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CONSIGNA:

1- Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.
2- Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3- Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4- Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5- Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El Muro”, de Jean Paul Sartre).

Relato de la película Seven (Pecados Capitales)
El análisis que vamos a desarrollar corresponde a la película Seven (ó Pecados Capitales), película estadounidense de 1995, protagonizada por Brad Pitt y Morgan Freeman. Participan también: Gwyneth Palrtow (Tracy), Kevin Spacey (John Doe). La misma fue dirigida por David Fincher y escrita por Andrew Kevin Walker.
El detective William Somerset (Morgan Freeman), se encuentra a días de jubilarse y le envían como reemplazo al detective David Mills (Brad Pitt). Ellos recién se conocen, Mills junto a su esposa están recién mudados a la ciudad, mientras que Somerset vivió allí durante largos años.
Juntos deberán resolver una serie de asesinatos cometidos por un psicópata letrado y metódico llamado John Doe (Kevin Spacey) quien para cometer sus grotescos crímenes, se inspira en los siete pecados capitales alegando haber sido elegido para tal fin. Ya que “En cada esquina presenciamos un pecado capital”, según dice también “El Pecado se vuelve contra el pecador”
1er Caso: Se cree que la muerte fue por un ataque al corazón, la víctima era una persona obesa. Luego en 2do caso. La palabra “Avaricia” aparece escrita en el suelo con sangre. Somerset detecta que los crímenes están relacionados con los pecados capitales; ya que al no estar cerrado el 1er caso aún, decide volver a la casa del gordo y descubre la palabra “Gula” escrita detrás de la heladera.
Se suceden 3 asesinatos más con la misma temática, (Pereza, Lujuria, Soberbia) siete castigos, para 7 pecados. Faltando todavía 2: Envidia e Ira. Luego del 5to crimen, el asesino se entrega y menciona que aún quedan dos cuerpos más por descubrir. Pide que los detectives lo acompañen ya que siente una gran admiración por ellos.
El asesino le manifiesta a Mills su admiración, alegando que “lleva una vida envidiable”. Una vez que llegaron al lugar que los conduzco el asesino , Mills se entera que John Doe a violado y asesinado a su esposa, lo cual genera en él una profunda ira, que lo lleva a matarlo.”
1. En el texto “Entre Necesidad y azar”, Juan J. M. Fariña, centra su análisis de la responsabilidad subjetiva en el personaje del detective David Mills. Ya que es éste quien en la escena final dispara contra el asesino, el personaje de Kevin Spacey, que venía investigando junto a su compañero, por haber matado a su esposa embarazada. En el comentario de la película a analizar podemos encontrar que el autor destaca un arrepentimiento en Mills luego de haber disparado; Éste responde ante la interpelación, el asesino por envidia ha cortado la cabeza de Tracy, y luego se entrega, generando este hecho la aparición de los últimos dos pecados faltantes en el film. Según Fariña, el asesino se encuentra envidiando al detective, convirtiéndose así en pecador, debiendo morir en manos de quien hizo objeto de su envidia.
En estos dos últimos Pecados (envidia - Ira) y sus castigos se trata de una responsabilidad diferente al resto, donde se menciona una responsabilidad lógica. Si bien la acción de Mills de disparar puede justificarse desde la lógica; “Cualquiera hubiera hecho lo mismo en su lugar”, J. Fariña considera que estamos ante un tipo de lógica distinto.
“Dado un tiempo 2, el de la interpelación, la ligadura al tiempo 1 (acción) es ya una obligación a responder a esa interpelación. No hay forma de no responder pues la interpelación exige respuesta.” Mills se vio obligado a responder, ante la interpelación: Su mujer le había ocultado que iba a ser padre, Somerset lo sabía, se estaba enterando por su asesino, él fue el último en enterarse.
“De algo es culpable, no cabe duda” es responsable de su elección de objeto amoroso: una mujer que lo trata como niño, como tonto, que es anfitriona en su casa y no da cuenta de participar a su marido de las decisiones, una mujer que a espaldas de su marido le cuenta a un desconocido su embarazo y pide consejo, sin antes mencionarlo con él.
Hipótesis Clínica: El autor menciona una hipótesis clínica: “Si de algo es responsable es de su elección de objeto amoroso.” Los indicadores de ésta son: Una mujer que lo confirma en la posición de niño: ella invita al detective Somerset a cenar sin consultarle a su esposo, él se comporta infantilmente jugando con los perros mientras está el invitado presente, y el punto más significativo considerado es que ella elije a un desconocido como confidente de su embarazo.
