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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Materia: Psicología, Ética y Derechos Humanos
Titular de Cátedra: Juan Jorge Michel Fariña
Cátedra: I
Comisión: 9
2da evaluación
Fecha de entrega: 28/10/2010

“Nueve Reinas”

Integrantes:
Costabel, María Clara DNI: 34.319.320
Deppeler, Solange DNI: 33.032.078

Segundo cuatrimestre de 2010
El objetivo del presente trabajo es considerar una situación de una película en la que podemos recortar una singularidad en situación analizando cómo se juega en ella la responsabilidad subjetiva considerando que la pregunta por la responsabilidad no supone un cuestionamiento a la persona, sino la interpelación al sujeto. Se trata, entonces, del deseo inconsciente, un deseo que va mas allá de los límites de la conciencia, de la pretendida voluntad y autonomía concientes.
La situación elegida para analizar surge de la trama desarrollada en el film “Nueve reinas” (Fabián Bielinsky, Argentina, año 2000). Nos centramos puntualmente en el papel de su protagonista, Marcos (Ricardo Darín), y en la decisión tomada que cambiará su vida.
Nueve reinas cuenta la historia de dos estafadores, Juan y Marcos, quienes se unen tras conocerse en el mini mercado de una estación de servicio. Marcos observaba a Juan timar exitosamente a una cajera y luego ser atrapado intentando realizar el mismo truco con la siguiente cajera. Marcos se entromete, argumentando ser policía, y lleva a Juan fuera del lugar. Una vez que están en la calle, Marcos revela ser un estafador e invita a Juan a ser su compañero de crimen. Juan se muestra escéptico al principio, pero luego acuerda trabajar con Marcos por un día, después de que éste lo impresionara con algunos métodos de estafa sofisticados.
Ese mismo día se les presenta una oportunidad única, o de "una en un millón", como insiste en llamarla Marcos. Éste recibe un llamado de su hermana (Valeria) que, pidiéndole por favor que vaya al hotel en donde trabaja, le informa que Sandler (ex compañero de Marcos) se encontraba allí. Sandler tenía 73 años y había sufrido un ataque cardíaco. Como no podía encargarse del negocio, recluta a Marcos para vender una colección de estampillas falsas a un valor de medio millón de dólares, las "nueve reinas" (provenientes de la República de Weimar). Al enterarse de esta cifra, Juan, que necesita 70.000 pesos para sacar de la cárcel a su padre, le pide ingresar en el negocio a Marcos, quien acepta su ayuda por 2.500 pesos. El objetivo es vendérselas a Vidal Gandolfo, un empresario español que estaba parando en el hotel y sería deportado del país al día siguiente, "jugando" de esta manera con su apuro. Cuando ambos estafadores deben ir a buscar las estampillas a la casa de la anciana esposa de Sandler, Juan inventa una excusa para que ésta los deje pasar. En este momento Juan extorsiona a Marcos para quedarse con una mayor parte del dinero y llegan al acuerdo de que obtendría un 30%. Ambos se reúnen con Vidal Gandolfo y negocian la venta de las estampillas por 450.000 dólares.
Inesperadamente, cuando salen de la reunión, dos ladrones en una motocicleta les roban el maletín con las estampillas y las arrojan al río. Luego de no saber qué hacer, Marcos concluye que deberán conseguir las verdaderas estampillas que están en manos de Berta, la hermana de Sandler. Arreglan con ésta comprarlas a 250.000 dólares. Más tarde, Marcos, hablando sobre el negocio con Juan, le comenta que, aunque él tiene 200.000 dólares, están faltando 50.000 dólares. La reacción de Juan es violenta, creyendo querer ser engañado por Marcos. Sin embargo, luego accede a invertir el dinero restante y compran las "nueve reinas". Se dirigen al hotel para realizar la venta y, una vez allí, Vidal Gandolfo pide a Marcos incluir a su hermana en el paquete, indicando que de lo contrario no realizaría el negocio. Debido a esto, Marcos le comenta acerca del asunto a Valeria, quien decide acceder una vez