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Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra I: Fariña
Comisión 19
Prof.: Pérez Ferretti, Fernando.

Segundo Parcial, domiciliario

Película elegida: “Perfume de mujer”.

Integrantes:

La Regina, Romina G., L.U. Nº: 338127820, Mail: romygisele@hotmail.com;
Pereyra, Yolanda, L.U. Nº: 332075260, Mail: pereyra_yoland@hotmail.com.

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

1) La responsabilidad interpela a un sujeto, quien debe dar respuesta por su acto.
En base al texto de Jinkis, J. (1987) “Vergüenza y responsabilidad”, en donde el autor define al sujeto responsable como aquel de quien es esperable una respuesta, el cual no es consiente de lo que hace, ni se hace cargo de lo que dice, sino que es culpable de lo que hace y dice, y al texto de Salomone, G. “El sujeto dividido y la responsabilidad”, en el cual la autora define a la responsabilidad subjetiva como aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente, sujeto no autónomo, que no es dueño de su voluntad e intención, podemos decir que el personaje del film “Perfume de mujer” sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es el Teniente coronel retirado Frank Slade. Ya que es quien debe dar respuesta por su acto (el querer suicidarse), el cual estaba regido por un deseo inconsciente no cumplido: el ser padre, conseguir una mujer que esté a su lado, y así poder formar una familia. El hecho de querer complacer sus placeres vitales fue un pretexto para iniciar una relación con el joven Charlie, y de esa manera poder tratar de conformar una relación paterna.
Según lo expuesto en el texto “Responsabilidad: otro nombre del sujeto”, la única cosa de la que puede ser culpable un sujeto es de haber cedido/renunciado a su deseo, renunciando para gozar del sometimiento frente al otro; acá la culpa sería inconsciente. En nuestro caso de la película, en un primer momento el protagonista (el coronel) quiere renunciar a su deseo, manifestando una agresividad ligada al autoritarismo de su personalidad militar, apelando a su rango de coronel para provocar respeto o temor, y como así mismo intentando luego suicidarse con su arma, mostrando una evidencia de su egoísmo. Cuanto más renuncie el sujeto a su deseo más culpable va a sentirse, porque se acomoda a las demandas superyoicas. El yo no es propietario/dueño del deseo, pero sí es el sujeto el responsable de la puesta en acto del deseo.
La influencia de Charlie sobre el coronel en el momento del intento de suicidio y la violenta discusión entre ellos, llevaría a que el coronel desista del acto. Llegado el momento de la asamblea, en la cual se solucionaría el destino académico del joven, el coronel informa que viene en representación de los padres del mismo. De esta manera anuncia un deseo que sin duda lo trasciende. Además al salir de esta asamblea, una mujer se interesa en el coronel, más allá de su dinero y compasión, y esto permite demostrarle a Slade que puede tener un porvenir diferente al imaginado. Es decir, que así el protagonista intenta cumplir su deseo inconsciente, encontrando la ocasión para hacer algo con su fantasma familiar, ya que solo podía vincularse con sus parientes desde el odio y compasión, y a partir de ahora deja de ser un “ogro” para tener una actitud más positiva, favorable y afectiva hacia los demás. Asimismo, el sujeto ha ido más allá de su horizonte particular moral; más allá de toda pauta o juicio destinado a dirigir su comportamiento.
Podemos concluir diciendo que la responsabilidad subjetiva es un efecto de un posicionamiento frente al propio deseo. En relación a esto, en el instante en que el coronel decide no matarse, se abre la brecha entre el azar y la necesidad, dando lugar a la responsabilidad subjetiva.

Según todo lo desarrollado anteriormente, podemos decir que la Hipótesis que propone el autor al respecto, es que la responsabilidad del coronel Slade se juega en una dimensión completamente diferente, más allá de toda moral. El Destino y el azar se ven conmovidos frente al curso de los acontecimientos. El sujeto se va abriendo paso entre ellos; la demanda al otro es permanente: “Charlie te traje para que me ayudes…”; “…Charlie escúchame…”, etc. Esto a su vez nos lleva a otra escena, a la escena del deseo no sabido, deseo inconsciente de Slade, lo cual esta sobre la base de la paternidad.

2) El circuito de la responsabilidad que organiza la situación es el siguiente:
T: tiempo
T1: Es el tiempo de acción. Tiene que ver con un personaje que se cree el dueño de sus acciones, las cuales terminan en acciones cotidianas. Tiene existencia por la interpelación de un T2.
En relación al film, tenemos al coronel con su plan inicial (ir a un hotel lujoso, comer en un buen restaurante, tomar un buen vino, tener relaciones sexuales con una mujer increíble, y luego suicidarse).
T2: Es el tiempo de interpelación. El sujeto se vuelve sobre sus pasos. Interpela las consecuencias del acto del T1; es decir con una lógica de retroacción vuelve sobre una acción que ya sucedió. El T2 se funda en su resignificación el T1, facilitando una respuesta a través de la culpa. La culpa hace a la retroacción; hace que se retorne sobre la acción por la que se debe responder. Como respuesta a la interpelación hay muchas posibilidades como el sentimiento de culpa, la proyección, la negación, la intelectualización y la formación sintomática.
Con respecto al film, Slade recibe los primeros indicios de que algo no estaba saliendo de acuerdo a sus intenciones iniciales; especialmente durante el intento de suicidio, el cual finaliza con una pregunta conmovedora y crítica: “…¿ahora que hago Charlie?...” En los ojos de ambos hay lágrimas, y es el coronel quien decide guardar el arma con la que cometería el acto, en el momento de la discusión.
La interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la Ley simbólica del deseo obliga a retornar sobre la acción. No hay deseo sin culpa. Con esto podemos decir que la demanda permanente que hace Slade al otro (a Charlie), lo ubica en otra escena, la del deseo inconsciente, no sabido, el deseo de la paternidad. Y es ahí cuando se pone en marcha la interpelación subjetiva, retornando sobre la acción; si el coronel se suicidaba no iba a poder cumplir su deseo, así cedería al deseo, traicionaría el pacto consigo mismo y se sentiría culpable. No se retorna sobre la acción para desculpabilizar. El culpable no responde al deseo.

