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2° EVALUACIÓN

INSOMNIA

Alumna: YANINA SIRI

Materia: PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS.

Año: 2010

Cuatrimestre: 1

Comisión: 04

En base al comentario sobre el film, el personaje sobre el cual recae el análisis de la responsabilidad subjetiva es el Detective Dormer. Intentaré dar cuenta de los tiempos lógicos implicados en dicha respuesta y trataré de justificar la hipótesis clínica propuesta en dicho comentario, la cual establece que Dormer deseaba matar a su amigo luego de enterarse de su pronta traición.

Al hablar de responsabilidad, estoy hablando de un acto puramente humano en donde uno sale de garante de lo que ocurre en el espacio que él ocupa, por lo tanto es imputable de las consecuencias de ese hecho. La responsabilidad subjetiva se configura a partir de la noción de sujeto inconciente, responsable de lo que sueña y desea; a diferencia de la responsabilidad jurídica donde se requiere que haya un acto que trasgreda las leyes del Estado. Aquí no importa la cuestión subjetiva. Es objetiva y no le preocupa si el sujeto se asume como culpable. En esta última responsabilidad, sólo importan los actos realizados con independencia de si el sujeto los asume o no.
En un primer tiempo lógico del circuito de responsabilidad, el sujeto realiza determinada acción con fines específicos, sin advertir la posibilidad de que algo del deseo inconciente esté determinando ese acto. El segundo tiempo es el de la interpelación subjetiva. Aquí encontramos aquello que hace que el sujeto vuelva sobre sí mismo para preguntarse acerca de lo que hizo en el tiempo uno. Esta interpelación implica que el sujeto se responsabilice o no. Apunta a que el sujeto pueda leer lo que se juega en lo que él dice o hace. El tiempo dos, entonces, resignifica al tiempo uno. Finalmente, el tiempo tres, implica que el sujeto asuma o no lo que hizo o dijo. Es el tiempo de dar respuesta por sus actos.
En la persecución a un criminal, una acción cotidiana a la que ellos se veían expuestos por su trabajo, Dormer dispara contra su compañero y amigo Hap y le provoca una herida de muerte. Al acercarse e intentar ayudarlo, éste lo acusa de haberle disparado y le pregunta: “¿has intentado matarme?” Acá ubicaría el tiempo uno del circuito de responsabilidad, donde se realizó una acción justificada por el fin de atrapar al criminal, sin advertir su verdadero deseo.
Frente a la pregunta por la posición del sujeto efectuada por Hap, se requiere una respuesta de la cual no hay forma de evadir. Dormer responde haciendo uso del concepto de la necesidad, justificando el “accidente”, contestándole “no te veía por la niebla”. De esta manera, todo se explica por alguna causa, desresponsabilizándose por lo cometido, ya que esta des-responsabilización “borra la deuda al des-ligar, si no hay culpable, no hay deuda que pagar” . En esta contestación y en su coartada posterior, en su mentira, se puede observar claramente cómo sigue justificando lo que pasó por estar haciendo su trabajo, por estar persiguiendo al asesino. Puedo observar aquí un tiempo dos, que lo interpela a través de la culpa. La culpa es la que hace a esta retroacción, a la resignificación del tiempo uno, hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder.
De esta interpelación, no se desprende una respuesta que de cuenta de su verdadero deseo, sino que al responder mediante la negación (aquí todavía no se considera el tiempo tres) lo esta haciendo desde la conciencia. Aquí “el Yo responde para estabilizar la tensión que produce la interpelación. La respuesta moral es tranquilizadora en relación a otro tipo de respuesta que podría hacerlo sentir culpable” .
A lo largo del film, se pueden observar todos los intentos por parte del protagonista de ocultar lo que había hecho, de ocultar-se tras la ventana de su cuarto, de ocultar-se tras su coartada. Su deseo conciente, lo que quiere su Yo, es seguir siendo el detective honorable, el maestro y ejemplo. Esto lo lograría ocultando su responsabilidad ante la muerte de Hap, pero por más que “quiera” que eso no se sepa, se contradice cuando decide no firmar el informe del caso cerrado de su “amigo”, sugiriéndole a Emy (la mujer detective) revisar todos los datos nuevamente. De esta manera, el caso sigue abierto con la posibilidad en juego de que se descubra la verdad. ¿Se podría plantear aquí una hipótesis acerca de su deseo de renunciar a ese lugar de hombre ejemplar?

