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Breve reseña sobre el film.

El Teniente Coronel Frank Slade (Al Pacino), retirado del Ejército de los Estados Unidos se encuentra ciego tras un accidente sufrido cuando jugaba borracho con un compañero del ejército con unas granadas, vive en una pequeña casa contigua a la casa de su sobrina Rossi, quien vive con su familia. La familia saldrá de viaje para pasar el fin de semana de acción de gracias junto a unos parientes, y ya que el tío Frank no gusta acompañarlos su sobrina necesita alguien que lo cuide durante el fin de semana. Es llamativo el carácter autoritario y déspota del teniente Slade, se lo ve sentado en su sillón bebiendo alcohol, una imagen que denota una gran soledad.
Por otro lado Charles Simss (Cris Odonnel), estudiante del reconocido colegio Baird, al cual concurren jóvenes de familias de alto nivel socioeconómico, tiene una beca de excelencia que le permite cursar sus estudios en la afamada escuela, y ya que su situación económica lo apremia, decide postularse a un empleo que consiste en cuidar a un inválido durante el fin de semana de acción de gracias (el teniente Slade) para poder ir a pasar navidad con sus padres. Al presentarse Charles, Rossi lo recibe amablemente, le comenta cual es el trabajo que deberá desempeñar y le aclara que no llame a Frank “Señor”.
El primer encuentro entre Frank Y Charly no es nada agradable, razón por la cual el muchacho le comenta a Rossi que no podrá aceptar el trabajo, pero ante las suplicas de la mujer termina accediendo.
Es así como Charles vuelve a la casa de Frank y toma noticia de su idea de viajar a New York, el muchacho se niega a acompañarlo aduciendo que es mucha responsabilidad para el, pero también esta vez cede ante el pedido del teniente y se prestan a emprender el viaje.
En el camino al aeropuerto Frank le dice a Charly que el auto se siente pesado, porque “llevas una carga pesada” y le pregunta a que se debe, ante lo cual Charly le responde que fue testigo de algo, Frank comenta “y si no lo revelas te jodes”. El caso es que Charly y un compañero (Georges Willis) fueron testigos de una broma jugada por un grupo de tres alumnos del colegio al Director del mismo. El Director recibe la información de que estos dos muchachos fueron testigos del incidente en su contra y los interpela acerca de quienes fueron los responsables del hecho, ante lo cual ambos alumnos responden que no sabrían decir quienes eran. El Director le ofrece a Charly la posibilidad de ingresar a Harvard si confiesa quienes llevaron a cabo la broma, pero Charles mantiene su posición en cuanto a no develar dichas identidades, aun bajo la amenaza de ser expulsado en ese caso.
Frank le comenta a Charly que necesita un perro guía que lo ayude en su plan: un tour de placeres: hospedarse en un bello hotel, comer y beber deliciosamente, visitar a su hermano, hacerle el amor a una hermosa mujer, acostarse en su confortable cama del hotel y luego volarse los sesos.
Una vez en el hotel, las escenas en el film se van sucediendo y en determinado momento vemos a Frank tomar su arma (arma que conservaba de sus días en el Ejército) y preguntarle a Charly “que te importa que me vuele los sesos” ante lo que Charly responde que el tiene una conciencia, Frank dice “la conciencia se murió” “!madura!”.
El Teniente es claro al decirle a Charly que quiere morir, que ese es su plan y que lo llevará a cabo, se lo ve tendido en su cama con un semblante sombrío. Charly ante este cuadro de situación lo anima a ir a pasear y es así que se desarrolla la genial escena en la cual Frank conduce una Ferrari a toda velocidad por la cuidad de New York.
Nuevamente Frank toma su arma para suicidarse, pero esta vez le dice a Charly que lo matará a el también porque no soporta la idea de que el muchacho traicione sus principios, Frank en una cuenta regresiva pone el arma en su cabeza y Charly con un movimiento certero logra evitar que se “vuele los sesos”, luego forcejean violentamente, el muchacho llora, Frank tiene lágrimas en sus ojos y admite “no tengo vida, estoy en las tinieblas” y le pide a Charly que le de una razón para no matarse, el muchacho con la voz temblando le dice que nadie baila el tango y conduce una Ferrari como el, ante lo cual el teniente baja el arma.
Llega el momento en el que Charly debe comparecer ante el comité de disciplina, Willis esta con su padre y Charly solo, pero entonces entra Frank, se sienta a su lado, el Director pregunta quien es el, Frank responde que es amigo de los padres de Charles y que esta allí para representarlo “IN LOCO PARENTIS”.
El Director le pregunta, Sr. Simss ¿a quien vio?, Charles mantiene su posición y no delata a sus compañeros.
El Director afirma ante los alumnos y el Comité de Disciplina que no puede castigar a los tres sospechosos ni a Willis que es único que “sigue siendo digno de ser alumno de Baird” y reclama que expulsen a Charles por mentiroso.
En este momento Frank visiblemente alterado toma la palabra: Charly no es un soplón, da la cara y lo destruyen, tiene el alma intacta, no se vendió, no se si hizo bien o mal en callar pero nunca vende a nadie para asegurarse su futuro, así deberían ser sus lideres, valientes. Charly llego a la encrucijada y tomo el camino debido, el de los principios, permítanle seguir, le dice al Comité.
El Comité se reúne unos segundos y decide eximir a Charles Simss de responder.

