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El ciber acoso en la escuela secundaria

por Fernandez, Omar, Ormart, Elizabeth

Universidad de Buenos Aires

Resumen

Las situaciones de acoso escolar, además de ejercer un daño sobre la víctima, producen un daño en el tejido social. La escuela debería tener entre sus objetivos la sensibilización moral de docentes, niños y jóvenes. Y por el contrario, la institución que debería educar en la convivencia pacífica y democrática de los sujetos en formación, se convierte en un dispositivo de opresión, que promueve la insensibilidad ante las necesidades de los otros y que termina avalando, en ciertas ocasiones, el darwinismo social. Además del daño que se les ocasiona a las víctimas directas del acoso, los observadores de estas situaciones también se llevan su lección de apatía, abulia e indiferencia. La violencia se naturaliza y se vuelve la forma de interacción cotidiana.

Palabras Clave: ciberacoso | Bullying | series | media

Introducción

La violencia entre pares es un fenómeno que observamos en los establecimientos educativos diariamente. Los jóvenes conviven en medio de situaciones de dominación y sumisión que desembocan en agresiones de quienes ejercen el poder abusivamente sobre quienes se convierten en victimas de esos abusos. Todo esto bajo la mirada cómplice de los adultos que por desidia, ignorancia o indiferencia no hacen nada, y en otros casos, buscan realizar maniobras, que resultan tanto o más dañinas que la indiferencia. Estas situaciones vinculadas a la convivencia en un espacio y tiempo institucional ponen en cuestión principios éticos y derechos de los involucrados que se encuentran vulnerados. La violencia en cuestión, no sólo es de orden físico sino también emocional y suele arrasar con los jóvenes que tienen endebles fundamentos yoicos para sostenerse.

Las situaciones de acoso escolar, además de ejercer un daño sobre la víctima, producen un daño en el tejido social. La escuela debería tener entre sus objetivos la sensibilización moral de docentes, niños y jóvenes. Y por el contrario, la institución que debería educar en la convivencia pacífica y democrática de los sujetos en formación, se convierte en un dispositivo de opresión, que promueve la insensibilidad ante las necesidades de los otros y que termina avalando, en ciertas ocasiones, el darwinismo social. Además del daño que se les ocasiona a las víctimas directas del acoso, los observadores de estas situaciones también se llevan su lección de apatía, abulia e indiferencia. La violencia se naturaliza y se vuelve la forma de interacción cotidiana.

El ciber bulling

Según refiere Paggi: “Los resultados demuestran que la principal causa por la que un adolescente es víctima de acoso escolar son sus características físicas (34%), seguidas por cuestiones de diversidad sexual y por su condición de extranjero (16%)” (Paggi: 2015, pag. 115)

Algunas investigaciones (Aviles Martínez, 2006, 2010, 2013; Kornblit, A (2008) caracterizan el acoso entre pares, bulling, matoneo o violencia escolar señalando que en la actualidad ha tomado forma generalizada lo que se conoce como ciberbullying. Dentro de las características específicas de esta modalidad encontramos:

  • La víctima no se siente segura en ningún lugar.
  • Tiene más exposición a través de la red.
  • La permanencia en el tiempo del daño es indefinida
  • El anonimato está garantizado tanto para quienes suben las fotos, mensajes o videos como para quienes las ven.
  • El prolongado tiempo de hostigamiento se multiplica ya que la exposición no caduca.
  • El envío de amenazas o mensajes intimidatorios suelen tener un tono más hostil ya que son anónimos e incrementan el sentimiento de indefensión.

Uno de los resultados del experimento de Stanley Milgram [1] es que solemos ser más crueles con aquellos que no vemos. Milgram diseño un experimento en el que una persona le aplicaba a otra una descarga eléctrica mortal porque un científico se lo ordenaba. El porcentaje de acatamiento de la orden disminuía si la víctima estaba frente al agresor y se incrementaba si estaban en habitaciones separadas. Llevemos esta conclusión al ciberespacio y la potencia de agresión y hostigamiento a alguien que no vemos se multiplica aún más. Espacio y tiempo se trastocan en el ciberacoso y aquello que podría haber sido una situación circunscripta pierde toda contención.

