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Facultad de Psicología
Universidad de Buenos Aires

Psicología, Ética y Derechos Humanos

UNA SINGULARIDAD EN SITUACIÓN

ALUMNA: PAOLA CAROLINA RIVARA
COMISIÓN Nº: 3
DOCENTE DE TRABAJOS PRÁCTICOS: LUCIA KLEINERMAN
E-MAIL: PAOLA_RIVARA@HOTMAIL.COM
L.U: 331132670
CUATRIMESTRE: 2º CUATRIMESTRE 2009

_______________ Fecha: 16/11/09 Firma del estudiante
FICHA TÉCNICA
Titulo: Mi nombre es Sam (I am Sam)
Género: drama
Calificación: Apta para mayores de 13 años
Origen: Estados Unidos
Año: 2001
Protagonistas: Sean Peen
Michelle Pfeiffer
Dakota Fanning

Un conmovedor film que trata de la historia de Sam Dawson (Sean Penn), un padre dis-capacitado mental que educa a su hija Lucy (Dakota Fanning) con la ayuda de unos ex-traordinarios amigos, también con discapacidad mental. La niña fue concebida con una mujer sin hogar quien abandona a su hija recién nacida en los brazos de su padre. La niña crece con todo el amor de Sam y con una mentalidad normal. Llegada la edad de 7 años de Lucy, la capacidad intelectual de ella empieza a superar a la de su padre, lo cual le trae problemas en el colegio ya que no quiere saber más de lo que sabe el padre. Cuando las autoridades del colegio empiezan a notar esto, se comunican con Sam y hacen que intervenga la justicia para evaluar la situación. ¿Puede una persona como Sam criar a un hijo? ¿Alcanza sólo con el amor para criar a una persona?
Ante el aviso de perder a Lucy, Sam contrata a una abogada para poder luchar por con-servar la tenencia de su hija.
Rita Harrison (Michelle Pfiffer), es una prestigiosa abogada de Los Ángeles, donde su vida se desarrolla en torno a su trabajo y no le dedica mucho tiempo a su vida personal. Admite tener problemas matrimoniales, incluso reconoce la infidelidad de su marido, y la distancia que tiene con su pequeño hijo Willy de alrededor de 7 años. Ella es una aboga-da que se muestra fría y poco sensible; muy pendiente a su imagen y a lo que los demás digan de ella, además de tener una gran compulsión por las golosinas.
Cuando Sam llega a ella, ésta se muestra muy poco interesada en su caso y se niega a tomarlo, principalmente porque sabía que no iba a poder acceder a los honorarios que ella estaba cobrando y sabía que era un caso perdido.
Luego de una reunión laboral en que las colegas la acusaron de “poco generosa” toma el caso de Sam de forma gratuita con tal de resguardar su orgullo. Rita comienza su tra-bajo limitándose a alimentar su prestigio. Sam es para ella sólo un “pobre inútil retrasado”.
Comenzado el proceso judicial, la niña es retirada de su hogar y puesta a cargo de la asistencia social. Mientras tanto, Rita sólo se esfuerza por evitar un fracaso en su limpio curriculum. Ni siquiera confía en la capacidad de su cliente por mantener la potestad so-bre su hija, capacidad que finge defender ante los tribunales.
En unos de los encuentros que tenia Sam con su hija, Lucy planea escaparse con su padre, a quien lo lleva engañado. Un policía los encuentra en el parque durmiendo y los lleva de regreso a su condado. Esto sólo hizo entorpecer la labor de la abogada, que se presenta a la 3 de la mañana junto con su hijo y muy enfurecida con lo ocurrido. Rita lo regaña a Sam por haber querido secuestrar a su hija y éste intenta defenderse explicán-dole cómo sucedieron los hechos. Sin embargo es interrumpido constantemente por Rita, quien desoye sus dichos. Es entonces que la señorita Calgrove (asistente social a cargo de Lucy) interrumpe afirmando sentirse decepcionada de Lucy. Rita, quien intenta que esta supuesta irresponsabilidad de Sam no influya en el juicio, la convence de que olvide el episodio. Calgrove llama a Lucy a despedirse de su padre para marchar y dejar atrás el episodio. Lucy se despide de Sam en un emotivo abrazo y corre repentinamente al regazo de Rita, quien se extraña por esta conducta inesperada. Lucy suplica: “por favor no nos deje. Todo ha sido idea mía… por favor no… por favor”. Ante esta súplica de la niña, Rita se sorprende a sí misma acariciando el cabello de Lucy, cual madre apenada. Una con-movida mirada de Rita se encuentra con la mirada de Sam y, luego, con la de su propio hijo.
A partir de aquí, El personaje de Michelle Pfiffer cambia totalmente de actitud, se empie-za a mostrar más sensible, y busca valorar el amor de Sam por su hija en el juicio, ade-más que la hace replantarse su situación con su hijo.
Sam pierde la tenencia de su hija, y Rita se ve afectada de tal manera que no podía in-tervenir para que Sam deje ir a su hija luego del último encuentro. Rita vuelve muy angus-tiada a su casa y no pudo dejar de ir a ver a su hijo y acostarse con él en la cama, algo la movilizó el hecho de que su cliente pierda a su hija y no el haber perdido el juicio.
Ahora Sam es una persona como ella, con conflictos, temores y amor, y logra establecer un vínculo más allá del laboral y es Sam quien la ayuda a restablecer su relación con su hijo y dejar a su infiel marido.

