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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra I

Profesor Titular: Lic. Fariña, Juan

Comisión Nº: 18

Docente de Trabajos Prácticos: Lic. Pérez Michielli, Soledad

Alumna: Gabriela Anahí Verón L.U.: 31376810/0

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación. En caso de elegir una creación cinematográfica, la misma debe haber sido realizada entre el año 2005 y el presente (salvo condiciones excepcionales, las cuales deben ser autorizadas por el docente a cargo de la comisión de trabajos prácticos).
En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.
Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.
Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

PELÍCULA: MICHAEL CLAYTON

Título Original: Michael Clayton
País y Año: Estados Unidos, 2007
Director: Tony Gilroy
Género: Criminal, Drama, Thriller, Intriga
Reparto: George Clooney, Tom Wilkinson, Sydney Pollack, Danielle Skraastad, Tilda Swinton, Wai Chan, Alberto Vazquez, Brian Koppelman, Thomas McCarthy, Julie White
Productora: Mirage Enterprises, Castle Rock Entertainment, Section Eight, Samuels Media, Clayton Productions

RELATO DEL ARGUMENTO

Michael Clayton (George Clooney) es un consumado negociador, y hábil miembro de una de las firmas de abogados más grandes de New York, pero él no es abogado. A instancias del cofundador de la firma, Marty Bach (Sydney Pollack), Clayton, proveniente de una familia de policías, se encarga del trabajo más sucio de la firma Kenner, Bach & Ledeen, es decir, arregla los desatinos en los que caen los clientes, tapando y acomodándolo todo; desde esas cosas que nunca deben llegar a la prensa hasta las reacciones de esposas “saqueadoras” y las malas artes de políticos deshonestos. Aunque ya se siente por demás saturado y descontento con su trabajo, Clayton está inextricablemente atado a Kenner, Bach & Ledeen: un divorcio, el juego, y un negocio fallido lo han dejado con una enorme deuda.
Michael Clayton anteriormente se había desempeñado como fiscal criminal, y es proveniente de un barrio de clase trabajadora. A pesar de sus 15 años en el estudio, nunca ha sido ascendido, y probablemente nunca lo sea. Su jefe, Marty Bach lo considera un valioso recurso, pero sólo si lo mantiene en su “nicho”, relegándolo a limpiar rápida y prolijamente las situaciones conflictivas que surgen en la empresa. Si bien Clayton es muy bueno resolviendo problemas ajenos, la película lo muestra en el ápice de la insatisfacción con su carrera. Es un hombre con la remota ambición de ser un gran abogado, pero con el tiempo se ha convertido simplemente en el tipo que esconde o arregla los trapos sucios.
En la compañía agroquímica U/North, la imparable carrera de la Presidenta del Concejo Karen Crowder (Tilda Swinton) depende del arreglo multimillonario de una demanda, que la firma de Clayton está conduciendo a una conclusión aparentemente exitosa. La compañía agroquímica fue acusada de envenenamiento masivo con un herbicida, y ahora se está a punto de llegar a un acuerdo extrajudicial con los querellantes. Sin embargo, y repentinamente, el abogado estrella de Kenner, Bach & Ledeen, el brillante Arthur Edens (Tom Wilkinson), sufre una profunda crisis nerviosa al encontrar un memo que resulta ser una pista decisiva para demostrar la corrupción e inmoralidad de esa empresa. Se pone insólitamente del lado de los demandantes, lo cual implica sabotear todo el caso U/North. Michael Clayton es entonces enviado a afrontar este desastre sin precedentes, lo cual significará para él encontrarse frente a frente con la realidad de la clase de persona en que se ha convertido. Cuando el caso U/North entra en zona de desastre, Marty (Jefe de Michael Clayton) se desespera por tener a Arthur bajo control y comienza a ejercer una tremenda presión sobre Clayton. En plena etapa de insatisfacción personal, Michael Clayton tiene la misión de contener a Arthur Edens.
Arthur dice “basta”, pero de una manera que nadie podría haber previsto. Arthur, que ha perdido a su esposa y tiene una hija a quien no ve, es un hombre solitario, sin lazos familiares, y con un diagnóstico de maníaco-depresivo. Arthur Edens y Michael Clayton tienen un vínculo sólido, de amistad, producto del trabajo de años en Kenner, Bach & Ledeen. La habilidad de Clayton para manejar las crisis con enorme tacto y efectividad ya lo han salvado a Arthur de caer en otra crisis, ocho años atrás.
