por 

Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología

PSICOLOGÌA ÈTICA Y DERECHOS HUMANOS

Profesor. Titular: Fariña, Juan Jorge Michel

SEGUNDO PARCIAL

Alumnas: De Mattei, Anabella L.u: 32.997.990/0

Regiroli, Florencia Aldana L.u: 33.904.167/0

Segundo cuatrimestre

Año de Cursada: 2010

Comisión: 13

Profesores: Fraiman, Carlos Alberto

Loza, Julieta

CONSIGNA DE EVALUACIÓN
1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

1. En base a la película que se nos ha asignado, Nueve Reinas, tomamos a uno de los protagonistas del film llamado Juan, ya que creemos que toma una decisión comparable a la de Ibbieta, personaje del cuento “El Muro” de Sartre.
Escogimos una de las primeras escenas de la película, en la cual, los protagonistas, luego de la primera estafa a un kiosco de una estación de servicio, comienzan a entablar un diálogo entre ellos, en donde el personaje de Marcos (Ricardo Darín), quién se creía un experto en el “laburo”, le propone a Juan (Gastón Pauls), trabajar con él por un día. Ante esto, Juan primero duda, pero luego acepta.
En el caso de Ibbieta, él toma la decisión de mentir acerca del paradero de Ramón Gris, pero en realidad dice la verdad, lo encuentran y lo matan; y por ende la ejecución de Ibbieta fue aplazada.
A partir de esta escena del cuento, se plantea la responsabilidad del acto Ibbieta, ya que podría deberse al azar, pero también se puede considerar un deseo inconsciente de sobrevivir a cualquier precio, dando cuenta así, desde está perspectiva, que es responsable aún de los hechos que desconocía. Desde Lacan, Ibbieta sería culpable de haber cedido ante su deseo.
En relación al fragmento elegido, podemos postular que el personaje de Juan, si bien duda ante la propuesta de Marcos de trabajar con él, finalmente acepta, argumentando que al trabajar con alguien con más experiencia, le serviría para aprender más habilidades, lo que le permitiría ganar más dinero. Sin embargo, se puede apreciar al final de la película, que dicha elección tenía como objetivo estafar a su compañero, para hacerle pagar una deuda familiar. Pero, también podemos plantear que habría en Juan un deseo inconsciente de presentarse ante su amaba Valeria (hermana de Marcos), como aquel capaz de devolverle aquello tan ansiado por ella, el dinero de una herencia que su hermano le había robado; cuyo beneficio que él obtendría sería, ser más reconocido y más estimado por ella, ya que en la última escena de la película, aparece Juan devolviéndole el dinero a Valeria y ella agradeciéndole.
Las preguntas que planteamos a partir de lo mencionado serían: ¿Por qué Juan decide trabajar con Marcos por una suma de dinero inferior a la que necesita? (considerando la escena donde acepta trabajar con él, por una suma inferior de la que necesitaba para sacar al padre de la cárcel), ¿Era realmente el objetivo de Juan pagar la fianza de su padre?, ¿Cuál era realmente el deseo de Juan para tomar la decisión de trabajar con Marcos: pagar la fianza, estafar a Marcos o presentarse como un “héroe” ante su amada?

2. El circuito de responsabilidad subjetiva está constituido por tres tiempos lógicos. El primer tiempo, consiste en que el personaje lleva adelante una conducta con determinados fines, en el supuesto de que su accionar se agota en los objetivos para la que fue concebida. En nuestra película, observamos este primer tiempo en la decisión de Juan en cuanto a trabajar con Marcos, con un objetivo aparentemente bien definido, que consistía en ser mejor en su trabajo y poder ganar más dinero.
En el segundo tiempo lógico, se reciben de la realidad indicadores que lo ponen sobre aviso respecto de que algo anduvo mal, las cosas fueron más allá o más acá de lo esperado. El sujeto se ve interpelado por elementos disonantes. Algo de esa diferencia le pertenece. En nuestro caso, hay un fragmento del film, el cuál hace resignificar el tiempo uno. Esto se observa cuando: los dos protagonistas van caminando por la calle, luego de haber estafado al mozo de un bar; Marcos le pregunta a Juan si él hace ese truco, y le responde que no, porque hay mucha gente alrededor, hay que hacer un escando y ese no es su estilo. Ante esto Marcos dice: de eso se trata el laburo, que entonces eligió mal el trabajo, a lo que Juan responde: “yo no elegí nada”. En esta escena podemos ver que Marcos funciona como un agente externo, quién plantea interrogantes al accionar de Juan.
Finalmente, en el tiempo tres, se encuentra el sujeto de la renuncia, aquel que puede sustraerse al dormir en los signos de un guión ajeno, él que enfrenta su existencia, él que esta dispuesto a quebrar el último de los horizontes que aún permanecía intacto y abrir con decisión la puerta de la incertidumbre. En la película “Nueve Reinas”, el tiempo dos no abre a la potencialidad de un tiempo tres, el de la responsabilidad; debido a que Juan no indaga ni cuestiona, sobre su frase “yo no elegí nada”, lo cuál contradice lo planteado en el tiempo uno donde sí hay una elección. No hay un acto de Juan que apele a su singularidad, sino que la responsabilidad queda del lado del Otro, no se abriría la dimensión de la culpa, por lo tanto no se indaga el deseo inconsciente, produciendo un taponamiento de la dimensión ética, esto no permitiría que se resignificará lo dicho, ni que surja lo que se denomina: “otro nombre del sujeto”.
3. En cuanto a la necesidad, se observa que esta se juega en el caso Ibbieta en la frase de los falangistas, que le dicen que es su vida por la del amigo, más allá de la broma de Ibietta, uno de los dos iba a morir, la muerte era una necesidad, que escapaba a Ibbieta.
Podemos relacionar el concepto de necesidad, con un fragmento de la película, en donde el personaje de Juan, comenta que fue su padre, quién le enseño de chico los trucos para empezar a laburar, pero que luego se arrepintió por haberle enseñado sobre esas cosas a su hijo. Sin embargo, Juan, siguió el mismo camino de su padre y se convirtió en un estafador. Podríamos ubicar allí una causa y efecto, entre la enseñanza de su padre y el ser delincuente, como un efecto inexorable e inflexible del propio destino de Juan, el cuál estaba condicionado por la educación otorgada por su padre en su infancia, y por ello considerado por el propio personaje como algo de lo cual no puede escapar.
También podemos ubicar, que al ser ambos personajes estafadores, está en su esencia intentar estafar a su compañero, esto lo podemos relacionar con el caso de Ibbieta, en donde se plantea que uno de los dos personajes iba a morir, pero en nuestro caso, se presenta la necesidad de la estafa, como un destino, del cual ninguno de los dos personajes podría huir, por ser delincuentes.
Respecto al concepto azar, en el cuento de Sartre, esto aparecería tanto en la broma de Ibbieta como en la acción de Gris, ya que Ibbieta había mentido sobre el paradero de este último y mencionó ese lugar (cementerio), por puro azar, pero por azar, justamente coincidió con el sitio real donde se encontraba el fugitivo, es algo no pasible de ser controlado por el sujeto.
En la película, los elementos de azar que encontramos se pueden observar en dos escenas. Una de ellas, la primera, donde los dos protagonistas se encuentran azarosamente en el kiosco de una estación de servicio, allí hay varios elementos del azar, lo casual, lo contingente, lo fortuito.
Otra escena donde se encuentran los mismos elementos, es aquella en la que le arrebatan el maletín con las estampillas “las nueve reinas”, ya que el hecho es algo accidental que queda por fuera de lo que los protagonistas puedan controlar. Pero al final de la película, el espectador puede descubrir que estos hechos que parecerían ser productos del azar, en realidad, formaban parte de un plan cuidadosamente planificado.

4. La responsabilidad subjetiva, desde la teoría de Gabriela Salomone, es aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconciente; frecuentemente, las mociones del inconciente se valen de algunos episodios de la vida cotidiana como un medio para expresarse. También Freud trabaja el campo de la responsabilidad subjetiva, al considerar que en el sueño, un elemento accesible a la conciencia es un medio de expresión de otra cosa, de algo desconocido, pero sobre el cual podemos suponer un saber no sabido. Entonces en el caso de Juan, esto lo observamos en la frase mencionada anteriormente, “yo no elegí nada”, donde el personaje no asume su responsabilidad subjetiva, frente a su decisión, poniendo como excusa tener que estafar, con el objetivo de pagar la fianza de su padre, pero que en realidad, él si lleva a cabo una elección, prefiere ser delincuente a conseguir un trabajo considerado socialmente honesto.
Tomando en consideración el texto de Oscar D’ Amore, el sentido lato de la culpa es la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar. Sin embargo la culpa presenta una mirada desde la dimensión jurídica, y desde otra mirada, subjetiva, es la culpa la que obliga a responder. Podemos pensar, que en Juan no surge la culpa ante este trabajo deshonesto, ya que da a entender a través de su frase, que es algo que se le impone, ante lo cual él no puede hacer nada, y al no haber culpa no se siente obligado a responder por su deseo inconsciente. A demás, al no ser condenado desde el discurso deontológico, es decir al no ser juzgado por la ley social, al no pagar una condena en la cárcel por las estafas cometidas, al no contraer una deuda, por lo tanto, tampoco contrae la culpa, entonces no habré al plano de la reflexión, de asumir la responsabilidad subjetiva, para lo cual se necesitaría un acto ético, apelando a la singularidad del sujeto. Así nuestro personaje al estar desculpabilizado, esta también desresponsabilizado.

