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Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires

Materia: Psicología Ética y Derechos Humanos

Alumnas:

Antón, Isabel L.U 237715270
Proc Natalia, S. L.U 324567070

Profesora: Gorocito, Patricia

Comisión: 1

Cátedra: I – Fariña, Juan Jorge Michel

Curso de Verano - Año 2011

Consigna:

Elija un film, un texto literario o alguna otra producción narrativa en la que se despliegue y pueda ser recortada una singularidad en situación.
En ese recorte, escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre.
Analícela ubicando sus coordenadas en los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y explicitando la hipótesis clínica que establezca respecto de qué debe responder el sujeto, en términos de responsabilidad subjetiva.
Incluya las referencias relativas a las categorías de necesidad y azar, así como a las de culpa y responsabilidad.
Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.

Para la realización del siguiente escrito utilizaremos la película llamada “Partir”, de la cual hemos seleccionado dos situaciones para dar cuenta de los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad.
En nuestro caso, el sujeto seleccionado para el análisis es la protagonista de la película llamada Suzanne, quien esta casada desde hace veinte años con Samuel, un medico de prestigioso nombre. Ellos tienen dos hijos casi adolescentes con quienes viven en una lujosa casa. Suzanne es fisioterapeuta pero no ejerce desde hace quince años.
La película comienza con sus planes de volver a trabajar y para ello convence a su marido de montar su propio consultorio dentro de la casa en la que ellos viven. Para ello, contratan a un arquitecto quien les recomienda para el trabajo a un obrero español. Debido a una serie de sucesos, y tratándose de la construcción de su propio lugar de trabajo, Suzzane comienza a compartir varios momentos junto a este albañil llamado Iván. Todo esto lleva a que ellos entablen una relación amorosa y se enamoren profundamente. En cierto momento de la película, se le hace necesario a la protagonista revelarle a su familia lo que estaba sucediendo entre el obrero y ella. Luego de discutir con su marido, ella resuelve abandonar su casa e irse con este hombre, quien - y es necesario aclararlo- vive en condiciones muy precarias. Iván consigue algunos trabajos temporales pero al haber estado en prisión, se le hace muy difícil encontrarlos. Suzzane decide entonces comenzar a trabajar y para ello asiste a unas entrevistas de trabajo. No logra que alguien la contrate por lo que se da cuenta que el responsable de todo esto es su esposo. El, al ser un hombre con mucho poder y contactos, empieza a coartarle la vida a su esposa hasta el extremo mismo de su desesperación. Asimismo, logra que detengan a Iván exigiéndole a ella a volver con él si quiere que lo liberen. Al regresar a la casa a Suzanne siente tristeza y mucha impotencia, por lo que termina asesinando a su marido y huyendo al encuentro con su amado Iván.
Para poder ubicar la singularidad en situación de esta película, se debe tener en cuenta que la noción de responsabilidad se encuentra referida a la singularidad de un sujeto en acto.
Si bien se puede diferenciar la responsabilidad vinculada al ámbito jurídico la cual se apoya en el sujeto de derecho, considerado imputable por su capacidad para hacerse responsable de sus actos y decisiones; nos basaremos aquí en la responsabilidad que surge de la hiancia en lo simbólico, la subjetiva. Es ésta la que nos confronta con la verdad del sujeto. Tomando palabras de la Lic. Salomone, se puede decir que: “llamaremos responsabilidad subjetiva a aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente; sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención (…)”.
En el film seleccionado se puede dar cuenta de dos tiempos lógicos que representan el circuito de la responsabilidad. Este esquema se organiza desde un tiempo 1 en el cual se realiza una conducta y luego se sigue de un tiempo 2, en donde el sujeto de la acción se ve interpelado. A partir de esta resignificacion del sentido, es posible pensar en un tiempo 3 en el cual el sujeto responde a su acción realizando un cambio de posición en su subjetividad.
Tomando a Suzanne, el sujeto en acto de esta película, se puede observar un tiempo 1: ella está casada con Samuel desde hace tiempo y no trabaja por decisión del marido. Es en este momento que Suzanne lo convence y decide construir su consultorio para ejercer como fisioterapeuta. A causa de una rebaja exigida por Samuel en el presupuesto de la obra, solo se presenta un albañil. Suzanne, en su anhelo por querer terminar rápido el consultorio, se ofrece a colaborar con este último.
Es en este primer tiempo en el cual se realiza una acción con la que se pretende concretar objetivos específicos, es decir, se lleva a cabo una conducta con intención de que esta se agote en los fines para los cuales fue realizada. En la protagonista su accionar se centra en planificar y a consumar su proyecto personal.
Tanto este primer tiempo como el tiempo 2 son situacionales, descriptivos y se ubican en el eje de lo particular, en el cual transita el sujeto que se basa en un guión que le es ajeno, que le viene desde un Otro y que le da seguridad.
Esta categoría de lo particular hace referencia a la moral de época, a lo histórico - social, a los ideales y prejuicios en los cuales la situación tiene lugar. Este eje esta representado en el contexto que rodea al matrimonio: ellos viven cómodamente, en una casa lujosa en un pequeño pueblo al sur de Francia y pertenecen a una clase social alta. Samuel es distinguido por su profesión y su pasado en la política.
Siguiendo la secuencia lógica del circuito, se presenta un tiempo 2 que viene a resignificar al tiempo anterior, debido a que el sujeto recibe indicios de que la situación previa fue mas allá de lo esperado, interrogándose así por su acto. Es decir, la lógica en la que se apoya este recorrido es la de la retroacción.
Se configura en este segundo tiempo aquello que moviliza este esquema, y que se denomina interpelación subjetiva. Al respecto de esta D’ Amore sostiene: “(…) es exigencia de respuesta mas allá de lo que el Yo querría responder (…) se trata aquí de la economía de lo simbólico (…) implica ya una deuda por la que hay que responder (…) para volver al surco de lo moral (…)”.
En esta película se configura el tiempo 2 en el momento en el que Suzanne logra darse cuenta de lo que siente por el obrero. Esta situación, que acontece durante los preparativos para la cena familiar, la moviliza de manera determinante. Recuerda los momentos que compartió durante esa tarde con su amante y nota que lo extraña. A pesar de que todo esto la angustia, ella termina admitiéndole a su marido que se ha enamorado de otra persona.
Esta interpelación que a Suzanne se le presenta en la forma de sentirse atraída por otro la lleva a interrogarse sobre su matrimonio y su vida anterior a Iván, exigiéndole dar una respuesta.
Es por la intervención de la retroacción que todos los momentos que ella compartió con el obrero en los planes de su consultorio adquieren un nuevo sentido: esto se visualiza por ejemplo en las escenas en las que ella ayuda a Iván -desde el primer día que lo conoce- en las tareas de construcción; ella elige con el albañil la cerámica para su consultorio y van juntos de compras debido a que Samuel no puede ir; Suzanne le prepara café al obrero y se lo lleva a pesar de las objeciones de su marido y también esto puede verse en el momento en el que ella cuida de Iván y se va de viaje a España con él (para que el pueda visitar a su hija) ya que se siente responsable del accidente que el sufrió por una imprudencia que ella misma provocó.
Todas estas acciones la confrontan con la verdadera naturaleza de su deseo, se le presentan como indicadores que resquebrajan el horizonte tranquilizador que ella poseía. Y como consecuencia de esto, ella abandona a su familia.
Es necesario considerar que todo hecho de la vida de un sujeto puede entenderse si se tiene en cuenta que intervienen las categorías de necesidad, azar y de responsabilidad.
El azar es definido como aquello que es contingente, casual y que se produce independientemente de la intervención de una persona, podemos inferir que lo azaroso se observa en el encuentro accidental entre Suzanne e Iván. Este hecho fortuito dio lugar a una serie de situaciones que facilitaron el acercamiento entre ellos.
La necesidad se evidencia en los actos que acontecen inexorablemente, como algo fatal del destino que nos excede y nos impide responder. En esta película, podemos marcar esta categoría en la situación en la que Suzanne decide sustraer objetos personales de la casa de su marido por no poseer dinero. A consecuencia de las restricciones causadas por Samuel (ya que le impide conseguir trabajo, le cancela la tarjeta de crédito y le prohíbe entrar a la casa que antes compartían) ella se ve forzada a tener que robar para poder satisfacer sus necesidades básicas.
El tercer tiempo lógico que se plantea como parte del circuito, pero que no siempre se da, es el de la responsabilidad subjetiva. Juan Carlos Mosca la define como: “(…) otro nombre del Sujeto” aludiendo a que cada uno es responsable de lo que hace y de esta manera da razón a su ser. Esta responsabilidad se sitúa en la grieta que se da entre la necesidad y el azar.
Este tiempo 3 da cuenta de la significación del sujeto y es donde se logra un cambio en la posición subjetiva. Se alcanza una experiencia genuina porque es posible acercarse al deseo que habita en cada uno.
La responsabilidad subjetiva de este tiempo tiene lugar en la dimensión de la ética, que esta contenida entre las categorías de lo Universal y lo Singular. Lo universal refiere a la castración simbólica, a aquello que es propio de la condición humana y se manifiesta a través de un efecto singular. Este último se define como una intervención subjetiva que revela una situación dilemática. En este film, se podría ubicar lo universal como el deber de ser feliz y lo singular como el intento de Suzanne de hacer algo que la haga feliz, abandonando a su marido y rehaciendo su vida con Iván.
Si se tiene en cuenta los planteos realizados por Oscar D’ Amore sobre la responsabilidad en el ámbito subjetivo, se puede decir que cada vez que un sujeto se hace cargo de sus actos sobreviene en él la culpa, que depende de la interpelación subjetiva y que obliga a responder, a volver por retracción a la acción que se realizó. La culpa es considerada como el reverso de la responsabilidad, funciona taponando el acceso al deseo.
Por tanto, la hipótesis clínica que podría llegar a pensarse es que, en el caso de la protagonista, no se llega a un tiempo 3.
En Suzanne se puede observar que ella regresa a la casa en la que vivía con Samuel, pero no por iniciativa propia sino por el bien de Iván, al verse obligada a hacerlo ante las amenazas de su marido. Esto evidencia como ella cede en su deseo, no se implica con el mismo, por lo que no se hace responsable de sus actos. No emerge allí el efecto sujeto sino que responde a lo que la interpela mediante exteriorizaciones de la culpa como puede ser la proyección. Ella proyecta la culpa que emerge en un Otro. Hace responsable a su marido por todo lo que a ella y a Iván les sucede. También lo culpabiliza por causar el enojo de su hija ante su nueva relación, sin comprender su propia implicación en todo eso.
Por otro parte, se sostiene la idea de que no hay un tercer tiempo a partir del desenlace que Suzanne provoca, ya que, mediante un pasaje al acto ella asesina a Samuel. De esta manera, se anula como sujeto, se traiciona a si misma en su intento por librarse de ese Otro que le pesaba.
Sus actos justifican así lo que D’ Amore refiere: “(…) anestesiada la culpa, no hay responsabilidad subjetiva”.
La conjetura a la que se arriba, mediante el análisis de los distintos tiempos lógicos, supone que en Suzanne el goce esta sometido a un otro consistente, en un primer momento a su marido. Su objetivo radicaba en satisfacer un deseo que le era ajeno y cumplir así los ideales de Samuel, es por ello que ella no trabajaba y dejaba que todas las decisiones fueran tomadas por el. Mantiene así aquello Juan Jorge Michel Fariña expresa como: “La farsa de un sujeto refugiado en la pereza del destino”.
En un segundo momento ella sustituye un objeto de goce por otro, cambiando a Samuel por Iván, sin poder lograr con ello una modificación que la acerque a su propio deseo inconsciente.
En síntesis, ella trabaja por el deseo de otro y no por el propio para no confrontarse con su propia falta. Ella hace todo para completar, obturando así las posibilidades que la hagan reconocer esto que ella no tiene por su condición.
Por lo que se puede llegar a inferir que a Suzanne se le juega algo de la falta de un significante que la represente como mujer.
Bibliografía:

 Salomone, G.Z: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética: Clínica y Deontología. Vol I: Fundamentos. Letra viva, 2006.

 D´Amore, O: Responsabilidad subjetiva y culpa. En La transmisión de la ética: Clínica y Deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra viva, 2006.

 Mosca, J.C (1998): Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba. Buenos Aires.

 Salomone, G.Z: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética: Clínica y Deontología. Vol. I: Fundamentos.Letra viva. 2006.

 Michel Fariña, J. (1998) Lo universal-singular como horizonte de la ética. En Ética, un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

 Lewkowicz, I: Particular, Universal, Singular. En Ética, un horizonte en quiebra. Cáp. III. Eudeba. Buenos Aires.

 Michel Fariña, J: The Truman Show. Versión resumida de la clase dictada en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ. Lunes 8 de Noviembre de 1999.



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