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- UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES -
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2º PARCIAL

Cátedra: I
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 6
A.T.P.: Lic. Gabriela Levy Daniel

Alumnas:
Cecilia D Lunardi
L.U: 30833307-0
Gabriela A Puente
LU.: 25864907-0
1o Cuatrimestre
2010

PELÍCULA: Pecados Capitales

TITULO ORIGINAL: Seven
DIRECCIÓN: David Fincher
REPARTO: Morgan Freeman Detective William Somerset
Brad Pitt Detective David Mills
Kevin Spacey John Doe el asesino
Gwyneth Paltrow Tracy Mills
AÑO: 1995
PAÍS: Estados Unidos
GÉNERO: Thriller Criminalístico

ARGUMENTO:
El detective Somerset (Morgan Freeman) se encuentra a días de jubilarse y le envían como reemplazo al joven y entusiasta detective Davis Mills (Brad Pitt), con quien debe compartir el proceso de re elevo del cargo. El primer encuentro entre ambos es en un escenario criminal donde ha sido masacrada una familia completa. Juntos los detectives deberán resolver el próximo caso , una serie de asesinatos cometidos por un psicópata letrado y metódico llamado John Doe (Kevin Spacey) que intenta predicar sobre los siete pecados capitales imponiendo un castigo para cada uno de ellos.( gula, codicia, pereza, lujuria, orgullo, vanidad, envidia, ira). Lo impensable para los detectives será quedar enredados en la trama como protagonistas del mismo caso que investigan El ambiente en el que se desenvuelve la historia es sombrío, lubre, la lluvia como una constante que da lugar a una estética de policial negro con detectives de impermeables permanentes.

