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por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

MATERIA

Psicología Ética y Derechos Humanos
CATEDRA I

Lic. Fariña, Juan Jorge Michel

SEGUNDO PARCIAL DOMICILIARIO

Film: Million Dollar Baby

DOCENTE DE PRÁCTICO

Lic. Perez Michielli Soledad

AYUDANTE TP

Pereyra Ezequiel

COMISION

18

ALUMNA

Gabriela Paula Souto (29.435.196/0)

Primer cuatrimestre
- 2010-

Descripción del film:
La película cuenta la historia de Maggie Fitzgerald (Hilary Swank), una camarera de 31 años, que desea ser boxeadora profesional. Diariamente se entrena en el gimnasio de Frankie Dunn (Clint Eastwood), un entrenador cuyo deseo es que su protegido, Willie (Mike Colter), sea campeón. En el mismo gimnasio también trabaja Eddie "Scrap-Iron" Dupris (Morgan Freeman), un antiguo boxeador ciego de un ojo, y viejo amigo de Frankie.
En un comienzo, Maggie intenta sin éxito que Frankie la entrene, éste la rechaza continuamente, inclusive cuando Dupris intercede en su favor. Cuando Willie deja a Frankie por otro manager llamado Mickey Mack, dos peleas antes del título, Frankie finalmente accede a entrenar a Maggie, dejando en claro que esto temporal. Luego de un tiempo, ella se muestra impaciente por pelear y Frankie considera que todavía no está lista, por lo cual Frankie, entrega a Maggie a otro manager.
Maggie tiene su primer pelea y mientras se lleva a cabo la misma, Frankie descubre que el entrenador de Maggie ha hecho un trato con el entrenador de su oponente, por lo que Frankie recupera el control de Maggie durante la pelea, la cual estaba perdiendo, y gracias a su ayuda, logra recuperarse y ganar. Finalmente, Frankie acepta a Maggie como su boxeadora. Le promete que jamás la va a volver a dejar.
Mientras Maggie entrena, se revela que Frankie tiene una hija a la que le escribe frecuentemente sin obtener respuesta, ya que, por razones no especificadas, ella está enfadada con su padre desde hace varios años. Además, se revela también que el padre de Maggie murió hace varios años, y pronto se forma una relación padre-hija entre Frankie y Maggie.
Al ir ganando más peleas, Maggie gana más dinero, que ahorra para comprar una casa a su madre, ya que esta vivía con otra hija y un nieto en un parque de caravanas. No obstante, después de burlarse de la profesión de Maggie, la madre le recrimina el hecho de haberle regalado una casa, ya que si las autoridades se enteraban, perdería las ayudas sociales que recibe. Durante el viaje de regreso, Maggie lleva a Frankie a un restaurante donde venden pastel de limón casero, y le cuenta acerca de un perro enfermo que tuvieron cuando ella era chica, y que su padre mató lo mató al empeorar su salud.
Al aumentar su fama, Maggie realiza un tour por Europa, donde una racha de victorias la vuelve aún más popular. Maggie es reconocida en Europa por el sobrenombre de Mo Cuishle, una frase gaélico ideada por Frankie, cuyo significado Maggie desconoce. Finalmente, Frankie permite que Maggie luche por el título femenino de peso welter contra la actual campeona Billie "La Osa Azul" (Lucia Rijker), conocida por pelear sucio.
La pelea se disputa en Las Vegas, y aunque inicialmente Billie parece ganar la pelea, Maggie se recupera gracias a los consejos de Frankie. Cuando termina un asalto, se vuelve para dirigirse a su esquina, dándole la espalda a La Osa, la cual aprovecha para golpear por la espalda a Maggie, que cae sobre el banco de su esquina, partiéndose la columna a la altura del cuello.
Maggie es hospitalizada, queda inmovilizada desde el cuello para abajo y con necesidad de un respirador. Frankie pasa todo su tiempo cuidándola en el hospital y hace que la trasladen para estar más cerca de su casa, donde permanece a su lado.
La familia de Maggie anuncia que van a visitarla, incluyendo a su hermano que acababa de salir de prisión. Sin embargo, acuden al hospital varios días después de haber llegado a la ciudad, vestidos con camisetas de parques de atracciones que han visitado antes de ir a ver a Maggie, y con un abogado. Sus familiares intentan convencerla de que los haga responsables de sus bienes, pero Maggie descubre finalmente el verdadero carácter de su familia y los rechaza. Desde entonces, Frankie queda sólo con Maggie, a la cual le amputan una pierna.
Con el tiempo, Maggie le pide a Frankie que la mate, ya que ya había realizado su mayor deseo, que era ser una boxeadora famosa y conocer el mundo. Frankie queda perplejo ante tal proposición, se niega a dicho pedido, pero después de varios intentos de suicidio por parte de Maggie (mordiéndose la lengua), finalmente accede. Le desconecta el respirador que le proporciona oxígeno y le inyecta una sobredosis de adrenalina. Maggie muere. Durante la inyección, Frankie le revela a Maggie el significado de Mo Cuishle: "Mi amor, mi sangre".
El narrador de la película, que no es otro que Dupris, dice que después, Frankie desapareció. La narración resulta ser una carta que Dupris está escribiendo a la hija de Frankie, en un intento de mostrarle "la clase de hombre que era" su padre. La última escena da a entender que Frankie está en el restaurante donde había comido con Maggie pastel de limón durante uno de sus viajes.
Análisis:

El análisis se realizará sobre el personaje de Frankie, quien a partir de una acción que aparenta tener escasa importancia, comenzará una serie de cambios que lo llevarán a una completa transformación como sujeto.
Comenzaremos el análisis dirimiendo la dimensión de la ética, la cual se despliega en el circuito universal-singular, sosteniéndose –de manera siempre provisoria – en el campo de lo particular.
Lo universal – singular denota lo propio de la especie: su carácter simbólico. Lo particular es un efecto de grupo, un sistema de códigos compartidos. Es sobre lo universal- singular donde se despliega la ética, sin embargo estas dos dimensiones no existirían sin lo particular; y a su vez, lo particular no se comprende separado de lo universal- singular.
Lo universal está ligado a lo singular, porque nada podemos saber sobre lo universal “sino a través de su emergencia singular” .
En nuestro caso, ubicamos a la muerte dentro de la categoría de lo universal, porque es un rasgo propio de la especie que va más allá de todos, es una condición de la cual nadie está exento.
Lo singular, lo que hace tambalear las consistencias previamente instituidas, una de las infinitas formas posibles de realización de lo universal lo ubicamos en el suicidio asistido llevado a cabo por Frankie.
Lo particular, aquello que como código regula una situación, lo que tiene que ver con la subjetividad de la época y con los códigos instituidos, lo ubicamos en el ideal social aceptable. En este caso es el “no mataras”.
Frankie se decide por transgredir lo establecido por lo particular; su decisión de asistir a Maggie en su suicidio tiene que ver con una renuncia a toda forma de ideal, dando así a su acto una dimensión ética.
Un acto ético trata del sujeto y el sentido singular de su acto; por tal la razón la ética es inaprensible, un flash.
Lo ético es la posición del sujeto frente a su soledad, frente a lo que está dispuesto a afirmar y firmar, por eso mismo es que se relaciona con las categorías de universal – singular. Es atemporal, no tiene que ver con una época determinada; es atemático porque no tiene un tema en particular; y es existencial, tiene que ver con el orden de la existencia más allá de la temporalidad en la que viva el sujeto. Pero no es una persona la que es ética, sino sus actos. Consideramos que en la película ocurre un acto ético en el momento en que Frankie asume su responsabilidad ante la interpelación de Maggie y responde con un acto. No se evalúa si su acto es bueno o malo, ya que sino estaríamos dentro del orden de la moral la cual tiene que ver con “la conducta social de un sujeto
entre otros” , los “deberes del sujeto frente a la ley” . Es temática, siempre tiene un tema en particular y además es temporal, está ubicada en relación a una época determinada. También es subsistencial, permite algún ordenamiento de la existencia del sujeto en lo social, lo cual la ubica en relación con la categoría de lo particular. Situamos a la moral dentro del film, como la concepción de la época y de esa cultura sobre la eutanasia, considerada como un acto prohibido e imputable para quien lleve a cabo dicha acción. También podemos ubicar a la moral encarnada en el personaje del cura, siendo quien representa la ley, el código, el superyó que viene a juzgar a Frankie en caso de que decida asistir a Maggie; el mismo refiere: “No puedes hacerlo, lo sabes (…) cualesquiera que sean tus pecados no son nada comparados con esto”.