Análisis.

El personaje sobre el cual se centra el análisis de la responsabilidad subjetiva es el del Teniente Coronel Frank Slade, la autora del comentario del Film denominado “In loco parentis” Belén Sánchez Ayala, señala que “la responsabilidad del Coronel Slade se juega en una dimensión completamente diferente. Diferente Mas allá de toda moral”. Más allá de la moral de cada uno de los personajes a los que aquí nos estamos refiriéndonos, las cuales se muestran como contrapuestas; específicamente este mas allá está en relación a lo suplementario que implica un acto singular, un acto ético que nada tiene que ver con la moral, que se ubica mas allá del bien y del mal, de las categorías intuitivas y cerradas, el encuentro entre el Teniente Slade y Charly abre un posibilidad allí donde parecía que no podía existir la emergencia de un devenir diferente. El universo del teniente y también el de Charly se ven conmovidos, donde existía una férrea intención de morir surge una relación humana que produce un quiebre en estos universos de sentido que obliga a modificar los esquemas preexistentes y abrir el paso a lo universal-singular, permitiendo de esta manera vencer la barrera de lo particular, de lo obturado al devenir, de estos universos que mantenían su imagen de falsa completud.
El Coronel Slade realiza un acto y no se “vuela los sesos”. Responsable es aquel de quien se espera una repuesta, y este acto es su repuesta, ante la vida y ante las suplicas de Charly para que baje el arma y no termine con su vida. Alejandro Ariel ubica la responsabilidad del sujeto frente a su propio acto y diferencia acto de acción, afirmando que “un acto implica una decisión tomada por fuera de los otros, sin los otros. Implica una decisión por fuera de lo moral –del bien y del mal- una decisión – esto quizá los sorprenda- por fuera de la ley. Una decisión por fuera del temor y de la temeridad, ya que cuando alguien es temerario se precipita a una acción no calculando sus riesgos. Es una decisión de alguien que no se retrasa, que no se precipita y que no se espera. En consecuencia un acto es una decisión y no una acción”
La responsabilidad subjetiva insta al Coronel a responder por su deseo inconciente, de manera de situarse en otra posición mediante la emergencia de una singularidad en acto ya que la responsabilidad subjetiva interpela al sujeto mas allá de las fronteras del yo, la mezcla pulsional esta siempre presente, por una lado la búsqueda de la muerte, por otro lado la sutil emergencia de una relación humana que oficiará de promotora de oportunidades de responder al deseo inconciente. Del sujeto que se habla aquí es el sujeto del inconciente, citando a Gabriela Salomone “llamaremos responsabilidad subjetiva a aquello que se configura a partir de la noción del sujeto del inconciente”
En el transcurso del film observamos como va modificándose la manera en que Frank se dirige y se comporta con Charly, de llamarlo inútil, estúpido, pasa a llamarlo “hijo” en muchas oportunidades (aquí podemos ubicar el deseo inconciente de paternidad, no sabido por el sujeto), por otro lado al comienzo cuando el muchacho le comenta al Coronel sobre su problema con el Director de la escuela, este le aconseja que delate a sus compañeros y se asegure su futuro (ante la constante negativa del Charly), palabras que al finalizar el film cambian y se convierten en palabras de ferviente respaldo al muchacho, las cuales se ganan la ovación del auditorio e influyen en la decisión del Comité de Disciplina de eximir al muchacho de responder.