ANÁLISIS
El análisis va a recaer sobre el personaje de Michelle Pfiffer, Rita Harrison, análisis a través del cual intentaremos dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, desplegada en tres tiempos lógicos. Realizado esto, se intentará esbozar una hipótesis clínica.
El circuito de la responsabilidad esta compuesto por un tiempo 1 donde se realiza la acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se haya inmerso y, que se supone, se agota en los fines para los que fue realizado. A esto le co-rresponderá un síntoma egosintónico, en que al hallarse en sintonía con el yo pereciera conformar aquello que hace un rasgo propio del sujeto y que se agota allí. Sin embargo podemos intuir que “no está libre de motivaciones inconscientes que se expresan más allá de la intención de su yo”. En el tiempo 2 el sujeto es interpelado por aquel acto, que vive como ajeno pero que le pertenece. Se resignifica entonces, su acción. Hay algún indica-dor que le señala el exceso en lo acontecido en el tiempo 1, tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergen-cia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo y que no puede dejar de responder. Momento propicio para una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestra la incompletad del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían. Aquí nos encontramos ante un síntoma egodistónico, donde lo real ha emergido develando su falla en nombrar un objeto de deseo. La hipótesis clí-nica explica este movimiento entre el tiempo 1 y el tiempo 2 y es la que abre la potencia-lidad de un tiempo 3, que se ubica la responsabilidad subjetiva y el efecto sujeto, donde el recorrido puede volver sobre los elementos disonantes. Al hablar de efecto sujeto, es hablar de acto, y es ético, porque es el acto en que se produce un sujeto de deseo incon-ciente. El sujeto que adviene en ese tiempo 3, no es el mismo que dejamos en el tiempo 1. Sin embargo, es en la acción del tiempo 1 donde el sujeto anticipa, sin saberlo, una verdad que se evidenciará como sustancial para su existencia.