A partir de la muerte de Hap, aparece en Dormer una angustia que empieza a acrecentarse a medida que pasan las horas y junto con ésta, una culpa que lo interpela constantemente respecto a la acción emprendida en el tiempo uno, donde tiene que responder como sujeto ante el acto que cometió, por eso constantemente se hacen conciente imágenes de lo ocurrido.
Luego de hablar con su jefe, se siente culpable diciendo “lo he jodido todo”. Se siente perturbado, algo en su cabeza le hace ruido, como se puede observar en la escena de la estación de policía, luego de declarar lo sucedido, su mentira, cuando todos los ruidos a su alrededor se potencian. Evidentemente, la acción emprendida en el tiempo uno fue más allá de lo que el tiempo creía y esto se manifiesta en culpa.
El querer dormir sin que recuerde el momento trágico se le es imposible. Esconde el reloj y tapa la ventana evitando que se filtre la luz que no lo deja conciliar el sueño, pero éste insomnio está velando una responsabilidad por una causa diferente. Lo que Dormer no quiere asumir, aquello ante lo cual no responde hasta el final de la película, es su posición respecto al acto. Pero no se trata aquí del acto de haber matado a su amigo, sino del deseo que le pertenece y que se puso en juego en el momento de disparar contra Hap. El querer matar a su amigo es la hipótesis clínica que se propone en el comentario del film, justificada a lo largo de éste análisis.

Quisiera tomar dos indicadores de la escena con la amiga de la chica asesinada. En un primer momento, puedo observar nuevamente un acto de des-responsabilización por parte de Dormer cuando se cambia de carril y en sentido contrario se acerca un camión. Él maneja, tiene el control sobre el vehículo y cuando la adolescente le dice que se corra, él afirma: “nos desviamos un poco, que se aparte él”. Utilizo la palabra “afirma” ya que considero que con esta frase está justificando el acto pero no concientemente. Él se desviaba un poco al resolver algunos casos con pruebas falsas, por ejemplo, y con su disparo, apartó a quien iba a chocar con su buena reputación.
En un segundo momento de la escena con la amiga de Kate, aparecen figuras de la culpa pero proyectadas. Esto se observa cuando, luego de descifrar la relación amorosa que ocultaba la amiga con el novio de Kate, le pregunta indignado: “¿Eso hacen ahora las amigas?” “Sé que no quieres que nadie se entere que traicionaste a tu mejor amiga”.

Me gustaría citar fragmentos de la película donde Dormer es interpelado por el asesino de Kate, Walter Finch, con el cual se identifica como criminal. En la conversación que tienen en el barco, el escritor se excusa de haber matado a la adolescente argumentando que no era su intención, que no quería hacerlo (respuesta moral). Dormer contesta a esto proyectando su culpa sobre el asesinato de su amigo cuando dice: “Matar a esa chica te hizo sentir especial, pero no lo eres. Los motivos que tienes para hacer lo que hiciste a quién le importa”. A esto, el escritor contesta: “¿Qué sentiste? ¿Culpa, alivio? Te viste salvado. ¿Qué significa que él dejara de existir?, eso no significa que lo hicieras a propósito. Para proteger tu carrera, sin Hap ya no corres peligro”. Esta otra interpelación con la que se encuentra Dormer, es respondida con más culpa.
Hasta aquí, el circuito de la responsabilidad tiene una “dimensión óntica, se cierra en el mero ser de la culpabilidad, la negación o la proyección” , imposibilitando la entrada a un tiempo tres.