Análisis
El análisis recaerá sobre el personaje del detective David Mills, quien a partir de una acción fortuita, se verá interpelado como sujeto. Se intentará dar cuenta para ello de su responsabilidad subjetiva, y los tiempos lógicos que organizan la situación, por último se propondrá una hipótesis clínica que de cuenta de la emergencia de su deseo.
Durante el curso de la investigación el detective Somerset descubre, (por la decisión del asesino, ya que éste deja pistas a ser seguidas) una secuencia en los crímenes e infiere la relación que entre ellos guardan, se trata de los pecados capitales, y son siete, lo que obliga a esperar una totalidad de siete crímenes. La relación entre ambos detectives se plantea desde el principio algo rìspida, confrontan el desgaste, las marcas de la larga carrera de Somerset con los ideales de justicia del joven Mills; y es partir de la intervención casi maternal de la esposa del detective Mills, que se arma el espacio para que puedan funcionar como equipo. Esta intervención, se trata de la invitación a cenar que le hace la Sra. Mills a Somerset sin el consentimiento de su marido y sin conocer a Somerset, lo que Mills acepta resignado, como la decisión de una madre, podemos ir dando cuenta la impronta de una posición de Mills en esta relación con su esposa. Los detectives llegan juntos a la casa de Mills, y éste se dirige inmediatamente a una habitación donde se encuentran sus perros, y comienza a jugar con ellos mientras que su esposa es la que mantiene la relación de anfitriona con Somerset. Sigue otra escena que muestra a la Sra. Mills llamado a Somerset para encontrarse y hablar. Se encuentran y ella le hace saber que es la única persona a quien podía llamar, que no tiene con quien hablar, (el matrimonio Mills están recién llegados a la gran cuidad) que está embarazada y no sabe que hacer con esa situación, ni si quiera sabe si decírselo a su propio marido, porque el es “como un chico” dice ella.
La historia hace un giro inesperado cuando el asesino es descubierto y en ese movimiento enlaza al detective Mills en su delirio, “detective Mills, siento por Ud. una gran admiración”, le confiesa el asesino. En la secuencia de los crímenes quedan dos cadáveres por descubrir, el asesino pone como condición para revelar donde se encuentran y además para entregarse sin alegar locura, ser trasladado por los detectives Somerset y Mills hasta el lugar por el elegido. Es en el trayecto que el asesino se asume pecador por estar envidiando a Mills y se dispone a morir bajo el efecto de otro pecado, la ira, la del detective Mills. Esto será posible sólo a partir de lo que sabe el asesino y que Mills ignora, aun sabiendo que ha degollado a su mujer después de violarla no se decide a matar al asesino. Es cuando el asesino le dice a Mills “antes de morir, ella rogó por su vida, y por la de su bebé” que vacía el cargador de su arma sobre la cabeza del asesino.
El autor del comentario sobre el film propone como hipótesis clínica que el detective Mills de algo es culpable, y brinda como indicador el remordimiento en sus ojos, pero al mismo tiempo advierte que la culpa es indicador de que la responsabilidad esta en otro lado. Es responsable de callar una verdad, una verdad que calla disparando sobre el asesino de su mujer y su hijo no nacido. Se trata dice el autor de “una mujer que lo confirma en la posición de niño inmaduro”, Mills es responsable de su elección de objeto amoroso.
Mientras el discurso deontológico-jurídico plantea la noción de sujeto autónomo, la dimensión clínica de la práctica nos orienta en el sentido de considerar un sujeto no autónomo, sujetado a los avatares de la ley y el lenguaje. Esta diferencia implica diferentes modos de entender la responsabilidad. Responsabilidad jurídica: se plantea en función de la noción de sujeto autónomo, restringiendo la responsabilidad al campo de la conciencia, al ámbito de la intencionalidad conciente. El sujeto de derecho o sujeto joya, es aquella entidad a la que se le reconoce derechos y obligaciones. Es el sujeto considerado autónomo (se hace responsable no solo de sus acciones, sino también de sus elecciones y decisiones). El sujeto ya no considerado autónomo es eximido de su responsabilidad jurídica. El sujeto de derecho es el sujeto imputable (cualidad de aquel a quien se le pueda atribuir la responsabilidad de un hecho reprobable, y se le implicara una pena). A la vez existen causas para determinar la imputabilidad de un sujeto, que pueden ser psiquiátricas (insuficiencia de las facultades mentales) o psicológicas ( la no comprensión de la criminalidad del acto y el no dirigir sus acciones), suelen otorgársele a los locos, niños, intoxicados, etc.Las leyes permiten que los jueces puedan creer que en tales circunstancias mencionadas el hombre no es responsable de si mismo, y que el raciocinio del que se muestra capaz en esos estados no es suficiente para considerar que èl lo gobierna. De esto se suele concluir que tal hombre es incapaz de tener una intención.
Desde esta mirada se podría haber desculpabilizado al detective Mills por haber matado al presunto asesino de los crímenes cometidos, bajo la defensa de legítima. Aquí la ley admite intención, pero exige que sea buena, ya que el interés que se siente por personas amadas, e incluso por terceros, justifique su defensa excluyendo toda imputación. En el comentario de Fariña dice que Mills disparo porque el tormento resulto excesivo, tratándose de una reacción lógica, y ubica la posición del departamento de homicidios, que si bien lo llevan detenido, se muestra indulgente con él: “cualquiera en su lugar hubiera hecho lo mismo”.
Responsabilidad subjetiva: El psicoanálisis plantea un determinismo inconciente que hace al sujeto responsable por definición. En el campo de la responsabilidad subjetiva los motivos de la acción responsabilizan al sujeto. Freud responsabiliza al sujeto de aquello que desconoce de si mismo. Se llamara responsabilidad subjetiva a aquella que se configura a partir de la noción de sujeto inconciente, sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención. La indicación freudiana es escuchar la verdad que se produce en su decir y que compromete al sujeto, aun mas en esos puntos donde el yo no puede dar cuenta. Freud ubica la responsabilidad: en relación a aquel propósito inconciente que, amenamente a la voluntad del yo, propicio la acción. El sujeto del que hablamos es el que situamos como efecto, como efecto de la palabra que lo divide. Algo extraño irrumpe y quiebra todo sentido; el yo se desorienta frente a esto que le es ajeno. Entonces en el campo de la responsabilidad subjetiva no nos referimos al que confrontaremos con sus actos y su responsabilidad. Se trata de evocar la falta, sostener y propiciar el punto de inconsistencia que da lugar a la responsabilidad subjetiva fundadora de sujeto. Sostener la lógica del no todo.
