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Oldboy
por Igartúa, Daniela
Título original: Oldboy

Chan-wook Park / Corea del Sur / 2003

¿No resulta sensato pensar que ha sonado la hora del olvido y que sólo él puede desactivar una violencia que clama venganza, la culpa que exige castigo y ponernos en disposición de mirar con otros ojos al hombre que nos causó sufrimiento? Porque el olvido no juzga, restaura la inocencia’
Victor Massuh, 1995

La película se presenta como la historia de una venganza.

Al protagonista, Oh Dae Su, lo secuestran la noche del cumpleaños de su hija, cuando estaba en la calle, hablando por un teléfono público, y lo encierran sin saber quién, por qué ni por cuánto tiempo.

Luego de quince años, lo cual se corroboró para él puesto que tenía en su celda a su disposición un televisor a través del cual se enteraba de la fecha exacta en la que vivía y un reloj que le marcaba el paso del tiempo cuidadosamente, lo ponen en libertad.

Por lo demás, lo mantenían en buen estado, le cortaban el pelo, lo alimentaban, etc. Incluso le daban psicofármacos para evitar que se volviera loco.

Al momento de soltarlo lo someten a una sesión de hipnosis sin que él se diera por enterado, por lo cual un buen día se despierta en la terraza de un edificio.

Decide, entonces, buscar al autor de su largo calvario.

La noche del día que lo liberan, entra en un restaurante y lo atiende una joven llamada Mido. Antes de entrar al lugar, un vagabundo se le acerca, le entrega un celular y una billetera, alegando que no le preguntara nada porque no sabía.

Una vez sentado en el restaurante recibe un llamado del secuestrador. Intercambian algunas palabras, pocas, y luego se desmaya.

Al despertar se encuentra en la vivienda de Mido, quien le dice que el motivo por el cual se dispuso a asistirlo es que él le gusta.

Luego de un tiempo inician un romance, él, mientras tanto, comienza su búsqueda acompañado de ella quien, a su vez, lo incita a que busque el paradero de su hija. Dae Su le responde que no antes de terminar con su venganza.

A medida que transcurre el film se va encontrando con una serie de pistas y finalmente da con quien buscaba. Este, llamado Lee Woo Jin, al verlo, le dice ‘ahora que ya no estás en la escuela, es hora de hacer la tarea’ y, a modo de juego, de da 5 días para conocer el por qué de su encierro. Tal como lo tenía planeado, Oh Dae Su se abalanza sobre su secuestrador con el único fin de matarlo, pero se encuentra con que él le dice que puede hacerlo si quiere, qué él mismo lo hará si así lo desea, pero de ese modo nunca se va a enterar de la verdad. Dae Su elige, elige dejarlo con vida y averiguar la respuesta.

Pasan los días, Dae Su y Mido continúan con su historia de amor y finalmente tienen relaciones sexuales.

Cuando llega el día número 5 y Dae Su resuelve el enigma, va al penthouse de Lee Woo Jin, le dice que conoce la verdad.

Al parecer, ambos iban a la misma escuela cuando eran más jóvenes, aunque no eran amigos. Un buen día, Dae Su ve que Lee Woo Jin se está dirigiendo con prisa a algún lado y decide seguirlo. Se encuentra con que se mete a un aula en desuso y se pone a espiar por una ventana rota. Lo que ve adentro es a Lee Woo Jin y a su hermana manteniendo relaciones. Ella lo ve. Dae Su no tiene otra cosa mejor que hacer que contárselo a un amigo. Como suele suceder, el comentario se difunde con rapidez y surge la versión de que la hermana de Lee Woo Jin está embarazada, aunque eso parece no ser verdad. Ante la situación, ella se suicida.

Lee Woo Jin le aclara que si no recordó antes esto, no fue por la hipnosis, sino porque simplemente, lo había olvidado.

Podríamos preguntar ¿por qué esa venganza y no otra?

Finalmente, Lee Woo Jin le señala a Dae Su una caja, él se acerca, la abre y descubre adentro un álbum de fotos. Comienza a ojearlo, y descubre con horror que Mido es en realidad su hija.

Así nos enteramos, los espectadores, de la estrategia de Lee Woo Jin: Cuando lo hipnotizaron al liberarlo, indicaron a Dae Su que fuera al restaurante de Mido y se enamorara de ella. Tal efecto se desencadenaría al escuchar las palabras indicadas a través del teléfono.

Por otro lado, Mido también fue hipnotizada y a partir de las palabras que Dae Su dijera ella se enamoraría de él.
Lee Woo Jin se había hecho cargo de Mido en secreto.
Todo el plan cerraba.

