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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS - Cátedra Fariña

Segunda Evaluación

Profesora: Lic. Dominguez, Ma. Elena

Comisión N°: 10

Alumna: Glinsek, Laura

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS - Cátedra Fariña

Segunda Evaluación

Profesora: Lic. Dominguez, Ma. Elena

Comisión N°: 10

Alumna: Glinsek, Laura

Libreta Universitaria: 32.881.569.0

2° Cuatrimestre 2009

En el presente trabajo se tomará un texto literario llamado “Mrs Bixby and the Colonel´s coat” de Roald Dahl. Centrándome en la decisión que toma uno de los personajes del relato intentaré establecer las coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y arribar a la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder este personaje, en términos de responsabilidad subjetiva.
El circuito de la responsabilidad subjetiva se refiere a un Tiempo 1 en el cual se realiza una acción que se agota en los fines para los que fue realizada y que responde al universo en el que el sujeto se halla inmerso. Esta misma acción en un Tiempo 2 es confrontada con alguna señal que da cuenta de un exceso acontecido en el primer tiempo y que pone en crisis el universo particular del sujeto llevándolo a preguntarse sobre su posición, así este segundo tiempo es un “momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían” . Una hipótesis clínica vendrá a situar la naturaleza de la ligadura entre el Tiempo 1 y 2 y será necesario un Tiempo 3 que de cuenta de la responsabilidad subjetiva, donde el sujeto cambie de posición ampliando el universo y permitiendo que lo singular tenga lugar, y por lo tanto produciendo sujeto.
El relato que aquí vamos a tomar, cuenta la historia de la señora Bixby quien un viernes al mes le dice a su marido que va a viajar a una ciudad cercana para visitar a una tía suya. El señor Bixby acepta sin reparos y esta situación se repite una vez al mes durante ocho años. Lo que el marido no sabía era que en realidad la mujer no iba a visitar a su tía sino a un amante. En la última de estas salidas la mujer recibe un costoso abrigo de piel como regalo de Navidad por parte de su amante, y junto con el regalo una nota donde dice que la relación se termina. La señora Bixby acepta la situación sin cuestionamientos, solamente preocupada por qué decirle al marido en relación al abrigo, ya que su tía no tenía los recursos suficientes para hacer un regalo semejante. Decide, orgullosa de su inteligencia, pensando que el marido era lo bastante estúpido como para creérselo ya que nunca había sospechado nada en estos ocho años, llevar el abrigo a una casa de empeños, cambiarlo por cincuenta dólares y decirle al marido que encontró el ticket en la calle, un ticket sin nombre ni descripción del objeto. El señor Bixby, confiando en su mujer, le dice que esos cincuenta dólares deben ser apenas el 10% de lo que vale el objeto, por lo que era un buen negocio ir a la casa de empeño y cambiar los cincuenta dólares. El lunes siguiente el marido se ofrece a ir a cambiar el ticket porque le quedaba de camino al trabajo, insiste en esto y la señora Bixby acepta pero decide no acompañarlo para que el dueño de la casa de empeños no la reconozca. El señor Bixby, entonces, hace lo acordado y le avisa a su mujer que ya tiene el objeto; ésta va hasta la oficina a buscarlo ansiosa. Al llegar su esposo le entrega como regalo de Navidad sólo un cuello de piel. La señora Bixby disimula su desilusión y se retira dispuesta a enfrentar al dueño de la casa de empeños, pero en la puerta de la oficina se cruza con la secretaria de su esposo que lleva puesto un abrigo de piel igual al que le había regalado su amante.
Considerando este relato, desde los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad, podría ubicarse el Tiempo 1 en la estrategia de la señora Bixby de llevar el abrigo a la casa de empeños, cambiarlo por cincuenta dólares y mentirle al marido sobre como adquirió el ticket, acción que se agota en los fines para los que fue pensada y realizada. Al final del relato es cuando se funda este Tiempo 1, ya que es cuando se ubica el Tiempo 2, aquel que da cuenta del exceso sucedido por la decisión tomada, sin este segundo momento no podríamos hablar de la existencia de un Tiempo 1. Este Tiempo 2 es cuando la señora Bixby ve a la secretaria de su marido con el abrigo que le había regalado su amante a ella, es decir, descubre la infidelidad de su marido. Algo que no estaba calculado le esta jugando una mala pasada, ocurrió algo que no estaba contemplado en sus expectativas. Este segundo tiempo resignifica al primero volviendo sobre éste, la estrategia para quedarse con el abrigo que le regaló su amante podría haberse agotado allí, pero hay algo que la lleva a resignificar esa decisión ante la perplejidad, se abre una dimensión desconocida para la señora Bixby. Ella se ve movilizada y a la vez paralizada frente a las circunstancias que le explotan en su cara. Algo la lleva a interpelarse sobre sus acciones.
