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Segundo Parcial de Psicología, Ética y Derechos Humanos

Análisis de la Película “Pecados Capitales”

Profesor de Trabajos Prácticos: Alejandro Ollier

Comisión de Trabajos Prácticos: N° 24

Integrantes: Leopardi Daniela L.U: 327569390
Soraci Natalia L.U: 333902350

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

ANALISIS PELÍCULA “PECADOS CAPITALES”

1- La película muestra una trama de clara responsabilidad, tanto subjetiva como jurídica. Es necesario tener en cuenta que la noción de responsabilidad está vinculada directamente a una determinada idea de sujeto: mientras que la responsabilidad subjetiva interpela al sujeto mas allá de las fronteras del Yo, asentándose en la representación de sujeto inconsciente, la responsabilidad jurídica se plantea en función de la noción de sujeto autónomo, la cual restringe la responsabilidad al terreno de la conciencia, al ámbito de la intencionalidad conciente.
En la película, notable es la intervención de la justicia al perseguir a un asesino serial con el fin de que pague por sus actos; éste, junto con los dos investigadores de sus crímenes: el teniente Somerset, con un largo trayecto profesional recorrido y el detective Mills, un joven y principiante en la sección de homicidios, serían los protagonistas principales del film “Pecados Capitales”.
El personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es el asesino serial. La subjetividad no tiene que ver con lo que ocurre sino con la posición del sujeto respecto a ello. Es claro que el asesino no se auto-juzga por sus actos y sigue adelante con los mismos, repitiendo la escena de matar, con gusto y sin culpa interna que lo frene. En cambio, lo que si puede encajar directamente con los hechos es la responsabilidad jurídica; la diferenciación entre el sujeto inimputable y el imputable; siendo el primero incapaz de dirigir sus actos por diversos motivos, quedando su accionar por fuera de la conciencia, mientras que el segundo, es en quien radica el sujeto del derecho, éste es aquel considerado autónomo, capaz de hacerse responsable, no solo por sus acciones sino también por sus elecciones y decisiones, es el sujeto imputable por definición, capaz de responder por sus actos.
Ha de resaltarse, en el film, que entre el abanico de posibilidades que entraban en el juego del plan del asesino, estaba la de presentarse al juicio como ”demente” y por lo tanto, hacerse pasar por sujeto inimputable; no obstante claro está que su finalidad era plenamente consciente: castigar de acuerdo al hecho de cometer los 7 pecados capitales: gula, avaricia, pereza, lujuria, orgullo, envidia e ira.
El autor no establece una hipótesis central en forma directa, pero nosotras inferimos que sí lo hace indirectamente, al demostrar mediante las circunstancias que el punto nodal se halla en el “castigo”, castigo que no sólo posee una fuerte carga repetitiva sino que además puede pensarse como doble: el que va del asesino a sus pecadores y el que va del detective al asesino.

2- Circuito de responsabilidad. Tiempos lógicos:
Tiempo 1: Es el de la realización de una acción determinada con voluntad y decisión consciente, deliberada. El asesino, en el presente caso, sigue un plan: el de matar en serie siguiendo a los siete pecados capitales siendo plenamente consciente de ello. Programa con suma originalidad y cautela cada crimen en el momento y ámbitos calculados hasta el punto de dirigir a los investigadores al lugar de los hechos.
Tiempo 2: Se trata de la aparición de un efecto no esperado, de aquello que lo sorprende; en este caso, sería la envidia por parte del asesino hacia el detective Mills.
Teóricamente, la “interpelación subjetiva”, sugiere la presencia de un juez interior, del Súper Yo. La “interpelación subjetiva” es la puesta en marcha del circuito. Al haber un daño, tal interpelación produce culpa. La culpa hace a la retroacción, hace que se retorne sobre la acción por la que se “debe” responder. Sin embargo en este caso, no han de percibirse indicios de que sienta arrepentimiento alguno, al menos no de un modo manifiesto.
Más adelante, en el punto 4, al comparar la película con el caso Ibbieta, postularemos nuestras consideraciones respecto al tiempo 3.
La hipótesis clínica: En nuestra opinión, bien encuadraría en el terreno de la “represión”. Lo que ha de reprimirse es el permitirse errar de modo cotidiano, llevando un obrar típico del ser humano al extremo de la muerte y, paradójicamente, cometiendo de tal modo un pecado inmensamente mayor: el de asesinar.
Se trata de no darle sentido a la existencia del hombre con sus defectos y virtudes, ni al sí mismo, al terminar por decisión propia, como el resto de sus víctimas.

3- Azar y necesidad: Hemos de registrar en el film que, lo que constituía en principio una serie de azar con asesinatos que parecían no tener nada que ver entre sí, deviene una serie necesaria. Se trata de los pecados capitales. El propio detective Somerset advierte este cambio de perspectiva, cuando adelanta el porvenir: “debemos prepararnos para otros cinco asesinatos”, con lo cual, sabe por necesidad lo que vendrá después. A cada pecado, necesariamente, le corresponde un castigo: siete son los pecados capitales y siete los castigos ejemplares ideados por el asesino.
El azar entra nuevamente en escena cuando el asesino se sorprende a sí mismo sintiendo envidia del detective Mills; en plena transferencia con él, termina admirándolo.

4- Para comenzar a hablar de la culpa es necesario explicitar que la misma no es más que la imputabilidad de un daño por el que hay que pagar, incluso con la cautividad del cuerpo. Existen también dos conceptos que resultan clave en la construcción de las figuras de desresponzabilización: la razón, la cual otorga el concepto de sujeto de derecho del cual los niños, los locos, y los embargados por emoción violenta quedan excluidos; y la intención, la cual liga de modo directo a la responsabilidad y la culpa. La intención es la que obliga a responder y compromete. Con estos operadores se analiza objetivamente la responsabilidad jurídica para la imputación o no de la culpa. No podría existir la culpa jurídica sin la responsabilidad objetiva que otorga la razón.
En el film “Pecados Capitales” subjetivamente, el asesino no manifiesta sentirse culpable; incluso, antes de morir sigue avalando los actos llevados a cabo, no existe arrepentimiento conciente. Sin embargo, a nuestro entender, hipotéticamente podría decirse que ha de existir cierta culpa inconsciente ya que, de algún modo, se hace cargo de sus actos incitando al detective a que lo mate. Al quedar pendientes la envidia y la ira, la voluntaria rendición del asesino y las condiciones para su confesión preparan la escena culminante del film. El asesino estaría auto-castigándose por el mismo motivo que ha castigado a las víctimas: el cometer uno de los pecados capitales.
Las figuras de la culpa han de ubicarse siguiendo la siguiente secuencia: en primer lugar, la culpa proyectada hacia aquellos individuos pecadores (desligamiento); y en segundo lugar, la culpa auto-referida, al ubicarse él también en el lugar de pecador por envidiar al detective Mills. De esta forma si el asesino es responsable de ser un pecador y envidiar, es también culpable.
Por otro lado, volviendo al terreno jurídico, como se dijo al principio, el acto criminal, sea cual fuere merece castigo; la muerte, particularmente, conlleva determinado peso y la Ley no tiene piedad con nadie; ante la misma, todo sujeto conciente merece su condena. Al no existir diferenciación alguna, hasta el detective Mills, miembro de la justicia y seguidor del caso, termina por Ley transformándose en el nuevo criminal al matar al asesino. Recibirá por tanto, el castigo que legalmente sea pertinente, lugar donde ha de ubicarse la responsabilidad jurídica.

5- A comparación del caso Ibbieta damos cuenta de algunas cuestiones que han de resaltarse. En primer lugar, en Ibbieta la situación que él atraviesa es azarosa. El sujeto no elige estar ahí; se trata de una presión a tener que elegir entre su vida y la de su amigo. En la película, en cambio, la situación está dada bajo las condiciones que el sujeto impone; es el asesino quien elige posicionarse en tal lugar y los acontecimientos no son azarosos, sino previstos con anterioridad (orden de la necesidad).
En segundo lugar, ha de establecerse una llamativa diferencia: en el momento en que Ibbieta está secuestrado pretende ganar más tiempo de vida (incertidumbre antes de morir; pérdida de la inmortalidad). Él decide no dormir por no perder horas de vida, y hasta podemos inferir que les hace la jugarreta a los falangistas, y los manda al cementerio para vivir solo un poco más. El asesino del film, en cambio, mira el reloj al momento de acercarse el final, con ansias de que transcurra el tiempo, afirmando que “faltaba poco” para que la muerte llegara una vez más.
En cuanto al sentimiento inconsciente de culpa, este es reconocible en Ibbieta por traicionar a su amigo sin saberlo, diciendo una mentira que terminó siendo verdad. La mezcla de risa y llanto indican satisfacción en un sistema e insatisfacción en otro. En la película, el sentimiento de culpa se asocia al hecho de que el asesino, transformándose en víctima de sus propios actos, mediante la elección conciente de morir, estaría pagando de modo inconsciente por sus pecados.
Finalmente, a modo de cierre, nos referiremos al tercer tiempo lógico del circuito de la responsabilidad, tan poco detectable las más de las veces. En Ibbieta localizamos un inicio de tercer tiempo, ya que habría reconocimiento de su acto, un sentimiento de culpa, siendo ésta, condición para que haya luego responsabilidad; no obstante, esta última puede existir o no. Aquí no damos cuenta de una reparación del acto.
En la película, el tiempo tres ni siquiera se inicia. El asesino no reconoce sus actos como dañinos, no siente culpa conciente y los repite serialmente, asesinando a aquellos que eran pecadores a su criterio. No existe arrepentimiento y por tanto, ni aún finalmente “pagando” con el castigo de morir habría reparación, pues los sujetos que han muerto no volverán e incluso, el asesino habría cumplido con su objetivo: hasta su propia muerte quedaría justificada bajo su lema: MORIR POR PECAR.



NOTAS

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