Podemos organizar la situación aquí presentada en tres tiempos lógicos, no necesariamente cronológicos, que forman parte del circuito de la responsabilidad, el cual se presenta de modo lineal, y es caracterizado por Maria Helena Domínguez, de la siguiente manera: “ …esta compuesto por un tiempo 1 donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en el que el sujeto se halla inmerso y que, se supone se agota en los fines para los que fue realizada, la cual se ve confrontada con un tiempo 2 con algún indicador que señala un exceso en lo acontecido otrora (…) momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletad del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían” y prosigue de la siguiente manera: “Finalmente será necesario un tiempo 3 que verifique la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un sujeto”
En la situación protagonizada por el Coronel Slade podemos ubicar un tiempo 1 en el cual encontramos la decisión del Coronel de realizar su tour de placeres y luego “volarse los sesos”, estamos frente a una acción conciente tomada por un sujeto autónomo, este personaje llevará a cabo sus intenciones dentro de su universo de sentido, universo que esta ligado a lo particular, a la lógica de cierre, vemos aquí que Slade ha llevado su arma consigo lo cual denota una real intención de quitarse la vida. Este universo se conmueve en un tiempo 2 en el cual la acción del tiempo 1 queda interpelada, el sujeto se interpela frente a la pregunta que le devuelven sus propias acciones, el tour de placeres se encontró con un final diferente para el que había sido creado, el cual hace tambalear el universo de sentido previo del sujeto, algo se descomplementa porque la interpelación produce una ruptura, el Coronela baja su arma y la deja a un lado, las cosas fueron mas allá de lo esperado, la presencia de Charly en su vida no estaba calculada. Por último un tiempo 3 vuelve a resignificar el tiempo 1 pero ahora sobre la base del efecto sujeto, el acto en que se produce un deseo inconciente, la responsabilidad subjetiva del Coronel Slade inaugura la posibilidad de que podamos observar allí el deseo inconciente de vivir, su vinculo con Charly lo conecto con su deseo no sabido de paternidad y lo conecto con la vida, el sujeto que adviene en este tiempo tres no es el mismo al del tiempo 1, obro aquí un cambio de posición subjetiva. Solo pasando por estos tres tiempos lógicos es posible hablar de responsabilidad y de acto ético, el personaje se desborda y solo logra en el tiempo 3, con su respuesta, una relación más ética con su deseo.

En esta situación podemos ubicar elementos relativos a la necesidad y el azar. Por un lado, pertenece al orden de la necesidad que el teniente Slade sea ciego, que no pueda pasar solo el fin de semana de acción de gracias y que no haya querido ir con su sobrina a compartir estas festividades en casa de familiares, hechos que llevaron a la mujer a publicar un aviso en un colegio ofreciendo el trabajo de cuidar a una persona invalida durante ese fin de semana. Por otro lado también pertenece al orden la necesidad que Charly, por su condición económica, necesite un trabajo temporario que le permita pasar luego la navidad con su familia. Ya pasamos al orden del azar cuando pensamos que el ofrecimiento de trabajo fue publicado en el colegio al cual Charly concurría y que mas allá de que los alumnos allí eran de familias adineradas, no seria seguramente Charly el único becado pero si fue el único que se presentó en la casa de la sobrina de Slade solicitando el trabajo.
De esta manera vemos como necesidad y azar se combinan, se mezclan vinculando la vida de dos extraños que pasarán a ser, luego de este Tour de vida, protagonistas de la emergencia una toma de posición subjetiva, uno de ellos se dejará convencer por el otro, pero desde luego aquí no se trata de un convencimiento moral, sino de un acto ético.

