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La tecnología y un caso de psicosis ordinaria
por Sueiro, María Milagros
Título original: Mr. Robot

Sam Esmail / Estados Unidos / 2015

Introducción

A lo largo de este trabajo se buscará tomar la primera temporada de la serie Mr. Robot de Sam Esmail, para problematizar, en relación al personaje principal -Eliot Anderson-, algunas cuestiones en relación a la psicosis en la sociedad hipermoderna actual. Tomando particularmente el concepto de psicosis ordinaria y las elaboraciones de Jaques Alain Miller y Éric Laurent sobre éste. Asimismo se plantearan los recursos que posee el sujeto para mantenerse “compensado” en esta época, teniendo en cuenta los conceptos lacanianos sobre lo simbólico, lo imaginario y lo real, y sus desarrollos sobre las psicosis desde el Seminario 3 hacia su última enseñanza.

Recorte de Mr. Robot

La serie presenta a un hombre de entre 20-25 años, llamado Eliot Anderson –Rami Malek-, que fue diagnosticado con esquizofrenia paranoide, del cual no se sabe desde hace cuánto ni cómo es que surge este diagnóstico. La serie nos muestra, de cualquier manera, que él lleva a cabo un análisis, al cual aclara que es obligado a asistir, aunque puede verse que existe una transferencia hacia su analista, Krista. Sabemos muy poco de su familia en un comienzo, es por alucinaciones en las que se muestra su relación con su madre –de la cual no hay mención sobre su paradero actual-, y es conflictiva para él. Por otro lado, sabemos que su padre había fallecido.

Eliot es un hacker, entra en las computadoras de las personas allegadas a él, y aquellas personas por conocer, dado que él considera que es así como puede llegar a conocerlas. En los primeros episodios se nos muestra como él tiene un estilo de vida doble, por la mañana trabaja en una empresa de seguridad informática como técnico, cuyo principal cliente es la empresa E Corp. Por la noche, su actividad se limita a hackear en las computadoras de las personas y, si ve que hay algún tipo de actividad ilícita, envía unas “pistas anónimas” a través de la página web de la policía. En su trabajo de día él trabaja con su amiga de la infancia, Angela.

Durante los primeros episodios conocemos también al grupo de hackers que lo reclutan con el fin de derrocar a E Corp, borrando todas las deudas económicas. Eliot es reclutado por un hombre del que no sabe el nombre, salvo por una etiqueta en su ropa en la que se lee “Mr. Robot” –Christian Slater-. Este grupo está compuesto por cuatro personas, dentro de las cuales, con la que más va a interactuar, además de Mr. Robot, es Darlene.

Eliot es consumidor de morfina, pero no se considera adicto en la medida en que el calcula la cantidad que debe consumir por día, tomando también otra droga que contrarresta la necesidad de consumir nuevamente. A medida que avanza la serie descubrimos que su vecina, Sheila, es la que le proporciona las drogas y la cual se convertirá -por un tiempo reducido- en su novia. Nuestro personaje principal encarcela al proveedor de Sheila –cuyo nombre es Fernando-, por lo que empieza a consumir morfina sin la droga que contrarresta la adicción, que era proporcionada por éste. Sin embargo, era necesario que estuviera sin consumir para realizar las actividades de hacker que le pedían del grupo al que había entrado, por lo que –a partir del episodio cuatro- se lo ve en abstinencia. Finalmente consigue sacar –luego de determinado tiempo- la morfina de su organismo para poder realizar lo que le pedían.

A partir de la muerte del personaje de Sheila, Eliot comienza a repetir algunas formas de relacionarse con los demás, que con la novia habían mejorado levemente. Y es del episodio ocho en adelante que comienza el desencadenamiento de la psicosis del personaje, hasta entonces compensada. Se encuentran con Darlene, quien le dice que lo ama y que es una de las mejores personas que conoce, Eliot responde dándole un beso. A nuestra sorpresa y la suya, ella reacciona con asco y le pregunta si se acuerda de quién es ella, es entonces cuando la serie nos devela que ella es su hermana. Frente a la perplejidad Eliot vuelve a su casa y busca su nombre en Internet pero no hay rastros de su ser virtual, por lo que busca en su carpeta de gente hackeada y allí encuentra un cd, el único al que le faltaba nombre. Dentro de éste se hallaban fotos de Mr. Robot sólo y luego con él cuando era un niño. Al terminar el episodio aparece Mr. Robot tocando la puerta del personaje y se le presenta como su padre, que nunca había muerto –como él pensaba-.