En torno a esto intentaremos dar cuenta de la responsabilidad subjetiva de Frankie, la cual se desplegará en tres tiempos lógicos que organizan la situación: en un primer tiempo, el sujeto realiza una acción que cree que se agota en los fines para la cual fue concebida; es decir, una acción que realiza el sujeto creyendo que no tiene consecuencias; sin embargo el sujeto “no está libre de motivaciones inconscientes que se expresan más allá de la voluntad e intención de su yo” . En este primer tiempo, “(…) se realiza una acción determinada en concordancia con el universo del discurso en que el sujeto se halla inmerso (…)” en el que se encuentra un yo consistente.
En Frankie podemos ubicar el tiempo 1 cuando Maggie tiene su primer pelea. Mientras se lleva a cabo la misma, Frankie observa como ella va perdiendo; a la distancia refiere “Tu izquierda, mantén tu izquierda arriba (…) tu izquierda maldita sea”. A su vez, en ese mismo instante, se entera a través de Dupris que Sally, el manager de Maggie, ha hecho un trato con el entrenador de su oponente. Ante esto, Frankie se acerca enojado al cuadrilátero y en medio de la pelea discute con Sally; el árbitro le pregunta a Frankie si Maggie es su boxeadora a lo cual responde con convicción y mirándola a los ojos “Si, es mi boxeadora”. Luego le promete a Maggie que nunca más la va a dejar.
En el tiempo 2 del circuito, hay algún indicador que señala un exceso; son indicadores de la realidad que ponen en sobreaviso al sujeto que sus acciones fueron mas allá o mas acá de los objetivos deseados. Es en este tiempo en “(…) donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo.” Surge una interpelación al yo consistente del primer tiempo, en donde la culpa obliga al sujeto a responder.
Este tiempo lo podemos ubicar cuando Maggie, al estar hospitalizada, le pide a Frankie que la asista en su suicidio del mismo modo en que su padre sacrificó a su perro.
Ante esta interpelación se resignifica el tiempo 1, la acción de Frankie de haberla aceptado como “su boxeadora”(su hija).
Frankie queda perplejo ante ese pedido. En un primer momento expresa que no es posible hacerlo. Luego lo habla con el padre de la Iglesia a la cual suele asistir, refiere “Ahora ella sólo quiere morir y yo sólo quiero mantenerla conmigo. Y juro por Dios padre … hacerlo es cometer un pecado; al mantenerla viva la estoy matando” (…) “ella no está pidiendo la ayuda de Dios, está pidiendo la mía”.
Luego hay otra escena en la que habla con Dupris, se siente culpable, refiere “Yo la mate”, argumentando que él fue quien aceptó entrenarla. Esta culpa que siente lo obliga a responder ante la interpelación de Maggie.
Finalmente, puede existir o no un tiempo tres. El tiempo tres tiene que ver con un acto que lleva a cabo un sujeto. Un acto es una decisión y no una acción. “Un acto implica una decisión tomada por fuera de los otros (…) por fuera de la moral (…) por fuera de la ley (…) por fuera del temor y de la temeridad” . El acto “implica una decisión que tiene consecuencias para quien lo produce y también para los otros” . El tiempo 3, es un tiempo que abre a otro tiempo; es un tiempo en donde surge la dimensión del sujeto y la responsabilidad. Ya que la “Responsabilidad es otro nombre del Sujeto (…)” .
En Frankie se podemos ubicar un tiempo 3 dentro del circuito de la responsabilidad. Frankie decide asistirla en su suicidio, desconecta la máquina de aire y le inyecta adrenalina. Maggie muere. Frankie deja todo lo concerniente al boxeo y desaparece de los lugares que solía frecuentar. La última escena del film da a entender que Frankie está en el restaurante donde había comido con Maggie pastel de limón durante uno de sus viajes.
Aquí Frankie es responsable subjetivamente por haber respondido, no por la muerte de Maggie. Responsable es aquel del que se espera una respuesta. Con su acto, al haberla asistido en su suicidio, se produce una singularidad en situación. El tiempo tres es lo que subjetiviza al sujeto, no jurídica ni socialmente.
