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Psicología, Ética y Derechos Humanos
2º Parcial

Perfume de Mujer

Cátedra: I

Titular: Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 08

Docente: Gervasio Noailles

Alumno: De Benedetti Leandro Gastón

LU: 337749810

Cuatrimestre: 1º de 2010

Perfume de mujer
El personaje del film sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es el Teniente Coronel retirado Frank Slade. Es un hombre de aproximadamente 40 años que ha quedado completamente ciego debido a un accidente mientras jugaba con granadas. El Coronel reside en una pequeña casa en el patio de su sobrina, quien vive con sus pequeños hijos y su esposo. Ellos quieren hacer un viaje de visita a unos familiares el fin de de semana del Día de Acción de Gracias. Como el Coronel no quiere acompañarlos, publican un aviso en la cartelera del exclusivo colegio Baird ofreciendo un empleo temporario para cuidarlo. El único que se presenta a cubrir ese puesto es Charlie Simms, un estudiante becado de último año. Decide tomar el trabajo, aunque su entrevista con el Coronel Slade fue desalentadora, ya que este lo trató rudamente y lo echó de su casa. El coronel se muestra como un tipo malhumorado, desencantado con la vida, peleador, buscador de defectos y agresivo. Solo parece buscar su propio bienestar.
Esa misma noche, Charlie es testigo en el colegio junto a otro compañero de los preparativos para jugarle una broma pesada al director a la mañana siguiente. Efectivamente, al otro día el director del colegio es víctima de dicha broma, y llama a los únicos dos testigos que pudieron haber divisado a los ejecutores. Ellos niegan poder identificar a los nombres de los culpables, aun sabiendo que su silencio puede causar que sean expulsados de la institución. Luego, estando a solas con Charlie, el director trata de sobornarlo, proponiéndole a cambio asegurarle el ingreso a Yale. Ante la negativa silenciosa de Charlie, el director le comunica que el lunes habrá una Asamblea del Comité de Disciplina con todos los alumnos presentes para tratar el tema.
A la tarde, cuando va a la casa del Coronel, Charlie se entera que él tiene un plan inesperado: viajarán juntos a Nueva York. Así lo hacen, se hospedan un hotel de lujo y luego van a comer a un distinguido restaurant. Allí el Coronel le cuenta a Charlie que ese será un viaje de placeres hedonistas que finalizarán con su suicidio. Charlie queda atónito con esta revelación.
En el momento en que el Coronel se dispone a volarse la tapa de los sesos con una 45 en su habitación, tiene lugar una discusión y un forcejeo con Charlie. No quiere entregarle el arma a Charlie, así que para evitar que se acerca le apunta y le dice que no sabe si dispararle o adoptarlo. No sabe si matarlo para no verlo convertirse en un hombre gris, luego de vender a sus amigos al director para salvar su futuro y traicionar sus principios, o dar lugar a la asunción de un deseo trunco de paternidad. Finalmente, decide no suicidarse y regresan a su ciudad. Charlie llega justo para la Asamblea donde será interpelado. Espontáneamente, el coronel se presenta en el lugar del padre de Charlie ye se sienta a su lado en la interrogación. Allí hace una defensa del accionar Charlie que revela un cambio de su forma de pensar y ver la vida. Una declaración encubierta de amor y admiración por el adolescente. Charlie es absuelto, y una mujer se acerca al Coronel conmovida por su discurso. Al llegar a su casa, el Coronel ahora es amable y dulce con sus sobrinos.