En ese momento, Arthur se había comprometido a tomar la medicación y a acudir a Michael en caso de sentir la proximidad de una recaída. Sin embargo, Arthur saltea su medicación, sin comentarle nada a Michael y ahora vuelve a sufrir una crisis profunda, lo cual lo lleva a ponerse del lado de la otra parte. Mientras lucha contra su afición al juego, y con un cuadro familiar por demás complicado, Clayton se ve ante la encrucijada de elegir entre su integridad moral y física y la seguridad económica, lo cual lo coloca en la situación más peligrosa y decisiva de su vida.
La misteriosa muerte de Arthur Edens lleva nuevamente a Michael Clayton a un cuestionamiento a su persona y los planteos del abogado en su última conversación lo llevan a investigar hasta el fondo de la cuestión y logra descubrir la evidencia que pone a U/North en el conflicto legal más grande de su historia. Entonces, y por primera vez en todos sus años en la empresa, en vez de enterrar para siempre la verdad, Clayton decide cavar más hondo para desentrañarla. Michael decide no esconder la evidencia y enfrenta a la presidenta de U/ North para que pague las consecuencias. Michael Clayton consigue mediante sus habilidades lograr su objetivo (esta vez no en beneficio de la empresa para la que trabaja) y logra posteriormente retirarse definitivamente de Kenner, Bach & Ledeen hacia un destino que desconoce: la imagen final de la película luego de enfrentar a la presidenta con la verdad, muestra a Clayton subiéndose a un taxi y pidiéndole al taxista que lo lleve “hasta donde alcance con 50 dólares, sólo conduzca”.
ANÁLISIS
El análisis recaerá sobre el personaje de Michael Clayton, análisis a través del cual intentaremos dar cuenta de su responsabilidad subjetiva, desplegada en tres tiempos lógicos. Posteriormente, se intentará esbozar una hipótesis clínica.
Puntearemos un primer tiempo, donde el sujeto lleva a cabo una acción para lograr un determinado fin, pero que, como bien podemos intuir, lo llevarán a una serie de cambios que lo transformarán como sujeto. En un segundo tiempo, el sujeto es interpelado por aquel acto, se resignifica entonces su acción. Finalmente, en un tercer tiempo, (que puede estar o no) el sujeto debe poder responder por sus actos. Debe asumir su responsabilidad subjetiva.
La hipótesis clínica intentará dar cuenta de cómo y por dónde juega el deseo del sujeto. Mostrará también que encontrarse con ese deseo, asumirlo, implica para él un cambio de posición subjetiva.
El comienzo de la película nos ubica en el personaje de Michael Clayton mostrándolo como un individuo (aún no correspondería llamarlo sujeto) obediente, sin deseos, alienado a los significantes de Otro: Marty Bach, su jefe, quien representa a esa gran firma de abogados a la cual perteneció los últimos 15 años. Es ese Otro que siempre tiene la razón, al que hay que obedecer, al que no se le discute ni se cuestiona. Michael Clayton está atado a un particularismo que lo aliena de su verdadero ser y de su deseo.
Esta empresa no funciona como soporte de lo universal-singular, como organización no da lugar a la singularidad y, por ende, a la subjetividad: Michael está ahí para obedecer y no tiene la posibilidad de expresar sus competencias en otro puesto, jamás lo ascendieron ni lo ascenderán, su posición en ella lo limita a ser el que esconde las pruebas y tapa los deslices de los clientes. Este “esconder” va a tener mucho que ver con su deseo. Su accionar se guía íntegramente por la lógica de la demanda.
La crisis nerviosa de Arthur Edens, el abogado que representaba a U/Norh y también gran amigo de Michael Clayton, lo lleva a una situación inesperada. Si bien es su jefe quien lo manda a controlar la situación (nuevamente se observa a Michael alienado de su deseo, de su subjetividad y obedeciendo al gran Otro) la locura de Arthur y su discurso cuestionador lo llevan a una situación en la que su accionar habitual choca con su yo, que empieza a tambalear. Este momento en el que Michael es convocado a contener a Arthur y habla con él sobre su crisis nerviosa concluye lo que consideramos como el primer tiempo del circuito de la responsabilidad. Una serie de hechos, aparentemente cotidianos, sin gran relevancia para el personaje, es decir que no mostraban disonancia con el universo del discurso en el que Clayton se hallaba inmerso (se trata de una misión más a cumplir), se ven confrontados con un segundo tiempo que marca una interrogación, una pregunta que resignifica lo acontecido previamente y ubica una inconsistencia que ya parece señalar una emergencia de lo singular: implica una irrupción del sujeto que pone de manifiesto una inconsistencia del yo.
