por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Ética y Derechos humanos

Cátedra I: Prof. Juan Jorge Michel Fariña.

Docente: Lic. Soledad Pérez Michielli
Nº de comisión: 18

Segundo Parcial

Alumnas:
Gabriela E. Gómez
L.U.: 29414753
Silvina E. López
L.U.: 30035374/0

09 de Junio de 2010

En el siguiente escrito trabajaremos con la película Old boy. Park Chan-wook. Rodada en Corea del Sur, Año 2003.

Presentación de la película:

El personaje principal de la película es Oh Dae Su, y la historia comienza bajo una noche lluviosa, Oh Dae Su llama desde una cabina telefónica a su hija y en ese instante Oh Dae Su es secuestrado. A partir de ese momento la película transcurrirá en un clima oscuro, frió y misterioso que bien refleja el estado de incertidumbre, desesperación e ignorancia de Oh Dae Su acerca del por qué de su secuestro. Este personaje es encerrado en una habitación, con una cama, un reloj, un baño, y sobre la pared un cuadro que deja ver un rostro mostruoso. El largo encierro lo hace salir de sus cabales, ya que Oh Dae Su no tiene contacto con ninguna persona, solo cuenta como compañía con la TV. Su estado de ánimo se ve triste, oscuro y profundamente abandonado en su soledad, el personaje fluctúa continuamente entre la tristeza y la ira. Oh Dae Su puede solo pensar en su venganza y en posibles responsables de ella, comenzaba así a tramar su represalia contra algún supuesto autor.
Trascurridos quince años y llegado el momento de quedar libre. Oh Dae Su en lo único que piensa es en encontrar a su raptor y hacerle mil atrocidades, vengar de esta manera su largo calvario.
Luego de una larga y minuciosa búsqueda Oh Dae Su da con algunas pistas importantes, pero el raptor que al parecer tiene todo absolutamente calculado, decide darse a conocer. Se hace presente este personaje y Oh Dae Su le pregunta: - “¿quién eres?”, pero el raptor le dice que esto es un juego y que debe averiguarlo él mismo, debe pensar en quién es y en por qué lo hizo. Para ello, le da un plazo de cinco días para que Oh Dae Su averigüe quien es, también le dice que si consigue averiguarlo se quitará la vida y no matará a la mujer que ama. El raptor además le cuenta su plan que consiste en matar a todas las mujeres que ame Oh Dae Su hasta que muera. En ese instante Oh Dae Su se lanza contra este para matarlo como bien lo había planeado durante su larga estadía de odio y soledad. Pero en ese preciso momento, el raptor atragantado por la fuerte mano de Oh Dae Su apretando su cuello, le dice que: - “¡que fuerte eres señor monstruo! En realidad eres el monstruo que yo cree. Pero no podrás saber la verdad si me matas, desperdiciaras quince años de curiosidad… ¿Buscas venganza o descubrir la verdad?”. De esta forma Oh Dae Su elige dejarlo con vida para poder conocer el por qué de su encierro y decide entrar en el juego fundado por el raptor.
Antes de irse del lugar el raptor le cuenta a Oh Dae Su que se ha entretenido con él en estos quince años, le dice que gracias a él nunca se aburrió, ni se sintió solo y le aconseja: “Buscar venganza es la mejor cura para alguien que ha sido herido, has la prueba…”
Acontecido los cinco días de plazo Oh Dae Su ha podido averiguar finalmente quién es el autor de su confinamiento ¿quién ese personaje llamado Lee Woo Jin?. El protagonista de la película sabe que iban a la misma escuela. Entonces Oh Dae Su recuerda que en aquella escuela un día vio a Lee Woo Jin que se dirigía con prisa hacia un aula abandonada fuera del horario de clases, entonces decide seguirlo. Lee Woo Jin en aquel momento se encuentra con su hermana en un salón y Oh Dae Su los espía desde una ventana rota. Lo que ve Oh Dae Su es a ambos hermanos sacándose la ropa y acariciándose muy eróticamente. Posteriormente Oh Dae Su opina acerca de esta chica y le cuenta a su hermano sus impresiones, este comentario se divulga rápidamente entre el ámbito escolar y así surge la versión distorsionada y popular de que la hermana de Lee Woo Jin era una puta y estaba embarazada. Tiempo después, debido a estos dañinos rumores la hermana se suicida.
Lee Woo Jin culpa a Oh Dae Su por la muerte de su hermana. Dice que ella decidió suicidarse porque se creyó los rumores, ella misma se creía embarazada, aunque finalmente luego de su muerte se supo que no lo estaba. Es así que Lee Woo Jin responsabiliza a la lengua de Oh Dae Su por el embarazo de su hermana y su posterior decisión. Una vez más Lee Woo Jin sorprende a Oh Dae Su y a todos los espectadores, ya que en realidad era él era quién había vivido toda su vida esperando y planeando el momento para impartir su venganza contra Oh Dae Su. Es decir que Lee Woo Jin había planeado todo con anterioridad, y le había proporcionado las pistas necesarias para que Oh Dae Su llegara a él.
Oh Dae Su al descubrir que la mujer que ama es realmente su hija, se horroriza y de forma eufórica y desesperada le pide a Lee Woo Jin que no le cuente a ella. Le ruega por favor que no le cuente, le dice que él será su esclavo, su perro o lo que él quiera. Al mismo tiempo Lee Woo Jin no puede contener su risa. Pero luego Oh Dae Su le ruega, le suplica a Lee Woo Jin para que no le cuente e impulsivamente en ese instante Oh Dae Su se corta la lengua y Lee Woo Jin ante tal reacción inesperada, seriamente se pregunta: - “¿Y ahora? ¿Para qué voy a vivir yo?”. Mencionando estas ultimas palabras, reaparecen en su mente recuerdos e imágenes de su hermana. Minutos después se pega un tiro en la cabeza.