Sánchez Ayala dice en su informe sobre la película que se puede pensar el caso del Coronel con el circuito de tres tiempos de la responsabilidad subjetiva. “En un primer tiempo tenemos al coronel y su plan inicial: hospedarse en un hotel de lujo, comer en un buen restaurante, con buen vino, hacer el amor con una mujer increíble y luego volarse los sesos”. He aquí una acción que el coronel supone que se agotará solo en aquello para lo que fue pensada. Una acción congruente con su discurso particular, aquel que le dice a Charlie “Tú entiendes por qué lo hago; ya no puedo dar batalla, nadie quiere sentarse a cenar conmigo” luego de la tensa cena de acción de gracias con su hermano.
Luego, se señala el segundo tiempo “en el que Slade recibe los primeros indicios de que algo no estaba saliendo de acuerdo a sus intenciones iniciales. Especialmente durante el intento de suicidio, que finaliza con una pregunta conmovedora y crucial del coronel “¿Ahora qué hago, Charlie?”. La decisión tomada en el primer tiempo se ve interpelada. El Coronel es llamado a responder por ella. ¿Este viaje de placer fue verdaderamente un viaje de despedida o solo una excusa para relacionarse con el adolescente? En el informe se conjetura que “la Ferrari, el sexo y el tango resultan pretextos para iniciar una relación con Charlie. Es el vínculo con el joven lo que abre un nuevo horizonte en la vida del coronel Slade. Por eso cuando desiste de su intento de suicidio le dice: “Charlie, ¿cómo vas a sobrevivir sin mí en este mundo?”. Es decir que Charlie le permite de alguna manera asumir su tan ansiado papel de padre. No puede aventurarse explícitamente una hipótesis clínica que explique por cuales razones decide no matarse y cambiar radicalmente su posición subjetiva, pero se puede señalar que un factor muy importante es su deseo de ser padre y la figura que ocupa Simms en relación a ese deseo. “Aquí comienza tu educación” le dijo mientras emprendían el viaje a Nueva York. Lo escucha sobre su problema en la escuela y lo aconseja sobre ello. La demanda hacia él es constaste y se expresa en términos filiatorios: “son, my son”.

De esta manera se podría pensar que en un primer momento, Slade se muestra en una posición egoísta, malhumorado, desencantado con la vida, se lleva mal con sus familiares, y se siente un inútil. Esto da lugar al Tiempo 1 del circuito, en el cual se toma una decisión coherente con el universo del discurso y la posición del sujeto en ese momento. El Coronel decide ejecutar un plan que incluye viajar a Nueva York, hospedarse en el Hotel Waldorf Astoria, cenar en el Oak Room, visitar a su hermano, hacer el amor con una prostituta y luego suicidarse.
En el Tiempo 2, algo interpela al Tiempo 1, manifestándose indicadores que señalan un exceso respecto a la decisión tomada, la cual ya no se agota en los fines para los que fue pensada. En este momento es crucial el papel de Charlie Simms, el estudiante contratado para cuidarlo que lo acompaña en el viaje. Se revela para el Coronel el deseo trunco de formar una familia. Sánchez Ayala señala los indicadores de este deseo: “La demanda al otro es permanente: “Charlie, hijo, quédate un día mas”; “Charlie, ayúdame con...”; “Charlie, muchacho, escúchame...”. Pero la redundancia nos conduce a otra escena: la del deseo no sabido del coronel Slade. My son, my boy, kid nos ponen sobre la pista de la paternidad.” El Coronel asume el deseo de ejercer un rol de padre. Cuando esta preparado para quitarse la vida, tienen una discusión y un forcejeo con Charlie. Durante la misma, le dice que antes de suicidarse lo matará, ya que no soportaría verlo traicionar sus propios principios, o quedar sin futuro por seguirlos. Finalmente, Charlie lo convence para que no se mate y regresen a New Hampshire.
Cuando llegan a la escuela del adolescente, se lleva a cabo la interpelación del Comité de Disciplina para averiguar quienes eran los culpables de la broma hecha al director. El Coronel Slade ocupa, espontánea y voluntariamente, el lugar de padre de Charlie (in loco parentis), ejerciendo una magnifica defensa de la decisión de su protegido de no delatar a sus amigos. Luego de la Asamblea, una profesora se le acerca al Coronel para manifestarle su admiración por el discurso que realizó. Como dice la autora, el coronel “puede escuchar por primera vez la voz de una mujer que se interesa en él más allá del dinero y la compasión”.
Esto redunda en un Tiempo 3, en el cual se verifica la emergencia del Sujeto que se hace responsable de su acción y da lugar a un cambio de posición subjetiva. El Coronel se muestra amable ahora son su familia al llegar al hogar. Se puede pensar que aparece el arrepentimiento como figura de la culpa. Arrepentimiento por haber elegido siempre el camino fácil, por el egocentrismo, por no haber sido capaz de formar una familia, por no haber seguido principios en su vida. Este arrepentimiento le genera la deuda de responder por su posición subjetiva ante la interpelación que la figura de Charlie le promueve. Y el Coronel efectivamente responde, se hace responsable, cambia radicalmente de posición subjetiva dando lugar a la emergencia del efecto sujeto luego de atravesar la angustia que le genera la escena en la habitación del hotel relatada anteriormente. Al final del presente trabajo, se presenta como Addenda la intervención del Coronel en la Asamblea de Baird. Allí se puede observar claramente como rescata la integridad demostrada por Charlie al seguir sus propios principios, aun a costa de perjudicar su futuro. Allí el coronel reconoce, se hace cargo de la forma en que había elegido vivir hasta entonces, la cual es opuesta al de Charlie. Pero no es necesariamente una lucha entre dos tipos de morales la que se quiere destacar, sino la aceptación de parte del Coronel por el modo en que eligió vivir y las consecuencias que esto tuvo.
En relación a una Hipótesis Clínica se puede pensar que esta deberá estar relacionada con el encuentro y la asunción del Coronel de su deseo de paternidad. Este deseo fue encarnado en la posición que tomo respecto a Charlie. El coronel le expresa en un momento a Charlie su deseo de formar una familia, y el le responde que al volver a casa le buscarían a alguien. Tal vez, la relación con Charlie fue la que le abrió el horizonte particular, irrumpiendo la singularidad en su vida de ejercer la función paterna. Ese nuevo rol podrá instalar un nuevo universo donde se desenvolverá el Coronel.
Necesidad y Azar
Entre los elementos pertenecientes a la categoría de la necesidad, es decir, aquellos inevitables, fatales, forzosos, se puede señalar que le Coronel si o si deberá realizar el viaje acompañado por alguien dada su condición de ciego. Y también ese alguien inevitablemente será un adolescente, ya que el aviso de empleo fue colocado en la cartelera del Colegio Baird.
En cambio, entere los elementos de azar, aquellos casuales, accidentales, contingentes, se puede ubicar que Charlie haya respondido justamente a eses aviso. En realidad responde desde la necesidad de trabajar, pero tal vez, si ese empleo era tomado por otro joven, no habría provocado las mima reacción en el Coronel y tal vez no lo hubiera persuadido de suicidarse. También se puede señalar como elemento de azar el que Charlie haya sido testigo de la broma al director, lo cual le genera un debate interno entre delatar a sus amigos o callar y sex expulsado del colegio. Este dilema es objeto de conversaciones con el Coronel, y es en una de ellas donde se verifica la posición pragmática y egoísta del Coronel, que le aconseja salvarse el mismo. Al final de la película, ya no pensará de la misma forma.
La responsabilidad del sujeto aparece en la grieta entre Necesidad y Azar. Ambas crean las condiciones que llevan a la interpelación del Coronel sobre el Tiempo 1 (decisión de realizar el viaje de placeres y el suicidio). Algo de la figura de Charlie lo mueve paulatinamente a posicionarse como protector, educador, padre. El se hace cargo de ese deseo y decide continuar viviendo. Tal vez no logre formar una familia, pero ahora ya es responsable por el deseo q lo habita y responde por el. No sabemos si el viaje fue, como se dijo, un viaje de despedida del mundo o un viaje para acercarse al joven. Pero si se puede suponer que algo de su deseo de paternidad lo mueve a seguir vivo.

Ibbieta y Slade
En su análisis sobre el cuento “El muro” de Sartre, Mosca discierne para el caso de Ibbieta el circuito de la responsabilidad. Señala un Tiempo 1, en el que Ibbieta toma una decisión que cree que se agota en sus fines, que no va mas allá de aquello para lo cual fue pensada. Ante la propuesta de los falangistas de conservar su vida a cambio de que les revele el paradero de Ramón Gris, Ibbieta decide hablar, decide burlar a los captores y dice que Gris esta escondido en el cementerio (cuando en realidad sabe que él esta en casa de unos primos). Luego se señala un Tiempo 2 en que se verifica que dicha decisión excede los límites originales y tiene consecuencias más allá de las esperadas y se le interpela por el deseo que llevó, en un primer momento, a optar por esa decisión. Ibbieta se entera por el panadero que Gris fue encontrado en el cementerio por los falangistas y fue asesinado. Ibbieta llora riendo o ríe llorando. Así mismo, Mosca señala elementos de Necesidad y Azar que se suceden durante el transcurso de la narración. La Necesidad, aquello ineludible, es la seguridad de que algunos de los dos (Ibbieta o Gris) morirá. El Azar se juega en le hecho de que Gris justo en ese momento se haya peleado con el primo que lo alojaba y se haya ido a esconder al cementerio; y que Ibbieta haya escogido justamente el cementerio como el lugar para burlar a los falangistas.
En este recorrido de los dos tiempos del circuito de responsabilidad, se puede hacer un paralelismo con el caso del Coronel Slade. Ambos ejecutaron una acción que creían que no iría más allá de sus consecuencias iniciales, y ambos se vieron llamados a responder por el deseo subyacente a dicha acción que no se agotaba en los fines iniciales. La diferencia radica que en el caso del Coronel, se puede decir que ante dicha interpelación que recae sobre el Tiempo 1 hay un Tiempo 3 donde se hace responsable por su deseo, responde por él y se presenta como un sujeto en acto al producir un cambio de posición subjetiva que aloje ese deseo. Su horizonte moral, su universo de discurso particular, se ve ensanchado a partir de esa interpelación y la asunción de su responsabilidad. Pero en el caso de Ibbieta, no se sabe como responderá a la interpelación por su decisión de hablar sobre el paradero de Gris. Mosca dice que Ibbieta puede no ser culpable de la situación, pero sí puede ser responsable de abrir la boca ante los falangistas, de haber deseado vivir, de querer burlar a sus captores. Entre las coordenadas de Necesidad y Azar señaladas anteriormente, puede surgir un sujeto que se haga responsable de su decisión, que responda por ella y sus consecuencias, o por el contrarios, pueden surgir figuras de la culpa que taponen esa responsabilidad (como el sentimiento de culpa, formaciones sintomáticas, remordimiento, etc.). El relato termina con Ibbieta que ríe llorando o llora riendo. Esto se puede pensar como que la satisfacción de seguir vivo se expresa con alegría, pero al mismo tiempo lo carcome la culpa del precio que pago por ello: la vida de su amigo Ramón Gris.
In loco parentis
Sánchez Ayala, Belén
Charlie Simms, un joven estudiante de New Hampshire se presenta a un empleo temporario, anunciado en la cartelera del exclusivo colegio al que concurre. En la entrevista, una mujer le informa que saldrá de viaje el fin de semana con su familia y necesita que cuiden de su tío ciego, el Teniente Coronel retirado Frank Slade. El primer encuentro entre Charlie y el Coronel no podría ser más desalentador. Este último se muestra hostil con el muchacho y termina expulsándolo de su casa. Pero ante la sorpresa del adolescente, el trabajo termina siendo suyo porque resulta ser el único candidato.
En otra escena, aparentemente sin conexión con la primera, esa noche Charlie y un compañero son ocasionales testigos de un plan para jugarle una broma pesada al director del colegio. A la mañana siguiente, después de sucedida la fechoría, el director convoca a ambos estudiantes y los amenaza con expulsarlos si no confiesan los nombres de los responsables.
Por la tarde, la sobrina del coronel Slade entrega a Charlie las instrucciones necesarias y parte con su familia. Pero ni bien se quedan solos, el coronel cambia los planes y ordena al muchacho que le ayude a preparar las valijas, ya que viajaran el fin de semana a Nueva York. Después de varias negativas, Charlie decide acompañarlo.
Ya en el avión, el coronel introduce su primer inventario de placeres; hablando de las piernas de las mujeres, dice: “...y lo que guardan es el pasaporte al cielo... Muy en segundo lugar está una Ferrari”, para finalizar con esta sentencia: "Tu educación ha comenzado".