Durante el noveno episodio, descubre que no era efectivamente que el padre que nunca había muerto sino que Mr. Robot era una alucinación que él había creado.

Durante el décimo y último episodio, él ejecuta el comando para que se borren todas las deudas, pero esto lo hace sin saberlo dado que, lo que además nos devela la serie es que cuando se ve hablar a Mr. Robot, es en verdad Eliot quien habla. Frente a la incertidumbre de sus actos busca que aparezca ante él su padre para darle respuestas, sin embargo, se le aparece como un padre terrible. El episodio –y la temporada- terminan con el personaje principal, bajo las órdenes del padre, sentado en una computadora “disfrutando” de este caos económico que crearon al borrar todas las deudas.

Algunas nociones sobre la psicosis ordinaria

La psicosis ordinaria ha generado debates en cuanto a si ésta puede considerarse una forma diagnóstica o si es una etapa previa a la psicosis, en tanto tal, sería una psicosis no desencadenada -lo cual no implica que no pudiera desencadenarse eventualmente-. Se toma el concepto de desencadenada en el sentido lacaniano del término, es decir, como aquello que rompe con la cadena del lenguaje.

Los desarrollos de Lacan durante el Seminario 3, y algunas elaboraciones más en el Seminario 5 -tomando en cuenta la predominancia de lo Simbólico que se encuentra estos momentos- aportaron gran cantidad de información sobre el tratamiento de la psicosis. En el Seminario 3 desarrolla el concepto del Significante del Nombre del Padre, el cual se inscribirá luego del Complejo de Edipo, que permitirá al neurótico algún tipo de orden a nivel del Otro del lenguaje, que actúa como ley, en tanto supone la castración. En el Seminario 5 agrega, en relación a su desarrollo sobre la metáfora paterna:

“(…) en el interior del sistema significante, el Nombre del Padre, tiene la función del conjunto del sistema significante, aquel que significa, que autoriza al sistema significante a existir, que hace de ello la ley. Les diré que frecuentemente, en el sistema significante, debemos considerar que el falo entra en juego a partir del momento en que el sujeto tiene que simbolizar como tal, en esta opción del significante con el significado, al significado, quiero decir la significación” [1].

Es en relación a éste concepto que Lacan determina que una psicosis, para ser considerada tal, debe haber forcluido este significante. Esto proviene de los desarrollos de Freud en relación al caso del Hombre de los Lobos, el cual no quiso saber nada de la castración, ni siquiera en el sentido de la represión. Es en tanto que éste significante no opera en la psicosis que no tiene un ordenamiento como el de la neurosis en relación al falo simbólico, una “carretera principal” que ordena el resto de los significantes. Sin embargo, hace mención a que el psicótico tiene maneras de elaborar algún tipo de orden, que llama muletas imaginarias, en relación a éste registro y sobre una manera –poco completa- de armado. Es en la medida en que aparece la falta en el Otro –S(A barrado)-, cuando éste no puede dar significación, que se encuentra con el vacío de lo real, con el agujero, lo que provoca el desencadenamiento de la psicosis. Lacan toma en Seminario 3 al Presidente Schreber como caso, una psicosis extraordinaria -en términos actuales-.

Sin embargo, ya casi al final de su enseñanza, Lacan elabora el concepto de sinthome, para el cual tomará el caso de James Joyce. En esta época tiene desarrollado el nudo borromeo, entendiéndolo como una representación de los tres registros que se relacionan entre sí de manera que si uno se suelta, el resto también lo hace. Es para pensar modos de anudamiento que toma el concepto de sinthome como aquel que permite que se enganche ese eslabón que se había soltado. En el caso de Joyce, o ejemplifica mediante su escritura y su mujer como aquello que le permite mantenerse compensado.

Si bien las elaboraciones lacanianas sobre la psicosis no dejan de ser válidas hoy en día, lo que nos describen los textos en relación a la clínica contemporánea es que ya no se presentan este tipo de psicosis tan “floridas”. En esta época surge el planteo de la caída del Nombre del Padre, los discursos en los que se sustentan los sujetos se vuelven menos consistentes, lo que hace que los diagnósticos en análisis se vuelvan más complejos. Es un momento en la que las neurosis clásicas tienden a verse cada vez menos y cuya sintomatología aparece cada vez más exacerbada, es entonces que aparecen más las neurosis graves y las locuras histéricas. Al mismo tiempo, del lado contrario, las psicosis aparecen más compensadas, menos floridas, al estilo de Schreber o casos donde, como Joyce, se podían vislumbrar los aspectos de la forclusión del Nombre del Padre, aun estando compensada.

