que le cuesta pensar la idea de renunciar al nivel de vida al que accedió gracias a la familia, es decir que tenemos dos deseos en juego: por un lado el deseo de seguir perteneciendo a la alta sociedad, y por otro el deseo sexual hacia Nola. Pero la situación lo obliga a tomar una decisión inmediata, que ya no se puede estirar como él lo había planeado en un primer momento. Frente a esta interpelación, el sujeto tiene dos posibilidades: asumir la responsabilidad subjetiva (tiempo tres), que requiere un nuevo posicionamiento subjetivo, lo que genera un plus en el sujeto y una resignificación del tiempo uno; o bien finalizar el circuito, mediante un acto de lo que Sartre llama “mala fe”, ubicando la responsabilidad en otro ámbito (azar o necesidad). Es lo que el profesor Fariña denomina “efecto particularista”, una nueva forma de determinación que clausura el efecto-sujeto. Éste último camino es el que decide tomar Chris, ya que la posición que asume frente a la noticia del embarazo es: “Qué mala suerte tan increíble! No puedo embarazar a mi esposa por más que me esfuerce y tú sí quedas embarazada al primer descuido”, es decir responsabilizando al azar, y no asumiéndose como responsable de ese hecho. Podemos verificar entonces que no hay una resignificación del tiempo uno, el sujeto sigue siendo el mismo, “acostándose en el mismo lecho en el que nació” (Jacques Lacan, Radiofonía y Televisión) y la mujer nunca se entera de la infidelidad. Aquí también cabe aclarar que la responsabilidad está relacionada con lo moral, ubicado espacio-temporalmente, ya que la monogamia es parte de nuestra cultura, pero no de otras. Como afirma Lacan, la responsabilidad, el castigo, es una característica de la idea del hombre que prevalece en determinada sociedad.
Ya hablamos de la posición que asume Chris, desresponsabilizándose del embarazo, mediante un acto de mala fe, pero ¿qué decisión toma?. Se debe tener en cuenta que según Sartre siempre queda un margen de decisión, cualquiera sea la situación, el sujeto siempre puede decidir. Chris le propone a Nola, sin dudarlo demasiado, que aborte ante lo cual ella se niega de inmediato. Chris le promete entonces separarse de su esposa con la única condición de que le de tiempo para encontrar el momento preciso de terminar con la relación. En realidad lo que hará es asesinar a su amante, sin olvidar que esperaba un hijo suyo, mediante un crimen escrupulosamente calculado (lo que llevará también a poner en juego la vida de otras personas: la vecina de Nola) deshaciéndose de todas las pruebas. Y justamente el fin mismo del crimen es deshacerse de una prueba, la prueba de su responsabilidad, de su culpa, de su infidelidad y del producto de aquella. Lo que el momento de interpelación podría haber abierto, se cierra con un disparo, se intenta callar.
Entramos ahora en la segunda escena, procederemos a analizar el circuito de la responsabilidad en cuanto al crimen cometido. La intención de Chris (tiempo uno) era asesinar a Nola eliminando todo tipo de pruebas del asesinato, pero ciertas variables del exterior lo sorprenden y lo obligan a rechazar su estrategia y confesar. La policía lo invita a declarar pero el continúa con su engaño afirmando haber encontrado a Nola por última vez hace mucho tiempo junto con su esposa en una exposición de arte. Su plan da un giro inesperado: se ha encontrado una prueba en su contra, un diario íntimo de Nola, el cual él desconocía, y que pone en evidencia su mentira. Finalmente Chris termina reconociendo su romance con Nola a los detectives (frente a las circunstancias de los hechos), pero no del homicidio. Es decir que nuevamente frente al momento de interpelación, donde tiene que tomar una decisión inmediata, no hay responsabilidad subjetiva, cae en la mala fe. Constituía una necesidad el hecho de confesar su amorío ya que las pruebas lo inculpaban. Es decir que Chris “nunca asume la responsabilidad por sus acciones, taponando así toda posible emergencia de una singularidad” .
Finalmente Chris es declarado jurídicamente inocente, ya que se encuentra un anillo de la vecina de Nola (una prueba del crimen) en un segundo sospechoso. Chris se deshizo de éste y lo tomó por “casualidad”, “suerte” o “azar” esta otra persona. La película desde el inicio al fin insiste en esta idea de la importancia del azar en la vida de las personas, relacionándola con un partido de tenis, donde la pelota puede caer de un lado de la red (y ganar) o al otro lado de la red (y perder); el anillo pudo caer del lado de la costa (y ser inocente) o hundirse en el río (y ser condenado culpable). Pero “la moneda cayó por el lado de la soledad” .
Podemos pensar también que la cuestión de la responsabilidad es uno de los principales ejes alrededor de los cuales gira Sartre en su texto “El Muro”. Éste transcurre en situación de guerra civil en España donde la falange toma prisioneros a un grupo de republicanos que deberán esperar su última noche en un sótano hasta que al otro día lo fusilen. Ibbieta, el protagonista, no quiere dormir para no malgastar sus últimas horas. Al amanecer lo llevan a una habitación y le piden que denuncie a Ramon Gris, un líder anarquista, a cambio de salvar su vida. Ibbieta habló con el propósito de burlarse de los oficiales sin saber que detrás de “Está escondido en el cementerio” había una verdad no sabida por él. Allí en el cementerio encontraron a Gris y lo fusilaron pero sólo por “azar” coincidió la declaración de Ibbieta con el verdadero lugar en el que el fugitivo se hallaba, ya que éste ni siquiera sabía que estaba allí.