2. Circuito de responsabilidad: El primer tiempo contiene una acción determinada coherente con el universo discurso en donde el sujeto se halla inmerso, y que, supuestamente, concluye en el objetivo para el cual fue realizado. En el film que nos convoca, El Detective Mills se encontraba a cargo del caso John Doe, tras los asesinatos ocurridos en estrecha relación con los pecados capitales. El primer tiempo, lo ubicamos de manera específica en el momento en que el Detective Mills abatido por la noticia del asesinato de su esposa, descarga sobre Doe un disparo certero para luego terminar de descargarle su arma.
Encontramos el segundo tiempo del circuito, que confronta al primero porque señala un exceso en la situación acontecida. Es por ello que este tiempo es el de la interpelación porque obliga a responder por el acto cometido y también puede ser conceptualizada como “una exigencia de respuesta más allá de lo que el yo querría responder” . Este tiempo da lugar a una suerte de deuda que exige una réplica. Y es oportuno para “la emergencia de una singularidad que demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían” .
El tiempo 2 quedará ubicado entonces en el momento en que David Mills sentado en el patrullero con la vista perdida y el rostro desencajado nos expresa de alguna forma que no está tan de acuerdo con la opinión de sus compañeros cuando dicen: “Cualquiera en su lugar hubiese hecho lo mismo” . Si bien David Mills no vuelve a tener diálogo en la escena final del film, se puede entrever el arrepentimiento en su rostro. Su mujer estaba embarazada, no había confiado en él algo tan importante como la llegada de un hijo; él no había estado comportándose como le hubiese gustado: previo a salir en busca de los últimos dos cuerpos, Mills comenta con el Detective Somerset, que últimamente no estaba muy presente en su hogar, y que su mujer creerá que anda en “líos”. En reiteradas oportunidades ella llama a la oficina y él le pide que no vuelva a hacerlo, ya que ese era su lugar de trabajo.
Debido a que la escena final no nos permite desarrollar un tiempo posterior a ser analizado, podemos decir que no da lugar a un tercer tiempo, el de la responsabilidad subjetiva. Aquí es donde se hace necesario diferenciar la responsabilidad Jurídica de la responsabilidad subjetiva. Responsable es aquel de quien se espera una respuesta. La responsabilidad se refiere a la singularidad de un sujeto en acto. La responsabilidad jurídica es una de las formas de la responsabilidad moral, la cual convoca a la idea de un sujeto autónomo, sujeto de derecho, responsable por lo que hace y dice (siempre y cuando no sea inimputable), y configura un campo de verdad objetiva. En el psicoanálisis nos encontramos con un determinismo inconciente que hace al sujeto responsable por definición. Es por ellos que Lacan afirma que “de nuestra posición de sujeto somos siempre responsables.” Ahora bien, la responsabilidad subjetiva interpela, por su parte, al sujeto del inconsciente, a la singularidad de un sujeto en acto.
En nuestro personaje tal vez podríamos ubicar, el sentirse mal consigo mismo y el actuar de una manera que tal vez él no hubiese querido, pero no pudo evitarlo, sintiendo un enorme peso por ello y no pudiendo hacer nada para modificarlo. No obstante consideramos que en el protagonista no hay un reposicionamiento ético, o al menos no se evidencia; si bien su rostro demuestra un gran dolor y desconcierto, no podemos estar seguras sobre la culpa real acerca del acto cometido. Se podría decir que en ese momento en que esta sentado en el auto, siendo detenido, no esta pensando en el último cuerpo que finaliza con su caso, (el de John Doe), sino en su esposa muerta a causa de su falta de atención, y desconsideración respecto de sus sentimientos hacia la ciudad en donde estaban viviendo, hacia la casa que acababan de comprar, y mismo hacia su necesidad de cumplimentar su papel de esposo.
3. En primera instancia ubicaremos el Azar, concepto vinculado a los sucesos casuales, que no forman parte de las decisiones del sujeto. Aquello que irrumpe en su vida sin que él se lo proponga, sin ninguna explicación, simplemente por que si; y eso que irrumpe retorna en forma de pregunta, lo interpela, dando la posibilidad de que surja, aunque no necesariamente, una respuesta subjetiva por parte de éste. Podemos en un comienzo mencionar que los asesinatos no tienen una relación, sino que es el puro azar, lo que los relaciona, dos casos asignados al mismo Departamento de Investigaciones, un caso que en un comienzo parece una simple muerte por caro cardíaco , y luego un segundo caso que logra deshacer la idea de azar, que con la palabra “Codicia” ubicada como “pista” por el asesino para atraer la atención de los detectives, forma una serie que antes podíamos mencionar azarosa, ahora deviene “necesaria”. Luego de este cambio de perspectiva Somerset indica: “Debemos prepararnos para otros 5 asesinatos”. En este sentido podemos ubicar las coordenadas de la necesidad: Esta se define siendo una categoría ajena a la voluntad humana, que inevitablemente ocurriría más allá de la intervención del ser humano, y puede pensarse como una ley física de causa y efecto, ó algo determinado.
