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SEGUNDA EVALUACION DE PSICOLOGIA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS:

PELICULA: PERFUME DE MUJER

CATEDRA: Juan Jorge Michel Fariña

INTEGRANTES:
• Pietragalla, Natalia Giselle DNI: 32.784.007
• Silvestri, Alejandra DNI: 22.481.692

PROFESORES:
• Laso, Eduardo
• Martinez, Alejandra

COMISION 4

PRIMER CUATRIMESTRE 2010.

CONSIGNA DE EVALUACIÓN

1. Tomando en cuenta el comentario sobre el film: ¿Cuál es el personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva? ¿Propone el autor alguna hipótesis al respecto? En caso afirmativo, explicítela consignando los indicadores.

2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.

3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.

4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.

5. Compare conceptualmente el caso presentado con el de Ibbieta (cuento “El muro”, de Jean Paul Sartre).

En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

• RESPUESTAS:

Teniendo en cuenta que Responsabilidad refiere a “salir de garante de alguno o de sí mismo” en relación a algo y frente a alguien” y tomando lo expuesto por Fariña, J, en “Veinte años son nada”: “Responsable es entonces aquel del que se espera una respuesta”, y además, siguiendo esta línea de pensamiento, Fariña explica que se suele afirmar que el sujeto debe responder por sus actos. Pero ello suele significar un “hacerse cargo” de tal o cual afirmación o acción cometida por la persona. Se trata en general de una apelación para que ésta pueda asumir sus dichos o actos. Pero tales dichos y actos se suponen siempre voluntarios y conscientes. Es decir, se le interpela en el plano manifiesto, tratando así tales acciones como meros hechos que “escapan” a su conciencia. Pero también, se trata de algo diferente, una interpelación no a la persona, sino al sujeto. Se trata, del deseo inconciente. La responsabilidad, entonces, alcanza al sujeto allí donde éste no tiene conciencia de serlo, su registro imaginario se detendrá mucho antes. Sostendremos que la culpa es el reverso de la responsabilidad . “Responsabilidad subjetiva no es sin culpa. La culpa como operación simbólica será la interpelación subjetiva”
Así, y considerando el comentario sobre el film realizado por Belén Sánchez Ayala, podríamos centrar y analizar la responsabilidad subjetiva, valiéndonos del material aportado por la película “Perfume de Mujer”, en el Personaje del coronel Slade. La autora de este comentario, propone una hipótesis al respecto que consideramos es la siguiente: Sostendremos que no se trata de un convencimiento moral. La responsabilidad de Slade se juega más allá de la moral. No fue esta gira de placeres lo que verdaderamente lo sustrajo del suicidio. En el plano legal, se habla de padres o tutores. No se trata del padre biológico sino de su representación. Cuando en la asamblea final el coronel anuncia que viene en representación de los padres de Charlie, in loco parentis, anuncia un deseo que sin duda lo trasciende. Para consignar los indicadores de esta hipótesis, contestaremos la pregunta 2, situando el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación:
En un primer tiempo tenemos al coronel y su plan inicial: hospedarse en un hotel de lujo, comer en un buen restaurante, con buen vino, hacer el amor con una mujer increíble y luego volarse los sesos. (En el tiempo 1 del circuito de responsabilidad, un personaje lleva adelante una acción, una conducta orientada por un determinado objetivo y entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida.)
Un segundo tiempo en el que Slade recibe los primeros indicios de que algo no estaba saliendo de acuerdo a sus intenciones iniciales. Especialmente durante el intento de suicidio, que finaliza con una pregunta conmovedora y crucial del coronel “¿Ahora qué hago, Charlie?” Hay lágrimas en los ojos de ambos y es el propio Slade quién guarda la pistola, ya que un oficial jamás entrega su arma. (El tiempo 2 es una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal . La interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito de la responsabilidad. Luego la culpa ob-liga a una repuesta ad hoc a la interpelación: se funda en su resignificación del tiempo 1, facilita una respuesta que aunque no es considerada tiempo 3, -aquel el de la responsabilidad subjetiva- responde a la interpelación. El tiempo 1 es un tiempo resignificado por la interpelación a través de la culpa. La culpa hace a la retroacción. Hace que se vuelva sobre la acción que se debe responder. No hay forma de no responder pues la interpelación exige respuesta, y existen múltiples y variadas. La interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la Ley simbólica del deseo, ob-liga a retomar sobre la acción. No hay deseo sin culpa . El efecto sujeto es otra respuesta a la interpelación, pero ya estamos hablando allí de una dimensión ética. Esto implica un acto en el que el sujeto se produce. De modo que al hablar de efecto sujeto, se esta hablando de sujeto de deseo inconciente. “El estatuto del inconciente es ético”)
Un tiempo tres, que por el efecto de retroacción por la culpa y la resignificación del tiempo 1, aparecería como el otro nombre del sujeto, una respuesta a la interpelación, que en nuestro caso el Coronel Slade, produce, con su discurso en la corte, realizando un acto ético, acto que lo produce a él mismo como sujeto de deseo inconciente. El sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética.