Podemos comprender que sin una cuota de azar, que implica cierto grado de incertidumbre, no sería posible pensar en acto. Pero tampoco resulta apropiado cargar a la suerte, o a las determinaciones del destino o a “algún otro” de responsabilidad porque ésta no es más que del propio sujeto: “Responsabilidad es otro nombre del sujeto” .
Como Chris dice al comienzo del film “da miedo pensar que sea tanto sobre lo que no tenemos control”: ingeniosa estrategia de desresponsabilización subjetiva. De la mano de Lacan podemos decir que Ibbieta es culpable de haber cedido en su deseo de seguir viviendo si bien “el yo no es propietario de su deseo”, Ibbieta, como sujeto del inconsciente no puede dejar de ser responsable de ponerlo en acto. No tiene otra elección frente a lo incalculable, impredecible, acerca de que efectivamente Gris se encuentra en el cementerio, pero no por eso podemos dejar de hacerlo menos responsable.
Desde el psicoanálisis, Ibbieta es responsable de haber deseado vivir, de hablar y de querer engañar a un “Otro” con las consecuencias que ello trajo aparejado. Y es que de eso se trata la Responsabilidad Subjetiva: tanto Chris como Ibbieta debieran de aceptar que sus actos tienen consecuencias y éstos no tienen garantías.
Planteamos entonces desde el campo de la responsabilidad subjetiva que tanto Ibbieta en “El Muro” como Chris desde “Match Point” son responsables por definición, y el azar no constituye un vector central de cada uno de sus actos. En términos freudianos: “ni siquiera es posible que a uno se le ocurra al azar un nombre propio, pues se verificará siempre que su ocurrencia estuvo comandada por un poderoso complejo de representación; más aún, cifras que uno escoja supuestamente al azar se reconducen a uno de estos complejos escondidos.”
Podemos pensar finalmente la diferencia entre la responsabilidad jurídica y la responsabilidad subjetiva, la primera piensa al individuo como sujeto de derecho, en términos de imputabilidad o no, la segunda corresponde al sujeto del inconsciente, un sujeto movilizado por un deseo que debe asumir y responsabilizarse de la posición que asume como tal, por los hechos que realiza y por las decisiones que toma. Como afirma Freud, el sujeto es responsable por definición. En términos de Sartre: estamos condenados a elegir. “El campo de la responsabilidad subjetiva confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno. Ajenidad que, en términos freudianos, no es causa de inimputabilidad. En este campo, el sujeto es siempre imputable; pero ya no en términos morales o jurídicos, sino éticos.”
Es decir que Chris podrá confesar finalmente la infidelidad a los policías, pero no a su esposa, ni tampoco el crimen. Admite los hechos, pero no se hace responsable, ya que para él el embarazo fue cuestión de mala suerte (azar), y consideró al crimen como una necesidad. Aquí la culpa oscurece la responsabilidad subjetiva, y “no es nada sencillo mirar el rostro de lo propio” . La culpa en cuanto la infidelidad se refleja en la angustia que siente al no saber si separarse de su mujer o no, escenas de llanto, de desesperación. Y la culpa en cuanto al crimen se refleja en la escena donde parece ver los fantasmas de Nola y su vecina acusándolo y donde nuestro protagonista afirma “Lo que me merezco es ser detenido y castigado” (lo que Freud llamaría “sentimiento inconsciente de culpa”.
En ambos casos “su decisión se dirime entre el engaño y la confesión” .
En este filme se puede vislumbrar claramente la diferencia entre la responsabilidad jurídica, deontológico-normativa, y la responsabilidad subjetiva, ya que Chris podrá ser dictaminado inocente jurídicamente, legalmente. Pero subjetivamente, se condenará culpable por siempre. Culpable por los hechos, pero sin responsabilizarse por su deseo.

Bibliografía
- Alemán, J. (2003): Nota sobre Lacan y Sartre: El decisionismo. En Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política. Miguel Gómez Ediciones, Málaga.

- Ariel, A. La responsabilidad ante el aborto. Ficha de Cátedra. Mimeo. Publicado en Pag. Web

- D´Amore, O. Responsabilidad Subjetiva y Culpa. En Op.Cit.

- Freud S. (1906), La indagatoria forense y el psicoanálisis. Obras completas. Tomo VI. Amorrortu editores, Buenos Aires.

- López Salazar, Patricio, “Match point, azar y tragedia”-Comentario del film Match Point publicado en Etica y Cine.

- Mosca, J.C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires

- Michel Fariña, J. (1998). Lo Universal-Singular como horizonte de la ética (Cap. III) En Op.Cit.

- Sartre, J.P. (1946). El Existencialismo es un Humanismo.

- Salomone, G.; Dominguez, M.A. y colab. El Sujeto Autónomo y la responsabilidad. En La Transmisión de la Ética: Clínica y Deontología. Letra Viva, 2006



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: