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Ética y Derechos Humanos
Cátedra I – Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Segundo Parcial Domiciliario

Año: 2009
Cuatrimestre: Segundo
Comisión: 16
ATP: Gorocito, Patricia

Alumnos:

Salusky, Violeta
LU: 334980930
Mail: vio_salusky@hotmail.com
TEL.: (15) 5496-4545

Trucco, Matías
LU: 329917140
Mail: matiastrucco@gmail.com
TEL.: (15) 6047-1354

“El hombre está condenado a ser libre, porque una vez que está en el mundo, es responsable de todo lo que hace.”
Jean Paul Sartre

Recorte de la Película

El presente trabajo se realizará con la película “Noches blancas”, de Christopher Nolan, estrenada en el año 2002.
Un prestigioso detective, Will Dormer (Al Pacino), es enviado a Alaska junto a su compañero Hap (Martin Donovan) para investigar el asesinato de una adolescente. La película muestra que la relación entre Hap y Domer está pasando por su peor momento debido a que ambos están siendo investigados por los “Asuntos Internos” de la policía de Los Angeles. En una conversación, Hap le dice a Domer que, contra su voluntad, va a declarar confesando que ambos son culpables de lo que se los acusa. Esto implicaría el fin de la exitosa carrera de Domer.
A pesar de esto, la pareja de detectives decide concentrarse en el homicidio y rápidamente dan con un sospechoso al que persiguen en una playa rocosa inundada por la niebla. Durante la persecución, Dormer intenta dispararle al asesino, pero le dispara por error a Hap. Cuando se acerca a su compañero, éste, antes de morir, reprocha haberle disparado adrede. Frente a esta acusación Dormer entra en duda consigo mismo y decide culpar al sospechoso por la muerte de su amigo.
La eterna claridad de Alaska y el remordimiento le impiden dormir por más de una semana y su estado físico y mental va decayendo con velocidad asombrosa. Ellie Burr (Swank), una oficial del pueblo, es quien lleva a cabo la investigación por la muerte de Hap y a pesar de los intentos de Dormer por mantener su secreto a salvo, ésta llega a la verdad del hecho. Esto se revela en la escena final de la película donde, a pesar de que ella da a entender que no lo delatará, Dormer le dice, agonizando, que “no se desvié el camino”.

Introducción

A partir del recorte de esta película, vamos a centrarnos en uno de sus protagonistas: Domer (Al Pacino). Iremos recorriendo junto a él, sus cambios y sus posiciones, desde el momento en que le disparó a su compañero, hasta alcanzar su propia muerte. Intentando ubicar así el Circuito de la Responsabilidad, diferenciado en tres tiempos lógicos. Para intentar, finalmente, ubicar la responsabilidad subjetiva del protagonista; es decir, aquella que revela ese saber no sabido.
Para empezar, es pertinente remarcar que hay diferentes modos de pensar la responsabilidad, diferentes nociones de sujeto y de igual manera diferentes modos para el sujeto de confrontarse al campo de la responsabilidad. Una cosa es hablar de responsabilidad jurídica, tomando al sujeto, como Sujeto de Derecho, éste es aquel que se lo considera autónomo, capaz de hacerse responsable de sus acciones, elecciones y decisiones. Es decir, el sujeto imputable, capaz de responder por sus actos. La responsabilidad jurídica se expresa en términos de imputable-inimputable, según el estado de conciencia en el momento del hecho.
Pero desde una lectura psicoanalítica el sujeto está determinado por su inconciente y, sin saberlo, responde a él. Es decir, se trata de un sujeto responsable por definición. Es Freud quien lo plantea, al considerar que uno es responsable por sus mociones oníricas malas que “eso desmentido por mí no sólo está en mí, sino en ocasiones también produce efectos desde mí” . Es únicamente desde este concepción de sujeto que podemos emprender la búsqueda hacia su responsabilidad subjetiva.
Tendremos también en cuenta la postura de Sartre desde su existencialismo, el cual nos ha enseñado que el hombre, en tanto libre, es responsable. Esta responsabilidad no solo da cuenta de la responsabilidad del sujeto en cuanto a sus actos, sino también, en cuanto a su libertad misma. El hombre es responsable de su libertad y esto lo condiciona en su accionar.

