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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
2º Cuatrimestre 2010

Parcial Domiciliario
Película:

NUEVE REINAS

• Materia: PSICOLOGÍA, ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS.

• Cátedra: Michel Fariña, Juan Jorge

• Docente de prácticos: Brunetti, Marcela

• Ayudante: Levato, Florencia Daniela

• Alumna: Ferrigno, Analía Elizabeth LU.: 27.343.855/0

• Nº de comisión: 14

• Mail: anaelferrigno@yahoo.com.ar

Nueve reinas es la historia de dos estafadores, Marcos (Ricardo Darin) y Juan (Gastón Pauls). Los mismos se conocieron una madrugada en una estación de servicios cuando Marcos ayuda a Juan a salir de una situación comprometida al querer estafar a la cajera. A partir de allí Marcos que se muestra sabio y que deslumbra con el manejo del oficio delictivo le propone a Juan que trabaje con él un día y de esta manera le enseñaría algunos trucos. Juan para Marcos es un principiante, le dice bebe y le da clases, “la uruguaya no la podes hacer dos veces en el mismo lugar, entras, la haces, salís, eso es Ley”. Durante ese día juntos concretarán varías estafas, vivenciadas por Marcos con total inescrupulosidad. Y será también ese día en que se les presenta el negocio de sus vidas, vender unas estampillas, las “Nueve Reinas”. Una oportunidad única que Marcos llama “una en un millón”, la cual piensa como pura ganancia, sin posibilidad de que le produzca perdida. No tiene nada que perder, solo vender las estampillas y ganar.
Pero se revelará hacia el final del film que la caracterización de Juan era sólo un espejismo para engañar a Marcos, ya que él será el cerebro detrás de la compleja representación de la venta de las estampillas falsas a un comprador aparente.
Marcos nunca se enterará de todo ese brillante ardid en su contra y menos aún de que el motor del mismo es su hermana Valeria, en la búsqueda de venganza por haberla estafado al igual que a su hermano menor, Federico, en la herencia que debían recibir de sus abuelos de Italia.
El film culmina con la imagen del cazador cazado, el estafador estafado.

CIRCUITO DE LA RESPONSABILIDAD
El análisis efectuado del film “Nueve Reinas” recae sobre el personaje de Marcos que se presenta como un maestro de la estafa, inescrupuloso e inconmovible. Al conocerse con Juan emprenderá una serie de timos desplegando sus trucos y propias leyes. Momento en el cual se le presentará una ocasión única, la venta de unas estampillas, las “Nueve Reinas”, oportunidad que para él implica no arriesgar nada y si las vende, quedarse con “todo”. Podría ubicarse ahí algo en relación al 1º tiempo lógico del circuito de la responsabilidad, en el cual Marcos lleva a cabo una acción (estafar) con determinados fines (quedarse con todo el dinero) entendiendo que se agota en los fines para lo cual fue concebida. Acción que en Marcos se repite una y otra vez en cada estafa que efectúa.
El negocio se concreta, Marcos cierra la operación y consigue su cheque pero algo falla, al llegar al banco encuentra una multitud de gente reclamando que abran sus puertas. El directorio se fugo con 135 millones de dólares. La expresión de perplejidad de Marcos nos remitiría al 2º tiempo lógico del circuito de la responsabilidad, caracterizado por los indicios de que algo de lo que estuvo haciendo el sujeto resulta disonante. En este tiempo, el de la interpelación, es en donde el universo particular sostenido se resquebraja, punto de inconsistencia que conmueve el dominio yoico del protagonista y provoca la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto, la cual daría lugar al acto. Emergencia de la singularidad que evidencia la incompletud del universo previo. Marcos no contempla esta situación singular, no contempla que alguien pueda estafarlo a él, gozar de él, se pone en evidencia su punto de inconsistencia, cuestiona su ilusoria completud, su posición de maestro de la estafa, sus leyes. Así se evidencia un exceso de ese tiempo primero. Se verifica este quiebre del universo particular que sostenía y guiaba las acciones de Marcos. Se resignifica ese 1º tiempo en el que el hábil estafador iba a gozar del otro ganando todo. En este 2º momento cobra una significación súbita, el estafador es estafado, es gozado por el otro. Es a partir de allí, vale decir, de la interpelación introducida por aquel significante 2, que se constituye el primer tiempo lógico como tal, donde ambos significantes se articulan en una cadena significante que produce un efecto de significación en lo imaginario. En este tiempo 2, es donde sucede el cortocircuito de este universo de discurso en el que está inmerso el sujeto. Algo se quiebra, y en ese quiebre aparece el deseo inconciente que haría tambalear a su fantasma. La pregunta por su propio deseo, el cual podría ubicarse en relación a un “puro goce”, que luego se analizará en la hipótesis clínica.
La pregunta por la responsabilidad no supone un cuestionamiento a la persona, sino la interpelación al sujeto” . La interpelación exige respuesta, el sujeto no puede obviarla, es lo que constituye una deuda para él. Pero en Marcos se cierra el circuito de la responsabilidad, no hay apertura del 3º tiempo lógico porque Marcos responde desde la negación. Da una respuesta pero particular, obturando la dimensión ética. Sigue intentando entrar al Banco para cobrar su cheque, no hay culpa, no se conmueve su posición fantasmática que permitiría el surgimiento de un acto creador, en relación a su deseo. No hay acto ético lo que implicaría el despliegue de lo universal-singular, sobre un particular. Por ende no hay efecto sujeto, o sea no hay responsabilidad subjetiva, por lo cual no podría plantearse un cambio de posición subjetiva.
AZAR Y NECESIDAD
Siendo “DESTINO” el seudónimo moderno de aquello que los griegos representaban en la diosa “NECESIDAD”, como los acontecimientos sobre los que el hombre no tenía dominio alguno, ¿tiene alguna responsabilidad nuestro protagonista por la liquidez que adquiere su cheque al cerrar el banco? ¿Puede dar alguna respuesta responsable por ello? Pareciera que no, es sin duda una relación de causa-efecto que al cerrar el banco su cheque no valga nada, es algo inexorable por lo cual no puede responder, no lo intima a responder desde su subjetividad.
Asimismo tampoco podría dar respuesta del hecho fortuito que implica que justo ese banco entre en quiebra, justo el banco en el cual él va a ir a cobrar el cheque. Por ende tampoco podría ubicarse nada de su responsabilidad en esta “COINCIDENCIA”, nombre que recibe lo que los griegos figuraban en la diosa “AZAR” .
Entonces, en esta mezcla de destino y azar, no podemos identificar la responsabilidad del sujeto. Pero como sostiene Juan Mosca “basta que se produzca una grieta, una vacancia entre ellos, para que la pregunta por la responsabilidad adquiera toda su dimensión” . Y es en esa grieta, en esa distancia donde surgirá algo en relación a la pregunta por su responsabilidad, la cual, como se mencionó anteriormente, será respondida desde la negación cerrando el circuito de la responsabilidad que posibilitaría la emergencia de un acto ético. Pero de todos modos permitirá formular una hipótesis clínica.