Viar (2015 p.173) sostiene que:

  • A la víctima no le quedan lugares seguros en los que puedan permanecer lejos de los virtuales agresores
  • No hay tiempo en que no teman una posible agresión
  • Los espectadores potenciales de los actos violentos se multiplican
  • La fuerza de la palabra escrita o la imagen es de mayor intensidad que la que posee el mensaje hablado ya que puede ser releído o visto una y otra vez.
  • Esta forma es más difícil de detectar por los adultos que las agresiones cara a cara lo que lleva a que las soluciones se retrasen en el tiempo.
  • El anonimato incrementa la impunidad.

Hay dos series que se han estrenado en netflix hace poco tiempo y que abordan estas situaciones de ciberacoso: thirteen reasons why y Merli. En Trece razones la historia que llevo al suicidio de una adolescente comienza con una foto que le toma un chico a Hannah y que luego por las redes es enviada a todos los alumnos de la escuela. Lo que lleva a dañar la reputación de la joven, siendo catalogada como una “chica fácil”. Esta serie tiene gran cantidad de seguidores entre los teenagers quienes la ven sin contar muchas veces con una reflexión y análisis de la misma. En Merli, una serie española, es un video que circula de una joven, también tomado por su novio y que se convirtió en viral, lo que llevo a la joven a cambiar de escuela. Pero como ocurre en estos casos la masividad de las redes hace que los videos atraviesen las fronteras geográficas y temporales y el video, la siguió hasta el nuevo colegio.

Hoy quisiera detenerme en la intervención de los adultos en estas situaciones de acoso entre pares.

Thirteen reasons why

Desde la bibliografía consultada que hace al estado del arte en materia de acoso escolar, se sugiere la intervención docente. “Algunas de las dinámicas que operan, tanto en la producción como en el sostenimiento de la violencia entre pares dentro de la escuela son la ausencia de una mirada y escucha atentas por parte de maestros y profesores y la influencia de preconceptos y prejuicios respecto de las problemáticas entre los chicos y su resolución” (Paggi: 2015;122)

Las intervenciones adultas que podemos observar en la serie trece razones son una muestra de lo que no hay que hacer.

Desde la docente de lengua hasta el consejero escolar o inclusive el director. No podemos encontrar una intervención afortunada. Algo común a todas ellas, es que no hay intervenciones preventivas, ni activas. Sólo aparecen intentos reparatorios movidos por la culpa de los adultos, que no generan efectos positivos en los jóvenes. Tampoco los adultos de la escuela intervienen en la dinámica del maltrato diario entre los jóvenes sino hasta que ellos mismos piden ayuda.

Comencemos por la docente de lengua Mrs. Bradley. Ella instrumenta una dinámica grupal que consiste en colocar bolsas con los nombres de los chicos y chicas para que los compañeros coloquen una nota con “elogios” en la bolsa. Luego, como una variante decide colocar una bolsa anónima en la que puedan dejarle mensajes a ella, la cual será abierta los días viernes. Esta técnica resulta no solamente inapropiada sino también peligrosa. Antes de encaminarse en el uso de un recurso escolar que puede incrementar las situaciones de acoso anónimo entre los alumnos, los docentes deberán pensar: Qué hacer ante mensajes inadecuados, inapropiados o simplemente, mensajes que superen las posibilidades que tienen los adultos de responder.

En el caso de Hannah, qué hacer cuando la joven espera recibir cada semana elogios de sus compañeros y estos no aparecen. ¿Será esa una intervención que ayude al joven o que lo hunda aún más en la autocompasión por no contar con la popularidad que quisiera?