que éste le contara la verdad (sobre su proceder frente a la herencia de sus abuelos) a su inocente hermano menor, Federico. Finalizado el acuerdo, Vidal Gandolfo realiza el pago con un cheque de caja. Mientras se dirigen a cobrarlo, Marcos, por medio de un conocido que simula una estafa, realiza un intento frustrado de quitar a Juan del negocio. Al llegar al Banco Sudamericano de Crédito para cambiar el cheque, se encuentran con que la entidad está cerrada y una manifestación en la puerta. Marcos se acerca y encuentra a un conocido, Cárdenas, quien le comenta que los once integrantes del directorio se escaparon con 135.000.000 pesos. Marcos, frustado, se vuelve hacia Juan, quien luce aparentemente triste. Marcos, desesperado y en un ataque de ira, corre hacia el banco a reclamar y así termina esa escena.
En la última escena, Juan llega a un lugar en el que se encuentran reunidos, entre otros, Sandler, Vidal Gandolfo, sus colaboradores y Berta, quien diciéndole a Juan que "llamó el muchacho del banco, el que te pasó el dato del cierre, dice que hay bronca y que va venir a cobrar más tarde", le entrega a Juan un dinero. Finalmente, aparecen besándose Valeria y Juan, quien recuerda la melodía de aquella canción que trató de recordar durante varios momentos de la película.
En Relación al cuento “El Muro” de J.P. Sartre, consideramos que el personaje de Marcos del film trabajado, puede ser comparado con el del cuento, Ibbieta, en cuanto a que ambos tomaron una decisión con un fin determinado y, sin embargo, las consecuencias de la misma no fueron las calculadas.
Por un lado, Ibbieta, ante la interrogación sobre el paradero de su amigo Gris, decide burlar a los falangistas conduciéndolos hacia el cementerio. Sin saberlo, allí se encontraba el dirigente buscado, por lo que éste termina siendo asesinado.
Por otro lado, la decisión comparable que toma Marcos, la encontramos al inicio del film, momento en que decide intervenir para salvar a Juan cuando lo descubren en su estafa. Marcos se hace pasar por policía con el fin de llevarse a Juan para proponerle “trabajar” conjuntamente. Sin embargo, Marcos jamás calculó que todo era parte de un engaño en el que él mismo iba a ser estafado.
Así, se puede apreciar cómo la decisión tomada por ambos no se agota en los fines de la misma, sino que va más allá de las consecuencias esperadas. Desde la perspectiva de los dos personajes, “los hechos se encadenaron azarosamente para producir finalmente ese penoso resultado.”
Considerando lo expuesto, desde los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad, podríamos ubicar el Tiempo 1: acción orientada por un determinado objetivo, que se agota en el fin para el cual fue concebida. Marcos salva a Juan de que se lo lleven preso, con el objetivo de asociarse para estafar juntos.
En un Tiempo 2 el sujeto recibe indicadores de que algo anduvo mal, los resultados no fueron los esperados, lo que lo lleva a la interpelación. Cuando Marcos se dirige al banco a cobrar el cheque recibido por la venta de las estampillas y se encuentra con que la entidad había quebrado, es cuando se da cuenta de que las cosas no salieron como las había planeado y ya no hay vuelta atrás.
Es el Tiempo 2 el que instituye el Tiempo 1 como tal, resignificándolo retroactivamente y sobreimprimiéndose sobre éste, ya que si no hubiese sido por las inesperadas consecuencias que tuvo aquella decisión de participar en la escena de la estación de servicio y, consecuentemente, asociarse para trabajar en conjunto, todo hubiese quedado en una “viveza” de Marcos; una más de sus estafas.
