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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE PSICOLOGIA

PSICOLOGIA ETICA Y
DERECHOS HUMANOS

CATEDRA: Juan Jorge Michel Fariña
COMISION: 05
PROFESORA ADJUNTA: Elizabeth Ormart
ALUMNAS: Aranda, María Celeste L.U. 316597310
Galli, Natalia Verónica L.U. 310909770
PELICULA: Pecados Capitales
FECHA: Primer cuatrimestre, año 2010

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

El personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva del film “Pecados Capitales” es el detective David Mills, protagonizado por Brad Pitt.
El autor del comentario sobre la película propone una hipótesis respecto de la responsabilidad subjetiva del detective Mills, dice: Iba a ser padre, pero fue el ultimo en enterarse. Por lo menos tres personas lo supieron antes que el. Si de algo es responsable es de su elección de objeto amoroso. Una mujer que elige a un desconocido como confidente de su embarazo antes que a su propio marido. Una mujer que lo confirma en la posición de niño inmaduro. Una mujer que hace de anfitriona mientras el juega con los perritos. Que le “mete el perro”, diríamos; “que lo tiene de hijo”.
Para poder responder a la segunda consigna planteada haremos una breve reseña de la película en cuestión, focalizándonos en la trama final, y de esta forma dar cuenta del circuito de la responsabilidad en el detective Mills:
En líneas generales el film Pecados Capitales trata de dos detectives, David Mills y William Somerset que juntos deberán seguir las pistas de un asesino serial que ejecuta a sus víctimas siguiendo el orden de los siete pecados capitales. Tienen siete días para detener la “cruzada” de un maníaco que quiere limpiar la ciudad de pecadores tomando como pistas ciertas obras literarias.
Llegando al final de la película el asesino solicita, mediante su abogado defensor, que tanto el detective Somerset como el detective Mills sean testigos de sus dos últimos crímenes como condición para auto declararse culpable. Contrariamente el asesino se declararía demente e inimputable.
Los dos detectives acceden al pedido y emprenden camino hacia el sitio que el asesino les indica. Una vez allí descienden del auto los tres y mientras el asesino es custodiado por Mills, Somerset corre hacia una furgoneta que se aproximaba en dirección a ellos. Al interpelar al conductor de la misma, este último le informa que tiene un paquete para el Sr. Mills y se lo entrega.
El detective Somerset es quien abre el paquete y se encuentra con la cabeza de la esposa del detective Mills. En ese mismo instante en que Somerset corre hacia Mills, John Doe (el criminal) le dice a David que lo admira y le envidia su vida de hombre sencillo es por eso que antes de entregarse admite haber visitado a su mujer, Tracy, para ocupar el lugar de esposo pero ante la negativa de ella y no poder lograrlo advierte haberse llevado (la caja recibida por Somerset). También manifiesta que Tracy antes de morir rogaba por su vida y la de su bebe. De esta forma Mills se entera acerca del embarazo de su esposa, al mismo tiempo que el asesino busca la mirada de Somerset y de manera cómplice dice “el pobrecito no lo sabia”. El criminal le comunica a Mills que lo admira y que su pecado es la envidia es así que David elige dispararle y es detenido. De esta forma el último pecado capital cometido, en este caso por el personaje protagonizado por Brad Pitt es la ira.
Ahora bien, teniendo en cuenta que el circuito de la responsabilidad esta constituido por tiempos lógicos, como tiempo 1 ubicamos a la acción de David Mills de resolver su caso apresando al culpable de una serie de crímenes que siguen la lógica de los siete pecados capitales. El síntoma en el tiempo 1 es egosintónico, es decir, esta en sintonía con el yo, lo que pasa no conmueve al yo.
En el tiempo 2, el síntoma pierde la sintonía con el yo, sucede algo que lo conmueve. Aquí aparece el síntoma egodistónico. Mills es interpelado por la mirada del asesino a Somerset, luego de su confesión de admiración frente al primero, convocando así al sujeto. Doe lo mira a Somerset cómplicemente y le dice “el pobrecito no lo sabia”, refiriéndose a su admirado, el detective Mills. Hay algo que le sorprende haciendo que el universo particular se resquebraje. La interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito de la responsabilidad, la cual genera una retroacción que resignifica el tiempo 1, el acto. Es la culpa la que hace a la retroacción ob-ligando una respuesta aunque ésta no sea considerada tiempo 3. No hay deseo sin culpa.