Y en el caso que al sobre anónimo llegue un pedido de ayuda, como el Hannah. ¿Para qué genera la docente un espacio al que luego no puede responder? ¿Están los docentes preparados para ayudar a un adolescente suicida? ¿O será más prudente derivarlo a un profesional que pueda ayudarlos? En tanto que el sobre es anónimo, el pedido de ayuda cae en un vacío en el que no hay respuesta posible. Dejando expuesta la situación al desnudo, en la más absoluta intemperie y sin posibilidades de orientar una solución.

Las intervenciones de la docente de lengua han sido completamente nefastas y en lugar de ser una ayuda han sido un obstáculo para que la joven pudiera canalizar su pedido con un profesional idóneo.

Kevin Porter, el consejero escolar. A nivel institucional: ¿cuál es su misión? ¿Cuáles son los objetivos de su labor? ¿Funciona como un tutor o un psicólogo escolar? Si bien desde la escuela su rol puede establecerse claramente, en la serie éste se presenta de forma ambigua.

El último pedido de ayuda de Hannah está dirigido a este personaje. Un profesor bien intencionado pero no cualificado para enfrentar la situación. Hannah va a decirle, en su forma siempre equivoca de comunicación que ha sido violada. El observador puede percibir lo difícil que le resulta a la joven expresar su situación. Y el Sr. Porter comprende claramente que ella ha sido abusada. Sin embargo, la respuesta burocrática no se deja esperar. Él le dice que ella tuvo que decir claramente que no al acosador y si esto no quedó claro, es muy difícil ayudarla. Luego le pide el nombre del joven que la ultrajó. Ante la negativa de Hannah la respuesta es simplemente que siga adelante. Que lo olvide como si nada hubiera pasado. Esta respuesta desencadena la tragedia. Cuando una persona toma la decisión de suicidarse es porque no encuentra salida a su situación y es este punto en el que la pone el Sr. Porter a Hannah. En ningún momento al Sr Porter se le ocurrió hablar con sus padres o hacer intervenir un terapeuta. No se le ocurre tampoco acudir a un servicio de ayuda a las víctimas de violación, o hacer una denuncia policial, etc. Simplemente, la deja irse de su escritorio con la certeza de que una vez sus pedidos de ayuda no han sido escuchados. Podríamos pensar que Hannah a lo largo de la serie no pedía ayuda correctamente y posiblemente tengamos razón. Pero tenemos que entender que una persona que se encuentra al borde del abismo, está en esa situación porque no cuenta con los recursos subjetivos para abordar la vida de otra manera. Esperar que una adolescente, que se encuentra en un período vital particular y atraviesa además una situación límite (violación) siga a la perfección los protocolos de intervención es irreal. En estas situaciones el tiempo de abordaje es la urgencia y las medidas deben adecuarse a cada caso. Lo situacional resulta central y en esta intervención docente la lógica de lo general, técnico y burocrático aplasta la subjetividad. Se refuerza el lugar de victima pasiva, Hannah se encuentra paralizada, atada de pies y manos, sin vislumbrar un futuro.

Finalmente, no quisiera cerrar este apartado sin detenerme en la pobre figura del director, abrumado por cuestiones legales. Hablando con su personal solamente de la forma de salir bien parado del juicio que enfrenta la escuela. Con intervenciones anacrónicas, como los carteles antisuicidas, de los que se burlan los mismos alumnos. Carteles que resultan un claro ejemplo de la inoperancia de las medidas directivas, cuando en lugar de intervenciones preventivas aparecen reparaciones culpógenas.

Merli

Hay diferentes episodios de intervención de Merlí, el profesor de filosofía de una escuela secundaria española. Tomaremos en este recorte el episodio ocho de la Primer temporada: Guy Debord. Aquel en el que una joven es filmada por su ex novio y el video de ella desnuda recorre al colegio. Una situación inclusive de mayor exposición de la que había vivido Hannah. Sin embargo, la modalidad de resolución fue muy distinta.

En este episodio tomaremos para su análisis la intervención del profesor de filosofía, que también opera como tutor y el director de la secundaria.