Justamente es en este sentido que Jaques Alain Miller comienza a utilizar el concepto de psicosis ordinaria, para pensar aquellos casos en los que hay una psicosis, pero cuyos recursos para encadenarse dificultan el diagnóstico. Si bien no existe una definición unívoca del término, Miller en “Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria” usa la frase de Lacan “un desorden provocado en la juntura más íntima del sentimiento de la vida en el sujeto” [2], ese desorden en cómo vive en relación al mundo que los rodea, su cuerpo, sus pensamientos. Pero al ser una categoría que implica la dificultad en distinguir ese desorden, dice que en lo que hay que fijarse es en los detalles que denoten la forclusión del Nombre del Padre. Eric Laurent aporta al respecto que, teniendo en cuenta que antes se consideraba las exteriorizaciones de las psicosis floridas, que no se presentan en las psicosis ordinarias, son más bien rarezas o estilos de vida particulares los que pueden hacernos pensar que se trata de ellas.

Miller, en el escrito mencionado anteriormente, expone tres tipos de externalidad en la que se ve ese desorden de la vida. En primer lugar plantea una externalidad social, en la cual se pregunta por el lugar del sujeto en una función social, si no encaja, como una identificación social negativa o si, por el contrario, encaja y es positiva. El autor destaca al respecto la necesidad de reconocimiento -justamente por la carencia del Nombre del Padre-, que puede verse en estar unido a un grupo, por ejemplo. Por otro lado, habla de una externalidad corporal, que se relaciona con el goce vivido en el cuerpo por el psicótico, donde es llevado a crearse recursos para apropiarse de éste. Por último, menciona una externalidad subjetiva, en relación a esa ausencia con respecto al Otro significante, el Otro que aporta las significaciones, por lo que sugiere buscar un vacío o vaguedad “de una naturaleza no dialéctica”.

Lo que intenta demostrar con esta triple externalidad son aquellos puntos en los que el analista debe buscar para poder dar con un diagnóstico más preciso, haciendo referencia a los tres registros de Lacan. Si bien lo desarrollado por Miller hace referencia a un análisis, algo que tiene en particular la serie es que podemos ver -al ser nosotros, los espectadores, amigos imaginarios que el personaje se crea-, mucho más de lo que él puede elaborar en su análisis, podemos quizás pesquisar mejor esta triple externalidad. Teniendo esto en cuenta, a continuación se desarrollarán los recursos que tiene Eliot para rearmarse.

Morfina como intento de aprehender el cuerpo

Uno de los problemas del psicótico yace en su dificultad para frenar el goce, dado que, como se dijo anteriormente, al ser su condición la forclusión del significante del Nombre del Padre, lo que le sucede al sujeto es que se ve inundado por el goce. Es en tanto que el neurótico tiene el falo como regulador, el psicótico tiene un goce desregulado, aparece fuera de lo simbólico. Lacan en los comienzos de su desarrollo sobre la psicosis en el Seminario 3 contaba con poco material respecto al cuerpo, la alteración principal pasaba por el lenguaje. Es a partir de los desarrollos del objeto a, en el Seminario 23 con el sinthome y Joyce, es que hace más referencia al cuerpo.

Sin embargo, existen diferentes maneras que puede tener una psicosis de regular este goce. Una de las posibilidades existentes es la toxicomanía, Fabián Napastek habla en su texto “Psicosis Ordinarias y Toxicomanías” de que en la clínica aparecen más psicóticos consumidores de algún tipo de droga.

Eric Laurent hace un desarrollo sobre las toxicomanías en los neuróticos, explicando que funciona como una “formación de ruptura”. Esto quiere decir que para el neurótico lo que posibilita es romper con la norma fálica, goce fálico, que implica una ruptura de ésta por fuera de la psicosis, lo cual permite también cortar con los lazos sociales. En la serie, Sheila le ofrece a Angela una pastilla de éxtasis, la cual rechaza pero Sheila insiste diciendo que le dará “claridad” frente a sus problemas, entiendiéndola como una liberación. Podríamos relacionarlo en este sentido cuando Lacan hace mención a la libertad del psicótico al no estar atado a la metáfora paterna, lo cual busca el neurótico toxicómano.