T3: Resignifica al T1. Es el tiempo de la responsabilidad subjetiva. El efecto sujeto es también una respuesta a la interpelación, pero desde una dimensión ética, y esto implica la noción de acto en la que el sujeto se produce. Aquí se disuelve la angustia ante uno mismo, que se representa en el T2, y el sentimiento de culpa.
En base al film, emerge un sujeto diferente al que apareció por primera vez; ya que con todo lo sucedido, y también al encontrarse con la mujer interesada en él a la salida de la asamblea, se le presenta un porvenir distinto; se trata del perfume de mujer, de la fragancia del deseo. Slade encuentra la ocasión de poder hacer algo con el fantasma familiar y de esta manera cambiar la relación con su propia familia, así como también poder cumplir su propio deseo: deja de relacionarse desde el odio y compasión, ya que se trata de ir más allá del horizonte moral.

3) En su texto, Mosca sugiere que la responsabilidad de un sujeto se sitúa en la grieta entre azar y necesidad. La necesidad es la conexión entre causa-efecto, aparece como certidumbre. El azar es la desconexión entre causa-efecto; toma al sujeto inadvertido, sorprendiéndolo y resinificando el T1; interroga al sujeto en su condición de tal.
En relación a nuestro film, el destino y el azar se ven conmovidos frente al curso de los acontecimientos. El azar sería el plan inicial del coronel. La necesidad, que es lo que se quiere y se necesita, sería el deseo inconsciente de formar una familia, encontrando una mujer que se interese en él, más allá del dinero y compasión que puede llegar a darle, y también cumplir con la función de padre, que es el que tiene la ley.

4) Según nuestro punto de vista no hay figuras de la culpa en el presente film, ya que el personaje de la responsabilidad subjetiva no renuncia a su deseo, por lo tanto no hay culpa.

5) En el cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre, el relato cuenta la historia de un prisionero político que es arrestado por conocer a un líder anarquista. El prisionero cuenta sus horas de sufrimiento desde que es arrestado hasta el momento de la sentencia. En el desenlace se le pregunta por el paradero del conocido, pero éste vuelve a decir que no lo sabe, aún sabiendo que podía salvar su vida. Sin embargo, cuando ya no hay salida, cuando el límite se termina, decide jugar con los oficiales declarando un lugar falso del paradero de su amigo, ganando así sólo un poco más de tiempo de vida. Para su sorpresa, al regreso de los oficiales es liberado. Su falsa declaración resultó ser verdadera entregando a la muerte a su amigo, ganando así su libertad.
Ibbieta es el personaje, quien piensa que su vida es una “maldita mentira”. Cuando lo interrogan y le ofrecen su propia vida a cambio de la vida de ese hombre, ahí se plantea un problema ético. Ibbieta sabía que Gris estaba escondido en la casa de su primo, pero no que este había abandonado ese refugio y se había ido al cementerio. La exculpación para Ibbieta es la ignorancia y el azar. Él no sabia del cambio de refugio, y menciono como lugar donde se hallaba el fugitivo el cementerio por puro azar. Con su elección de una confesión mentirosa terminó sin saberlo diciendo la verdad. Los hechos se encadenaron azarosamente para producir finalmente ese penoso resultado. Se le puede atribuir a Ibbieta el secreto deseo de sobrevivir a cualquier precio. Ahora bien, ¿es culpable el personaje al haber dicho el “falso paradero” de su amigo? Creemos que no, solo es responsable de cumplir su deseo inconciente, de vivir solo unos minutos más. Es responsable por declarer, para alargar su vida; de no renunciar a su deseo inconciente, y responder a ello sin medir las consecuencias. Tal actitud se observa en el personaje de nuestro film, el coronel Slade, quien es responsable de responder a sus deseos inconcientes sin medir las consecuencias. De buscar ese “algo” que lo salvará, como por ejemplo cuando conduce la ferrari siendo plenamente conciente de que es ciego.
El personaje de “El Muro” recuperó su tiempo bajo la amenaza de perderlo; recuperó su mortalidad. Negando su responsabilidad bajo la justificación del azar y del destino, volvería a perderlo. Salvo su vida, si ése fue su deseo, de eso es responsable.
La única cosa de la que puede ser culpable un sujeto es de haber cedido a su deseo, renunciando al deseo para gozar del sometimiento. Cuanto más renuncia más culpable se siente. El sujeto es responsable de su puesta en acto. Ibbieta es responsable de un acto, este acto inscribió el deseo. Carga, como precio del deseo con la responsabilidad. Pero no es culpable, sí responsable de haber dicho lo que dijo, aún desde la ignorancia. Es responsable de haber deseado vivir. De igual manera, el personaje del film Perfume de mujer, es responsable de haber elegido vivir y poder así cumplir su deseo inconsciente en relación a la paternidad. Ninguno de los dos, ni Ibbieta ni Slade son culpables de intentar cumplir su deseo, ya que ser culpable implica haber renunciado/cedido al deseo propio.



NOTAS

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