El Profesor de filosofía, un personaje con muchas aristas, puede ser considerado excéntrico, anarquista o ególatra, pero nosotros en este texto centraremos nuestra atención en su forma de intervención en tanto docente y en su papel de tutor. En su rol de profesor, Merlí, al escuchar lo que pasa con su alumna, decide incorporar a su curriculum las ideas de Guy Debord. Este filósofo seguidor de Marx, sostiene que las imágenes están sometidas al proceso de reificación y fetichismo de la mercancía propio del capitalismo. Merli realiza una transposición didáctica [2] de estos conceptos sumamente complejos para acercarlos al mundo de los jóvenes, a su vida, a sus problemas. En lugar de recitar las frases canónicas de la filosofía, les imprime un carácter práctico y flexible a las necesidades de la situación. Y en lugar de dictar clases con un curriculum lo ajusta a los requerimientos de los alumnos. Lo situacional [3] es central en una intervención docente, como tal es singular e irrepetible. Esto impide que podamos elaborar un manual de intervención ante situaciones de acoso ya que la inmanencia situacional en su carácter de novedad nunca podrá ser predicha o anticipada. Lo que nos debe guiar a la hora de intervenir, más que un protocolo rígido son de los derechos vulnerados y la dignidad humana que es el eje de la ética. Sobre ese encuadre podremos luego prever las intervenciones.

Merlí en su lugar de tutor, a diferencia del Sr Porter no espera que el alumno venga a verlo. Él va a ver a la alumna, se sienta junto a ella, a la par, en el ámbito escolar. Lo acerca a la adolescente su lenguaje y su forma de hablarle. Su intervención apunta a fortalecer su imagen, prevenir situaciones futuras de exposición mediática innecesaria, la ayuda a comprender la parte que ella tiene de responsabilidad en la situación en la que se encuentra y a ser más prudente en sus decisiones. El tutor se muestra con una intervención activa que lleva a la joven a salir de su ensimismamiento y tomar la palabra ante sus compañeros. Desde ese lugar, la última escena del episodio tiene un valor testimonial mostrando retroactivamente, el cambio de posición de la joven de victima pasiva del acoso a ser quien causa la acción de sus compañeros a repudiar irónicamente la exposición mediática.

Una premisa de la que partimos es que el alumno construye su saber en base a las experiencias vividas. En la ética y en la vida pathos y logos están entrelazados. El docente es quien puede posibilitar el pasaje del alumno de espectador a habitante del mundo [4]. Se comienza entonces, por romper con el lugar pasivo, instituido para el alumno, que detiene y paraliza, para instituir la acción como herramienta, que generar la posibilidad de operar sobre la realidad para cambiarla.

Solamente, un cambio en la posición subjetiva del alumno, una verdadera implicación, provoca un verdadero aprendizaje. Generar este proceso debe ser el desafío del docente.

La herramienta central con la que cuenta el docente para provocar esta implicación es su deseo de transmitir que se pone en marcha en sus clases y en su metodología, el recorrido que invita a hacer a los alumnos, sin poder saber de antemano si este camino provocará los efectos proyectados. Y aun así hace su apuesta con este margen de incertidumbre. La intervención de Merli provocó una reacción de los alumnos que los hizo sujetos activos, que dio cuenta de una aprendizaje actitudinal y no solo conceptual.

Finalmente, la intervención del director, ha sido la menos adecuada. La prohibición y amenaza de castigo en los adolescentes funciona como un reforzador de la conducta indeseable. El adolescente se rebela a las normas, en particular cuando no hay un fundamento, una explicación, cuando se reducen a un mandato extorsivo. Cuando ellos no son tomados como participes y actores en el suceso y se apela a la autoridad de los padres. Desde la teoría piagetiana del desarrollo moral, los jóvenes son sujetos que ya han abandonado la moral heterónoma y están construyendo una moralidad autónoma (Ormart: 2009) [5]. Es necesario apelar a su juicio moral y no a la amenaza del castigo paterno. Si observamos, el episodio en cuestión veremos que la intervención del director lejos de impedir la circulación del video, lo viralizó.