La relación de Eliot con Sheila es bastante particular, dado que él consideraba que ambos se encuentran en el borde, en el borde de la sociedad, sin saber cómo integrarse. Podríamos pensar esta relación del neurótico consumidor que elige romper con los lazos sociales de alguna manera, eligiendo consumir, liberándolo del falo. En consonancia, como una psicosis ordinaria, puede tomar el consumo de drogas y lograr un saber hacer con eso que le permita integrarse más socialmente, en algún punto, en tanto le permite controlar algo del goce. Sheila y Eliot se encuentran en ese punto intermedio.

Volviendo entonces a que la droga le permite poner un límite al goce que Eliot siente, lo que puede verse en el primer episodio es que él se pregunta qué hace la gente cuando está triste mientras se lo ve en un rincón llorando. En los psicóticos no sólo aparece también la angustia, además tienen menos recursos para defenderse de ella. En el caso de Eliot él se responde diciendo que la gente común debe recurrir a sus familiares, amigos, pero él consume morfina. Hay dos cuestiones a resaltar de Eliot, en un primer lugar el término toxicomanía y en segundo el valor que ésta droga tiene para él.

Por un lado, habría que preguntarse si en su caso se puede considerar una manía. En los primeros momentos de la serie lo que nos muestra el sujeto es que él consume morfina, pero no de manera desregulada, él tiene un método para consumir, una cantidad de miligramos y a continuación una droga que funciona como contrarrestante del efecto adictivo de la misma. Aparece como un recurso que tiene él para poder frenar este goce que le aparece, poder controlar la angustia incontrolable.

En el segundo episodio Eliot decide que prefiere entregar al “dealer” de Sheila, que le proporcionaba la droga que le permitía contrarrestar la morfina, si eso hacía que ella no sufriera más, aun cuando él se debate sobre esto diciéndose a sí mismo que si él deja de consumir, su dolor se liberaría. En este sentido se vuelve a ver como la droga le pone un límite. Sin embargo, es al final de éste episodio -en el que no sabemos todavía que Mr. Robot es su padre-, cuando se reúne con él, éste le pregunta por el momento en que su padre lo empujó por la ventana en su niñez y a continuación lo hace caer de donde estaban sentados. Podríamos pensarlo como un primer momento en el que su decisión de no consumir hace aparecer a este padre que goza de él, haciéndolo “caer” en el agujero de lo real.

En el siguiente episodio, producto de esa caída, la psicóloga le dice que se debe “someter voluntariamente” a testeos para corroborar que no está consumiendo más morfina. Lo que no entiende Krista es el valor que tiene la droga para Eliot en tanto le permite mantenerse encadenado sinthomáticamente. Es a partir de éste momento en que él, frente a esta demanda del Otro, que comienza a consumir sin la droga que contrarresta. Es entonces que puede pensarse que hasta este momento no había una toxicomanía per se, pero que a partir de esta circunstancia en que empieza un consumo desregulado, la hay.

Los eventos de Eliot de abstinencia conducen a grandes alucinaciones o sueños debido a su nivel de condensación en los mismos, es difícil dar cuenta de cuál de las dos es. En esta abstinencia al personaje le cuesta controlar sus pensamientos, este dolor liberado del que hablaba antes. Al despertar de sus sueños piensa que está sólo, comienza a llorar y aparece Mr. Robot que le deja en claro que nunca va a estar sólo, lo cual lo tranquiliza.

El segundo problema a pensar es entonces la modalidad de la morfina. No es lo mismo que Eliot consumiera éxtasis, como le ofrece Sheila a Ángela u otra droga, la elección del tóxico tiene un significado especial. Por eso habría de pensarse quizás en una monomanía, al término de Esquirol, desarrollado luego por Laurent, pensada como una única droga a consumir. Eliot no dice particularmente por qué consume morfina, pero nos lo da a entender. Habría que considerar que su uso médico es para aliviar el dolor, para no sentirlo, esto es lo que dice él respecto de su angustia, si él deja de consumir, su dolor se libera. Asimismo, en el episodio seis, hace referencia a cuando consumía y dice extrañar cuando tenía la solución, su vida es más fácil cuando está “adormecido”. Justamente en estos pensamientos sin control, en ese goce que aparece en forma de angustia, la morfina le proporcionaba una manera de adormecer, de calmar esa ola de goce desregulado.