La interpelación de Arthur tiene efecto con su muerte repentina, que viene a resignificar toda la escena anterior, señalando un exceso ocurrido en la misma: se abre aquí el segundo tiempo del circuito de la responsabilidad, el que pone en marcha el mismo. Un hecho que se presentaba previamente como egosintónico (Arthur tiene una crisis que pone en peligro la situación legal del cliente y Clayton es enviado a tranquilizarlo y a convencerlo de volver a tomar la medicación) ahora es resignificado y puesto en un lugar que compromete la integridad del yo del sujeto y sacude la completud de ese universo particularista que lo sostiene. Arthur en su accionar y con su muerte actúa como ese Otro que pregunta por la posición del sujeto. Se trata de una pregunta que requiere una respuesta y no hay forma de evadirse de ella.
Ante esta nueva dimensión desconocida que la pregunta ha abierto (¿qué harás tú?) un primer intento de respuesta por parte de Clayton ante este hecho que lo interpela será intentar re-ligar eso que se ha desligado, re-inscribirlo en lo particular con una explicación mundana. Tras la muerte de Arthur en el funeral, Clayton expresa las siguientes frases a Marty: “Lo presioné demasiado. (..) No logré que me entendiera. (…) ¿Por qué pasó esto? (…) Estaba muy emocionado enfrentando al mundo…”. Podemos pensar esta última afirmación como una proyección de Clayton, en donde algo del orden del deseo se ha manifestado. Con la muerte de Arthur se hizo presente la dimensión del azar, lo incalculable, algo completamente ajeno a la decisión, al deseo y a la voluntad de Clayton y, por lo tanto algo de lo que no puede hacérselo responsable. Es una cuestión del azar que justamente muriera luego de su crisis y luego de haber expresado a Clayton su posición ante el cliente. Sin embargo, en ese momento ocurre una escena que refuerza la interpelación previamente efectuada y confronta violentamente a Clayton con su deseo y ante la cual esta vez deberá responder, no al Otro, sino a sí mismo.
Luego de este suceso trascendental, Clayton ha tomado una decisión: va a investigar a fondo las acusaciones hechas a U/North hasta hallar la verdad a la luz de la evidencia. Halla la evidencia y esta vez no la esconde, sino que confronta a la Presidenta de U/ North con ella. En lo que parecía ser una combinatoria de azar (la crisis nerviosa de Arthur Edens y su muerte misteriosa tras expresar su verdad) y necesidad (las exigencias de la empresa Kenner, Bach & Ledeen, su déficit financiero que lo ata a ella y el tener que responder ante el cliente U/North) se ha generado una grieta donde el deseo ha encontrado su lugar para manifestarse. Desde entonces, Michael Clayton decide abandonar la seguridad de la lógica de la demanda e ingresar en un mundo inseguro y sin garantías, sin Otro completo que provea los significantes necesarios para dirigir la existencia: ha elegido el deseo, y esto lo ha hecho ingresar en la dimensión de la responsabilidad subjetiva. En esta acción Clayton ha devenido sujeto, barrándose a sí mismo y al Otro en el proceso. Podemos afirmar que el acto de Clayton entra en la dimensión del acto ético, al estilo de Antígona cuando desobedece la orden de Creonte. Trasciende lo particular porque no es un acto destinado o dirigido al Otro, no se juega en la lógica de la demanda, sino que está guiado por el deseo. Es, por ende, un acto en soledad, un acto que implica una fuerte apuesta subjetiva y frente a la cual no hay garantías. No hay significantes previos, en ese universo, capaces de inscribir este acto ni de predecir sus alcances. Este acto lo ha transformado como sujeto, anulando las dudas y la angustia experimentadas anteriormente. Se inaugura así el tercer tiempo de la responsabilidad, en el que el sujeto barrado toma posición frente a su acto, ingresando en la dimensión de la responsabilidad subjetiva.