Circuito de la responsabilidad subjetiva y necesidad y azar:
En un tiempo 1, el personaje lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida. En la película a este tiempo 1 lo ubicamos en la acción de Mills de descubrir al asesino, de modificar y cambiar el rumbo de su obra maestra, descubre el nombre y la dirección del asesino, su paradero, se adelanta a él. Tiempo 2, una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal. Su acción iniciada en el tiempo 1 fue más allá o más acá de lo esperado.
En Mills esta interpelación puede observarse en el momento que tiene el asesino enfrente, el cual le cuenta que asesino a su mujer y a su hijo no nato. Allí se da cuenta que con la acción de descubrir al asesino antes que éste lo decidiera, provoco en el asesino una admiración por él, y advino tal admiración en un pecado capital, la envidia, la cual provoca terminar con esa vida tan linda (según el asesino) que tenía el detective Mills. Es así que la acción de descubrir al asesino, cosa que Mills deseaba, se transformo en algo terrible para Mills, su acción fue mas allá de lo que el esperaba.
Se abre entonces la pregunta por la responsabilidad del sujeto ¿Que habrá tenido que ver el detective Mills con todo eso? Esta distancia entre un tiempo 1 y un tiempo 2 autoriza la puesta en marcha de una hipótesis clínica, de la cual hablamos mas arriba. Pero para que el tiempo 2 sea genuinamente tal e interrogue verdaderamente al sujeto es necesario que se cumpla una condición más: que la distancia que separe el tiempo 1 y el tiempo 2 no se deba exclusivamente a azar y/o necesidad. Necesidad es aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación. Si necesidad establece una conexión entre causas y efectos, azar desconecta tal relación.
En la película vemos como una serie de azar deviene necesidad, pero con la acción del detective, de descubrir al asesino, algo cambio, algo surgió en el asesino, que produjo un cambio de su obra maestra. Y es aquí donde nos preguntamos ¿Mills podría ser responsable de este cambio?, ya que si no lo hubiese descubierto, el asesino no sentiría admiración por el, por ende no lo envidiaría y no mataría a su mujer, el final seria otro. Pero vemos que la emergencia del deseo, eso inconciente provoca cosas que el sujeto no sabe, desconoce y de lo cual se sorprende.
Para que surja el tiempo 3, tiene que haber un sujeto que se hace responsable, esto ocurre cuando algo de él esta concernido en lo que pasa, cuando hay implicación subjetiva. Cuando el sujeto es capaz de hacer él la hipótesis clínica, es ahí donde se hace responsable. Pero en el caso del detective Mills nada indica que quepa lugar a la responsabilidad subjetiva, como dice Fariña, el calla una verdad, el sujeto es convocado pero el film finaliza justo allí, con la mirada desencajada de Mills, sin que podamos saber si podrá responder.
El cuento “El muro” de Jeans Paúl Sartre, nos permite ubicar lo desarrollado anteriormente. En Ibietta el Tiempo 1 se da con la acción de la jugarreta. Es decir, Ibietta improvisa una broma para burlarse de los falangistas frente a la pregunta del paradero de Gris. Les dice que Gris esta escondido en el cementerio, cuando bien él sabia que se encontraba en casa de su primo. Adviene el tiempo 2 frente a la interpelación que recibe Ibietta a partir de indicadores que hacen que la acción del tiempo 1 fue más allá de lo esperado. Es el sujeto de la perplejidad, de la interrogación, sujeto que tiembla frente a que la consistencia del ser ha caído. Lo ocurre es lo siguiente: por una lado, los falangistas regresan de la búsqueda y no lo matan, por el otro lado, se encuentra con García quien le notifica que esa mañana habían encontrada a Gris escondido en el cementerio y que lo habían matado. Esto último conmueve a Ibietta y lo invita a dar una respuesta. Se encuentra con elementos disonantes de su propio accionar. El sujeto es interpelado en cuanto a su accionar. Es el tiempo de la pregunta, de la destotalizacion, el sujeto queda dividido, en Ibietta vemos que empieza a temblar. El tiempo 2 constituye al tiempo 1, produce una retroacción sobre el primero, por el cual este tiempo 1 se resignifica. La distancia del tiempo 1 y el tiempo 2 autorizan la formulación de la hipótesis clínica respecto de la responsabilidad del sujeto. En Ibietta podemos decir que debe hacerse cargo del deseo de seguir viviendo, por lo cual la palabra cementerio no es un significante causal. Ibietta elige este término para que vaya allí otro y no él. Para que devenga el tiempo 3 tiene que haber un sujeto que se hace responsable, esto ocurre cuando algo de él esta concernido en lo que pasa, cuando hay implicación subjetiva. En Ibietta podría pensarse que existe un tiempo 3 en la medida que él entrevé algo de la responsabilidad subjetiva. Cuando Ibietta queda admirado por lo que ha producido como un cumplimiento de deseo: deseo de vivir más tiempo, es el momento en que Ibietta llora y ríe al mismo tiempo. Su jugarreta no delata a Gris sino su deseo de vivir más tiempo.
La necesidad esta presente en el cuento, por lo que los falangistas hacen: el comandante le anuncia a Ibietta, “es su vida o la suya”, lo cual lo obliga a responder. Y el azar entra en juego en el momento en que la jugarreta de Ibietta coincide con la pelea de gris y su primo, lo cual Gris decide esconderse en el cementerio. Pero no olvidemos que la responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar.

BIBLIOGRAFÍA

D’Amore, O.: Responsabilidad subjetiva y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2010.

Domínguez, María Elena: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2010.

Michel Fariña, J. Responsabilidad: entre necesidad y azar. Ficha de cátedra. Desgrabación de clase teórica. Publicado en la página Web de la cátedra.

Mosca, J. C.: Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 2010

Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2010.

Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2010.



NOTAS

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