El nuevo discurso de Internet

En la presentación sobre la psicosis ordinaria se mencionó sobre la caída del Nombre del Padre en la sociedad actual. Frente a este tipo de falta de recursos simbólicos el sujeto ha de buscar nuevos discursos para recubrir el velo sobre lo real, la falta de los significantes. En el caso de Eliot, lo busca en Internet, en las computadoras –no en sentido figurado-. A lo largo de la serie aparecen múltiples menciones desde las que el personaje se ubica usando un discurso técnico para representar lo que le sucede -por ejemplo ser un bug, es decir un error en el sistema-, que hace referencia a cómo puede relacionarse con el resto de las personas. Lo principal a la destacar es cómo Internet viene a suplir al Otro de las representaciones, como tesoro de los significantes, es notorio que frente a sus preguntas, Internet parece tener siempre la respuesta.

En primer lugar, cada vez que Eliot presenta a un nuevo personaje muestra su perfil en alguna red social, sus mails, hace una pequeña introducción de la persona en base a lo que ellos ponen online, para entenderlos, para saber cómo relacionarse con ellos. Internet le muestra cómo responder ante el semejante. En el primer episodio, en su terapia, comenta cómo el considera que Krista es una buena persona, que no quiere que él esté solo porque ella sabe lo que es la soledad, ante lo cual ella interviene preguntándole por qué sabría lo que es estar sola, inmediatamente cambia de tema para encubrir que él “la conoce” porque la hackea. La única persona que le dice que no es suficiente lo que se ve en Internet es Sheila, la cual lo sorprende mostrándole que había cosas de ella que no conocía porque no las ponía en Internet. Podríamos pensarla en relación con lo que tenía Joyce con Nora, Lacan dice: “Ella es no-toda por no estar atrapada, por seguir siendo extraña para Joyce, por no tener sentido para él” [3].

Asimismo, es notorio como él considera que la existencia de una persona, responde a una existencia en el mundo virtual. En este “trabajo nocturno” que crea, cuando detecta alguna actividad ilícita y le manda a la policía su información como pista anónima, luego él graba la información en un cd y lo pone en una carpeta a la cual denomina su cementerio, donde él borra de la existencia a la gente. Hay tres veces que nos muestra la serie que Eliot borra de la existencia a alguien, en el primer episodio a un hombre –la primera persona a la que avisa que va a entregarlo a la policía-, en el segundo episodio, con Fernando –el dealer de Sheila- y finalmente en episodio siete con ésta. De alguna manera, ello le permite responder frente a la muerte -como significante en el sentido lacaniano-, en tanto que es incluso uno complejo hasta para la neurosis, pero en la medida en que éste responde con su fantasma, el psicótico, en este caso Eliot, responde con su cementerio de cds.

Hasta este momento encontramos un Eliot compensado, una psicosis ordinaria en tanto capaz de encontrar recursos que le posibilitan mantenerse enganchado sinthomáticamente –Internet siendo el más fuerte de los enganches-. Si bien la muerte de Sheila lo hace tambalear un poco, con este “cementerio” que mencionamos anteriormente, él capaz de asimilar de alguna manera su muerte. Sin embargo, en el episodio ocho sucede, finalmente, el desencadenamiento, cuando se encuentra con Darlene, le da un beso y ella responde de manera alterada, inmediatamente nos enteramos que era su hermana, ante esto Eliot pasa al momento de la perplejidad de la psicosis. Huye de la situación yéndose a su casa, una de las primeras acciones que realiza es mirase en el espejo, pero no aparece sólo su imagen, sino la de varias personas, lo que puede verse es lo que menciona Lacan en el Seminario 10 el fenómeno de la despersonalización. Esta implica que –fenomenológicamente- empieza con el no reconocimiento de la imagen especular, agrega: “si lo que se ve en el espejo es angustiante, es por ser algo que no pueda proponerse al reconocimiento del Otro” [4], se vuelve a ese primer momento original del lenguaje, a la fragmentación. Finalmente rompe el espejo y lo siguiente que intenta es buscarse en Internet, quien le podría dar una respuesta. Sin embargo, no había ninguna respuesta frente a la búsqueda de su nombre, no había existencia de Eliot Anderson en Internet, se encuentra con el significante de la falta en el Otro -S(A barrado)-, se convierte en este anónimo y muestra la pantalla la imagen de la silueta de una persona, despersonalizado, no hay un reconocimiento por parte del Otro, que lo nombre. Decide, entonces, buscar en su “cementerio” y encuentra, en un cd sin nombre, imágenes de Mr. Robot y él cuando era un niño. Es en este momento en el que aparece Mr. Robot.