Para introducirnos en la pregunta número 3, podemos afirmar que la necesidad es aquello que rige por fuera de la intervención del sujeto en situación y, que si necesidad establece una conexión entre causas y efectos, el azar desconecta tal relación. Asimismo, el azar implica incertidumbre y podría estimarse que no habría apuesta sin incertidumbre. Nos surge la necesidad de comenzar hablando de Charlie, quien siendo becado en el colegio, decide realizar un empleo temporario con el coronel Slade, quien primeramente, al conocerlo, lo trata de manera despectiva y lo echa de la casa, pero luego, el trabajo fue asignado a Charlie, ya que nadie más que él se había postulado para ocupar ese puesto. Charlie se sorprendió de esto. La necesidad de dinero en Charlie lo enfrenta a esta situación con el coronel, abriendo una historia llena de acontecimientos que Charlie no podrá creer. En principio, se sorprendió ya que tenía que cuidar a Slade en la casa de Slade pero fue engañado por el coronel y lo hizo viajar “de golpe” a Charlie. Pero antes, el azar le juega una mala pasada, en tanto tuvo que ser un testigo por sólo caminar cerca del colegio con un compañero y ver como unos chicos tramaban un plan para jugarle una broma pesada al director del colegio. Al ser vistos en calidad de testigos por una mujer que trabajaba en dicho colegio, al otro día, el director los convoca para que confiesen los nombres de los responsables y, los amenaza con expulsarlos si no lo hacen.
Dando lugar a la figura del coronel Slade, podemos afirmar que el azar se le impone cuando llega Charlie como postulante al trabajo de cuidarlo, ya que desde ese momento, él no podía imaginar cómo la vida de ambos iba a cambiar e iban a influirse mutuamente. Destino y azar se ven conmovidos frente al curso de los acontecimientos. El sujeto se va abriendo paso entre ellos. La demanda al otro es permanente: “Charlie, hijo, quédate un día mas”; “Charlie, ayúdame con...”; “Charlie, muchacho, escúchame...”. Pero la redundancia nos conduce a otra escena: la del deseo no sabido del coronel Slade. My son, my boy, kid nos ponen sobre la pista de la paternidad. De la necesidad de Slade, podemos afirmar que el sintió la necesidad de realizar ese viaje a Nueva York para poder realizar diferentes actos relacionados con el placer antes de suicidarse. Pero finalmente, muchas de las acciones que realiza con Charlie en NY, resultan pretextos para iniciar una relación con el chico, hipótesis que nos lleva a confirmar el deseo no sabido del coronel Slade, del lado de la paternidad.
Es de nuestro gran interés poder agregar un análisis que nos resulta pertinente mencionar. Se trata del circuito de la responsabilidad aplicado en Charlie y queríamos resumirlo de esta manera: un tiempo 1 es posible cuando él y su compañero visualizan por casualidad la trampa que realizaban otros estudiantes contra el director, el tiempo 2 es constituido por el profesor que les plantea un dilema: decir quiénes fueron los responsables de la trampa para poder continuar en el colegio o ser expulsados. Esto resquebraja su universo particular y se le plantea la pregunta de qué hacer, ya que él no se considera “delator” y, hablar implicaría ir en contra de sus principios. Pero se sentía muy culpable de ser expulsado del colegio por no informar lo que el director quiere saber. En un tiempo 3, el sujeto decide no hablar, pero en la corte, en el “juicio” realizado en el colegio, el compañero “delata” (cuando se habían puesto de acuerdo en no hacerlo) y, por sorpresa, por azar, aparece Slade para representar a sus padres y ayudarlo dando un discurso que conmociona al colegio entero, por lo que Charlie no dio nombres de culpables y, finalmente no fue castigado. Pero con orgullo, se hizo responsable de seguir sus principios y no haber “delatado”. A continuación, transcribimos el discurso dicho por Slade en la corte realizada delante del colegio entero, ya que nos ha sido de sumo interés:
“Pero no es un soplón. Esto ha sido una pila de mierda. El Sr. Simms no necesita otra oportunidad. No hace falta que lo tilden de digno de ser alumno de Baird. ¿Qué diablos es eso? ¿Cuál es lema aquí?: Muchachos, delaten a sus compañeros, sálvense el pellejo. De lo contrario, los llevamos a la hoguera. Bueno señores, cuando la caca empieza a apestar, algunos huyen y otros se quedan. Aquí está Charlie, dando la cara y… allá está George, escondido en el bolsillo de papá. ¿Y qué van a hacer ustedes? Van a premiar a George y destruir a Charlie. Yo no se quienes fueron alumnos: Guillermo Taft, Guillermo Bryant o Guillermo Tell. Pero si dejaron alguna inspiración, ya no existe. Se esfumó. Están construyendo un nido de ratas. Una nave para soplones marítimos. Si creen que van a hacer hombres de estas sardinas, se equivocan. Porque están matando el mismo impulso que alegan estar cultivando. Qué farsa, ¿qué tipo de espectáculo es éste? Aquí el único con integridad está sentado al lado mío. Y les digo, este muchacho tiene el alma intacta, no se vende, ¿Saben cómo lo se? Alguien aquí, no diré quién, trató de comprarlo. Pero Charlie no se vendió……. Y vi muchachos como éstos, aún más jóvenes con los brazos arrancados, las piernas destrozadas. Pero no hay nada más desolador que tener el espíritu amputado. Para eso no existe prótesis. Ustedes creerán que solamente están mandando a este soldado a su casa, con el rabo entre las patas pero, ¡le están ajusticiando el alma! ¿Y por qué? Porque no es digno alumno de Baird. Si castigan a este muchacho, todos serán bestias de Baird y Harry, Jimmy, Trent, donde quieran que estén, váyanse al carajo……. Hoy al entrar aquí, escuché la frase “cuna de líderes”, pues bien, cuando se cae el armazón, la cuna cae. Y se ha caído aquí. Forjadores de hombres, propulsores de líderes tengan cuidado con los líderes que forman. Yo no se si Charlie haya hecho bien o mal en callar. Pero se los garantizo: ¡No venderá a nadie para asegurarse el futuro! Y eso, amigos míos, es ser íntegro. Eso es ser valiente. Así deberían ser nuestros líderes. Yo he llegado a la encrucijada de mi vida. Siempre he sabido cuál es el camino debido, pero nunca lo seguí porque era muy difícil. Aquí tenemos a Charlie, llegó a la encrucijada. Ha elegido el camino debido, el camino de los principios que dan temple y carácter. Permítanle continuar la jornada. Comité, el futuro de este muchacho está en sus manos. Es un futuro valioso. Créanme, no lo destruyan. Protéjanlo. Abráncelo. Algún día los hará orgullosos, se lo prometo.”

Tomando en cuenta la pregunta número 4, es nuestra idea empezar relatando que cuando la responsabilidad del sujeto se halla ausente, aparecerá como sustituto, como contraparte, el sentimiento de culpa. Los pensamientos atormentadores, el remordimiento, el arrepentimiento, incluso los distintos modos del altruismo, serán algunas de sus figuras. Podemos decir que el arrepentimiento comienza a surgir cuando Slade se da cuenta de lo que hizo manejando la Ferrari a toda velocidad por un suburbio de New York, y engañando a un policía ocultándole su condición de ciego, debido a que luego de esta hazaña se pone muy triste, y reconoce que no volverá a manejar nunca más. El Remordimiento se nos aparece en la escena en la que el coronel decide matarse con su pistola calibre 45, lo apunta con el arma a Charlie y éste le dice: “te voy a matar a ti también, ¿de qué te sirve la vida si tu amigo va a cantar y después serás un mediocre hombre americano?”, en referencia a la decisión que deberá tomar Charlie respecto de su conflicto escolar. Es en los forcejeos de esa misma escena cuando el coronel le dice que no sabe si adoptarlo o dispararle, lo cual se relaciona con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva propuesta por la autora del comentario, ya que, al darle a elegir como opción el hecho de adoptarlo, se ve a flor de piel el deseo inconciente de paternidad que trasciende a Slade. Charlie le hace recordar su propia frase metafórica respecto del tango y la vida, y le expone que hagan como en el tango, que sigan bailando a pesar de los tropiezos. Es aquí cuando el coronel se da cuenta de que lo están llamando “a bailar”. Decidimos transcribir textualmente esta parte importante de la escena, en la que Slade pide a Charlie que le de una razón para seguir viviendo: “Nadie baila el tango o maneja un Ferrari mejor que usted. ¿Y ahora que hago Charly? Si se enreda en el tango, siga bailando.” Su modo de altruismo es perfectamente verificable en la escena de la corte del colegio. En cada momento, vemos que Slade termina dando discursos y actuando a favor de Charlie, como si fuera su hijo.
Podemos situar una relación con la responsabilidad jurídica en el actuar de los tres responsables de la trampa realizada al director del colegio, ya que, los mismos, no se hacen responsables de sus actos realizados con conciencia y, esperan ansiosos a que nadie los delate. Como sujetos de derecho y autónomos, que actuaron acorde a su voluntad e intención, realizaron un mal ejercicio de sus derechos y no se hicieron responsables ni de sus acciones, ni de sus decisiones, poniendo en peligro de ser expulsados del colegio a sus propios compañeros. No fueron capaces de responder por sus actos, y no precisamente por ser personas inimputables. En cuanto a Charlie, obedeciendo a sus principios y no “delatar”, actúa acorde a la responsabilidad subjetiva, pero si consideramos el reglamento de la institución a la cual pertenece, no estaría respondiendo por el acto de haber visto quiénes cometieron la trampa, ya que insiste en no decir quiénes fueron, siendo un sujeto de derecho y autónomo.