En la siguiente sección se presentará brevemente el análisis realizado por Daniela Iguartúa acerca del film Old Boy. En dicho desarrollo la autora centra su análisis de responsabilidad subjetiva en el personaje de Oh Dae Su. En principio plantea la problemática en términos jurídicos, por el cual el personaje no es responsable de que su comentario tenga tal efecto en la hermana de Lee Woo Jin (que se termina suicidando), ni tampoco se lo puede responsabilizar de lo que hizo bajo la influencia de la Hipnosis. Basándose para tales afirmaciones en el Código Penal Argentino, Art. 34, por el cual se habla de Inimputabilidad por imposibilidad psíquica de comprensión, es decir que se establece la insuficiencia de las facultades mentales y la alteración morbosa de las mismas. Por lo cual, la persona se ve eximida de toda responsabilidad, ya que se supone que la realización de una acción fue determinada por condiciones ajenas a la persona.
La autora hace hincapié en la diferencia de postura entre el discurso jurídico y el psicoanálisis, que es reflejada por una concepción diferente de sujeto. Es por ello que remarca y cita al Art. 34 para poder ponerlo en contraposición con la noción de responsabilidad. El psicoanálisis ubica un determinismo inconciente que hace al sujeto responsable por definición.
Seguidamente, la autora del comentario continúa su análisis y plantea una interesante Hipótesis Clínica a partir del establecimiento del circuito de responsabilidad subjetiva. Bajo el cual sitúa un Tiempo 1, en el que el personaje llamado Oh Dae Su determina su venganza, se propone encontrar al autor de su encierro y darle muerte. Es decir que el sujeto lleva adelante una acción que debería concluir en un determinado fin, esta acción se encentraría guiada por el discurso yoico. Luego se ubica un Tiempo 2, y que es explicado por la autora como, el momento del cortocircuito del universo de discurso en cual se encuentra inmerso el sujeto. Aquí, algo se quiebra, y aparece el deseo inconciente que hace tambalear al sujeto, se resquebrajan la certidumbres yoicas al enfrentarlo con la posibilidad de la destitución subjetiva. Asimismo, la autora dice que en este momento pasan dos cosas: por un lado aparece una singularidad, ya que Oh Dae Su debe elegir entre matar a Lee Woo Jin según lo que se había prometido a sí mismo al salir del encierro, ó conocer el por qué de su encierro, según lo propuesto por Lee Woo Jin. En este momento el personaje se encuentra en una disyuntiva y debe elegir, Oh Dae Su se decide a continuar y así poder conocer la verdad. Por otro lado, Oh Dae Su al querer llevar adelante incondicionalmente su venganza, esta última se vuelve sobre si mismo, en el momento en que descubre que la mujer que ama, es en realidad su hija. Este desenlace, plantea la autora, también yace sobre la singularidad de otra elección, puesto que Oh Dae Su no quiere encontrar a su hija hasta tanto no efectúe su plan. Por tanto, el personaje es responsable por tales elecciones. En este sentido, Freud responsabilizaba al sujeto de aquello que desconocía de sí mismo. Es decir, que al elegir la venganza a encontrar a su hija Oh Dae Su prioriza su voracidad narcisista y ubica a Mido (su hija) en el lugar de objeto de deseo, explica la autora. De esta manera su elección realza su voracidad narcisista y el incesto, hundiendo su rol paterno y con ello la función de interdicción.
La autora además resalta que el olvido de Oh Dae Su respecto a la escena que involucra a Lee Woo Jin y a su hermana en la escuela, se hace presente como signo de un conflicto que el sujeto no se dispuso a resolver por la vía de la elección.
De los dos Tiempos recién expuestos, la autora, extrae una ligadura y a su vez una Hipótesis Clínica que explican la relación entre ambos. De esta manera ubica al incesto como una proyección, como en una obra de teatro en la que Oh Dae Su es espectador, y es quién decide ver hasta el final el juego incestuoso en el que lo introduce su propio enemigo. Pero Oh Dae Su tambien decide cambiar su rumbo cuando reconoce a Lee Woo Jin a través de la mirada, a través de esa mirada que espiaba por una ventana rota. De esta manera, la autora, ubica la responsabilidad de Oh Dae Su debido a que su olvido cubriría su deseo incestuoso. Luego el personaje se confronta a la noticia de que Mido es en realidad su hija, surge allí la culpa, el remordimiento y la desesperación ante Lee Woo Jin. Pero como bien sabemos la culpa y todas sus figuras no son más que la otra cara de la responsabilidad. La autora establece la responsabilidad del Oh Dae Su por elegir el camino de la venganza y no el de la paternidad.

