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SEGUNDO PARCIAL

Psicología, Ética y Derechos Humanos

Cátedra: Fariña

Comisión: 17

Profesora: Carew Viviana

Integrantes: Dopazo Lamas Daniela LU.: 33.257.608-0

Vacca Vanina Samanta LU.: 32.643.484-0

Año: Primer cuatrimestre 2010

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

In loco parentis

Por Belén Sánchez Ayala

Comentario sobre el film Perfume de mujer, de Martin Brest

Charlie Simms, un joven estudiante de New Hampshire se presenta a un empleo temporario, anunciado en la
cartelera del exclusivo colegio al que concurre. En la entrevista, una mujer le informa que saldrá de viaje el fin de
semana con su familia y necesita que cuiden de su tío ciego, el Teniente Coronel retirado Frank Slade. El primer
encuentro entre Charlie y el Coronel no podría ser más desalentador. Este último se muestra hostil con el
muchacho y termina expulsándolo de su casa. Pero ante la sorpresa del adolescente, el trabajo termina siendo
suyo porque resulta ser el único candidato.
En otra escena, aparentemente sin conexión con la primera, esa noche Charlie y un compañero son ocasionales
testigos de un plan para jugarle una broma pesada al director del colegio. A la mañana siguiente, después de
sucedida la fechoría, el director convoca a ambos estudiantes y los amenaza con expulsarlos si no confiesan los
nombres de los responsables.
Por la tarde, la sobrina del coronel Slade entrega a Charlie las instrucciones necesarias y parte con su familia.
Pero ni bien se quedan solos, el coronel cambia los planes y ordena al muchacho que le ayude a preparar las
valijas, ya que viajaran el fin de semana a Nueva York. Después de varias negativas, Charlie decide acompañarlo.
Ya en el avión, el coronel introduce su primer inventario de placeres; hablando de las piernas de las mujeres, dice:
“...y lo que guardan es el pasaporte al cielo... Muy en segundo lugar está una Ferrari”, para finalizar con esta
sentencia: "Tu educación ha comenzado".
Hospedados en el Waldorf Astoria salen a cenar al Oak Room, donde el coronel informa a Charlie las razones que
lo llevaron a Nueva York: “Te traje para que me ayudes en el plan... es una gira de deleites: hospedarse en un
hotel de lujo, comer en un buen restaurante con buen vino, visitar a mi hermano... -la familia es importante. Y
luego hacer el amor con una mujer increíble... al final me acostaré en la cama y me volaré los sesos”. Charlie se
ve conmocionado y a la vez paralizado por la revelación.
Al día siguiente van a cenar a casa del hermano de Frank y su familia. Pero son recibidos de una manera apenas
cortés y nadie parece contento por la visita. Ya en la mesa y durante la cena de Acción de Gracias las cosas
empeoraron. Los comentarios del coronel generan una obvia incomodidad, hasta que uno de sus sobrinos termina
relatando el accidente en el que el coronel Slade quedó ciego mientras hacía malabarismos con granadas.
Después de una violenta escena entre el coronel y su sobrino, los invitados deciden retirarse y Slade se despide
con desazón de su hermano y de la vida: “Adiós, Willy. No sirvo para nada y nunca he servido.”
En el hotel, Charlie ve por primera vez al coronel con un arma calibre 45. Le exige que se la entregue, y ante la
negativa de Slade, el joven amenaza con dejarlo solo. Pero el coronel le pide que se quede: “Necesito recorrer el
campo de batalla un día más. Puedo recorrer NY solo pero necesito a alguien que me marque la dirección”. Por
último, el coronel testimonia: “Tú entiendes por qué lo hago; ya no puedo dar batalla, nadie quiere sentarse a
cenar conmigo”.
Comparten entonces un trago en un lujoso salón, donde el coronel invita a bailar tango a una hermosa joven,
hallando la ocasión para un nuevo comentario: “En el tango uno puede equivocarse. No es como en la vida. Eso
es lo maravilloso. Si uno se enreda o se equivoca, sigue bailando”.
Ante los ojos azorados de Charlie, los planes de Slade siguen adelante y éste termina el día contratando una
prostituta y acostándose con ella. El coronel ciego afirma entonces: “es una bellísima mujer”.
Al mediodía siguiente, Charlie encuentra al coronel recostado en la cama y sumido en una profunda tristeza. Lo
incentiva entonces a dar un paseo, ante lo cual Slade parece emocionarse, para finalmente preguntar ¿en qué?.
Terminan entonces en una agencia de autos donde el coronel consigue con distintos artilugios sacar una
magnífica cupé “para probarla”. Es así como termina manejando una Ferrari por las calles de un suburbio de
Nueva York. A toda velocidad. Cuando finalmente los detiene un policía, el coronel termina engañándolo,
ocultándole su condición de ciego. Pero después de la aparente hazaña, se pone muy triste y reconoce que ya no
volverá a manejar nunca más. Al salir de la agencia intenta cruzar Park Avenue arriesgando su vida ante las
frenadas y maniobras de los conductores. El improvisado lazarillo acude en su ayuda y lo encuentra totalmente
desorientado, cayéndose y pidiendo orinar en ese mismo lugar.
Cuando regresan al hotel, se prepara el desenlace. El Coronel manda a Charlie a comprar aspirinas y cigarrillos.
Pero el joven vuelve sobre sus pasos y se encuentra con una escena pavorosa: el coronel, vestido en su traje
militar, con la pistola 45 en sus manos, preparado para el fin. Después de una violenta discusión, el coronel
termina apuntando al joven, diciéndole: “te voy a matar a ti también ¿de qué te sirve la vida, si tu amigo va a
cantar y después serás un mediocre hombre americano?”, en referencia a la decisión que deberá tomar Charlie