Después de lo que vio, Dae Su le ruega a Lee Woo Jin que no le cuente la verdad a Mido, que él sería su esclavo, que lo perdonara. Finalmente, se corta la lengua. La última escena de la película muestra a Dae Su sentado frente a quien lo hipnotizara antes de liberarlo, y a través de una carta le cuenta su historia. Su intención con eso era que ella lo volviera a hipnotizar para sacarse de encima ese pasado. Ella acepta pero le advierte que ese proceso puede perturbar el resto de sus recuerdos. A pesar de todo, Dae Su acepta.

Cuando se despierta está solo, pero se acerca Mido, lo abraza, le dice que lo ama y él, satisfecho, sonríe.

A partir de esta excelente película, se pueden hacer ciertas conclusiones con respecto a la responsabilidad.

La responsabilidad se ubica en la hiancia entre el azar y la necesidad. Qué significa esto? Una persona no puede ser responsable de lo que sucede por azar. Por ejemplo, un jugador de truco no es responsable por las cartas que le tocan. Por otro lado, tampoco puede ser responsable de lo que sucede necesariamente, esto es, lo inexorable, lo inevitable. En el caso más extremo, uno no es responsable de la finitud de la vida. Pero entre ambas aparece la responsabilidad, lo que es inherente al sujeto, aunque él mismo no lo sepa, aunque le resulte ajeno, debe responder por ella.

No me refiero aquí a la responsabilidad moral o jurídica, sino a la subjetiva. A lo que tiene que ver con el deseo inconciente del sujeto, o con el sujeto de deseo, el sujeto barrado.

En este caso, Oh Dae Su no es responsable de que su comentario tenga tal efecto en la hermana de Lee Woo Jin, así como tampoco puede ser responsable de lo que hizo bajo hipnosis, pero, por otro lado, cuando se le presenta la singularidad de la elección, al momento de decidir si llevar a cabo su venganza y terminar con todo matando al que había identificado como su enemigo, decide conocer la verdad, decide cambiar de planes y jugar el juego de Lee Woo Jin. En relación a ello, qué papel juega la hipnosis? He dicho que él no es responsable de sus actos a partir de que obedece las órdenes impartidas a través de las palabras una vez que fue sometido a ella. El articulo 34 del Código Penal Argentino, Título V: Imputabilidad, reza ‘El que no haya podido en el momento del hecho, ya sea por insuficiencia de sus facultades, por alteraciones morbosas de las mismas o por sus estado de inconciencia, error o ignorancia de hecho no imputable comprender la criminalidad del acto o dirigir sus acciones (...)’ Esto lo eximiría de su responsabilidad ante lo que hiciera bajo ese efecto, pero en este caso estamos hablando sólo de responsabilidad jurídica, lo cual no implica que deje de serlo a nivel subjetivo, ‘determinismo inconciente que hace al sujeto responsable por definición (...) responsabilidad que atañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo’ . Se juega la elección del sujeto. Debe responder por lo que decide, aun atravesado por el proceso de hipnosis.

El circuito de la responsabilidad subjetiva está dado en tres tiempo, en relación a la dinámica del síntoma:
En el tiempo 1, Oh Dae Su determina su venganza, empieza con su plan para encontrar al autor de su cautiverio. En este tiempo, el sujeto, según su discurso yoico, comienza una acción que se supone debería concretarse en determinado fin.
En el tiempo 2, en cambio, es donde sucede el cortocircuito de este universo de discurso en el que está inmerso el sujeto. Algo se quiebra, y en ese quiebre aparece el deseo inconciente por lo cual tambalea su fantasma. La pregunta por su propio deseo.

Suceden 2 cosas: por un lado, aparece una singularidad. Dae Su debe elegir matar a Lee Woo Jin según su plan (el cual, a mi criterio, vendría a ser en este caso su particularidad) o adecuarse al plan de éste último. Se bifurca su camino. Él conoce a Lee Woo Jin, aunque no lo recuerde, y a pesar de eso, cuando es interpelado a continuar, lo hace.

Por otro lado, y tal vez más importante, la venganza se vuelve contra sí mismo cuando descubre quién es en realidad Mido. Este desenlace yace sobre la singularidad de otra elección: Dae Su, tal como le dice a Mido, no quiere encontrar a su hija hasta tanto no efectúe su plan.

Remitiéndome a la literatura clásica, más precisamente a la tragedia griega de Sófocles ‘Antígona’, Creonte, rey de Tebas, quien ordena no enterrar a Polínices, desobedeciendo así las leyes divinas en torno al ritual de la sepultura, por haber enfrentado a Tebas y a su hermano, se encuentra enfrentado con Antígona, su sobrina, quien lo entierra de todas maneras. El rey, ante eso, la encierra viva en una cueva que oficiaría de tumba a su muerte. Pero Aparece Tiresias, adivino ciego de Tebas, y le advierte que su proceder sólo traerá desgracias, ‘Pues bien, piensa ahora que has llegado a un momento crucial de tu destino’. Le dice que debe Liberar a Antígona y enterrar al muerto. En principio Creonte se resiste a cumplir el mandato del viejo pero finalmente lo cumple: va al lugar donde yace Polínices, le concede los sagrados ritos funerarios y luego se dirige donde su sobrina. Es tarde, ella está muerta, ahorcada por su propio lazo y a sus pie, llorando, está Hemón, su hijo, quien se hallaba comprometido con ella. Horrorizado, se dirige a su hijo quien desenvaina la espada contra él pero falla, y volviendo su furia contra sí mismo se da muerte. Al enterarse Euridice, madre de Hemón y esposa del rey, muere por sus propios golpes. Así se cumple el vaticinio de Tiresias, pero como él mismo dijo, Creonte tuvo en sus manos la posibilidad de elegir, y en lugar de socorrer en primer lugar a su sobrina, tomó el camino contrario, llegando tarde al lugar que se convertiría, efectivamente, en su tumba.

En cuanto a Dae Su, elige la venganza a encontrar su hija. De eso sí es responsable. Y más allá de que, de más está decirlo, el resultado final hubiera sido por completo diferente, su elección apunta directamente al tema de la paternidad. Al ser sujeto de venganza, es creado, se somete a ser una pieza del juego de otro, de Lee Woo Jin. Al asumir su rol de padre, en cambio, se ubica como creador. Según el antiguo Derecho Romano, padre era quien ocupaba el lugar de marido de la madre del hijo, padre según la ley dado que biológicamente no había manera de corroborar la paternidad en ese sentido, como es evidente en el caso de la madre. Por otro lado, en el psicoanálisis, el padre es simbólico, es quien imparte la ley, es quien otorga subjetividad al hijo a través de la ley, de la palabra. En cambio, Dae Su no saca a Mido del lugar de objeto, objeto de deseo, ubicado allí por su propia voracidad narcisista que se evidencia a través del lugar que le da a la venganza, y que se vislumbra por el incesto efectivamente realizado.

Por otra parte, Dae Su no olvidó, como le aclaró Lee Woo Jin, el asunto de los hermanos por efecto de la hipnosis sino porque le resultaba más fácil, y es por eso que continuó con su venganza a pesar de que en realidad la respuesta estaba en él. ‘Ell olvido es el signo de un conflicto que el sujeto no se dispuso a resolver por la via de la elección’

Ahora bien, de entre estos tiempos 1 y 2, se extrae una ligadura, una hipótesis clínica que explique la relación entre ambos.

Por un lado, podía situarla en relación al incesto como una proyección, como en una obra de teatro en la que Dae Su es espectador, quizá el único, que decide ver hasta el final el juego incestuoso en el que lo introduce su enemigo, más allá de las consecuencias. Dae Su elije cambiar de rumbo en el momento que conoce a Lee Woo Jin, más bien que lo reconoce, a través de la mirada; también fue espiando que supo de la relación entre ambos hermanos. Él es responsable del olvido que cubre su deseo incestuoso.

Y cuando, otra vez viendo, reconoce a su hija en Mido, surge la culpa, el remordimiento, la desesperación ante Lee Woo Jin. La culpa y todas sus figuras no son más que la otra cara de la responsabilidad. La vela y la devela. Es indicador de ella. A él le toca la responsabilidad por elegir el camino de la venganza y no de la paternidad.

En Dae Su no surge la culpa por Mido, en todo caso siente miedo de que descubra también ella la verdad. La culpa surge por Lee Woo Jin y por lo que le hizo. A tal efecto se corta la lengua, en tanto que, según Lee Woo Jin, ‘lo que había embarazado a su hermana fue la palabra, la lengua de Dae Su y no él’.

Su proceder evidencia culpa, arrepentimiento, y a través de ese acto se dispone a ‘fortalecer su voluntad por imposiciones morales’

En el tiempo 3 puede darse una verificación, siguiendo con esta línea, incesto/paternidad..

En una última escena, se ve Dae Su sentado frente a quien fuese su hipnotizadora durante su encierro. Le escribe una carta contándole su historia y le pide que lo hipnotice para olvidar lo sucedido. No quiere saber nada de su pecado.

El punto a tener en cuenta es que cuando toma la decisión de olvidar todavía recuerda: recuerda que Mido es efectivamente su hija, recuerda el producto de su venganza.

A todo esto, la hipnotizadora le advierte de que es probable que se perturben todos sus recuerdos pero él lo hace a pesar de todo.
Al final, él despierta y está solo, pero enseguida llega Mido.
Dae Su sonríe.
Otra vez, ha olvidado todo.


Notas




 
 
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