En torno a esta situación, podemos establecer una hipótesis clínica en la que podemos ubicar el elemento de la necesidad, siendo aquello sobre lo que el hombre no puede incidir, lo forzoso, lo riguroso, lo inflexible. La necesidad es lo que funda a la situación. La necesidad entendida como “aquello que va a ocurrir inexorablemente (…) el destino”
Este aspecto lo podemos ubicar en aquello que lleva a Frankie a elegir a Maggie para desempeñar su función paterna; en las características de Maggie que llevan a Frankie a ubicarse en un lugar parental y a donarle el lugar de hija. Dichas características puede ser la edad de Maggie, similar a la edad de la hija biológica de Frankie con la cual esta distanciado; el desamparo que ella muestra y la necesidad de protección. Esta elección se produce de un modo inconciente; posiblemente por el deseo de Frankie de resarcirse en su función paterna, eligiendo a Maggie de un modo inconciente para llevar a cabo dicha tarea.
Por otra parte podemos ubicar el azar lo cual tiene que ver con la incertidumbre, lo casual, lo accidental, lo fortuito, lo que no se puede calcular porque es ajeno a la desición, al deseo y a la voluntad del sujeto.
El azar que en lo cotidiano se designa como “suerte”. Como situación azarosa podemos ubicar el momento en que Maggie recibe un golpe de la Osa Azul y cae golpeando su cabeza sobre las patas del banco que estaba en el cuadrilátero, quedando de este modo inconciente e imposibilitada físicamente.
La responsabilidad se ubica entre la necesidad y el azar; y es aquello de quien se espera una respuesta. Tiene que ver con la singularidad de un sujeto.
En la película, ante lo que Frankie tiene que responder es ante el pedido de Maggie, ante la interpelación de ella de que la asista en su suicidio.
En un primer momento vemos en el tiempo 1, la acción de Frankie, cuando discute con el árbitro, de aceptar a Maggie como su boxeadora; se presenta “(…) como una acción cualquiera completamente carente de sentido, aún de sentido conciente”
Sin embargo, en esta acción, hay una posición que subyace en Frankie, en tanto que le dona un lugar que puede ir más allá del reconocimiento como boxeadora. La reconoce como una hija. De este modo se va configurando un lazo singular en el que se juega su posición como padre; ya que como la película muestra, Frankie tiene una hija con la cual no tiene relación desde hace varios años. Él le ha enviado un centenar de cartas que retornan a su domicilio sin haber sido si quiera leídas por ella. El film no muestra las razones de este distanciamiento, pero si se puede vislumbrar el dolor que le produce esta situación y la culpa que siente sobre las causas de dicho alejamiento. A Frankie se lo ve a la espera de que su hija lo perdone. A su vez se muestra excesivamente protector con quienes lo rodean, lo cual daría cuenta que ha fallado en su función como padre. Por tal razón, creemos que en el vínculo filial que se va construyendo entre Maggie y Frankie, le permite a Frankie resarcirse en su función paterna. Muestra de esto son las escenas que muestran como la protege, le imparte reiteradamente la regla principal del boxeo “protégete todo el tiempo”; la aconseja, con que se compre una casa al contado; la cuida en el hospital y le asigna un nuevo nombre “Mo Cuishley” (mi hija, mi sangre).
De este modo vemos como “la restitución parece poder operar como aquella intervención capaz de restablecer los lugares originalmente perdido” .
Sin embargo, ante el pedido de colaboración de Maggie en el suicidio asistido; Frankie se ve confrontado a resignar el lugar que le había donado.