5. En el libro, “Un horizonte en quiebra”, se platea que es en el horizonte de lo universal- singular, donde se ubica la dimensión ética; caracterizando a lo universal, como aquello que constituye el rasgo propio de la especie humana, su carácter simbólico; mientras que lo singular aparece considerado como una de las infinitas formas posibles de la realización de lo universal. A su vez, se postula que la categoría de lo particular no puede comprenderse separado de lo universal – singular. Esta última categoría se la considera un sistema de códigos compartidos, efecto de un grupo, siendo el soporte en donde se realiza ese universal – singular.
Con respecto a la moral de lo particular de Marcos, podemos decir, que es un hombre de alrededor de 40 años, con experiencia para realizar estafas, deshonesto, que para lograr sus objetivos, sus ambiciones de dinero, no le importa tener que perjudicar a quién sea, con tal de lograr sus metas, un ejemplo claro en la película, se aprecia en el engañó de Marcos a su hermana (con quien tiene una relación conflictiva) y a su hermano, quedándose con la herencia familiar. Se puede considerar a este personaje como “un porteño listo”, descripción que hace de él uno de los personajes (Gandolfi, el español), ya que para sobrevivir en la gran ciudad de Buenos Aires, el en año 2000, realiza diferentes hazañas delictivas.
En cuanto a la moral de lo particular de Juan, podemos afirmar que este personaje, es más joven que su compañero, con menos experiencia, pero lo ayuda su rostro inocente, a realizar delitos ya que este atributo genera confianza en los demás. A pesar de ello, es un delincuente al igual que Marcos, ya que también comete delitos que son socialmente condenables. Juan necesita dinero para su padre, quién está en la cárcel.
En el transcurso de la película, los dos personajes principales van llevando a cabo diferentes actos punibles ante la ley social, desde el robo de una cartera a una señora hasta la gran estafa de las “Nueve Reinas”, siendo esto una transgresión a la ley legal. Podríamos pensar esto, desde la singularidad, el acto ético y la dimensión ética, ya que al transgredir la ley, estamos en un lugar disponible dentro de ella, que es nombrable como tal y que no excede los recursos simbólicos de la situación. No se genera una singularidad, porque para ello tendría que realizarse un acto ético, que esté por fuera del universo previo. En nuestra película, no observamos que alguno de los dos protagonistas realizará un acto singular, que haga cuestionarse y reflexionar sobre sus acciones consideradas moralmente repudiables; no se quiebra el horizonte que abre a la dimensión ética.
Finalmente, en relación al efecto particularista, plantearemos que esté se puede vislumbrar en un fragmento de la película, cuando el personaje de Marcos, esta caminando por la calle con Juan y al pasar por un puesto de diario, toma un ejemplar. Luego el personaje de Gaston Pauls (Juan), le dice que no sea “tan rata”, que porque no pago el diario, ante lo cual Marcos responde: “hago lo que harían todos si pudieran”; lo que pretende hacer el personaje, es que un rasgo particular devenga condición universal.

A lo largo del trabajo, fuimos trabajando la bibliografía de la unidad 5, en relación a la frase de Juan: “yo no elegí nada”, que consideramos fundamental en el desarrollo del mismo, ya que fue utilizada para trabajar el concepto de la responsabilidad subjetiva, culpa y deseo inconsciente.
Tomando la frase anteriormente mencionada, está se puede relacionar con el texto de Alemán llamado “Nota sobre Lacan y Sartre: “El decisionismo”, allí se postula que el sujeto siempre tiene que afrontar la elección, que no debe refugiarse en los determinismos, en el desamparo y afrontar la angustia que implica su decisión. Heidegger, Sartre, Freud y Lacan consideran a la elección no como resultado de una reflexión.
También se puede relacionar con el texto de, Jinkis, J. “Vergüenza y responsabilidad”, ya que se plantea que el sujeto es responsable cuando: “es aquel de quien es esperable una respuesta. No digo “consciente de lo que hace” ni “que se hace cargo de lo que dice”, sino culpable de lo que hace y dice”.



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