En nuestro film podemos verlo con las siguientes escenas:
Tiempo1: Rita acepta el caso de Sam. Sabía que el caso estaba perdido sin embargo lo hace con la intención de resguardar su orgullo frente a sus colegas quien las había acu-sado de poco generosa, de no hacer nada gratuitamente. En todo momento ella se mues-tra fría y con muy poco interés en el caso, solamente se preocupaba por seguir mante-niendo su reputación de “la mejor abogada”.
Tiempo 2: Escena en la que se encuentran Rita, su hijo Willy, Sam, Lucy, y la Sra. Cal-grove, reunidos por el engaño de Lucy para escaparse con su papa. Lucy abraza a Rita antes de despedirse y le dice: -“por favor no nos deje. Todo ha sido idea mía… por favor no… por favor”-. Rita responde con una caricia en el pelo, y mostrándose conmovida, sin vergüenza alguna, mira a Sam y luego a su hijo. Se trata de un acto en el que Rita no puede reconocerse como tal; no está dentro de lo que ella conoce como su yo. Eso va más allá. Algo allí habló por ella. Y es ella quien debe responder ante ese interrogante que la saca de su universo.
Tiempo 3: Luego que Rita presenció como le sacaban a Sam a Lucy de sus brazos por haber perdido el juicio, vuelve a su casa muy angustiada, mira a su alrededor y se va al cuarto de su hijo, se acuesta en la cama con él que se encontraba durmiendo y le da un beso en la cabeza.
Hipótesis clínica: En el tiempo 1 vemos a Rita como una mujer que vive para su trabajo, se maneja en el circuito de la demanda sin involucrarse con nadie. El hecho de que se esfuerce tanto por mantener su reputación la lleva a descuidar su familia, y sobre todo el no desarrollar su deseo de madre. El niño busca hablar con ella y ella nunca tiene tiempo, el niño no obedece a lo que la madre le dice, y cada vez que se presenta una situación en la que se muestre este fracaso como madre empieza a comer golosinas, cosas dulces, como una manera de conectarse con él niño ( Rita le dice al Willy, cuando él le quiere contar algo y ella le dice que hablan a la noche: “te compre los caramelos que te gustan”) y además de tramitar esa angustia que se le genera. Y esto se confirma en cuando ella le dice a Sam, luego de ser acusada por él de ser una mujer perfecta y sin sentimientos: “cada mañana me despierto y fracaso…siento que no soy suficiente”.
Que Rita haya aceptado el caso de Sam, se ve un propósito inconsciente, que ajena-mente a la voluntad del yo, propicio la acción, y acá es donde Freud ubica la responsabili-dad subjetiva. En esa elección se poso su deseo, ese caso viene a decir algo de la rela-ción de ella con su hijo. Además de que ese accionar, que fue más allá de su voluntad, hizo que perdiera su cualidad de autónomo. Rita expresa eso inconsciente, su deseo de madre, desfigurado en el resguardar su orgullo. Su deseo perturbó la intención consiente.
El corte de este primer tiempo es en el momento en que Rita empieza a conmoverse por el caso, el responder al abrazo de Lucy con una caricia en el pelo, involucrada en la situa-ción, ella se ve interpelada, lo siente como ajeno aquello que le ocurre y se resignifica el tiempo 1, aquel tiempo fue más allá o más acá de lo que esperaba. Ahora sabe que lo que hizo, defender a Sam Dawson, no es casual y que tiene un sentido. “Lo real ha emergido develando su falla en nombrar un objeto de deseo” . El caso le despertó el deseo mater-no y la enfrentó con su fracaso como madre y es así como en el tercer tiempo termina durmiendo con su hijo angustiada, con culpa, como el reverso de la responsabilidad sub-jetiva, respondiendo a aquello que la interpelo. La caricia en el pelo de Lucy fue la singula-ridad que puso de manifiesto el quiebre del universo particular que la sostenía, rompió con ese universo que creía cubrirlo todo, vino a dar cuenta del no-todo. El conmoverse dio cuenta de lo universal que parecía esta clausurado, el involucrarse con sus clientes esta-ba clausurado en el universo de Rita, y vino a suplementar ese universo. Y hacemos res-ponsable a Rita porque “responsable es aquel del que se espera una repuesta” . Pero no hablamos de cualquier repuesta; es una repuesta a la castración, y cada quien responde con su síntoma a la castración estructural.
Lacan dice: “la única cosa de la que puede ser culpable un Sujeto es haber cedido a su deseo ”. Es decir, que ese acto de aceptar el caso está inscripto en el deseo, y a Rita se la hace responsable de tomar el caso, responsable de querer cumplir su deseo de madre que estaba fracasando día a día. “Responsable: no digo consciente de lo que hace ni que se hace cargo de lo que dice, sino culpable de lo que hace y dice” .
Las categorías de azar y necesidad entran en juego, en el caso del azar, es como Sam llega a ella: que ella lleve el mismo apellido (Harrison) que uno de los integrantes de Los Beatles, grupo del cual es muy fanático Sam, y criterio que uso para elegir su represen-tante legal. Con respecto a la necesidad, es que justamente venga Sam con una pérdida de potestad legal cuando ella se siente frustrada con su función materna y lo cual hizo emerger su deseo de madre y que no puede dejar de responder, y es la culpa la que ob-liga a responder a esa interpelación subjetiva que se pone en marcha con la ley simbólica del deseo; la que liga los elementos disonantes que conforman el tiempo 1. La culpa en-tonces, resignifica. La resignificación de la acción de aceptar el caso, produce un acto sujeto, y es en este sentido que el acontecimiento es proceso de verdad. Ella tiene un problema con su hijo, evalúa sus acciones para con él y no puede dejar de sentirse culpa-ble y trata de enmendarlo acercándose más a él. Y recuperar así su cualidad de autóno-mo.
Con la demanda de la niña despliega su deseo, ya que la convoca a la función de ma-dre protectora con sus súplicas de que no los deje luego del engaño por escaparse. A su vez, este movimiento se da junto con una identificación con el deseo de Sam: se identifica con la posición subjetiva que Sam toma frente a su deseo; identificación que se plasma en la mirada compasiva que tiene hacia él. Esto le permitió cambiar su relación con él. Ahora su vínculo será cariñoso, profundo y realmente sincero.
A su vez, esta reestructuración del fantasma, le permite a Rita restablecer su lugar de madre ante su hijo en el momento de ir a acostarse con él, dado en el tiempo 3.
Rita confianza: “me preocupa que haya sacado más de esta relación que tu”. Ella sabía que el caso estaba perdido, que por las condiciones de su cliente iba ser difícil de ganar la tenencia, sin embargo su deseo se puso en juego y la llevo, involuntariamente, a defender a Sam.

BIBLIOGRAFÍA

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