A su vez, el se siente culpable por la situación de Maggie, refiere “Yo la maté”. Esta culpa lo obliga a responder a la interpelación de ella porque el se siente responsable por lo sucedido. Frankie responde a esta situación dilemática con su acto, decide (elección que se hace sin garantías) asistirla en su suicidio, resignando de este modo el deseo de ejercer su función paterna. Renuncia a su deseo de mantenerla a su lado con vida para protegerla, a cambio de ceder en el deseo de morir de Maggie.
De este modo vemos que se produjo un cambio de posición del sujeto en relación a su deseo desde el tiempo 1 al tiempo 3. En el tiempo 1 desea resarcirse en su función paterna, se ubica como Otro para Maggie, y en el tiempo 3, a partir de la interpelación (tiempo 2), con su acto cede a su deseo resarcitorio, ubicando a Frankie en otra posición respecto a su deseo. Con su acto, emerge un nuevo sujeto que se asume barrado dentro del discurso, un sujeto en el que a través de su acto logra diluir su sentimiento de culpa. Emerge un sujeto que a través de su acto es responsable subjetivamente. Tal como Lacan afirma, “de lo único que el sujeto es responsable, es de renunciar a su deseo”. Por tal razón estamos en condiciones de afirmar que Frankie es responsable subjetivamente, en tanto que es sujeto del inconciente. Con esta noción nos estamos refiriendo a la dimensión clínica, singular; que difiere de la lógica de la dimensión normativa, particular, la cual refiere a la noción del sujeto del derecho, autónomo, de la voluntad e intención. Noción que excluye al sujeto del inconciente. La articulación de ambas dimensiones deben tenerse en cuenta dado a que expresan diferentes aspectos de la responsabilidad.
Desde la dimensión normativa, la eutanasia es imputable a quien la ejerza en la mayoría de las sociedades actuales. Ante la realidad de los crímenes médicos durante el régimen nazi, en los Juicios de Núremberg (1946-1947) se juzgó como criminal e inmoral toda forma de eutanasia activa (provocar una muerte indolora a petición del afectado) y además se estableció desde entonces de manera positiva, es decir expresamente, que es ilegal todo tipo de terapia y examen médico llevado a cabo sin aclaración y consentimiento o en contra de la voluntad de los pacientes afectados.
Actualmente en muy pocos países (por ejemplo, Holanda y Bélgica) se ha despenalizado la eutanasia, y en ellos todavía permanece tipificado como homicidio o bien como asistencia al suicidio.
La eutanasia es un tema controversial en nuestros días, donde distintos movimientos sostienen posturas disímiles; ya que por un lado su práctica es considerada un homicidio, pero por el otro los sujetos que defienden la eutanasia “sostienen que la finalidad del acto es evitarle sufrimientos insoportables o la prolongación artificial de la vida a un enfermo, presentando tales situaciones como «contrarias a la dignidad»” .
Por tal razón, podemos preguntarnos ¿tiene el sujeto derecho a elegir sobre su vida o en tal caso sobre su muerte?, ¿puede alguien interrumpir la vida de otro por más que se lo pidan?.
Volviendo a Frankie, podemos afirmar, teniendo en cuenta las normar vigentes en Estados Unidos, que él sería responsable jurídicamente por su haber asistido a Maggie en su suicidio.

Bibliografía:

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Kletnicki, A. : Niños desaparecidos en Argentina: lógica genocida y apropiación ilegal. Ficha de la cátedra.

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http://es.wikipedia.org/wiki/Eutanasia



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