Por otro lado, en la situación planteada en esta exposición, podemos hacer referencia a la figura de la culpa, para esto resulta pertinente mencionar las palabras de J. J. Michele Fariña para esclarecer de que se habla cuando se habla de culpa, y luego como se la puede ubicar en el caso del Coronel Slade: “Pero si la responsabilidad alcanza al sujeto allí donde este no tiene conciencia de serlo, su registro imaginario se detendrá mucho antes. Se trata de la culpa. La culpa se constituye así en el reverso de la responsabilidad. Cuando la responsabilidad del sujeto se halle ausente, aparecerá. Como sustituto, como contraparte, el sentimiento de culpa. Los pensamientos atormentadores, el remordimiento (…). En cualquier caso no son más que formas desplazadas –en el yo- de la responsabilidad ausente del sujeto.”

Tal como se anunció anteriormente, en el caso del Coronel Slade podemos ubicar la figura de la culpa en relación al momento en el cual no existía responsabilidad subjetiva en relación a su deseo inconciente de vivir, momento en el que el fin era recurrir al suicidio para librarse de esa vida en las tinieblas, podríamos decir que Slade intenta asesinar su deseo. J. Lacan nos propone pensar en que de la única cosa de la que se puede ser culpable es de haber cedido al deseo.

Por último, se desarrollará una comparación conceptual entre el caso del Coronel Slade y el de Ibbieta.
El cuento “El muro” de Jean Paul Sartre, el personaje Pablo Ibbieta narra una historia, en la cual, al igual que el Coronel Slade, se ve instado a tomar una decisión. Durante la Guerra Civil española Ibbieta es apresado junto a dos compañeros por los falangistas quienes lo fusilarán si no revela el paradero de su amigo Ramón Gris. Ibbieta sabía que Gris se escondía en casa de unos primos, pero decide decir a los falangistas que se encuentra en el cementerio. Los hechos se encadenan de manera tal que la Ibbieta “miente diciendo la verdad”, sin saberlo Gris realmente estaba escondido en el cementerio donde fue hallado por los falangistas y asesinado. “Los hechos se encadenaron azarosamente para producir finalmente ese penoso resultado” . Ibbieta no delató a su amigo y, aunque parezca contradictorio, con esta decisión expresa su deseo de vivir, su deseo inconciente. Se posiciona como sujeto responsable al igual que Slade con su singularidad en acto cuando decide cambiar el final de su tour de placeres y aferrarse a la vida, como Ibbieta en diferentes circunstancias, ambos, sujetos divididos, expresan de esta manera su deseo inconciente de vivir.
Que exista lugar para la interpelación permite abrir paso a un nuevo horizonte en el cual se puedan hallar actos éticos, tomas de posición ante la propia subjetividad, ante el propio deseo el cual pugna por develarse mas allá de los mandatos y exigencias a las cuales el yo siempre se ve enfrentado, y así es como el teniente Slade pudo ampliar su universo y ser responsable en acto.
Bibliografía.

 Ariel, A. La responsabilidad ante el aborto. Ficha de la cátedra. Mimeo.
 Domínguez. M. Helena. Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I. letra viva. 2006
 Fariña, J. y Gutiérrez, C. (1996). Veinte años no son nada. Causas y azares. Numero 3. Buenos Aires
 Fariña, J. Lo universal-singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba. Buenos Aires.
 Lewcowicz. I. Particular, universal, singular. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba. Buenos Aires.
 Mosca, Juan Carlos. Responsabilidad: otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba. Buenos Aires
 Salomone, G. El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I. letra viva. 2006



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