A continuación expondremos circuito de responsabilidad basándonos para ello en el personaje de Lee Woo Jin. Propondremos un Tiempo 1, en el cual el sujeto lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida. Según María Elena Domínguez este circuito “(…) está compuesto por un tiempo 1 donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada.” . De esta forma ubicaríamos en el Tiempo 1, en el momento en que Lee Woo Jin emprende su venganza hacia quién considera culpable de la muerte de su hermana. Es evidente, a lo largo de toda la película, que este personaje ha invertido su vida en confeccionar su plan magistral para vengarse de Oh Dae Su, y finalmente lo lleva a cabo.
Este peculiar personaje nos lleva a proponer un Tiempo 2, en el cual según sabemos es aquel momento de la interpelación del sujeto, que se produciría a partir de indicadores de la realidad que darían cuenta que la acción propinada en el tiempo anterior fue mas allá de lo esperado. Sugeriremos en relación al Tiempo 2 el momento en que se desencadena el horror de Oh Dae Su al enterarse que Mido es en realidad su hija, es de este modo que se ponen de manifiesto los efectos del plan macabro de Lee Woo Jin y con ello la reacción inesperada de Oh Dae Su, que se arrodilla ante los pies de de Lee Woo Jin suplicando perdón. Reacción que observamos, desde nuestro punto de vista, como una consecuencia inesperada para nuestro personaje. Plantearíamos estas circunstancias que dan caída a las certidumbres yoicas, es decir al universo particular sobre el que sostenía al comienzo de la acción. Asimismo este universo particular resulta insuficiente para dar cuenta de lo acontecido, dando como resultado la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía en el Tiempo 1. Como bien sabemos, el Tiempo 2 deja establecido una interpelación que debe ser respondida por el sujeto. La interpelación subjetiva, como nos explica Oscar D’Amore, implica una deuda por la que hay que responder. Respecto a esto encontramos diferentes formas de respuestas posibles. A partir de estos elementos estableceremos una Hipótesis Clínica que nos permita dar cuenta del vínculo existente entre el Tiempo 1 y 2, y así poder explicar la interpelación, como aquella que permite el movimiento de retracción al Tiempo 1, y su resignificación. Así hallamos un Tiempo 2 que funciona como interpelación subjetiva que pone en marca el circuito, y la aparición de la culpa de forma ciertamente anestesiada.
Para explicar lo antes dicho, construiremos una Hipótesis clínica que propondría lo siguiente: encontramos que nuestro personaje había centrado su vida en la realización de una venganza, que finalmente emprende (y que ubicamos como tiempo 1), pero su plan que pretendía ser completo, cae en un bache cuando se encuentra con la reacción suplicante de Oh Dae Su. El circuito falla y entra así en cortocircuito, que deja ver la presencia de un deseo.
Ahora bien, en este caso ¿Cuál sería este deseo inconciente que lleva al personaje a realizar la acción? Como es de esperar, en este personaje no podemos dejar de mencionar la relación incestuosa que mantenía efectivamente con su hermana. Dicha relación se ve interrumpida por la muerte de la hermana, a lo que Lee Woo Jin responde con una perversa venganza. Podríamos aquí situar un punto en que el personaje al crear tal majestuoso plan macabro, intenta con ello imponer su propia ley, rechazando como es sabido la función de interdicción. Lee Woo Jin al implementar su venganza desafía toda ley paterna. Entonces plantearemos a modo de hipótesis la existencia de un deseo de justificar su perversión a partir del desencadenamiento de la venganza. Pero sucede que en el desenlace de esta ultima, el otro personaje Oh Dae Su le suplica perdón, pero dicha reacción no es esperada por Lee Woo Jin quien pretendía continuar con el fatídico goce de la venganza. De esta forma Lee Woo Jin es confrontado a la imposición de la castración, al orden de la falta.