respecto de su conflicto escolar. Continúan los forcejeos y es allí cuando el coronel le dice que no sabe si
adoptarlo o dispararle.
Slade desiste entonces de su intención de suicidarse, y emprenden el largo regreso en limousine.
Charlie llega justo a tiempo para la asamblea en la que se dirimirá su destino académico. Iniciada la sesión, y para
sorpresa del joven, el coronel hace su ingreso a la sala, sentándose a su lado.
Charlie se debate en una encrucijada: puede delatar a sus compañeros y obtener fácilmente un ingreso a la
universidad, o protegerlos y ser expulsado del colegio. Opta por seguir sus principios, poniendo así en peligro su
futuro. Es entonces cuando el encendido y oportuno discurso del coronel Slade inclina la asamblea a favor del
joven, permitiendo que se haga justicia.
A la salida, se ha transformado en un referente y una profesora se acerca para saludarlo y declararle su
admiración.
Cuando Charlie devuelve al coronel a su casa, éste se encuentra con sus sobrinitos a los que ahora trata con una
dulzura desconocida.
El acto y la responsabilidad
Un acto singular supone un antes y un después en la historia de un sujeto. El advenimiento de la existencia allí
donde sólo había lugar para una mera subsistencia.
El via crucis del coronel Frank Slade resulta un excelente ejemplo de este movimiento. El acto ético no consiste en
algo que se da de una vez y para siempre, sino en un desafío que permanece siempre abierto. A lo largo de la
historia pueden reconocerse pequeños acontecimientos que ilustran esta dimensión del sujeto.
En el inicio, el coronel aparece como un hombre altamente agresivo. Si bien su sobrina lo presenta como alguien
que en el fondo es una dulzura, ello no resulta muy convincente.
Y efectivamente, el desarrollo de los hechos lo muestra como fuertemente pragmático: sólo es amable con las
personas de quienes desea obtener algo, recurriendo más de una vez a sobornos con dinero o propinas muy
generosas. Su agresividad aparece ligada al autoritarismo de su personalidad militar, apelando más de una vez a
su rango de coronel para infundir respeto o temor.
Esta dimensión moral de Slade resulta contrapuesta con la de Charlie, un joven educado, amable, tímido, y con
fuertes convicciones humanistas.
El plan de suicidarse es otra evidencia del egoísmo del coronel. Pero Charlie termina convenciéndolo de no
hacerlo. Una lectura literal del film podría agotarse en la historia de dos morales en pugna, en la que una termina
imponiéndose sobre la otra. Pero el Coronel podría haber engañado a Charlie y suicidarse de todos modos. Sin
embargo no lo hace. Sostendremos que no se trata de un convencimiento moral.
Tampoco estamos ante un mero hedonismo. Bailar tango, acostarse con una hermosa mujer y manejar una
Ferrari, son sin duda placeres vitales. Pero ¿fue esta gira de placeres lo que verdaderamente lo sustrajo del
suicidio?
Conjeturaremos que la Ferrari, el sexo y el tango resultan pretextos para iniciar una relación con Charlie. Es el
vínculo con el joven lo que abre un nuevo horizonte en la vida del coronel Slade. Por eso cuando desiste de su
intento de suicidio le dice: “Charlie, ¿cómo vas a sobrevivir sin mí en este mundo?”
También la escena de la asamblea podría ser leída en términos de valores en pugna. La lucha entre la moral del
director de la institución y la que enuncia el coronel en su discurso. Pero se trataría nuevamente de una lectura
limitada.
La responsabilidad del coronel Slade se juega en una dimensión completamente diferente. Más allá de toda moral.
En un primer tiempo tenemos al coronel y su plan inicial: hospedarse en un hotel de lujo, comer en un buen
restaurante, con buen vino, hacer el amor con una mujer increíble y luego volarse los sesos.
Un segundo tiempo en el que Slade recibe los primeros indicios de que algo no estaba saliendo de acuerdo a sus
intenciones iniciales. Especialmente durante el intento de suicidio, que finaliza con una pregunta conmovedora y
crucial del coronel “Ahora qué hago, Charlie?” Hay lágrimas en los ojos de ambos y es el propio Slade quién
guarda la pistola, ya que un oficial jamás entrega su arma.
Destino y azar se ven conmovidos frente al curso de los acontecimientos. El sujeto se va abriendo paso entre
ellos. La demanda al otro es permanente: “Charlie, hijo, quédate un día mas”; “Charlie, ayúdame con...”; “Charlie,
muchacho, escúchame...”. Pero la redundancia nos conduce a otra escena: la del deseo no sabido del coronel
Slade. My son, my boy, kid nos ponen sobre la pista de la paternidad.
En el plano legal se habla de padres o tutores. No se trata del padre biológico sino de su representación. Cuando
en la asamblea final el coronel anuncia que viene en representación de los padres de Charlie, in loco parentis,
anuncia un deseo que sin duda lo trasciende.
Por eso, en un tercer tiempo, emerge un sujeto diferente al que inauguró el film.
Cuando sale de la Asamblea, puede escuchar por primera vez la voz de una mujer que se interesa en él más allá
del dinero y la compasión. Y el coronel que nada ve, tiene de pronto sus ojos abiertos a un porvenir diferente.
Un hijo, una mujer, ya hacen una familia. Este hombre, que solo podía vincularse con sus parientes desde el odio
o la compasión, encuentra la ocasión de hacer algo con su fantasma familiar. Cuando regresa a casa y va dejando
de ser un ogro para sus propios sobrinos, el sujeto ha ido más allá de su horizonte moral. Se trata del perfume de
mujer, de la fragancia inédita del deseo.