El circuito puede cerrarse entre los tiempos 1 y 2, taponando de esta forma la dimensión ética. Pero podríamos pensar el surgimiento de un tiempo 3 con el advenimiento de una dimensión ética donde la responsabilidad subjetiva este presente. Aquí es donde se habla de un sujeto del inconsciente, sujeto del acto ético. Hablar de un tiempo 3 implica pensar en un sujeto que se hace responsable por vía del deseo. Pero si el sujeto no se hace responsable se abre otra posibilidad, que la culpa se sustancialice mediante distintas figuras: negación, proyección, intelectualización, repetición (síntoma).
En el caso de la película que nos convoca, como respuesta de la interpelación, aparecen dos figuras de la culpa: la negación y la proyección. El detective Mills no se siente culpable de la situación por eso proyecta en Doe la culpa y lo mata. Mills no se “hace” responsable sino que se ubica en el “ser” responsable.
Ahora bien, respecto de la tercera consigna planteada, encontramos indicadores de azar y necesidad en nuestra película a analizar. Juan Carlos Mosca en su texto “Responsabilidad: otro nombre del sujeto” expone que en la acción humana podemos localizar tres ordenes: necesidad, azar y responsabilidad. Entre necesidad y azar existe una grieta, allí se encuentra la responsabilidad. Si tanto la necesidad como el azar rigen por completo o hay una combinación entre ellas preguntarse acerca de la responsabilidad carece de importancia, pues para que ella entre en juego es necesario que se produzca esta grieta.
En el texto mencionado anteriormente, Mosca denomina determinación al término necesidad. Otro nombre posible es destino. Las personas no somos responsables de todo lo que nos sucede; responsable es de quien se espera una respuesta. Como ejemplo del orden de la necesidad Fariña toma a la muerte, no sabemos ni cómo ni cuándo pero si sabemos que algún día vamos a morir, es ineludible.
Por el contrario, el azar es lo que cotidianamente llamamos suerte, irrumpe por fuera de lo causal, no sigue una línea causa y efecto. El sujeto no puede responder por el azar.
Fariña advierte que en pecados capitales se muestra como una serie de azar deviene en necesidad para luego abrir una grieta para interrogar al detective Mills acerca de su responsabilidad subjetiva. Nuestra interpretación de esta frase es que en el inicio de la película los asesinatos cometidos parecían ser azarosos, aislados, pero devienen en necesidad cuando se descubre que siguen una lógica, la de los pecados capitales. Este implica que para cada pecado habrá un castigo. Como hay una combinación entre azar y necesidad, podemos decir según lo precedentemente expuesto, que carece de importancia plantearse cuestiones acerca de la responsabilidad de Mills (es por esto que afirmamos que no hay un tiempo 3 en nuestro circuito de la responsabilidad).
Nos parece pertinente agregar que, para nosotras, resulta azaroso que el asesino sea un admirador del detective Mills y que en aquel se genere la envidia.
En relación a la consigna de evaluación numero cuatro, existen dos tipos de culpa. En primer lugar se encuentra lo que podemos llamar culpa señal o sentimiento de culpa conciente que es la encargada de ligar el sujeto al acto. El sentimiento es genuino pero no lo es su contenido. La culpa puede ser una señal de que el sujeto esta involucrado aunque aún no sepa bien por qué. En segundo lugar está la culpa sustancializada que tiene que ver con el goce. En esta última el sentimiento es inconsciente. La culpa sustancializada aparece como el déficit y el efecto sujeto como el superávit, como respuesta del taponamiento de la emergencia del mismo. Si el sujeto queda ligado a la culpa implica “ser” responsable.