Siguiendo con nuestro análisis plantearemos que el sujeto utilizaría más específicamente a modos de respuesta a la interpelación, una culpa que resulta anestesiada a partir de la negación y la proyección atribuyendo toda la culpabilidad a Oh Dae Su, y justificando así nuevamente su deseo incestuoso. Es decir que en este personaje la aparición de la culpa puede verse en las acciones desplegadas por Lee Woo Jin en venganza de la muerte de su hermana (de su bien nombre) , estarían fundamentadas en realidad en apaciguar la culpa que él mismo sintiera por la relación incestuosa. El indicador de la culpa por lo tanto será la elección de venganza por el remordimiento y desesperación.
Debido a que el personaje se termina suicidando, no plantearemos la existencia de un Tiempo 3 en el que hallé una verificación del deseo, ya que al no diluirse la culpa, no existiría, desde nuestra óptica, una cambio de posición en relación a lo universal, imposibilitando así la inscripción de un acto que produzca un sujeto.
En relación a las categorías de necesidad y azar presentes en la situación podemos consignar como respectivos indicadores, la necesidad la ubicaremos respecto a la muerte de su hermana, ya que en este caso excede al sujeto, vemos la necesidad como aquello que esta escrito y que se presenta bajo algunas de sus formas posibles, como la rigidez, la exactitud, la inflexibilidad y la fatalidad, entre otras. Es un suceso que ocurre de manera inexorable y respecto a este ubicamos a la muerte de la hermana, ya que resulta ajeno a la voluntad del sujeto. Plantea a su vez una relación causa – efecto en torno a su muerte ya que observamos que si una persona se tira desde un gran dique al vació su efecto seguido será un gran daño físico que le cause probablemente la muerte. Tales hechos llevan a nuestro personaje a vengar la muerte de su hermana, el sujeto elige esa opción y no otra. A su vez ubicaremos la cuestión del azar en relación a la reacción de Oh Dae Su, en el momento que en que produce el desenlace de la venganza, este ultimo le ruega perdón y se tira a los pies de Lee Woo Jin para que no le cuente la verdad a Mido. Suponemos, desde nuestro punta de vista, tal reacción inesperada constituye un indicador del azar para nuestro personaje. Su suerte le demostraría que no ha podido controlar todas las variables del encierro propinado en el personaje de Oh Dae Su. Efectivamente Oh Dae Su se enamora de su hija y en vez de proponerse continuar con su venganza (como estima Lee Woo Jin), ante el horror de la noticia, vuelve sobre sus pasos y le suplica perdón. ¿Podía saber de esto Lee Woo Jin? Creemos que no. Por otro lado, Desde el punto de vista jurídico, y siguiendo el recorrido de Jorge Jinkis en cuanto a la responsabilidad jurídica. Donde deberán estar presentes en el acto, dos elementos, la razón y la intención. Elementos observables claramente en la venganza de Lee Woo Jin, por tanto en este personaje sería susceptible de juicio de reproche jurídico- penal por la comisión de un injusto penal. A través de las acciones de Lee Woo