Reflexiones finales

En los últimos años, el uso de la tecnología se ha vuelto masivo. Las edades precoces marcan el comienzo del uso tecnológico. Y la experticia en el manejo tecnológico es inversamente proporcional a la edad. Los más jóvenes llamados nativos digitales tienen la vanguardia en el aprendizaje continuo de la comunicación por las TIC. Esto supone un desafío aun mayor para los docentes. Estas series que hemos seleccionado por su visualización y contenido son referentes para pensar la incidencia de esta temática en el contexto escolar. Si bien, se centran en adolescentes, sabemos que el ciberacoso abarca también a los niños y niñas en sus diferentes manifestaciones.

Si bien la bibliografía consultada sugiere y alienta la intervención del adulto, esta no se puede hacer desde el desconocimiento, la soledad y el voluntarismo. Ya que una mala intervención puede resultar más dañina que la ausencia de intervención. Como vimos en los ejemplos, las intervenciones inadecuadas provocaron más daño que soluciones. Conocer las características del grupo áulico, de los adolescentes, orientarse y consultar con quienes están capacitados para enfrentar estas situaciones, realizar cursos de capacitación en estas temáticas, consultar bibliografía y guías de intervención permite que a la hora de actuar se ponderen las distintas variables que intervienen en la complejidad situacional y no se termine dañando más a los alumnos. Si bien la intervención de Merli fue más adecuada que la de los profesores de Trece razones, en ambas series está ausente el trabajo colectivo de toda la comunidad en el debate y análisis de las situaciones planteadas.

Bibliografia

Chevallard, Yves (2005, 3ª edición). La trasposición didáctica: del saber sabio al saber enseñado. Buenos Aires, Aique.

Michel Fariña, J (2013) Stanley Milgram 50 años después. Revista Aesthethika. Volumen 9/ Número 1. Septiembre.2013.

Ormart (2009) La responsabilidad en la era de la tecnociencia: el pasaje de espectador a habitante. Sobre la serie Miami: CSI. En El sigma Sección: Subjetividad y medios. En línea: http://www.elsigma.com

Paggi, P. (2015) La violencia en el contrato educativo: el maltrato entre pares. En Bringiotti & Paggi, P. (2015) Violencias en la escuela. Buenos Aires, Paidós.

Viar, J. (2015) Las nuevas tecnologías y los peligros para la infancia. En Bringiotti & Paggi (2015) Violencias en la escuela. Buenos Aires, Paidós.

Guía Federal de orientaciones para la intervención educativa en situaciones complejas relacionadas con la vida escolar (2014) Aprobada por Resolución N° 217 del Consejo Federal de Educación el 15 de abril de 2014.


NOTAS

[1Acerca de este experimento recomendamos el número especial de la revista Aesththika Vol. 9, (1), septiembre 2013, dedicado íntegramente al análisis ético psicológico del experimento. En línea: http://www.aesthethika.org/-Volumen-9-Numero-1.

[2Yves Chevallar ha acuñado el concepto transposición didáctica para referirse a en la transformación del saber científico a un saber didactizado, posible de ser enseñado. Para mayor profundización se puede consultar Chevallard, Yves (2005, 3ª edición). La trasposición didáctica: del saber sabio al saber enseñado. Buenos Aires, Aique.

[3Al respecto se puede profundizar en el la ética situacional desde las ideas de Badiou, Lewcowicz, entre otros.

[4Para profundizar esta idea: Ormart (2009) Revista: El sigma Artículo: La responsabilidad en la era de la tecnociencia: el pasaje de espectador a habitante. Sobre la serie Miami: CSI. Sección: Subjetividad y medios. En línea: http://www.elsigma.com

[5Ver en estos desarrollos a Piaget o Kolberg en los que hace a la evolución de lo moral.