Es en este Tiempo 2, cuando el protagonista se da cuenta de lo perdido, donde podríamos ubicar el surgimiento de la culpa; culpa que implica una interpelación subjetiva, la puesta en marcha del circuito de la responsabilidad. La interpelación que allí aparece, permitiéndonos entrar en el campo de lo subjetivo, se pone en marcha cuando la ley simbólica del deseo obliga a retroceder sobre la acción. La culpa obliga a responder, hace que se retorne sobre la acción. Como dicen Salomone y Domínguez: “es necesario que la culpa ob-lige particularmente una situación para que podamos ubicarnos en el circuito de la responsabilidad” . Suponiendo la existencia del sentimiento de culpa, si la culpa exige responsabilidad, consideramos que en la situación analizada, el darse cuenta de todo lo perdido, llevaría a Marcos a autorreprocharse sobre aquello realizado desde el Tiempo 1 en adelante.
Por ejemplo, Marcos podría llegar a reprocharse sobre la situación en la que se vio obligado a confesarle a su hermano Federico la verdad sobre la herencia de sus abuelos, perdiendo así toda la confianza y el respeto que su hermano menor le tenía. Otro momento por el cual Marcos podría sentir remordimiento, es la situación en la que la mala relación con su hermana empeora aún más: Marcos accede a “entregar” a su hermana a Vidal Gandolfo por una noche, a cambio de cerrar el trato.
Esta interpelación que ubicamos en el Tiempo 2 es la puesta en marcha del circuito de la responsabilidad. La culpa ob-liga a una respuesta ad hoc a la interpelación; exige una respuesta por parte del sujeto. El tiempo 1 es ya un tiempo resignificado por la interpelación a través de la culpa; la culpa hace que se retorne sobre la acción por la que se debe responder.
De todos modos, consideramos oportuno aclarar que de haber sido otra la situación, habiendo podido Marcos cobrar exitosamente la plata, probablemente no existiría situación alguna que lo hiciera interpelarse sobre las acciones anteriores.
Creemos necesario antes de avanzar hacia el tercer tiempo lógico, ubicar en la película en cuestión ciertos órdenes que intervienen en los fenómenos de la vida cotidiana y entre los cuales se forma la grieta donde se instala la posibilidad de la responsabilidad subjetiva; es la grieta por la que se interroga al sujeto. Estos órdenes son el azar y la necesidad. El azar se trata de la suerte; de algo no anticipable, de lo cual no podemos estar seguros. Necesidad, hace referencia al destino; sucede inevitablemente; articula la relación de causa-efecto. Uno es responsable si tiene la posibilidad de elegir, si no, todo está determinado por estos dos órdenes. En el caso de Marcos, ubicamos como situación de azar el haberse encontrado con un potencial estafador que le serviría de cómplice para futuras operaciones. Sin embargo, este mismo hecho puede ser ubicado bajo el orden de la necesidad, si nos ubicamos desde el lado de Juan y el resto de los personajes, teniendo en cuenta que este encuentro había sido planeado previamente por estos; era esperable que ante dicha oportunidad Marcos reaccionara de la forma en que lo hizo.
En otro momento del Film, luego de la propuesta de la venta de las “Nueve Reinas”, Marcos, dirigiéndose a Juan, expresa: “Nadie puede inventar una cosa así a menos que sea cierto. Estas cosas pasan (…) Es una oportunidad en un millón; nos está tocando a vos y a mí ahora”. Aquí vemos cómo para Marcos juega la “buena suerte” en esta oportunidad única. De la misma forma, vemos cómo se despliega la lógica desde la cual para lo que en Marcos ubicamos como azar, para Juan se encuentra del lado de la necesidad. Una vez que Marcos accediera a trabajar junto a Juan, la propuesta de la venta de las estampillas sucedería inexorablemente.
Teniendo en cuenta los mismos argumentos, es cuestión del azar, desde la perspectiva de Marcos, el haber tenido la “mala suerte” de que les hayan robado el maletín con la copia de las estampillas. Si bien ante esta situación Juan comenta: “No se puede hacer nada, ya está”, él estaba al tanto de que era un “robo arreglado”, destinado a suceder.
Por último podemos destacar que, si bien desde la perspectiva de ambos personajes, el orden del azar coincide en el hecho impredecible de la quiebra del banco, Juan toma ese elemento y lo transforma en un hecho perteneciente al orden de la necesidad, cuando planea que el cheque a cobrar corresponda a ese mismo banco.