Hospedados en el Waldorf Astoria salen a cenar al Oak Room, donde el coronel informa a Charlie las razones que lo llevaron a Nueva York: “Te traje para que me ayudes en el plan... es una gira de deleites: hospedarse en un hotel de lujo, comer en un buen restaurante con buen vino, visitar a mi hermano... -la familia es importante. Y luego hacer el amor con una mujer increíble... al final me acostaré en la cama y me volaré los sesos”. Charlie se ve conmocionado y a la vez paralizado por la revelación.
Al día siguiente van a cenar a casa del hermano de Frank y su familia. Pero son recibidos de una manera apenas cortés y nadie parece contento por la visita. Ya en la mesa y durante la cena de Acción de Gracias las cosas empeoraron. Los comentarios del coronel generan una obvia incomodidad, hasta que uno de sus sobrinos termina relatando el accidente en el que el coronel Slade quedó ciego mientras hacía malabarismos con granadas. Después de una violenta escena entre el coronel y su sobrino, los invitados deciden retirarse y Slade se despide con desazón de su hermano y de la vida: “Adiós, Willy. No sirvo para nada y nunca he servido.”
En el hotel, Charlie ve por primera vez al coronel con un arma calibre 45. Le exige que se la entregue, y ante la negativa de Slade, el joven amenaza con dejarlo solo. Pero el coronel le pide que se quede: “Necesito recorrer el campo de batalla un día más. Puedo recorrer NY solo pero necesito a alguien que me marque la dirección”. Por último, el coronel testimonia: “Tú entiendes por qué lo hago; ya no puedo dar batalla, nadie quiere sentarse a cenar conmigo”.
Comparten entonces un trago en un lujoso salón, donde el coronel invita a bailar tango a una hermosa joven, hallando la ocasión para un nuevo comentario: “En el tango uno puede equivocarse. No es como en la vida. Eso es lo maravilloso. Si uno se enreda o se equivoca, sigue bailando”.
Ante los ojos azorados de Charlie, los planes de Slade siguen adelante y éste termina el día contratando una prostituta y acostándose con ella. El coronel ciego afirma entonces: “es una bellísima mujer”.
Al mediodía siguiente, Charlie encuentra al coronel recostado en la cama y sumido en una profunda tristeza. Lo incentiva entonces a dar un paseo, ante lo cual Slade parece emocionarse, para finalmente preguntar ¿en qué? Terminan entonces en una agencia de autos donde el coronel consigue con distintos artilugios sacar una magnífica cupé “para probarla”. Es así como termina manejando una Ferrari por las calles de un suburbio de Nueva York. A toda velocidad. Cuando finalmente los detiene un policía, el coronel termina engañándolo, ocultándole su condición de ciego. Pero después de la aparente hazaña, se pone muy triste y reconoce que ya no volverá a manejar nunca más. Al salir de la agencia intenta cruzar Park Avenue arriesgando su vida ante las frenadas y maniobras de los conductores. El improvisado lazarillo acude en su ayuda y lo encuentra totalmente desorientado, cayéndose y pidiendo orinar en ese mismo lugar.
Cuando regresan al hotel, se prepara el desenlace. El Coronel manda a Charlie a comprar aspirinas y cigarrillos. Pero el joven vuelve sobre sus pasos y se encuentra con una escena pavorosa: el coronel, vestido en su traje militar, con la pistola 45 en sus manos, preparado para el fin. Después de una violenta discusión, el coronel termina apuntando al joven, diciéndole: “te voy a matar a ti también ¿de qué te sirve la vida, si tu amigo va a cantar y después serás un mediocre hombre americano?”, en referencia a la decisión que deberá tomar Charlie respecto de su conflicto escolar. Continúan los forcejeos y es allí cuando el coronel le dice que no sabe si adoptarlo o dispararle. Slade desiste entonces de su intención de suicidarse, y emprenden el largo regreso en limousine.
Charlie llega justo a tiempo para la asamblea en la que se dirimirá su destino académico. Iniciada la sesión, y para sorpresa del joven, el coronel hace su ingreso a la sala, sentándose a su lado.
Charlie se debate en una encrucijada: puede delatar a sus compañeros y obtener fácilmente un ingreso a la universidad, o protegerlos y ser expulsado del colegio. Opta por seguir sus principios, poniendo así en peligro su futuro. Es entonces cuando el encendido y oportuno discurso del coronel Slade inclina la asamblea a favor del joven, permitiendo que se haga justicia.
