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Universidad de Buenos Aires
Facultad de psicología

Psicología Etica y Derechos Humanos
Cát. I :Tit. Fariña, J.J.M.
1º Cuatr. 2010
Segunda Evaluación

Prof. Lic. Samolevich, Ianina
Comisión 1
Alumnas:
Silvero, Mauricia Verónica
L.U. 12.886.780
Villa, Susana Nieves
L.U. 6.044.256

INSOMNIA - NOCHES BLANCAS

Director: Christopher Nohan
Actores: Al Pacino como Detective Will Dormer
Robin Williams como el asesino
Hilary Swanks como Ellie Burr
Martin Donovan como Hap Eckart

Tomando en cuenta el comentario, realizado por Lic. Elizabeth Ormart, el análisis de la responsabilidad subjetiva en el film recaerá sobre el Detective Dormer, quien a partir de una acción aparentemente fortuita comenzará a dar cuenta de .su responsabilidad subjetiva, la que se desplegará en los tres tiempos lógicos, para dar cuenta de su deseo.
El comienzo de la película nos ubica en el personaje de Dormer, mostrándolo como un individuo organizado, con buen desempeño como detective, especialista en llevar a la cárcel a criminales seriales. Su vida pasaba porque se hiciera justicia más allá de los medios que se utilizaran para tal fin.
La escena que vamos a analizar es la que corresponde al momento en que él dispara al asesino y se da cuenta que en realidad hirió de muerte a su compañero. Se trata de una situación aparentemente azarosa. Luego del análisis, nos damos cuenta que no fue tal, sino que se conjugaron entre el azar y la necesidad lo subjetivo del detective.

Tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad subjetiva
El primer tiempo de la responsabilidad, es una serie de acciones que el sujeto lleva a cabo para lograr un determinado fin. En el caso del detective Dormer quien es un hombre muy organizado y dedicado a su trabajo, tiene un destacado desempeño como buen policía especializado en atrapar asesinos seriales, para lo cual en ciertas oportunidades tuvo que colocar evidencias ya que no había suficientes pruebas. Su compañero y amigo Hap debido a estos hechos decidió venderlo a Asuntos Internos por un poco de tranquilidad en su vida. Dormer considera que esto lo perjudicaría en su profesión. En represalia a la actitud de su compañero decide no dirigirle la palabra y abocarse a darle cátedra de cómo ser un buen policía a la detective Ellie, la cual siente una profunda admiración por él. La nueva investigación a la que se abocan es la muerte de una estudiante en Alaska. Colocan una trampa al asesino para atraparlo pero el mismo, advertido de ello, huye. Dormer fue tras él, cegado de furia y entre la niebla que no lo dejaba ver. En un momento al fin creyó verlo y disparó y se enfrentó a la magnitud de su elección, había herido de muerte a su amigo y compañero Hap.
Estos hechos realizados con determinados fines “no están libres de motivaciones inconscientes que se expresan más allá del yo”, acciones que no mostraban disonancia con el universo del discurso en que el sujeto se encuentra inmerso.
Cuando Dormer dispara, en la niebla, creyendo que lo hacia contra el asesino se está creyendo más allá del bien y del mal, en su omnipotencia desafía al azar. Era altamente improbable que estuviera Hap en su camino, pero también era probable que así fuera.
En la situación estaba presente la niebla, a la que consideramos del orden de la necesidad, ya que es un fenómeno de la ley de la naturaleza, algo que el sujeto no puede modificar.
En la grieta entre necesidad y azar está el sujeto en acto. “efecto sujeto”
En un segundo tiempo de la responsabilidad, que marca una interpelación, una pregunta que resignifica lo acontecido previamente y ubica una inconsistencia que ya parece señalar una emergencia de lo singular: implica algo que no estaba en la intención del yo, un hecho que se presentaba como egosintónico. Pero al acercarse Dormer, hacia el cuerpo que había caído, se da cuenta que había herido de muerte a su compañero. Hap le dice que había querido matarlo para liberarse de Asuntos Internos y Dormer le responde que fue un error debido a la niebla que no lo dejaba ver. En este segundo tiempo de la responsabilidad se produce una resignificación y puesto en un lugar que compromete la integridad del yo del sujeto y sacude la completud de ese universo. El sujeto debe interrogarse y no hay forma de evadirse de esa respuesta. El sujeto ante la dimensión desconocida que la pregunta ha abierto, el intento de respuesta ante esta interpelación será intentar re-ligar eso que se ha des-ligado, reinscribirlo en lo particular, volver al surco de la moral con una explicación. Podemos dar cuenta de esto cuando Dormer le dice a Hap “no te veía, no te veía por la niebla”, cuando Hap le dice que intentó matarlo.
Sin embargo esta respuesta se demuestra fallida, no cierra el circuito de la responsabilidad sino que lo abre aún más, no da cuenta de la interpelación. Cuando Dormer habla con el comisario del pueblo, el mismo le pregunta si cuando escuchó el segundo disparo del asesino él corrió hacia el agua y encontró a Hap, “¿es así como pasó, verdad Will?” él asiente con la cabeza y luego grita enojándose de por qué no le avisaron del maldito túnel. Ante el comisario, Dormer se enfrentó al dilema ético de decir o no la verdad, y optó por ocultar lo sucedido
A partir de este hecho, ya no pudo conciliar el sueño, la culpa no tardó en aparecer en toda su dimensión., en forma de negación, y de proyección. La culpa puede significar que el sujeto está involucrado en lo que hizo, viene a demostrar que algo está concernido, la culpa subraya un déficit del sujeto. La interpelación implica una deuda por lo que hay que responder. La culpa es no hacerse responsable y no hay responsabilidad subjetiva sin culpa.
En relación al tercer tiempo de la responsabilidad subjetiva, hay una verificación de la responsabilidad subjetiva en relación a lo universal, inscribiendo un acto que produzca un sujeto barrado, es el tiempo del acto. Es “otro nombre del sujeto”, el efecto sujeto es la respuesta a la interpelación, es ya una dimensión ética. Es ética porque es el acto en que se produce un sujeto de deseo inconsciente. La culpa se diluye en el efecto sujeto. El acto ético no es de una vez y para siempre, es una apuesta que necesita ser sostenida y reafirmada continuamente.
La última noche en Alaska, Dormer tiene una charla con la dueña del hotel, donde le comenta el caso del niño asesinado y donde tuvo que poner evidencias porque no había suficientes pruebas para arrestar al asesino y que en ese momento pensó que eso le traería problemas, y agrega “el fin justifica los medios, verdad?, dígame lo que Ud. piensa”, ella le responde que lo importante era lo que él considerara importante en ese momento y lo que su conciencia pudiera soportar. Dormer a la mañana siguiente en que debería irse del pueblo, decide ir en busca del asesino, ahí se encuentra con la detective Ellie quien le dice que él fue quien mato a Hap y que el asesino lo había visto. Dormer le dice que sí. Ellie le pregunta si tenía intención de matarlo y él le responde “ya no sé qué creer, la verdad no lo sé, con la niebla no lo veía, pero cuando me acerqué el estaba asustado y creía que quería matarlo, así que tal vez sea cierto, pero ya no lo sé”.
Luego Dormer y el asesino se disparan mutuamente y ya cuando estaba a punto de morir le dice a la detective que lo deje dormir y estando Ellie a punto de tirar la bala que lo incriminaba, él le dice que no se desvíe de su camino.
Dormer muy pronto a morir pudo decir aquello de lo que era responsable, “lo quise matar”, pudo posicionarse como sujeto frente a su acto, es éste acto el que lo hace verdaderamente responsable de su deseo.