Podría el protagonista acercarse hacia un tiempo tres, cuando sorpresivamente, Emy le dice después de percibir sus seis días de insomnio: “Un buen detective no puede dormir porque le falta la pieza de un rompecabezas, y un mal detective porque no tiene la conciencia tranquila”. Él contesta con un silencio. La chica le recuerda: “Eso lo dijo usted”. En ese momento él se reconoce como un mal detective y dice: “Es muy propio de mí, verdad?”, asumiendo su error. Se encuentra interpelado cuando percibe que su acción fue más allá de lo esperable.
A partir de allí, es que decide no dejar libre al verdadero asesino de Kate, decide contar la verdad, que se haga justicia donde la justicia ha dejado una vacante (por sus actos, por sus decisiones). Puedo destacar en este accionar y en sus últimas palabras con Emy, el tercer tiempo del circuito de la responsabilidad, donde hay por parte del sujeto una lectura de ese deseo en juego y la decisión sobre ese deseo. Es a partir de aquí que se asume como responsable de desear la muerte de su amigo.

En cuanto a los elementos de necesidad y azar presentes en la situación, podría consignar que el azar es aquello que tiene que ver con lo accidental, lo casual, lo fortuito, lo que no se puede calcular porque es ajeno a la decisión, al deseo o a la voluntad del sujeto. Es aquello que desconecta la causa con el efecto, mientras que la necesidad es aquello que va a ocurrir de cualquier manera y no está del lado del sujeto. Lo forzoso, lo riguroso, lo inexorable. En la película que estoy utilizando para articular el material teórico propuesto por la materia, podría ubicar el azar en la situación en que Dormer es visto, el acto de Dormer y la muerte de su amigo tienen más que a él propio de testigo, hay un tercero ahí, un otro que obstaculizará la coartada del detective llevándolo a interpelarse acerca de lo sucedido. Por otro lado, la necesidad, la ubico en el hecho de que una bala de ese calibre (9mm), a la distancia en que se encontraba Dormer de Hap y perforando una parte del cuerpo determinada, por las leyes de la física, tiene como resultado la muerte de una persona.

Al comparar el caso que plantea la película citada en este trabajo con el de Ibbieta (cuento “El muro”), podría establecer que algo del azar, en ambos casos, estuvo presente para la posterior interpelación que resignificó el tiempo uno.
En el personaje del cuento, este azar estuvo tentado por él. Se podrían establecer dos hipótesis clínicas para este caso; una en la que la angustia le jugó una mala pasada, tuvo miedo ante la muerte y habló para vivir un poco más. Este deseo de vivir su Yo no lo sabía, pero por más que se desentienda del mismo, se contradice cuando decide no perder sus últimas horas durmiendo. Por otro lado, una segunda hipótesis hace responsable a ibbieta frente a la frase “En el Cementerio”, constatando que el aparente nombre al azar se revela como no siendo tal .
A diferencia de Ibbieta, el azar en el caso de Dormer no estuvo tentado por él. Podría decir que fue casual, accidental la presencia de Walter Finch en la escena en que muere Hap, pero ese otro testigo fue quien sirvió para interpelarlo posteriormente.
Otra diferencia entre los dos casos, es que en el relato del cuento no se puede precisar un tiempo tres. Sí que luego de resignificar su acción, frente a García Ibbieta exclama: “¡En el cementerio!” y empieza a reír y a llorar. De esta manera da una respuesta a la interpelación, pero podría entenderla como un sentimiento inconciente de culpa, ese deseo de vivir, se paga con culpa. Al seguir siendo inconciente no hay responsabilidad subjetiva. En cambio, en el caso de Dormer, se arriba a un tiempo tres en el que él asume lo que hizo afirmando: “lo quise matar”. Aquí sí estamos en presencia de una responsabilidad subjetiva.
BIBLIOGRAFÍA

• Ariel, A: “La responsabilidad ante el aborto”. Ficha de cátedra. Publicado en la página web de la cátedra.
• D`Amore, O.: “Responsabilidad y culpa”. La transmisión de la ética: Clínica y deontología, Vol. 1. Fundamentos. Buenos Aires. Letra Viva, 2006.
• Freíd, S.: “La responsabilidad moral por el contenido de los sueños”. Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
• Gabriela Salomone: “El sujeto divido y la responsabilidad”, La transmisión de la ética: Clínica y deontología, Vol. 1. Fundamentos. Buenos Aires. Letra Viva, 2006.
• Michel Fariña, J.: “Responsabilidad: entre necesidad y azar”. Ficha de cátedra. Desgrabación de clase teórica. Publicado en la página web de la cátedra.



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