A la salida, se ha transformado en un referente y una profesora se acerca para saludarlo y declararle su admiración.Cuando Charlie devuelve al coronel a su casa, éste se encuentra con sus sobrinitos a los que ahora trata con una dulzura desconocida.
El acto y la responsabilidad
Un acto singular supone un antes y un después en la historia de un sujeto. El advenimiento de la existencia allí donde sólo había lugar para una mera subsistencia.
El vía crucis del coronel Frank Slade resulta un excelente ejemplo de este movimiento. El acto ético no consiste en algo que se da de una vez y para siempre, sino en un desafío que permanece siempre abierto. A lo largo de la historia pueden reconocerse pequeños acontecimientos que ilustran esta dimensión del sujeto.
En el inicio, el coronel aparece como un hombre altamente agresivo. Si bien su sobrina lo presenta como alguien que en el fondo es una dulzura, ello no resulta muy convincente.
Y efectivamente, el desarrollo de los hechos lo muestra como fuertemente pragmático: sólo es amable con las personas de quienes desea obtener algo, recurriendo más de una vez a sobornos con dinero o propinas muy generosas. Su agresividad aparece ligada al autoritarismo de su personalidad militar, apelando más de una vez a su rango de coronel para infundir respeto o temor.
Esta dimensión moral de Slade resulta contrapuesta con la de Charlie, un joven educado, amable, tímido, y con fuertes convicciones humanistas.
El plan de suicidarse es otra evidencia del egoísmo del coronel. Pero Charlie termina convenciéndolo de no hacerlo. Una lectura literal del film podría agotarse en la historia de dos morales en pugna, en la que una termina imponiéndose sobre la otra. Pero el Coronel podría haber engañado a Charlie y suicidarse de todos modos. Sin embargo no lo hace. Sostendremos que no se trata de un convencimiento moral.
Tampoco estamos ante un mero hedonismo. Bailar tango, acostarse con una hermosa mujer y manejar una Ferrari, son sin duda placeres vitales. Pero ¿fue esta gira de placeres lo que verdaderamente lo sustrajo del suicidio?
Conjeturaremos que la Ferrari, el sexo y el tango resultan pretextos para iniciar una relación con Charlie. Es el vínculo con el joven lo que abre un nuevo horizonte en la vida del coronel Slade. Por eso cuando desiste de su intento de suicidio le dice: “Charlie, ¿cómo vas a sobrevivir sin mí en este mundo?”
También la escena de la asamblea podría ser leída en términos de valores en pugna. La lucha entre la moral del director de la institución y la que enuncia el coronel en su discurso. Pero se trataría nuevamente de una lectura limitada.
La responsabilidad del coronel Slade se juega en una dimensión completamente diferente. Más allá de toda moral.
En un primer tiempo tenemos al coronel y su plan inicial: hospedarse en un hotel de lujo, comer en un buen restaurante, con buen vino, hacer el amor con una mujer increíble y luego volarse los sesos.
Un segundo tiempo en el que Slade recibe los primeros indicios de que algo no estaba saliendo de acuerdo a sus intenciones iniciales. Especialmente durante el intento de suicidio, que finaliza con una pregunta conmovedora y crucial del coronel “¿Ahora qué hago, Charlie?” Hay lágrimas en los ojos de ambos y es el propio Slade quién guarda la pistola, ya que un oficial jamás entrega su arma.
Destino y azar se ven conmovidos frente al curso de los acontecimientos. El sujeto se va abriendo paso entre ellos. La demanda al otro es permanente: “Charlie, hijo, quédate un día mas”; “Charlie, ayúdame con...”; “Charlie, muchacho, escúchame...”. Pero la redundancia nos conduce a otra escena: la del deseo no sabido del coronel Slade. My son, my boy, kid nos ponen sobre la pista de la paternidad.
En el plano legal se habla de padres o tutores. No se trata del padre biológico sino de su representación. Cuando en la asamblea final el coronel anuncia que viene en representación de los padres de Charlie, in loco parentis, anuncia un deseo que sin duda lo trasciende.
Por eso, en un tercer tiempo, emerge un sujeto diferente al que inauguró el film. Cuando sale de la Asamblea, puede escuchar por primera vez la voz de una mujer que se interesa en él más allá del dinero y la compasión. Y el coronel que nada ve, tiene de pronto sus ojos abiertos a un porvenir diferente.
Un hijo, una mujer, ya hacen una familia. Este hombre, que solo podía vincularse con sus parientes desde el odio o la compasión, encuentra la ocasión de hacer algo con su fantasma familiar. Cuando regresa a casa y va dejando de ser un ogro para sus propios sobrinos, el sujeto ha ido más allá de su horizonte moral. Se trata del perfume de mujer, de la fragancia inédita del deseo.