Por último, para responder la última pregunta número 5, decimos que en su texto “El Muro”, Sartre plantea la cuestión de la responsabilidad. Habla de un grupo de 3 prisioneros republicanos condenados a muerte por parte de la falange, en la España de la Guerra Civil. A uno de ellos, a Pablo Ibbieta no le dan muerte y le exigen que informe dónde está Ramón Gris, pero él continuamente se niega a decirlo. Finalmente, quiere hacerles una jugarreta y dice que la persona que buscan, se encuentra en el cementerio (cuando sabía realmente que Gris se encontraba en casa de un primo). Luego se entera que Gris fue encontrado y ejecutado ya que, tras una discusión con su primo, fue a esconderse al cementerio, porque no quería deber favores a nadie escondiéndose en casa de otra persona. Ibbieta termina llorando de risa, o riendo hasta las lágrimas. El azar hizo que, con su elección de una confesión mentirosa, terminara sin saberlo, diciendo la verdad. Este azar de Ibbieta se puede comparar con el azar que tocó vivir a Charlie al presenciar la trampa realizada al director de la escuela. Además, ambos son responsables de sus actos de no “delatar”: Ibbieta a Gris y Charlie a quienes cometieron la trampa y, ambos siguen sus principios y deciden no “delatar” a pesar de ser sometido a muerte en el caso de Ibbieta y, a pesar de ser expulsado del colegio y poner en peligro su futuro en el caso de Charlie. La diferencia que podemos destacar es que, fiel a sus convicciones y decisiones, Charlie no dice quiénes cometieron la trampa, pero Ibbieta, sin darse cuenta si, y dice que Gris está en el cementerio pensando que no lo estaba (aunque no supiera que en realidad si se encontraba allí). “Ibbieta es responsable, quizá no culpable, pero responsable de abrir la boca, aún en la ignorancia. Responsable de haber deseado vivir. Responsable de querer burlar al Otro, de querer engañarlo, aceptando al mismo tiempo sus reglas, su goce.” Podríamos atribuirle a Ibbieta el secreto deseo de sobrevivir a cualquier precio, aunque sea un corto tiempo. Donde el neurótico podría declararse no responsable, Freud lo hace responsable de un deseo. Lacan propuso que de la única cosa de la que puede ser culpable un Sujeto es de haber cedido su deseo. El yo no es propietario del deseo, pero si diremos que el Sujeto es responsable de su puesta en acto. Ibbieta carga con lo real de la culpa, con la responsabilidad.
CONCLUSION:

El autor nos invita a reflexionar acerca de que un acto singular supone un antes y un después en la historia de un sujeto. El advenimiento de una existencia allí donde había solo lugar para la subsistencia.
El acto ético no consiste en algo que se da de una vez y para siempre sino en un desafío que permanece siempre abierto.
Creemos que el coronel tuvo una relación más ética con su deseo, hasta entonces inconciente y, al final de la película, pudo hacerse responsable de ese deseo, acto que lo hizo cambiar en sus relaciones interpersonales y devino un “después en la historia de este sujeto”.
También, nos parece importante el hecho de que del sujeto responsable se espera que escuche, es decir que hable. ¿Podemos conjeturar que la responsabilidad de Charlie fue hablada por Slade?.

BIBLIOGRAFIA

 Michel Fariña, J & Gutiérrez, C (1996). “Veinte años son nada: Causa y azares”. Número 3, Buenos Aires

 Mosca, J, C. (1998) “Responsabilidad: Otro nombre del sujeto “en Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba. Buenos Aires.

 Salomone, G: “El sujeto autónomo y la responsabilidad”, en La Transmisión de la ética Clínica y Deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006

 Salomone, G: “El sujeto dividido y la responsabilidad” en La Transmisión de la ética Clínica y Deontología Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006

 Dominguez, M, E.: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis” en La Transmisión de la ética Clínica y Deontología Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

 D`amore, Oscar: “Responsabilidad subjetiva y culpa”, en La Transmisión de la ética Clínica y Deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva. 2006

 Sanchez Ayala, B.: “In loco parentis” (Comentario sobre el film Perfume de mujer, de Martín Brest).



NOTAS

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