Jin se dejan ver los elementos necesarios con los que se analiza la responsabilidad jurídica, para la imputación de los hechos. Pero debemos distinguir que la responsabilidad jurídica no es lo misma que responsabilidad subjetiva, la primera nos remite al campo jurídico-deontológico y la segunda al campo del psicoanálisis. Pero encontramos que ambos discursos se confrontan en esta situación dando cuenta de nociones diferentes respecto a la concepción de sujeto. Por un lado encontramos el discurso jurídico que concibe a un sujeto autónomo. Freud nos dirá respecto a esto que será tarea de los juristas decidir sobre la responsabilidad artificialmente limitada al yo metapsicológico. Mientras que el psicoanálisis posee una noción de responsabilidad subjetiva que va más allá, interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo, por tanto concibe un determinismo inconciente en el sujeto que lo hace responsable por definición.
Siguiendo con nuestro análisis podemos remitirnos al cuento de Sastre “El Muro”. El mismo nos relata la singularidad en situación, la del protagonista, Ibbieta quien es sentenciado a muerte, y en esa agonía Adviene un Tiempo 1, donde este personaje ante el interrogatorio de los falangistas, por el paradero de Gris, Ibbietta improviso una broma para burlarse de los mismos y así no delatar a Gris, que hasta ese momento se encontraba escondido en la casa de su primo. Por lo tanto su broma fue “ Gris está escondido en el cementerio”. Seguido viene un Tiempo 2, una interpelación que Ibbietta recibe. Su acción indicada en el Tiempo 1 fue más allá de lo esperado. Los Falangistas no lo matan al regresar y en un encuentro con un tal García, éste le advierte de que mataron a Gris en el cementerio. Para sorpresa de Ibbietta algo salió mal. Ante este ejemplo podemos preguntarnos que responsabilidad le se le puede adjudicar a Ibbietta, es un traidor o leal, es inocente por ignorancia o solo priorizó la oferta de los falangistas en el interrogatorio “su vida por la tuya”,
Por un lado ibbietta es responsable de haber hablado, pero no de que su información causara la muerte de su amigo de la infancia. Consideramos que es responsable de su declaración y que la misma se relaciona con la necesidad de salvarse y con el azar de la situación. Ya que desde el momento de hablar intento sacar provecho de la situación burlándose por un lado de los falangistas y obteniendo a cambio su libertad. Pero en ningún momento hubo intención de traicionar a Gris, eso podemos situarlo en el orden del destino, que depende del azar.
Continuando con nuestro análisis de la responsabilidad subjetiva de Lee Woo Jin, en relación a El Muro. Podemos conjeturar que en ambos se desató una situación en relación a la desgracia en la que estuvieron en juego tanto la necesidad y el azar. Podemos compararlo en cuanto a que en ambos se presentan situaciones de desesperación, como formas y figuras de la culpa, pero en el caso de Lee Woo Jin la culpa no diluye en un Tiempo 3, que permita la emergencia de de un sujeto, sino que a cambio encontramos un pasaje al acto (el personaje se suicida), que coarta toda posibilidad de emergencia subjetiva

Bibliografía:
 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Jinkis, J. (1987). “Vergüenza y Responsabilidad”. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires
 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, Cap. VIII, 2005.
 Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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