Es en el eje particular donde podríamos ubicar la infidelidad de la señora Bixby, el pensarse más inteligente, desvalorizando a su marido. Y es en este Tiempo 2 donde esto empieza a tambalear, se produce un quiebre de lo particular que lleva a resignificar sus decisiones. Se pone en marcha el circuito de la responsabilidad.
Antes de continuar con este circuito, es necesario ubicar en la historia ciertos órdenes que intervienen en la vida cotidiana y entre los cuáles se forma la grieta donde se instala la posibilidad de la responsabilidad subjetiva. Estos órdenes son el azar y la necesidad. La necesidad entendida como aquello que necesariamente debe suceder, que en esta historia podríamos ubicarlo en el regalo que el amante le hace a la señora Bixby, algo que le escapa a ella y que necesariamente debía acontecer para que los hechos pudieran darse. Podríamos ubicar el hecho que el marido haya insistido en ir a cambiar el ticket también como una necesidad, alentada por el azar que determinó que la casa de empeños quede de camino al trabajo del marido. Siguiendo con la categoría de azar, que se refiere a hechos fortuitos, debidos a la “suerte”, ubicamos el encuentro de la señora Bixby con la secretaria de su marido como un hecho debido al azar. Uno es responsable cuando tiene la capacidad de elegir, de otra manera los acontecimientos están determinados por el azar y la necesidad.
El relato finaliza en ese momento de descubrimiento de la infidelidad del marido y “su” abrigo en los hombros de la amante de su esposo. La historia queda girando en falso entre el Tiempo 1 y el Tiempo 2. No sabemos qué forma de responder ante esta situación siguió la señora Bixby, que posición subjetiva tomó. Lo que sí podríamos pensar es que quedó abierta la posibilidad de un Tiempo 3 donde nuestro personaje debería hacerse responsable, donde aparecería la singularidad y el advenimiento de un sujeto nuevo.
¿Pero de qué debería hacerse responsable la señora Bixby? Debería responder por su deseo inconciente, este es el que se postula en la hipótesis clínica que buscará una explicación al exceso de la acción realizada. En este relato podríamos pensar como hipótesis clínica el deseo inconciente de completud y omnipotencia de la señora Bixby, el tapar la falta estructural. Podría pensarse que la señora Bixby tapa los vacíos que quedan con otros objetos, cuando el amante le regala el abrigo también da por terminada la relación, pero esto parece no tener importancia para ella sino que su atención se centra en como hacer para quedarse con el abrigo sin que el marido sospeche, es un “nada me falta y todo lo puedo” omnipotente que la lleva a subestimar al señor Bixby. Pero esto le estalla cuando ve a la secretaria de su marido con su abrigo, un abrigo que ya no tapa su falta sino que deja el vacío al descubierto. Se caen los objetos con los que tapaba la falta, ya que cae el abrigo y podría pensarse que cae también su amante porque seguramente todos esos viernes en que ella disfrutaba de su compañía, lo mismo hacían su marido y su secretaria. Podríamos animarnos a decir también que el amante sabía, conciente o inconcientemente, que él sólo servía para cubrir la falta de la señora Bixby y por esa razón al dejarla le regala el abrigo, “intercambiando” el objeto que cubre la falta.
Como ya se ha mencionado, el relato no cuenta un tercer tiempo del circuito de la responsabilidad, queda pendiente como acto, pero se deja abierto para que nuestro personaje se haga responsable de este deseo, produciendo un sujeto nuevo, que en este caso podría estar relacionado con una señora Bixby que cambie de posición y permita que la falta entre en su vida, recreándose. Este sería el momento de advenimiento de la singularidad, aquello que no estaba en el universo de la señora Bixby y viene a romperlo y ampliarlo, incluyendo este nuevo modo de lectura. Pero podría suceder que nuestro personaje no cambie de posición subjetiva, niegue y haga de cuenta que nada aconteció, intelectualice o forme síntoma, o también que proyecte la culpa hacia afuera situándola sobre el marido obturando la posibilidad de una respuesta subjetiva, no permitiendo que su universo se amplíe y quedándose en la seguridad de lo particular.

Laura Glinsek
L.U: 32.881.569.0
Bibliografía:
• D’ Amore, O. 2006. “Responsabilidad subjetiva y culpa”. La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Editorial Letra Viva. Buenos Aires.
• Domínguez, M E. 2006. “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”. La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Editorial Letra Viva. Buenos Aires.
• Mosca, J C. 2008. “Responsabilidad: otro nombre del sujeto”. Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba. Buenos Aires.
• Roald Dahl. 1993. “Mrs Bixby and the Colonel’s coat”. From the Cradle to the Grave. Oxford University Press. Hong Kong.
• Salomone, G. 2006. “El sujeto autónomo y la responsabilidad”. La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Editorial Letra Viva. Buenos Aires.
• Salomone, G. 2006. “El sujeto dividido y la responsabilidad”. La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Editorial Letra Viva. Buenos Aires.



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