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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGÍA

SEGUNDA EVALUACIÓN
FILM: “NUEVE REINAS”

Psicología Ética y Derechos Humanos
CÁTEDRA FARIÑA I - COMISIÓN 23
Profesor: Ollier Alejandro
Segundo cuatrimestre 2010

Mir Diego 34178387-0
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Notrica Yamila 34520218-0
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INTRODUCCIÓN Y ELECCIÓN DEL PERSONAJE
El personaje elegido será Marcos interpretado por Ricardo Darín. El trabajo de este personaje consiste en estafar a la gente mediante ciertos trucos de engaño, donde obtiene dinero que no le pertenece, pero sin llegar a un enfrentamiento violento. Es el hermano mayor de Valeria (Leticia Brediche) y Federico (Tomas Fonci). Hay una disputa entre Valeria y Marcos, ya que este último se apropió de una herencia que recibieron los hermanos de parte de sus abuelos. Seleccionamos a este personaje ya que él mismo toma una decisión voluntaria y consciente con determinados fines.
CIRCUITO DE LA RESPONSABILIDAD
La primera escena de la película es la que nosotros recortamos para poder dar cuenta que allí se juega la verdadera decisión del sujeto: Marcos se encuentra fortuitamente con Juan (Gastón Pauls) en una estación de servicio, donde como testigo observa que Juan trata de producir un truco engañoso para quedarse con plata de la cajera, pero sin embargo lo descubren. Marcos actúa como si fuera un policía, de este modo resuelve la situación con un nuevo engaño. Al dar vuelta a la manzana Juan se da cuenta de que Marcos no era un policía, sino que era tan mentiroso como él. En la escena siguiente podemos ubicar en Marcos un instante de dilema ético entre: ofrecerle a Juan que trabaje para él, ya que su socio no estaba; o no decirle nada y dejar que siga cada cual su camino. Sin embargo, Marcos toma una decisión: le ofrece a Juan que trabaje con él, y de esa manera podrá ganar mucho dinero. Pudimos notar que esta decisión es voluntaria, consciente y obstinada, dado que pese a las negativas repuestas de Juan, sobre la propuesta, Marcos continua insistiendo. Esta decisión es la que consideramos como el tiempo uno del circuito de la responsabilidad. Al igual que Ibieta en el cuento de “El muro” nuestro personaje tomo una decisión, que tal como lo define M.E.Dominguez esta acción esta en concordancia con el universo de discurso donde el sujeto se encuentra inmerso. Es un tiempo soportado en las certidumbres yódicas, en este caso Juan, por las características del personaje “aspecto de buen tipo”, le iba a servir para sus negocios. Podemos notar que la verdadera intención de Marcos era usarlo a Juan para que lo ayude con su trabajo, pero sin darle nada a cambio la escena que transcurre que casi al final de la película, es decir hacer lo mismo que hace con toda a gente, estafarla. En esta escena, Marcos finge ser robado por alguien contratado por él para, de este modo, no darle el porcentaje acordado a Juan.
El negocio que se les presenta consiste en venderle a un magnate español una estampillas y a cambio cobrarían una suma importante de dinero.
Sin embargo el requisito que el inversor pone es que la plata se la entregara a Valeria si ella pasa una noche con él. Este sería un punto interesante donde se podrían llegar ha resquebrajar las certezas, que empiece a preguntarse por continuar con el negocio y advenga la interpelación del sujeto. Sin embargo, esto no sucedió sino que Marcos continuó con el plan, pese a que le costaría ofrecer a su hermana como objeto de intercambio.
Podemos intuir que el goce de Marcos está vinculado con la ambición, donde el deseo insaciable trata de colmarlo cueste lo que cueste. Esta escena se resuelve cuando la hermana accede al pedido de Marcos y al volver de pasar la noche con el magnate le trae un maletín con un cheque para cobrarlo ese día.
Cuando el personaje va hacia el banco se encuentra que hay muchísima gente afuera, él trata de buscar a un empleado del banco, que conocía, para poder cobrar el dinero. El empleado se burla de él, ya que el banco había quebrado y ninguna operación podía ser llevada a cabo.
Marcos vuelve hacia la esquina donde estaba Juan y lo mira resignado sin emitir una palabra. Juan pega la vuelta y toma su rumbo, mientras que Marcos corre para abalanzarse entre la multitud y para entrar al banco por la fuerza. Esta última escena es para nosotros el tiempo dos en el circuito, dado que lo interpela al sujeto a un evento inesperado (que el banco del cual el cheque fue emitido haya quebrado). Esto le increpa al sujeto a darse cuenta que, en consecuencia, el también está quebrado y que le hicieron la misma “jugarreta” que él le hacía a otras personas, como dice el dicho popular “al mejor cazador se le escapo la liebre”. De igual modo, el momento donde se hace presente la figura de la culpa y donde el sujeto retroactivamente se da cuenta de la mala decisión que tomó, es cuando adopta la actitud de salir corriendo tomado por la furia atravesando el resto de los que como él habían sido estafados, sin pensar que esta acción no lo conduce a nada, tan solo es una mera descarga pulsional.
Este personaje en el film no llega la responsabilidad subjetiva, sino que podríamos intuir que, ante la emergencia de dar una respuesta (ya que no hay forma de no responder porque la interpelación exige una respuesta), el sujeto niega la realidad. Este último punto es tratado de manera interesante por Oscar D’ Amore: El autor dice que en la negación de lo acontecido, en el caso de nuestro film es la no aceptación de Marcos acerca de la imposibilidad de cobrar el cheque, la culpa queda “anestesiada” y, en consecuencia, ajena a la responsabilidad subjetiva. En efecto, en esta especie de respuesta, encontramos al mecanismo de la proyección como una alternativa. “Si el culpable es el otro yo no soy responsable” argumenta D’ Amore. Se ve esta es la posición que asume Marcos, luego de haber ido a buscar a su amigo del banco y detectar que ni siquiera él pudo escapar de la gran estafa del banco. Vuelve a su encuentro con Juan, busca en su mirada algún tipo de respuesta, sin embargo ninguno puede emitir alguna palabra que simbolice el hecho. Por lo tanto, queda adherido en la figura de la culpa y la negación de la realidad.
Con lo cual no se llega a un tiempo tres, ya que no se puede observar un cambio de la posición subjetiva del personaje de Marcos. Cuando no hay responsabilidad en el sujeto, su sustituto es el sentimiento de culpa; en el texto de Juan Fariña y Carlos Gutiérrez se mencionan pensamientos atormentadores, remordimiento, arrepentimiento, y distintos modos de altruismo como algunas de sus figuras, presentes por ausencia de responsabilidad.