Lacan habla en “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, de un concepto que denomina Un-padre en lo Real, el cual define como aquel que responde frente a esa falta en el Otro, que aparece en una posición tercera “en alguna relación que tenga por fase la pareja imaginaria a-a’(…) insertando al sujeto en el campo de la agresión erotizado que induce” [5]. De cualquier manera, no es necesario que sea el padre del sujeto, pero en el caso de la serie, lo es. En un principio aparece como un padre vuelto a la vida que lo hace rememorar situaciones angustiosas de su infancia y ante lo cual Eliot responde con rivalidad imaginaria, como se decía anteriormente. Sin duda Mr. Robot le aparece como Un-padre, eso que responde ahí donde debería aparecer el Nombre del Padre, uno que goza de él. Teniendo en cuenta esto, la serie termina con él diciéndole que vaya a disfrutar de lo que crearon.

En el último episodio, la serie nos devela que su padre, Mr. Robot, era alucinación que se había creado. Era un personaje que respondía por él, pero al fin y al cabo Eliot era Mr. Robot, podríamos pensar así sobre el nombramiento. Lacan relaciona el nombramiento paterno que funciona como un primer anudamiento en la neurosis. Eliot habría tomado este significante del padre, Mr. Robot, que le sirve a él para nombrarse, que se relaciona claramente con Internet que funciona como anudamiento de lo simbólico, tomando el lenguaje informático e Internet como lo que le proveía una solución sinthomática para mantenerse anudado. Colette Soler describe que es un significante ideal que se toma del Otro que le permite tapar lo real, que le permite moverse en el mundo, que le da sentido a éste. Sin embargo frente al encuentro de nuestro personaje con la falta en el Otro para nombrarlo como Eliot, aparece Un-Padre para mostrarle la función fallida del significante Mr. Robot, aparece un padre que sabe lo que él hace, es un objeto del saber gozoso del Otro y la implicación tormentosa que eso conlleva. Hay un solo momento en el que la serie nos adelanta esta falla –de la que podemos dar cuenta sólo retrospectivamente-, cuando habla con Fernando y le dice que es importante saber el significado de su nombre, que tendría que buscarlo en Internet.

Conclusión

Finalmente, podría decirse que hasta el momento en el que la serie muestra su desencadenamiento y hasta que se devela que él es Mr. Robot, Eliot vive con una psicosis ordinaria. Si no fuera porque la serie comienza dando un diagnostico sin consideración de los estadios que puede tener una psicosis, es probable que su diagnóstico fuera difícil de establecer. Durante la serie si bien aparecen fenómenos que confirmarían una psicosis -como el hecho de que habla con los espectadores como sus amigos imaginarios-, éstos no son tan floridos como para dar cuenta de la estructura tan fácilmente.

La droga le permite poder recuperar su cuerpo fragmentado, poder frenar al goce desmedido sin la metáfora paterna que lo controle. Asimismo tomando en cuenta la característica particular de la morfina -no cualquier otra droga- y su evolución con la misma, es decir, de su pasaje de un consumo hacia una adicción hasta dejar de consumir. Teniendo en cuenta que le genera así una posibilidad de poder relacionarse con los otros, en contraposición con lo que le sucede a un neurótico con la droga. A Eliot le permite poder aprehender un cuerpo, por más que esté adormecido, que le permite enlentecer el imperativo de goce -incluso de la época-. Hasta el momento en el que deja de consumir y vuelve a sentir esta presión.

Por otro lado, la parte más simbólico-imaginaria de él, con su identificación a las computadoras desde el significante Mr. Robot, incluso tomando a Internet como el tesoro de los significantes que le otorga la posibilidad de –alguna manera- poder relacionarse con las personas. Hoy en día ya no puede diagnosticar a un psicótico solamente teniendo en cuenta su capacidad de socialización, si bien lo más probable es que haya algún tipo de comportamiento que difiera del resto, no es exclusivo de la psicosis. Es en tanto la caída de Nombre del Padre que los neuróticos como psicóticos tienen que aprender a velar de alguna manera, tratar de no encontrarse con el borde de lo real –aunque los resultados de encontrarse con esto sean disímiles-. Eliot tiene recursos simbólicos, imaginarios, incluso reales, que le permiten tener una psicosis ordinaria, si bien no son suficientes –en tanto siempre suponen intentos fallidos en algún punto-, éstos le permiten poder transcurrir una gran parte de su vida sin mayores irrupciones. Napastek, en el texto mencionado anteriormente, habla de que hay sujetos que tienen una estructura de una caña, en tanto son más flexibles para los enganches y desenganches.

