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Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología

Materia: Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra I
Titular: Juan Jorge Michel Fariña
Comisión 23
Profesora: Ana Corinaldesi

Segunda Evaluación Domiciliaria

Alumnos: Nicolás Piragine LU: 296338870
Celeste Cuzzolino LU: 328840550

Año 2009. Segundo Cuatrimestre.
Film elegido: Película “Número 23” (Año 2007)

Breve comentario acerca de la película.

No se pretende aquí hacer una sinopsis de la película, comentar su argumento o historia particular, sino simplemente situar los hechos más importantes con los que trabajaremos el circuito de la responsabilidad subjetiva. De modo tal que el desarrollo que sigue sea comprensible sin necesidad de incorporar demasiadas aclaraciones o detalles, esperando que los tiempos del circuito puedan comprenderse con auxilio de esta introducción.

La película cuenta la historia de un hombre (Walter) que vive tranquilamente con su esposa (Agatha) e hijo, sin recordar mucho sobre su pasado. Todo comienza el día de su cumpleaños cuando su esposa le regala un libro llamado “El número 23”. Walter comienza a leer el libro y encuentra similitudes entre su vida y el protagonista de la novela. Continúa leyendo, muy interesado en el libro y comienza a obsesionarse con el número 23, del mismo modo que un personaje del libro estaba obsesionado. Walter ve al número en todos lados y nota coincidencias en su vida con el número 23, como fechas de su nacimiento y casamiento con su esposa, direcciones donde vive, sumas de las letras de su nombre, etc., termina diciendo “todo es 23”. Obsesionado por el número 23 y las coincidencias que éste posee en su vida, empieza a investigar incansablemente sobre esa misteriosa novela, quién la había escrito, cuál era su significado y qué significaba el número 23. Como desenlace de la historia se muestra cómo quince años atrás, el protagonista (Walter) había escrito este enigmático libro “El número 23” como nota de su suicidio. Este libro es justamente el que su esposa (Agatha) le regalará para su cumpleaños, 15 años después de que él lo escribiera y sin saber ambos que se trataba de su libro, ya que Walter había quedado con amnesia luego de intentar suicidarse. El protagonista había escrito esta novela en aquella época luego de haber matado a su amada novia de la universidad (Laura), y con el fin de ser una nota de su suicidio. Al finalizar el libro, el personaje intenta suicidarse lanzándose desde el primer piso del hotel y golpeándose fuertemente la cabeza. Tras este intento fallido de suicidio, cae en una amnesia por la cual olvida todo lo sucedido, se rehabilita en una institución psiquiátrica y luego vuelve a empezar y rehacer su vida, es aquí cuando conoce a Agatha. En la novela Walter incorpora mensajes secretos confesando su crimen hacia Laura, puestos en código según el número 23, en relación a las páginas y frases, había que leer todo de 23 en 23. Además el libro cuenta en forma de ficción, no sólo lo sucedido con Laura sino su vida pasada cuando era niño, su relación con sus padres y ciertos hechos traumáticos de su vida. A través de la novela de Walter nos enteramos que su padre había matado a su esposa (madre de Walter) y luego se había suicidado, cuando Walter tenía sólo 8 años, esto sucedió el día de su cumpleaños y Walter presenció toda la escena. Es en esta escena donde Walter se encuentra con el “número de su padre”, como le decía él. Se deja ver cómo la obsesión por el número 23 ya estaba presente en su padre antes de matarse, que era contador y según Walter “su vida eran los números”.

Circuito de la responsabilidad

Tiempo 1.
Ubicamos el tiempo 1 del circuito de la responsabilidad cuando el protagonista (Walter) escribe la nota de su suicido, luego de haber matado a su novia Laura, nota que continua hasta conformar un libro. Esta acción tiene como único fin ser nota de suicido, testigo de su decisión de matarse, especie de carta de despedida o nota final (no lo sabemos). De cualquier modo sabemos que esta producción para Walter se agota en ese fin, el de ser una nota de suicido luego de haber decidido quitarse la vida.