Consideramos que un indicador presente en el film de la categoría de azar podría ser que el asesino se sorprendiese a si mismo, envidiando a uno de los detectives, generando sin premeditación un final que a lo ojos del espectador es casi perfecto. La aparición de los dos últimos pecados y sus correspondientes castigos relacionados de una forma sorprendente. Si bien existe la necesidad del asesino de llegar hasta lo último con su “misión”, era imposible prever que David Mills estaría a cargo de los casos relacionados con los asesinatos que John Doe cometió; puesto que uno de ellos fue realizado un año antes de descubierto el cuerpo de una de las víctimas. Tal vez si el asesino no hubiese establecido esa transferencia tan fuerte que lo llevó a querer “ocupar su lugar”, como lo menciona en la escena final, antes de ser descubierto el cadáver de Tracy, el final de este caso hubiese sido distinto.
4. Analizando el film, podemos encontrar escasas pero claras figuras de la culpa. El detective Mills manifiesta estar poco presente en su casa, y deja entrever cierta preocupación por lo que su mujer pueda interpretar de ello. Un engaño tal vez?... Si bien no esta expresado claramente por el, la actitud infantil hacia su mujer, consideramos que esta posición es en general desligada de ciertas responsabilidades de matrimonio. Su rostro en la escena final podría denotar culpa por esta actitud, como también dar cuenta de cierta responsabilidad jurídica que tiene a partir de haber apretado el gatillo de su arma terminando con la vida del asesino. “La culpa… subraya un déficit” de Sujeto, la responsabilidad, un “superávit” de Sujeto. Superávit que inmediatamente podrá anudarse, en general deviniendo culpa, lo que implica una sustancialización del Sujeto, sustancia frente a la cual éste se halla en falta. Anudando así imaginariamente lo real del acto, real que puede convocar la sorpresa e incluso la angustia, pero primariamente la culpa.”
5. En el cuento “El Muro” de Jean Paul Sartre, trabajado en clase, se encuentra el circuito de la responsabilidad en torno a la “jugarreta” que intenta hacer el protagonista, Ibbieta. El azar se encuentra fuertemente influenciando los hechos, para sorpresa de Ibbieta, que en su intención inocente de “vivir un poco más”, envió la muerte a su compañero Gris. Una necesidad de salvarse, frente al Azar de la discusión de Gris con su primo, e irse a esconder allí donde Ibbieta nunca creyó que estaría, si bien era posible, era muy poco probable.
El tiempo 1 es el de la broma, la “jugarreta” que Ibbieta decide jugarle a los Falangistas cuando estos lo interrogan por le paradero de Gris. “Gris está en el cementerio” dice Ibbieta; los falangistas se van a buscar a Gris, pero sin advertirle antes que más le vale que esté allí, sino lo van a matar con mucha más saña que antes. Cuando regresan para sorpresa y consternación de Ibbieta no lo matan. Lo que es un elemento que lo interpela. Cuando conversa con el panadero García éste le dice que mataron a Gris. “Esta mañana estaba en lo del primo, tuvo una discusión, y se fue, no faltaba quienes lo hubiesen querido esconder, pero él no quería deber ningún favor a nadie, dijo: “si Ibbieta estuviese libre se iría a su casa, pero puesto de que él esta preso, me voy al cementerio”. – ¿Al cementerio? Pregunto Ibbieta, y luego de que el panadero le termina de contar lo que paso exclama, ¡En el cementerio! Y se le llenan los ojos de lágrimas.
En nuestro film analizado el circuito de la responsabilidad esta ubicado en relación al disparo. Al acto que el detective Mills realiza, el Azar nos lleva a un final también trágico, como el de Gris, donde quien muere es también una figura que se ve sorprendida, en este caso ante la envidia propia hacia David. A diferencia del texto de Sartre, aquí hay una premeditación por parte del asesino, el acto que llevará a prisión a David; Sabía muy bien donde tenían que estar parados, como reaccionaría su “modelo a seguir”, sabía perfectamente su historia y conocía sus movimientos, sabía que no soportaría semejante situación. Instó al sujeto a responder. A Actuar. Dejando de lado el azar, el asesino cumplió la serie necesaria de asesinatos.

Bibliografía

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 Jean Paul Sartre: “El Muro”. Losada, 1939.



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