Perfume de mujer
Argumento
La trama de esta película se despliega alrededor de Charlie Simms, estudiante becado en una prestigiosa escuela preparatoria privada, de bajos ingresos económicos. El propósito del mismo era ganar dinero para tomar un vuelo de regreso a casa en Navidad. Por esa razón, toma un trabajo como acompañante de un Oficial retirado de la Armada, el Teniente Coronel Frank Slade: un amargado hombre no vidente, de mediana edad.
Slade toma la decisión de viajar a la ciudad de Nueva York, para consumar su plan (experimentar por úima vez algunas exquisiteces de la vida y luego matarse); para ello, recurre a Charlie Simms para que le colabore.
Por otra parte, Charlie se encuentra encarando un gran problema en la escuela debido a una broma de mal gusto jugada al director de la misma por unos compañeros. Charlie y George Willis, Jr., hijo de un benefactor de la escuela, son los únicos testigos del hecho y, por ende, tienen conocimiento de la identidad de los culpables. El director amenaza a los dos estudiantes con la expulsión, y a Charlie asegurándole que su admisión a la Universidad depende de ello.
Slade recorre con Charlie Nueva York. Se alojan en el Hotel Waldorf-Astoria. Durante la cena en un elegante restaurante, el Coronel Slade revela la razón de su viaje: cenar en un restaurante lujoso, alojarse en un hotel cinco estrellas, tener relaciones con una mujer hermosa, y finalmente suicidarse; ante lo cual, Charlie se alarma.
Durante el viaje visitan la familia del Coronel, en donde a partir de una discusión con su sobrino, Charlie se entera de como el coronel perdió la visión: realizando malabares con granadas, completamente borracho, se le escapa el seguro de una de las granadas que explota frente a él. Durante el trayecto del resto del viaje, el coronel bailó tango, con una joven mujer, con la que se toparon en un bar; también condució a gran velocidad en una Ferrari, que terminó al sabotear el llamado de atención de un oficial de policía. Luego, el coronel slade se sumerge en un estado de confusión, en el que cruza Park Avenue, arriesgando su vida, desorientado, cayéndose en la calle y pidiendo orinar en el lugar. Finalmente, concluye con un intento de suicidio, previamente el Coronel despacha al muchacho con un pretexto vano. Sin embargo, Charlie, antes de salir del hotel, algo extrañado decide regresar, encontrando al coronel uniformado y con su arma en la mano. Se producen entonces forcejeos, debates y comentarios por parte del joven, con el objetivo de obtener el desistimiento del coronel sobre aquella acción.
El Coronel motivado por Charlie decide no suicidarse y regresan. Charlie llega justo a tiempo para la Asamblea, en donde públicamente se decidirá su participación y responsabilidad en el episodio de vandalismo. George Willis, apoyado en la alta posición del padre, es eximido de responsabilidades dado que argumenta que no podía ser testigo de los hechos debido a su problema de miopía, razón por la cual toda la responsabilidad para resolver el caso recae sobre Charlie. Cuando el director lo increpa para que denuncie a sus amigos bajo la pena de ser expulsado; entra el Coronel Slade quién en tono vehemente, realiza una defensa en la que exalta la lealtad y principios de Charlie y critica los valores perdidos tanto en los que cometieron el acto vandálico como en el compañero que se lava las manos. Concluido su discurso los alumnos aplauden su intervención y luego de una pequeña deliberación, el comité de disciplina exime a Charlie y castiga a los responsables.
Cuando el Coronel está abandonando la preparatoria es alcanzado por una profesora del claustro para elogiarlo, pues estaba gratamente sorprendida por su discurso. Slade reconoce el perfume que lleva aplicado y le asegura que pronto la buscará. La historia termina cuando el Coronel regresa a su casa con una actitud más amistosa hacia sus familiares.