Análisis del circuito de responsabilidad

Podría ubicarse un Primer Tiempo, en el cual se produce una acción. Domer, en el medio de una persecución, dispara hacia una silueta, suponiendo que correspondía a la del sospechoso. Es una acción que agota sus consecuencias en ella misma. Evaluando sólo este primer tiempo, se esta siguiendo la lógica del universo de la moral, centrado en la certidumbre yoica. Lo que sucede es que la silueta es en verdad la de su compañero, y el disparo acaba con su vida.
Comenzamos planteando las categorías de azar y necesidad. El hecho de que Hap haya estado allí y Domer se confunda podría pensarse como un accidente, ubicándose dentro de lo que sería el azar. Éste tiene una lógica en relación a la suerte. Desliga al sujeto dejando la acción como un mero producto de contingente. De esta manera, no entra en juego la responsabilidad subjetiva.
En el otro extremo, pero bajo la misma lógica, estaríamos en el terreno de la necesidad o determinismo. Sería aquello que escapa a la voluntad propia, es externa al sujeto. Puede ubicarse, por ejemplo, la causalidad del destino. Si se piensa en esta línea, podríamos arribar a que el sujeto debía morir en manos de su amigo, estando esto ya determinado en un fin inquebrantable. En el plano de la necesidad, pueden ubicarse, también, ciertas relaciones de acción y consecuencia necesaria. Por ejemplo, el hecho de que, luego de producirse el disparo, éste llegue al cuerpo del sujeto, y que una vez que esto ocurra, el sujeto quede herido de gravedad, culminando en la muerte.
Tanto azar como necesidad escapan a nuestra voluntad. No es allí donde se encuentra la responsabilidad subjetiva. Ésta se instala en la grieta entre el azar y la necesidad. Es una fisura entre ambas y se nos presenta en relación a las consecuencias del acto.
A este tiempo le sigue un Segundo Tiempo de interpelación que retroactivamente resignifica al primero. Le otorga sentido, dando comienzo al Circuito de la Responsabilidad. En este caso ese tiempo puede ubicarse cuando, Domer se acerca a su compañero después de dispararle y este, ya en los últimos minutos de su vida, le dice que le ha disparado de forma voluntaria, y le pide que se aleje. Este comentario lo induce a Domer a volver sobre la acción cometida. Es a partir de la cual aparece ese sentimiento de culpa que muestra el comienzo de cierta toma de postura frente a esta acción.
A partir de este punto, podríamos analizar lo sucedido desde diferentes aspectos. Por un lado, desde la moral. Podríamos cuestionarnos acerca de la acción de disparar de forma deliberada, aún pensando que Domer creía que se trataba del sospechoso. Desde el aspecto de la moral, podríamos cuestionarnos sobre si esto estuvo bien o mal, teniendo en cuenta como afecta esa conducta al resto de los hombres. La moral es una condición necesaria para que pueda haber lazos sociales, pero va cambiando a lo largo del tiempo y las sociedades. Podríamos plantear que el llamado “gatillo fácil” es mal visto en ciertos sectores de la sociedad argentina, pero para nada reprobables en una cultura como la estadounidense (donde ocurre el hecho).
Por otro lado, se encuentra el aspecto jurídico. Podríamos enjuiciar a Domer y establecer el tipo de responsabilidad que tuvo en la muerte de su compañero, a partir de las leyes planteadas por escrito que hay en ese momento. Podría ser absuelto o castigado por la justicia (como representante del estado) y hasta quedar privado de su libertad. Aunque esto ocurra, no lo obliga al sujeto a dar cuenta de su responsabilidad subjetiva sobre lo ocurrido. Todo esto responde a lo particular, al ser un recorte del “todo” del universal: la forma en que un policía debería actuar (ya sea desde la moral o desde la ley) al estar persiguiendo a un sospechoso de asesinato.
Ninguno de estos dos aspectos (el moral y el jurídico) nos interesan para este trabajo. Vamos a centrarnos, en cambio, en la ética. Quiebre en la moral que permite el surgimiento de una singularidad. Vamos a hablar de la responsabilidad subjetiva, aquella que hace que aparezca un sujeto como verdadero agente de ese acto, dándole lugar a su deseo.