HIPÓTESIS CLÍNICA
Clayton se nos presenta inicialmente en la película desde una posición claramente neurótica, como un personaje completamente tomado por la lógica de la demanda, completamente alienado a los significantes del Otro que se muestra como completo. El tapar constantemente las faltas y embrollos de los clientes de la empresa, sin cuestionarse nada, son acciones completamente coherentes con esto.
Sin embargo, el haber acudido al sitio donde se encontraba Arthur, luego de su crisis nerviosa para calmar su ansia de justicia y convencerlo de retornar a la realidad de ese universo representado por Kenner, Bach & Ledeen, tras su misteriosa muerte marca un antes y un después, abre la puerta para que el deseo se manifieste. En este acto de hablar con Arthur sobre su crisis se puede leer un exceso, algo que no se esperaba que pasara con esa intervención debido a que si bien cumple con su cometido (obedece la orden del jefe) su posición allí lo implica subjetivamente. Hay un llamado a su persona que en ese momento Clayton no está viendo: justamente porque esta escena, este acto, lo lleva a confrontar su propia crisis.
La escena posteriormente vivida (la muerte de Arthur) ha reactivado esa otra (la charla que tuvieron luego de la crisis del abogado ante el cliente y su demandante) y la ha resignificado, funcionando como un S2 para ese S1 en acción retroactiva. Ante la muerte de Arthur se manifiesta la culpa, culpa por haber cedido el deseo.
¿Por qué Clayton toma una nueva postura ante el caso U/North? Una idea posible es que Clayton, al hallarse en un vínculo tan estrecho con su amigo, a nivel fantasmático estaba identificado con él. Arthur Edens era un prestigioso abogado y él quería ser precisamente eso: alcanzar la posición de Arthur, ser un gran abogado y lograr lo que él, en vida, no pudo lograr: romper con la lógica del sistema, con la corrupción naturalizada en ese universo y dejar de esconder o tapar los “trapos sucios” para sacar a la luz la verdad ante la Justicia. Podemos conjeturar entonces, que Clayton de alguna manera lidiaba con la culpa que le generaba la muerte de su amigo, se ha identificado con él a nivel fantasmático y lo ha traído a la vida nuevamente en un acting, que no deja de ser sintomático. La culpa sentida por la muerte de su amigo es purgada finalmente con la apuesta definitiva por el acto ético y la culminación del tercer tiempo de la responsabilidad.

BIBLIOGRAFÍA

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Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.

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Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra. Desgrabación de cláse teórica. Publicado en la página web de la cátedra.

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Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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