Intervención del Coronel en la Asamblea de Disciplina

Mr. Trask: Sr. Simms, voy a darle una última oportunidad para hablar.
Frank Slade: El Sr. Simms no la quiere. El no necesita ser etiquetado: Todavía digno de ser llamado un ’Hombre de Baird.’¿Que demonios es eso? ¿Cuál es su lema aquí? Niños, delaten a sus compañeros, sálvense el trasero – cualquier cosa mas corta que eso y los quemaremos en una estaca? Bien, caballeros, cuando la mierda golpea el suelo algunos hombres corren y otros hombres se quedan. Aquí esta de cara al fuego; y ahí esta George Escondido en el gran bolsillo de su papa. ¿Y que están haciendo? Van a premiar a George y van a destruir a Charlie.
Mr. Trask: ¿Ha terminado Sr. Slade? Hfhdfhdfhfdhdfhdfhdhfhdhfhdfhdfjhdjfhdjhfjdhfffdf
Frank Slade: No, recién me estoy prendiendo. No se quienes estuvieron en este lugar, William Howard Taft, William Jennings Bryan, William Tell – como sea. Su espíritu esta muerto – si es que alguna vez tuvieron uno – se fue. Están creando un barco de ratas aquí. Un carguero para soplones del mar. Y si creen que están preparando a estos peses para la hombría mejor piensen de nuevo. ¡Porque yo digo que están matando el verdadero espíritu que esta institución proclama e inspira! Que fraude. Que tipo de espectáculo están hacienda ustedes aquí hoy día. Quiero decir, el único con clase en este acto esta sentado al lado mío. Y estoy aquí para darles que el alma de este muchacho esta intacta- No es negociable. ¿Saben como se? Alguien aquí – y no voy a decir quien – ofreció comprarla. Solo que Charlie no estaba vendiendo.
Mr. Trask: ¡Señor, usted esta fuera de orden!
Frank Slade: ¿Fuera de orden? ¡Usted no sabe que es fuera de orden! Sr. Trask! Le mostraría que es pero estoy muy Viejo; estoy muy cansado; estoy muy putamente ciego. ¡Si fuera el hombre que era hace cinco años atrás tomaría un Lanzallamas en este lugar! Fuera de orden. ¿A quien demonios cree usted que le esta hablando? He recorrido, ¿sabe? Hubo un tiempo en el que podía ver. Y he visto niños como este, más jóvenes que este, sus brazos despedazados, sus piernas descuartizadas. Pero no hay nada como la vista de un espíritu amputado.; no existe ninguna prostética para eso. Ustedes creen que están mandando a este soldado de vuelta a Oregon con su rabo entre sus piernas, pero yo digo que ¡están ejecutando su alma! ¿Y por qué? ¡Porque no es un Hombre de Baird! Hombres de Baird, si hieren a este muchacho, ustedes van a ser Vagos de Baird, Todos ustedes. Y Harry, Jimmy, Trent, donde quiera que estén por ahí, ¡váyanse a la mierda!
Mr. Trask: ¡Bajese, Sr. Slade!
Frank Slade: ¡No he terminado! Cuando vine aquí, escuche esas palabras, cuna de líderes. Bien, cuando la base se rompe, la cuna caerá. Y ha caído aquí; ha caído. Hacedores de hombres; creadores de lideres; tengan cuidado con la especie de lideres que están produciendo aquí. No se si el silencio de Charlie aquí hoy día esta bien o mal. No soy un juez ni un jurado. Pero puedo decirles esto: ¡el no venderá a cualquiera para comprar su futuro! Y eso, mis amigos, se llama integridad. ¡Eso se llama coraje! Ahora, de eso es de lo que deberían estar hechos los líderes. Ahora, yo he llegado a la encrucijada de mi vida. Siempre supe cual era el camino correcto. Sin excepción, yo lo sabía. Pero nunca lo tome. ¿Saben por qué? Era malditamente demasiado difícil. Ahora aquí esta Charlie. El llego a su encrucijada. El ha escogido un camino. Es el camino correcto. Es un camino hecho de principios – que conduce al carácter. Dejen que continué su viaje. Tienen el futuro de este niño en sus manos comité. Es un futuro valioso. Creanme. No lo destruyan. Protejanlo. Abrácenlo. Los hará sentir orgullosos algún día – Se los prometo.



NOTAS

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