Análisis
El comentario de Sánchez Ayala, Belén, centra el análisis de la responsabilidad subjetiva en el Teniente Coronel Frank Slade. Si entendemos como hipótesis clínica, una lectura posible sobre una situación en la cual se intenta ligar al sujeto (entendido mas allá del yo) con su acto en cuestión, o sea ubicar el deseo inconciente puesto en juego; en la lectura que hace esta autora sobre el film, propone la hipótesis clínica que el coronel, el cual al principio se muestra con un carácter sumamente agresivo y autoritario ya que es un teniente Coronel retirado, fuertemente pragmático, que solo es amable con las personas de quienes desea obtener algo, recurriendo a sobornos o propinas generosas, encubre un fuerte deseo de asumir una función paterna, de sentirse necesario e importante para alguien y a su vez necesitar del otro.
Esta hipótesis se respalda, en ciertas afirmaciones del coronel a Charlie, donde su demanda es permanente:”Charlie hijo, quédate un día”,”Charlie ayúdame con...”, “Charlie, muchacho, escúchame”. Por otro lado, al comenzar el viaje, Frank le anuncia que su educación ha comenzado; ubicándose así en un rol fraternal. A su vez podemos ubicar en la escena en que están en la agencia de autos y el Coronel se presenta como el padre de Charlie. Equiparablemente, lo hace cuando en la asamblea de la escuela, se presenta en representación de los padres del joven. La insistencia, la redundancia “my son” “my boy” “my kid” nos muestran este deseo inconciente relacionado con la paternidad.
En cuanto al circuito de la responsabilidad podemos ubicar tres tiempos lógicos, a saber:
Tiempo 1) Afirmación: El coronel y su plan inicial, el cual consistía en hospedarse en un hotel de lujo, comer en un buen restaurante con un buen vino, hacer el amor con una mujer increíble y luego volarse los sesos.
En cuanto al cuento “El muro”, este primer tiempo lo ubicamos cuando Ibbieta se burla de los falangistas a través de una jugarreta, indicando que Ramón Gris se encontraba en el cementerio, cuando él estaba seguro que se escondía en casa de su primo. Se burla de ellos, les miente, sabiendo que luego, al darse cuenta de la mentira, lo matarían.
Tanto en el cuento como en la película, se trata de una acción conciente y voluntaria. Supone un universo ilusoriamente cerrado que se agota en ese fin conciente y voluntario.
Tiempo 2) Interrogación: Frente a la relación con Charlie, sus planes iniciales se ven conmovidos, haciendo que el coronel reflexione y se vuelva sobre éstos, dejándolo perplejo. (De esta manera, se interpela, resignificando el tiempo 1. Cuando Frank intenta suicidarse y Charlie lo impide, el coronel finaliza con una pregunta conmovedora “¿Ahora que hago Charlie?”, hay lágrimas en los ojos de ambos y el mismo Coronel guarda la pistola ya que un oficial jamás entrega su arma. Este forcejeo y discusión con Charlie lo hace volver sobre su acción de volarse los sesos, preguntándose a sí mismo qué hacer. Frank se interroga sobre su propio plan. El tiempo 2 obliga a un movimiento retroactivo, mostrando un punto de falla en ese universo ilusoriamente cerrado, ya que a la hora de planear su viaje no había sido contemplado la posibilidad de un vínculo fraternal con Charlie.
En el cuento “El muro”, ubicamos este tiempo 2 en el momento en que Ibbieta se entera, por medio del panadero García, que Gris había sido apresado. Al preguntarle ¿Dónde? y recibir por respuesta “en el cementerio”, lo hace volver sobre su broma, interpelando su acción, dejándolo perplejo. Se produce ese movimiento retroactivo hacia el tiempo 1, mostrando la falla del universo considerado completo, ya que al hacer la broma no había sido contemplada la posibilidad de que Gris haya cambiado su paradero. Esto es lo que vincula a la película con el cuento: El Tiempo 2 desordena el universo de certezas, deja al sujeto perplejo obligándolo a volver sobre su acción. La interpelación siempre es vivida como ajena al yo.