Tiempo 2.
El tiempo 2 lo vamos a ubicar cuando Walter, al leer su propio libro, quince años después de escribirlo y sin saber que este libro era suyo, se obsesiona con el número 23, del mismo modo que un personaje de la novela. Lo ve presente en todos lados, el número lo atormenta. Siente que el 23 está presente en toda su vida, actual y pasada, esto lo conmociona. Se abre para el protagonista la dimensión de la culpa, aparece el “deber responder”, quiere saber todo acerca de ese libro “Número 23” y su significado, desea saber quién escribió ese libro y porqué. Comienza a investigar incansablemente sobre esa enigmática novela, que no sabe aún que él mismo es el autor.

Respuestas del Yo a la interpelación. Figuras de la Culpa.
Proyección. Luego de una ardua investigación sobre la novela, deduce que el libro lo escribió el autor del asesinato de Laura hace 15 años y significa su confesión disfrazada, además dice que este asesino (él mismo, diríamos nosotros) está suelto y ahora él intentará buscarlo (buscarse). Se enajena de su obsesión, tormento y angustia que venía sintiendo, hace como que no le pertenece, y resuelve que “el libro es su (mi) confesión retorcida” (de ese asesino). Movido por su deducción se dirige a interrogar al sujeto que fue considerado autor del crimen de Laura, para hallar respuestas sobre el libro y el enigmático número 23. Al encontrarse con el supuesto asesino le dice: “¿Qué le (me) paso? Temo que me está pasando a mi”. Luego continua: “Leí su (mi) libro” y le pide que le cuente sobre el número.
Negación. Cuando el preso le asevera que es inocente y no mató a Laura, y que tampoco escribió ningún libro ni sabe nada del número 23, Walter acude a la negación, dice: “No finja no saberlo”. El supuesto asesino continua asegurando su inocencia y desconocimiento sobre el libro, entonce Walter se altera y dice: “¡No! está mintiendo”, luego continua diciendo “Maldito mentiroso”.
Sentimiento de culpa. Investigando más y más, siguiendo como guía al número 23, finalmente devela que él fue el asesino de Laura, tremendamente conmocionado dice: “Fui yo, aquí es donde escribí todo. Soy un asesino. Maté a Laura”. Y continúa: “Hay un inocente en prisión debido a mí. Dejé a un hombre sufriendo por mi horrible pecado”. Se entrega a la policía para cumplir su condena en prisión. Aquí notamos el cierre por el surco de la moral, perteneciente al campo de lo particular, dado que el sujeto guiado por la necesidad de castigo, consecuencia del sentimiento de culpa, se entrega a cumplir una condena.

Azar y Necesidad.
En relación al azar, creemos que existe cuando su esposa (Agatha) le regala para su cumpleaños su propio libro, sin saberlo ni sospecharlo, simplemente lo escogió de una librería. También es del orden del azar que el protagonista y su esposa hayan decidido encontrarse, el día del cumpleaños de Walter, en ese lugar donde estaba justamente esa librería, que casualmente tenía en venta el enigmático libro, único ejemplar claro está. Y también se debe al azar el hecho de la demora de Walter al acudir a la cita, por atrasarse en el trabajo, tiempo en el cual Agatha mirando libros eligió su libro para regalárselo.
Creemos que es del orden de la necesidad la amnesia que se le produce a Walter luego de su intento de suicidio, amnesia debida (y comprobada por los médicos que lo atendieron) al impacto del golpe en su cabeza, la forma en que golpeó contra el suelo y la distancia desde donde se tiró. Es también del orden de la necesidad que sea la fecha de su cumpleaños cuando se desarrolla toda la obsesión por el número, fecha en la cual ¿por azar? su padre mato a su esposa y luego se suicidó, mientras Walter presenciaba la escena a sus ocho años.