Sin embargo, no podríamos pensar que todo está determinado por el azar y la necesidad, hay muchas cosas que quedan por fuera de estos órdenes y por las cuales el sujeto debe responder.
Consideramos que tras la acción de asociarse con Juan para ser “compañeros de estafa”, más allá de la ambición que podría pensarse como intención consciente, hay un deseo inconsciente que es por el cual el sujeto debe responder. A este deseo inconsciente que es el motor de lo sucedido, lo postulamos como hipótesis clínica. En la situación que nos compete, podríamos pensar como hipótesis clínica el deseo de Marcos de buscar algo que lo complete, algo que tape la falta estructural que muchas veces genera angustia e incertidumbre. Al ver en Juan un potencial estafador, proponerle trabajar juntos, podría estar motivado inconcientemente en este caso por la búsqueda de la completud. Es por ese deseo inconciente, que es el que termina generando todo lo sucedido, por el que el personaje debe responder.
Si bien no hay indicios que muestren explícitamente que Marcos se hace responsable de su deseo instituyendo el Tiempo 3 del circuito de la responsabilidad, el de la responsabilidad subjetiva, si Marcos se enterara de la verdad, creemos posible que se produciría el efecto sujeto, ya que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa. Debido a este sentimiento de culpa, si Marcos tuviera la oportunidad de volver el tiempo atrás, es posible que no decidiera repetir el Tiempo 1 (involucrarse con Juan).
Como dice Jinkis, “sólo el hecho de “saberse” culpable de la situación en juego permite la posibilidad de otro tipo de responsabilidad no cilvada” ; la respuesta esperable queda supeditada a ese pasaje por la culpa, en la que ya no cuenta la intención ni la pretendida autonomía de la consciencia, pues introduce una dimensión deseante más allá de ella.
Desde el concepto de responsabilidad jurídica, podríamos situar a Marcos como una persona imputable por las estafas acometidas, considerándolo un sujeto autónomo, capaz de responder por sus actos; sujeto de la voluntad y de la intención. Marcos debe confrontarse a la responsabilidad jurídica en relación a los delitos que acostumbra llevar a cabo.
La película puede ser analizada tanto desde un punto de vista moral como ético. Por un lado, lo que hacen Juan y Marcos está mal, está terminantemente prohibido desde el “horizonte moral” (deontológico). Sin embargo, es desde el punto de vista ético que podemos cuestionar la moral: el hecho de que Juan argumente su accionar para obtener plata para sacar a su padre de prisión nos hace cuestionar sobre la gravedad del delito, incluso por un momento podríamos considerar “entenderlo”. Es de esta forma que adviene la dimensión ética, quebrando así el “horizonte moral”.
Considerando que es la renuncia a toda forma de ideal lo que da al acto su verdadera dimensión ética, por lo tanto, conceptualizando al acto ético como suplementario de la moral, ubicamos como tal al engaño que realizan a Marcos. Si bien estafar a su hermano no era la mejor forma que tenía Valeria de recuperar el dinero de la herencia, fueron las circunstancias las que la llevaron a actuar de esa manera. En el Universo de Valeria no había nada desde el punto de vista moral que pudiera hacer (A) o no hacer (-A) para lograr su objetivo. Es así que entra en juego el acto ético como Singularidad en situación.

Bibliografía:
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

• Lewkowicz, I. Paradoja, infinito y negación de la negación. Ficha de la cátedra.

• Michel Fariña, J. Del acto ético (Cap. VI). En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.

• Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de la cátedra.

• Mosca, J. C. Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.

• Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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