HIPÓTESIS CLÍNICA
Podría considerarse la hipótesis clínica en Marcos en relación a la negación de la castración y la realización de deseos incestuosos infantiles lo cual implica a su vez la búsqueda de un goce total. Como plantea Freud en Tótem y Tabú en relación al protopadre del clan como quien puede gozar de todas las mujeres, podría suponerse que nuestro personaje busca ubicarse en el lugar del protopadre, un lugar de puro goce, omnipotente, de ley. Para ocupar ese lugar debe matar al padre y así cumplir su deseo incestuoso de gozar a la madre. Marcos busca el goce total y se rehúsa a “no ganar”, al “no goce”, hecho que se presentifica cuando en el segundo tiempo lógico se ubicó que es estafado y responde negándolo, y necesitando que un personaje del banco le ratifique que ese cheque era “bueno”, cuando en verdad ya no tenía sentido.
De esta manera podría ubicarse el eje universal-singular en Marcos de la siguiente manera: la castración simbólica, la interdicción sería lo universal, y lo singular, o sea, la forma de emergencia de lo universal, sería la negación de la misma. Pero este eje no puede desplegarse sin el eje particular que en este caso estaría constituido por el complejo de Edipo.
Asimismo podría considerarse que estaríamos frente a lo que Freud llamó “delincuentes por sentimiento de culpabilidad" . Culpabilidad no como figura de la culpa que emerge en el 2° tiempo del circuito posibilitando que el sujeto vacile ante un acto anterior y se abra paso hacia un 3° tiempo que le permita hacer algo distinto, creativo en relación a eso. Sino, culpabilidad que procede directamente del complejo de Edipo como reacción al deseo criminal de matar al padre y gozar de la madre. Entonces el sentimiento de culpabilidad preexistiría al delito. De modo tal que estas transgresiones, las sucesivas estafas que el protagonista realiza, estarían en la vía del alivio de ese tormento inconsciente.

Referencias bibliográficas

• D´Amore, O.: Responsabilidad subjetiva y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra viva, 2006.
• Dominguez, María Elena : Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Pág.136-143 Letra viva, 2006.
• Freud, S. (1925). Obras Completas. La Negación, vol. 16. López Ballesteros.
• Freud, S. (1913). Obras Completas. Tótem y Tabú, vol. 9, López Ballesteros.
• Freud, S. (1916). Obras Completas. Varios tipos de carácter descubiertos en la labor analítica, vol. 13, López Ballesteros.
• Michel Fariña, Juan J: Lo Universal-singular, En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Michel Fariña, Juan J: Responsabilidad: entre necesidad y azar, Psicología, Ëtica y Derechos Humanos, Ficha de la cátedra.
• Michael Fariña, J. y Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
• Mosca, J.C. (1988). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G.Z: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra viva, 2006.



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