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COMENTARIOS

Mensaje de sabrinamarin83  » 30 de septiembre de 2018 » sabrinamarin@hotmail.com 

En cuanto a las intervenciones mal logradas e inoportunas en "13 reasons why", considero que es importante destacar el papel que juega Clay: Ante la indiferencia y el silencio de la comunidad educativa, de sus compañeros, Clay intenta buscar la causa, el por qué del suicidio de Hannah. Durante esta búsqueda, se encuentra con las diferentes versiones que cada personaje tiene sobre lo sucedido, sobre su accionar, sin que surja la culpa en tanto no se consideran responsables de la muerte de la compañera. Clay es el personaje que permite que se produzcan diferentes movimientos para lograr una rectificación subjetiva, tanto en él como en los otros involucrados en las cintas. Además, se presenta como una figura de apoyo para los otros, permitiendo que los personajes se identifiquen con él y actúen también de forma solidaria. Lo que logra cortar con un círculo de indiferencia que estaba instalado en dicha comunidad..
También Clay es quien impide el pasaje al acto (lo que no pudo hacer con Hannah y siente culpa por eso) al evitar un asesinato masivo en la escuela. Esta intervención es sublime en tanto logra romper con la identificación de Tyler al desecho, al quedar indentificado como el objeto a. Clay interviene diciéndole: "I dont want you to die", "No quero que te mueras". Haciendo que aparezca un Otro ahí donde no lo había.



Mensaje de johanna  » 25 de septiembre de 2018 » joha.spada@gmail.com 

Me resulta interesante poder poner en cuestionamiento el rol de la escuela por varios motivos.
En primer lugar es necesario que las instituciones puedan estar a la altura de la época, tanto en la implementación a las nuevas tecnologías en el sistema educativo como a la empatía y adaptación a las nuevas generaciones. Cuando me refiero a la implementación de las nuevas tecnologías quiero decir, no solo utilizarlas como una herramienta a la hora de construir conocimiento sino también poder concientizar/aprender/entender sobres sus usos y abusos.
Creo que lo expuesto anteriormente invita poner en cuestionamiento a la enseñanza primaria y secundaria desde sus inicios. Una enseñanza que intenta imponer o encajar el pensamiento científico a modo de copiar y pegar la información, donde el rol de alumno es adaptarse a los requerimientos de la escuela. ¿No debería ser la escuela la que se adapte de acuerdo al contexto y singularidad de cada clase e invite a construir conocimiento nuevo a los alumnos? ¿No debería ser el aprendizaje una construcción entre docentes y alumnos? ¿Cual es la motivación para el alumno si tiene que responder a las demandas de la escuela como la misma lo pretende?
En segundo lugar y a raíz de esta pequeña reflexión me pregunto como hacer para poder evitar el cyberbullying cuando la escuela como principal referente es la primera en realizarlo.
Cuando un niño no se adapta a las reglas y formas de aprendizaje de la escuela es de alguna manera excluido, etiquetado, sentenciado. Nunca se pone en cuestionamiento ni el rol del docente ni el de la escuela, es el niño el conflictivo, el inadaptado que debe recurrir a enseñanzas especiales y tratamientos psicológicos. ¿No sería este acto una especie de bullying impuesto por la propia institución?
Podríamos poner en cuestionamiento las nociones de autoridad y autoritarismo. Pienso que en la escuela se implementa el autoritarismo, se impone sin cuestionar y tener en cuenta el contexto y la singularidad de cada curso, de cada alumno. Entonces ¿dónde queda la singularidad? ¿Hay lugar para ella en la escuela? Si ponemos el ejemplo de Hanna, vemos como en la institución solo se siguieron protocolos que nada tienen que ver con la ética, sino más bien con la moral. No se ve involucramiento alguno por ningún miembro de la escuela, más que seguir reglas y los programas establecidos. ¿Es la escuela un lugar de aprendizaje y construcción o una especie de institución que disciplina y encaja a las personas de acuerdo a las políticas implementadas para cada época?¿podríamos hablar de solidaridad, de comunidad cuando la escuela realiza actos particularistas una y otra vez?