Hipótesis Clínica.
Vemos cómo esa acción que quería agotarse en los fines de ser una simple nota de suicidio, termina siendo mucho más. No sólo porque Walter escribe en forma codificada su confesión de asesino, escribiendo este mensaje en un código secreto sólo posible de leer a raíz de contabilizar páginas y frases de 23 en 23. De este asesinato el sujeto termina sintiendo culpa y se entrega a la ley, se lo juzga desde lo jurídico. Sino porque en ese libro, primero nota de suicidio, luego confesión retorcida de su crimen, se halla una dimensión de lo real de su ser, por la que el sujeto no responde finalmente. El libro comienza contando su vida, cómo su padre luego de matar a su esposa (madre de Walter) se suicida y cómo Walter en ese entonces niño presencia la escena. De esto es lo que el protagonista se enajena, y es esto también el plus “más allá y más acá” de su nota y confesión, previo a su suicidio. Esto que insiste, eso que vuelve siempre al mismo lugar, que lo compele a la repetición.
El número 23 se vincula a la herencia de un patrimonio mortífero acerca del cual él debe responder como sujeto. El número que lo acosa en el tiempo 2 ya se hallaba en el tiempo 1 cuando escribe el libro como, según dice él, “nota de suicidio”, el número se hallaba en él desde toda su vida, como un legado mortífero que intenta ligar. El número está presente desde siempre y lo hace rozar lo real de su ser. El número 23 en la historia de este sujeto es un significante que representa un más allá del principio del placer que conduce inevitablemente a un goce mortífero.
En el “Más allá del Principio de placer” Freud (1920, p. 21) plantea: “…hace la impresión de un destino que las persiguiera, de un sesgo demoniaco en su vivenciar...”. Y continua: “Este eterno retorno de lo igual…Nos sorprenden mucho más los casos en que las personas parecen vivenciar pasivamente algo sustraído de su poder, a despecho de lo cual vivencia una y otra vez la repetición del mismo destino.”
Vemos al protagonista repetir este destino fatal, destino del cual fue victima su padre y ahora lo es él. Walter dice, al conocer a su novia Laura, “Pensé que ella me ayudaría a olvidar el número de mi padre, fue un error creer que podía escapar de él. El número venia tras de mi.” Aquí vemos al número 23 representando ese destino fatal del cual el personaje no puede escapar y que lo compele a la repetición. Así como su padre mató a su esposa y se suicidó, él repetía la historia con Laura matándola y suicidándose, y luego comenzaba a repetirla con su esposa actual (Agatha), pero va preso porque se entrega a la solución del castigo moral. Sin embargo al final de la película, vemos que la solución de entregarse para cumplir su condena, no satisface del todo el desenlace esperado por el protagonista. Estando en prisión junto a su familia, creyéndose librado finalmente del delirio del cual fue preso (ahora preso en la realidad diríamos), Walter mira el reloj colgado de la pared de lugar de visitas y las agujas se ubican en el 2 y el 3 (2:15 hs). Lo real que insiste y vuelve siempre al mismo lugar.
El sujeto no debe responder solamente por el asesinato de Laura, por eso será juzgado en el campo jurídico. El debe responder acerca de la muerte y suicidio de sus padres y la repetición de la historia que él había comenzado, debe responder acerca de estar intrincado en ese patrimonio mortífero del cual quiere salir vivo. Sin embargo sólo resuelve su sentimiento de culpa en el campo particular de la moral y no produce un acto ético, él se hace cargo del asesinato cometido y se entrega a la policía, pero no se hace responsable de su deseo de vivir, no se ve un efecto sujeto, responde el yo.
Nuestra hipótesis clínica gira entorno a su libro, producción que para él es una simple “nota de suicidio”, hasta confesión de un crimen (si se quiere) pero donde nosotros vemos algo más. Su libro es quizás un intento de poner en historia un pasado traumático, el intento de historizar un legado mortífero, una trasmisión psíquica no ligada –muerta; es un intento de ligar algo de la pulsión de muerte, herencia psíquica de su filogenia familiar. Walter intenta poner en historia para continuar con su vida y poder pensar en el futuro, a ese valioso fin responde su libro, ya no sólo nota o confesión, ahora para nosotros ligadura de lo mortífero, historización necesaria que sigue convocando al sujeto, aún cuando éste se halla en la cárcel cumpliendo su condena, él vuelve a ver el número, eso insiste. Allí donde decide matarse, escribe y hay palabra, por eso donde él dice que quiere morir, nosotros decimos que quiere seguir viviendo.

Bibliografía

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