Tiempo 3): Admiración: Emerge un sujeto diferente al que inauguró el film. Frank, frente a la interpelación se hace responsable de su deseo inconciente desconocido por él, cambia su posición subjetiva: se presenta a la asamblea final y se anuncia en representación de los padres de Charlie, de esta manera anuncia este deseo que lo trasciende; lo asume y ahora su rol paterno que se manifestó con Charlie se extiende a sus sobrinos. Encuentra otra manera posible de relacionarse con sus familiares que hasta el momento se caracterizaba desde el odio o la compasión.
En el cuento “El Muro” Ibbieta se hace responsable cuando dice “¡En el cementerio!”, ya que llora y ríe a la vez. El llanto es indicador de la culpa por haber delatado a su amigo Gris y la risa es la satisfacción de deseo de seguir viviendo. Al reír se hace responsable, deseo inconciente de seguir viviendo. La culpa es una señal de que el sujeto está concernido con lo ocurrido, aunque no sepa bien que es. La culpa liga al sujeto al acto. Ibbieta antes de ser interpelado estaba convencido de su universo de certezas, el tiempo 3 da cuenta de ese deseo inconciente que él mismo desconocía.
En el film, las lágrimas en los ojos del coronel, estado de conmoción por sentir que su vida vale para otro, puede ser tomado como indicador de la culpa; culpa por el hecho de estar a punto de quitarse la vida y dejar en este mundo a quién cumplía una posición de hijo, en ese vínculo que hace que el se responsabilice de ese deseo inconciente de ser padre. El tiempo 3 sorprende al sujeto, se desprende el deseo inconciente de ese sujeto que hasta ese momento no estaba puesto en juego en la conciencia. Hay tiempo tres si el sujeto se hace responsable, entiende que está concernido en lo ocurrido, se conmueve la posición del sujeto.
Sabemos que toda acción humana tiene tres dimensiones: Necesidad, Azar y responsabilidad. La responsabilidad se ubica en la grieta entre la necesidad y el azar.
Podemos definir como necesidad a una situación exterior al sujeto que si bien no es producida por él, lo sitúa en una posición de dar respuesta frente a eso. El sujeto es responsable de su posición frente a esa determinación pero no de los elementos que llevaron a esa determinación. En este film ubicamos como determinación a la presión a la que está sometido el Coronel, a partir de las intervenciones de Charlie, entre vivir o morir. Esta decisión lo incita a responder a pesar de que no fue elegida por él. La determinación se juega en el binario “vivir o morir”
En el cuento “el muro” ubicamos como necesidad la presión a la que esta sometido Ibbieta entre delatar a Gris o salvar su vida. Esta situación no fue elegida por Ibbieta pero lo sitúa en una posición de dar respuesta.
Podemos definir como azar a aquella circunstancia contingente, aquella coincidencia que irrumpe por fuera del encadenamiento causal. En el film ubicamos como azaroso el hecho de que Charlie haya sido el único que se haya presentado al aviso y también cuando Charlie vuelve al hotel justo en el momento que el Coronel pensaba suicidarse, ya que si hubiera ido a comprar lo pedido por el Coronel, no hubiera podido impedir tal hecho.
En el cuento “el muro” ubicamos como azaroso el momento en que Ibbieta hace su jugarreta, es el mismo momento en que Gris se va a ocultar al cementerio por pelearse con su primo. Mera coincidencia, ya que si Ibbieta hubiese hecho su jugarreta el día anterior, nunca hubieran encontrado a Ramón Gris en el cementerio.



NOTAS

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