También sería interesante cuestionar la actitud de la analista, en tanto que supuestamente ella debería saber el diagnóstico de su paciente, intenta incorporar al padre como tema en el análisis –cuestión que en muchas oportunidades es contraindicado, aunque claramente no es excluyente-, le demanda dejar de consumir morfina, sin preguntarse cuál es la utilidad de la droga para el sujeto. Teniendo esto en cuenta, quizás podría preguntarse cuán segura está ella del diagnóstico de esquizofrenia paranoide como estadio sincrónico y de una posibilidad de compensación, quizás podría pensarse que cuestiona este diagnóstico dada su forma de accionar con él.

Si bien efectivamente los recursos de Eliot llegaron a un punto de insuficiencia -considerándolo como el desencadenamiento de la psicosis- podría decirse que el personaje podría hacerse pasar como un neurótico particular y, para los que podían determinarlo, una psicosis ordinaria, donde había una forclusión del significante elemental pero que, con los recursos que posee, se puede hacer un discurso para velar la falta en el Otro. Y puede pensarse que es de esto de lo que habla el discurso final de la serie:

“¿Es algo de esto real? ¡Míralo! ¡Un mundo hecho de fantasía! ¡Emociones sintetizadas en forma de pastillas! ¡Guerra psicológica en forma de publicidad! ¡Químicos que alteran la mete en forma de comida! ¡Seminarios de lavado de cerebro en forma de medios de comunicación! Burbujas de aislamiento controladas en forma de redes sociales. ¿Real? ¿Querés hablar de realidad? No hemos vivido en algo remotamente cercano a la realidad desde que cambiamos de siglo. Nos apagamos, sacamos las baterías, comimos de las bolsas de organismos genéticamente modificados, mientras tiramos lo que queda en el infinitamente expandible basurero de la condición humana. Vivimos en casas marcadas, registrando su marca por corporaciones, hechos de números bipolares, subiendo y bajando en pantallas digitales, siendo hipnotizados en el sueño más grande que ha visto la humanidad. Tenés que cavar profundo, chico, antes de encontrar algo real. Vivimos en un mundo de basura, en el que hemos vivido demasiado tiempo. Así que no digas que no soy real: No soy menos real que tu carne en tu Big Mac. Hasta donde me concierne, Eliot, soy muy real. Y estamos todos juntos ahora, te guste o no.”

No sólo teniendo en cuenta la frase final como parte de este Otro que goza de él, este padre en lo real, sino -y más que nada- esta ficción de la que habla Mr. Robot en la que pueden verse los recursos que tiene el neurótico, los cuales también son válidos para la psicosis, haciendo de las psicosis ordinarias más comunes y más complejas de detectar, como es el caso de Eliot.

Bibliografia

Lacan, J. (1955-56). El Seminario. Libro 3: Las psicosis, Clases: III; VI; XI, XV; XXIII. Buenos Aires: Paidós.

Lacan, J. (1958). “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis", Escritos II, Siglo XXI editores, Buenos Aires.

Lacan, J. (1958). El Seminario. Libro 5: Las formaciones del inconciente, Clase XIII. Buenos Aires; Paidós.

Lacan, J, (1963). Seminario 10: La angustia. Buenos Aires, Paidós.

Lacan, J (1975). Seminario 23: El sinthome. Buenos Aires, Paidós.

Laurent, E. (1988). Tres Observaciones sobre la Toxicomanía. Conferencia dictada en Bruselas.

Laurent, E. (2007). “La psicosis ordinaria”. En Virtualia. Recuperado de http://virtualia.eol.org.ar/016/def...

Miller, J. A. (2009). “Efecto retorno sobre las psicosis ordinarias”. En El caldero de la escuela. Buenos Aires.

Naparstek, F. A. (2003). Psicosis ordinarias y toxicomanías. In Miller, J. A. et al. El psicoanálisis aplicado a las toxicomanías. TyA. Buenos Aires.