Hipótesis clínica:
Podemos inferir que Dormer se encuentra totalmente alienado a los significantes del Otro, el mandato es “ser la ley”, lograr que se haga justicia sin importar los medios que se utilice para lograr ese fin. Se encuentra alienado al ideal de la ley del padre. Dormer solo desea sostener la imagen de buen policía y el prestigio que se ganara. Ahora, el mismo se vería afectado por los informes que Hap iba a comunicar a Asuntos Internos. Podía quedar visibilizado que él había colocado en varias oportunidades evidencias para lograr sus objetivos, como si él fuera la ley inapelable.
A pesar de encontrarse con lo inesperado de la muerte de Hap, no se hace responsable y supone que fue un error dadas las circunstancias. Este es el momento de la interpelación y de dar cuenta de su deseo inconciente, que nuestro detective no lo hace. Por eso aparece la culpa, con el insomnio, y con la aparición de imágenes tanto de cuando plantara evidencias como de cuando Hap muere.
Nuestra hipótesis clínica se refiere a: que cuando él dispara se jugó su deseo inconciente de matar a su amigo para poder seguir sosteniendo él la Ley.
En el comentario de E. Ormart, cuando dice: ¿qué asuntos internos lo movieron a disparar? Nosotras pensamos que fue para seguir en esa alienación del Ideal de la Ley del Padre. Y fue su Superyo, sádico, el que le recordaba las veces en que no cumplió con las normas y reglas de ser un buen policía, por eso la aparición de la culpa. Lacan dice acerca de la ética, que la única cosa de la que puede ser culpable un sujeto, es de haber cedido su deseo. El sujeto cede en el camino del deseo para amoldarse a los mandatos del superyo. Renuncia al deseo para gozar del sometimiento. Ya en la cercanía con la muerte, pudo dar cuenta de su responsabilidad subjetiva y conectarse con su propio deseo inconsciente. “lo quise matar”.

Comparación del caso de Ibbieta (“El muro” de Jean Paul Sartre), con Insomnia (Christopher Nohan).
Caso Ibbieta
Tiempo 1: La acción del sujeto persigue un fin conciente desde el yo. Cuando los falangistas le preguntan a Ibbieta donde está escondido Gris. Él les responde con una mentira, (y dijo la verdad): Está en el cementerio
Tiempo 2: Es el tiempo de la interpelación, donde el sujeto debe responder por su acción. Ibbieta cuando se entera que Gris fue apresado por los falangistas en el cementerio se sorprende y dice: ¿En el cementerio?
Tiempo 3: Es el tiempo de la responsabilidad subjetiva. El sujeto debe responsabilizarse por su acto. Ibbieta ríe y llora, reconociendo su deseo inconciente de querer vivir. ¡En el cementerio!
Dormer
Tiempo 1: Dispara (supuestamente al asesino), lo maté.
Tiempo 2: Al ver la magnitud de su elección, siendo que en realidad le disparó a su amigo, se interpela: ¿quise matarlo?
Tiempo 3: Próximo a morir, se responsabiliza de su deseo inconciente: ¡Lo quise matar!

Responsabilidad jurídica
La responsabilidad subjetiva interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo, asentándose en la noción de sujeto del inconciente, la responsabilidad jurídica se plantea en función de la noción de sujeto autónomo, la cual restringe la responsabilidad al terreno de la conciencia, al ámbito de la responsabilidad conciente.
En el caso del detective Dormer tuvo responsabilidad subjetiva en la muerte de Hap, él se dejó llevar por su deseo inconciente (matar a su amigo).
En cuanto a la responsabilidad jurídica está presente en los casos en que puso evidencias, y era por los cuales estaba siendo investigado por Asuntos Internos, siendo Dormer desde la responsabilidad jurídica un sujeto autónomo con derechos y obligaciones que debe poder justificar su proceder.
De la muerte de Hap en cuanto a responsabilidad jurídica, Dormer no sería responsable ya que no hubo intención de matarlo desde lo consiente como sujeto autónomo.

Bibliografía
Fariña, J.J.M. “responsabilidad: entre necesidad y azar”. Ficha de cátedra.
Salomone, Gabriela Z. “El sujeto autónomo y la responsabilidad”. En La trasmisión de la ética. Clínica y Deontología
Salomone, G. Z. “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En op. cit.
Domínguez, M. Elena “Los carriles de la responsabilidad: El circuito de un análisis, en op. cit.
D’ Amore, Oscar. “Responsabilidad subjetiva y culpa”. En op. cit.
Mosca, Juan Carlos.” Responsabilidad: otro nombre del sujeto”, en Ética, un horizonte en quiebra

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