NECESIDAD Y AZAR
En este punto del trabajo es importante destacar que, al tomar el personaje de Marcos para ser analizado, es desde su lugar que intentamos ver como se relacionan todos los puntos que se ponen en juego. Es por ello que consideramos que, por lo menos para Marcos, el encuentro con Juan en la primera escena en la estación de servicio es un hecho azaroso. No sabemos si Juan sabía o no que Marcos estaría allí en ese momento o si el encuentro fue de manera fortuita, lo que nos interesa remarcar es que: Marcos en ese episodio conoce a Juan. Hay una serie de hechos que resultan azarosos para Marcos como, por ejemplo, el llamado de Sander ofreciéndole el negocio, que le hayan robado las estampillas, etc. Sin embargo, hacia el final de la película se puede advertir que son programados por Juan.
Por otro lado, tendremos que dilucidar ahora como se juega la necesidad en el film. Pues bien, consideramos para ello una de las últimas escenas de la película, a saber, el momento en el cual Marcos se dirige al banco a cobrar el cheque. Los cheques necesariamente se cobran en un banco, y si el banco quiebra, este no se puede cobrar. En el film, el banco quiebra justo el día que él iba a cobrar el cheque (cuestión que Juan y Valeria habían premeditado) y, en consecuencia, Marcos no podría cobrarlo. Sostenemos aquí lo siguiente: que cuando un banco quiebra, los responsables se fugan con los capitales el mismo, necesariamente nadie puede llevar a cabo ninguna operación.
HIPÓTESIS CLÍNICA
Al no llegar Marcos al tercer tiempo del circuito de la responsabilidad no accede a la responsabilidad subjetiva, es decir, no se produce en él un acto de dimensiones éticas que produzca una hiancia en lo simbólico que lo haga renacer como un acto singular en nuevas coordenadas. Existieron varios puntos durante la trama de esta historia que podrían haber interpelado al sujeto, e inclusive tomar la decisión de abandonar la meta, a pesar de ello Marcos continúa enceguecido con tal de cumplir su objetivo hasta el punto tal de entregar a su hermana. Podríamos pensar que algo de la fuerza constante pulsión se imprime en este sujeto con relación a la ambición de obtener dinero, que lo lleva a realizar cualquier tipo de acciones sin que le importe que precio tenga que pagar por ello. ¿Sería este un caso con indicios patológicos? ¿Estaría Marcos capturado por el dinero como el objeto de su deseo?
Quizás podríamos decir, en términos lacanianos, que el dinero cumpliría la función, como objeto imaginario, de taponar la falta estructural. Como sabemos a través de la enseñanza de Lacan, dicha falta es producto del ingreso del sujeto en el campo del lenguaje y, por lo tanto, es imposible de asir por un objeto.
CONCLUSIÓN
Por lo tanto, concluimos que nuestro sujeto no llega al tercer tiempo del circuito de la responsabilidad, con lo cual no asume una responsabilidad subjetiva, es decir “aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente; sujeto no autónomo que por definición no es dueño de su voluntad o intención” (p.118; “El sujeto dividido y la responsabilidad”. Salomone, G.)

BIBLIOGRAFÍA
• Jinkis, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
• Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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