Sam Esmail (Director y guionista). (2015) Mr. Robot [Serie de Televisión]. Nueva York: USA Network

Soler, C. (1988). ¿Qué lugar para el analista? y El trabajo de la psicosis. En Estudios sobre las psicosis. Buenos Aires: Manantial.


NOTAS

[1] Lacan, J. (1958). El Seminario. Libro 5: Las formaciones del inconciente, Clase XIII. Buenos Aires; Paidós. P. 249.

[2] Miller, J.A. (2009). Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria. En El caldero de la escuela. Buenos Aires. P. 20.

[3] Lacan, J (1975). Seminario 23: El sinthome. Buenos Aires, Paidós. P. 114.

[4] Lacan, J, (1963). Seminario 10: La angustia. Buenos Aires, Paidós. P. 134.

[5] Lacan, J. (1958). “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis", Escritos II, Siglo XXI editores, Buenos Aires, 1987, P. 559.






Comentarios

Mensaje de Camila  » 29 de octubre de 2016 » camila.villafane@gmail.com 

¡Felicitaciones por el trabajo! Hermoso tema e increíble serie en la cual basarse.

Me encantó la claridad de la redacción y la organización de los temas, que hizo de fácil lectura un tema tan complejo como este. También es admirable la nueva lectura sobre las toxicomanías y el contrapunto entre la neurosis y la psicosis con respecto a las mismas. Además, el cuestionamiento punto a punto de cada elemento teórico, acompañado con escenas de la serie, ha resultado ser una gran herramienta esclarecedora. Finalmente, el análisis del rol del internet para Elliot es simplemente exquisito.

¡Felicitaciones y gracias por compartir!



Mensaje de Mp  » 16 de agosto de 2016 » matiportes@hotmail.com 

Interesante trabajo, recomendable serie. Buena descripción del protagonista Elliot,un ser fuera de tiempo, un sujeto inundado por el goce, el cual busca sostenerse con Muletas imaginarias, intentando soportar Un- padre que goza de él, "empujándolo por la ventana" al agujero de lo real.
En la segunda temporada, sucede una escena notable en la cual a través de una partida de ajedrez, Elliot y su padre se enfrentan, y ocurre una lucha entre sus dos mitades. Podemos imaginar lo complejo que sería que alguien resultase vencedor.
Me gustó la reflexión sobre los recursos de anudamiento de Elliot, su sinthome: el sistema internet y el valor de las drogas, respecto a la elección de una droga en particular (morfina), la función que cumple en una determinada estructura en cada sujeto singular y las intervenciones de la analista.
Saludos!



Mensaje de laura  » 13 de agosto de 2016 » mlauragonzalez@hotmail.es 

Excelente trabajo, excelente informe, muy detallado y explicado paso a paso. Me gusto la manera de observar al paciente psicótico y sus características, vinculadas con Eliot que es el protagonista de la serie. Sus rasgos esquizofrenicos y actitud neurótica junto con su adicción, es un ejemplo de un paciente que debe ser tratado, porque si no se le da tratamiento actúa de esta manera como lo es este personaje en la serie.
Me gusto mucho este análisis, en lo personal no he tenido la oportunidad de ver esta serie, pero al estar explicado detalladamente me involucre y me encanto, tal es el caso que me dan ganas de verla.





 

 
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por Michel Fariña, Juan Jorge
El Color de la Noche

Richard Rush / Estados Unidos / 1994


En rojo: la responsabilidad por la transferencia
por Ariel, Alejandro
ETICA Y CINE. La singularidad en situación. Una perspectiva desde los Derechos Humanos

Emprendimiento académico sin fines de lucro. Para su utilización en actividades de docencia, investigación y extensión universitaria exclusivamente. Todos los materiales son propiedad intelectual de sus respectivos autores.

Proyecto creado por Juan Jorge Michel Fariña, Carlos Gutiérrez, Gabriela Salomone y Miguel Malagreca.

Cátedra I de Psicología, Etica y Derechos Humanos
Facultad de Psicología
Universidad de Buenos Aires

En colaboración con The International Network of UNESCO Chair in Bioethics.

Con el soporte técnico del IBIS (International Bioethical Information System) - Durante 2009 y 2010 el proyecto contó con el aporte del Programa de la UBA para la Ciencia y la Tecnología, UBACyT, a través de los Proyectos P006, P404, P431.

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