Entonces, la culpa que le genera lo que le dijo su amigo antes de morir obliga a una respuesta, la cual se irá gestando a lo largo de toda la película. La culpa es la que hace a la retroacción, hace que se retorne a la acción por la que se debe responder. Planteamos este hecho como un S2, que se anuda al S1, apres coup, resignificándolo y generando un nuevo sentido. Emerge una pregunta sobre la posición del sujeto. Domer se pregunta acerca del por qué de ese disparo, y comienza a dudar sobre su lugar en el hecho. Se trata de la emergencia de una singularidad, desligándose del universo particular, un intento por que aparezca el sujeto.
Toda la película transcurrirá en este cuestionamiento que se hace Domer acerca de lo que ha hecho. Esto derivará en una semana sin poder dormir, con representaciones obsesivas acerca de la muerte de su compañero que lo aquejan constantemente. Sin embargo, podemos ver, en oposición a esto, todos los intentos que hace para que no descubran la verdad sobre lo ocurrido. No ubicamos, de esta forma, la verdadera asunción de responsabilidad, sino el comienzo de todo un proceso, que culminará en el final de la película.
El circuito llega así a un Tercer Tiempo, el de la responsabilidad subjetiva. Se trata de la localización del deseo del sujeto. Al darle lugar a este sujeto del inconciente, es donde puede ubicarse la responsabilidad. Se llega así al efecto sujeto. El mismo aparece implicado en la acción que cometió, transformándose en un acto ético.
Es una respuesta pero en una dimensión ética. En el final de la película, Domer está por morir, y se encuentra con una policía de menor jerarquía que él. Ella había descubierto la verdad sobre la muerte de Hap y, al ver a Domer agonizando, quiere tirar la evidencia para que ese secreto permanezca guardado. En este momento, él le dice “no equivoques el camino, déjame descansar tranquilo”. Por primera vez, luego de la muerte de su compañero, Domer puede descansar en paz. No solo pierde la vida sino que llega a un estado de tranquilidad que le logra finalmente acabar con el tormentoso insomnio que lo aqueja durante toda la película. Podemos ubicar a partir de este momento, la toma de responsabilidad del protagonista, pareciendo hacerse cargo de su deseo. Es claro el alivio que siente cuando esa culpa que lo atormentaba queda diluida con la verdadera respuesta subjetiva.
Teniendo como base este circuito de responsabilidad, se puede ubicar una Hipótesis Clínica. Para hacerlo, es necesario ubicar la responsabilidad subjetiva en la dirección del deseo inconsciente, aquello propio del sujeto que él mismo desconoce. Cuestionando, no a la persona de derecho, sino al sujeto del inconsciente. Podemos ubicar en este caso, la posición de Domer en el momento de su muerte, la cual da cuenta de que el sujeto asumió, se responsabilizó por su deseo inconsciente. En un primer momento Domer no se hace cargo de él, lo intenta justificar y lo niega, pero la culpa que va sintiendo lo va llevando por otro camino. El camino de la verdad, en términos de Lacan, y es en el encuentro con su propia muerte que Domer reconoce el deseo inconsciente de que su compañero muriera y así poder salvar su carrera.
Podemos parafrasear a Sartre, cuando dice “el hombre nace libre, responsable y sin excusas”, y decir que nuestro hombre ha muerto libre, responsable y sin excusas.

Bibliografía

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• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Dominguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006
• Lewkowicz, I. (1998). Particular, Universal, Singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Cap. III. Eudeba, Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. (1998). Qué es esa cosa llamada ética. (Cap. II); Lo universal-singular como horizonte de la ética. (Cap. IV). El interés ético de la tragedia (Cap. V). Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Michel Fariña, J.: Responsabilidad: entre necesidad y azar.
• Freud, S.: (1925) La responsabilidad moral por el contenido de los sueños. En Algunas notas adicionales a la interpretación de los sueños en su conjunto. Obras completas. Tomo XIX, Amorrortu editores. 1984.
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• Salomone, G. Z: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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