Respecto de las figuras de la culpa, aparecen, en la película, la negación y la proyección. Mills no se siente culpable de lo que planteamos en la hipótesis, por eso no se hace responsable por ello, niega serlo y de este modo proyecta esa culpa en Doe. En busca de silenciar aquello a que lo remonta el discurso del criminal, enfrentarlo con su realidad de haber sido un mal marido, lo mata.
Teniendo en cuenta lo desarrollado en el texto de Oscar D`Amore “Responsabilidad Subjetiva y Culpa” podemos inferir que en Mills hay responsabilidad jurídica. Estamos ante la presencia de un sujeto “joya”, el que es dueño y señor de sus actos y por tanto responsable por los mismos. Mills comete un crimen, mata a John Doe y debe pagar por el daño cometido. Responsabilidad y culpa se limitan a expresar dos aspectos de la imputabilidad jurídica, quien comete un daño debe pagar. Mills es un sujeto autónomo, responsable de sus actos. El detective se encuentra como un sujeto afirmado, dueño de la situación cuando decide dispararle más de una vez al cuerpo de Doe, tiene un correcto uso de sus facultades. Recordemos que como policía era intachable.
Hay dos contenidos de la responsabilidad jurídica a tener en cuenta, la razón y la intención, que sirven para ubicar a las figuras responsables o no de sus actos. La razón es la cualidad del sujeto joya y la intención es quien liga a la responsabilidad y la culpa, es lo que “compromete”. Encontramos en Mills una actitud dubitativa al momento de dispararle al criminal, es por eso que podemos dar cuenta de su racionalidad; al momento de causar la muerte a Doe no actuó con impulsividad sino que fue clara su intención. Por lo tanto, por ser un sujeto autónomo, dotado de razón debe hacerse responsable jurídicamente del hecho cometido y como tal ser juzgado.
Para concluir el presente trabajo haremos una comparación entre el caso de Ibbieta, del cuento “El Muro” y el caso de Mills en “Pecados Capitales”. Con respecto al Muro encontramos que el circuito de la responsabilidad concluye con el tiempo 3 a diferencia del circuito de responsabilidad de Pecados Capitales que nos planteamos en esta ocasión. Este último concluye con las figuras de la culpa de negación y proyección.
Se pueden ver dos formas distintas de responder luego de la interpelación que se da en un tiempo 2. En un caso, el de Ibbieta, se hace responsable del deseo de seguir vivo que se plantea como hipótesis. Delata, sin querer concientemente hacerlo, a su amigo Gris a quién encuentran en el lugar donde él dijo, en el cementerio, y lo matan. Él sabía que si delataba a su amigo le perdonaban la vida y así fue. Ibbieta responde haciéndose cargo, hay responsabilidad por haber hablado y deseado seguir vivo. Cuando Ibbieta se entera de lo sucedido ríe y llora diciendo ¡en el cementerio!, aquí se puede observar que lo que es satisfacción por un lado es insatisfacción por el otro; ríe porque se cumple su deseo de seguir viviendo y llora por haber perdido a su amigo entregándolo. En cambio en el caso de Mills, no se hace responsable de lo que en verdad sucede y responde negando y proyectando la culpa en otra persona, en el autor de los crímenes cometidos dentro la lógica de los pecados capitales.
Otro punto de comparación entre estas dos historias es respecto del azar y la necesidad. Si tomamos en cuenta el caso de Ibbieta, el circuito transcurre en el azar, creyéndose omnipotente desafía el azar, era improbable que Gris estuviese en el cementerio pero no imposible. Desde un primer momento se plantea en Ibbieta una necesidad en términos situacionales, la presión a la que esta sometido por los falangistas, el comandante le anuncia “es su vida por la tuya”. En ese mismo momento en que Ibbieta burla a los falangistas y les dice que Gris esta en el cementerio, este último se pelea con su primo, quien le daba refugio, y se dirige al cementerio. Es así como entra juego el azar, en la contemporaneidad de los momentos mencionados.
Para finalizar el presente trabajo diremos que, en el caso de nuestro film, como ya lo hemos explicitado una serie de azar deviene en necesidad sin dar lugar a la responsabilidad. De esta forma podemos dar cuenta que lo que ocurre en el caso de Mills es inversamente proporcional a lo ocurrido en Ibbieta (donde primero se da la necesidad y luego el azar).



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