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- UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES -
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Psicología, Ética y Derechos Humanos

2º PARCIAL DOMICILIARIO

Cátedra: I
Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

Comisión: 1
Prof.: Lic. Ianina Samolevich

Alumnas
Deza, Eugenia L.U.: 31258088/0
Villagran, Silvina L.U.: 31468058/0

Curso de verano
2010
1. El análisis de la responsabilidad subjetiva realizado por Jorge Michael Fariña en Pinocho dos mil año luz recae sobre David. Este personaje del film Inteligencia Artificial lleva a cabo una acción que dará comienzo a una serie de cambios que comprenderán su transformación como sujeto.
El autor del comentario hace una analogía entre el Pinocho de Collodi y David. Ambos personajes, muñeco de madera y robot son figuras que representan niños autómatas, personas hablados por un Otro.
David es el niño “perfecto”, responde a las exigencias del ideal paterno. Su personalidad es simplemente un reflejo del deseo de sus padres; su deseo no es más que el deseo de Otro.
Este niño se encuentra inmerso en un universo de consistencia. Vive en un mundo de certezas donde su posibilidad de accionar esta concebida de antemano. Allí no hay lugar para la indeterminación.
Destinado a ocupar el lugar de hijo en una familia que ha perdido el propio, adopta a Mónica como su madre y la ama como respuesta a la demanda que se le impone al deber llenar un sitio vacío. David va a funcionar como sostén familiar y queda en la posición de sustraer a su madre de la tristeza en la que se encuentra. Todo esto a expensas de su propia vida.
En su texto Fariña plantea que David realiza una acción que subvierte la posición en la que hasta ese momento se encontraba. Sostiene como hipótesis, en relación a la responsabilidad subjetiva, que la posición del niño cambia a partir de la decisión de salvar a su madre por amor. Decisión que no contempla la posibilidad de conocer la respuesta de antemano y que, así comprendida, se encuentra en relación a la producción de un sujeto.
La responsabilidad subjetiva responde a una acción que se presenta como ajena a la voluntad del yo. Este niño es completamente hablado por Otro; podríamos pensarlo como un niño plenamente conciente de su accionar que responde a un mandato férreamente inscripto en él. Pero salva a su madre y es en este movimiento que se sustrae del mandato paterno subjetivándose.
Donde se espera una acción (salvar a la madre) como respuesta al mandato paterno, esta deviene acto al ser realizada por amor. Es así que se amplía el horizonte dando lugar a lo que hasta ese momento era del orden de lo impensando. En este acto, se suplementa el universo y se da el advenimiento de David como actor de una singularidad en situación. Es en el punto de lo indeterminado que tiene lugar la responsabilidad subjetiva que abriría la posibilidad de la emergencia de un sujeto, donde se lo convoca a responder por fuera del sistema de referencias sociales instauradas en su yo.

2. A partir de una situación de la película Inteligencia Artificial intentaremos dar cuenta de la responsabilidad subjetiva de David desplegada en los tiempos lógicos del circuito de responsabilidad y ensayaremos una hipótesis clínica.
La película nos presenta la historia de un matrimonio que decide adoptar a un niño. El es David y va a ocupar en esa familia un lugar vacío: el del hijo biológico de la pareja que se encuentra en coma sin posibilidades de volver a despertar. Así este chico es predestinado a sustraer a su madre adoptiva de la tristeza en la que se encuentra sumida y funcionar como sostén familiar. Personificación del ideal paterno se presenta como una persona vacía, que se rellena únicamente respondiendo al mandato del Super Yo; responde artificialmente, es completamente obediente, carece de deseos y voluntad propia.
Posteriormente sucede lo imposible; Martin, hijo biológico de Mónica y Henry, despierta del coma. David resulta desplazado. Ya no es el hijo perfecto y dentro de esta familia no tiene un lugar.
Tomando como referencia este argumento de la película ubicaremos una situación referida a la responsabilidad subjetiva.
En un Tiempo 1 David se lanza desde un rascacielos hacia el mar. Esta acción se presenta concordante al universo particular en la que se despliega. El designio de David es el de ser hijo perfecto y sostén de una familia. Siendo que ya no tiene esta función, su accionar responde de acuerdo a lo prescripto en el universo; su vida esta prevista para ocupar un lugar vacío no estando este disponible para él, su existencia carece de sentido.
El suicidio es una acción que se agota en sus fines, al tirarse desde lo alto de un edificio al mar tiene como único fin posible la muerte, no cabe otra posibilidad. Ahora bien, esta acción implementada no logra su cometido pues es rescatado.
David se reencuentra con su madre y se ve interpelado por el “te amo” que ella por primera vez pronuncia. Es aquí, en un tiempo 2, donde se rompe el universo de certezas que ordenaba sus acciones; él había sido pensado para ocupar el lugar de hijo y como tal debía amar a su madre. La posición de David era la de ser un hijo perfecto y amoroso cuyo deseo es el deseo del Otro. Pero en este tiempo se ve interpelado por una pregunta acerca de su posición. Lo que antes se presentaba como un ser por el Otro, donde no había cuestionamientos ni posibilidades por fuera de lo prefijado se ve movilizado por este “te amo” que lo conmueve en su posición. Ahora él es un ser amado. Allí se abre la posibilidad, imprevista hasta entonces, a la respuesta de un sujeto donde antes estaba ausente.
La caída del universo de consistencia que presentaba un David ocupando el lugar de otra persona abre la posibilidad a la pregunta acerca de su posición y también sobre su propio accionar. Es así que el Tiempo 1 se resignifica posibilitando pensar al suicidio como un acto de singularidad en situación, donde David se reposiciona frente a vivir y ser por Otro.
Podríamos pensar como Hipótesis Clínica que liga los dos tiempos la irrupción deseo de David de ser hijo. Deseo inconsciente de no ser hablado por el Otro y de no ocupar el lugar de otro, ser en toda su singularidad. Deseo que va más allá del mandato paterno y que instaura la posibilidad en David de devenir sujeto.
El ser hijo le permite constituirse subjetivamente a partir de la identificación a los padres, esto le habilitará el ser. Ante David nos encontramos con un niño que desea ser hijo para en un futuro poder dejar de ser hablado por sus padres “para comenzar a escribir su propio guión en la vida” . Se abre así la posibilidad de la propia paternidad a futuro.
Posteriormente, David “acuesta y arropa a su madre” mientras que Mónica le dice que es ella quien debería acostarlo a él. Creemos que este momento constituye un Tiempo 3. Es en este tiempo donde el sujeto tiene la posibilidad de implicarse con su deseo, de hacerse responsable de él. Abandonar la seguridad de la lógica e ingresar en un mundo sin garantías, sin un Otro que provea los significantes necesarios para dirigir la existencia. En esta acción David ha devenido hijo, ya no es mas el niño perfecto que responde alienado a los significantes de Otro que hasta ese momento se presentaba como completo. Se inscribe la castración como falta. Así el universo se suplementa.
David ha elegido reconocer el deseo, y esto lo ha hecho ingresar en la dimensión de la responsabilidad subjetiva. “El tiempo 3 verifica la responsabilidad subjetiva es una toma de posición con respecto al universal inscribiendo un acto que produzca un $”

3. La responsabilidad se ubica en la hendidura entre la necesidad y el azar. Es la grieta entre estos dos la condición de posibilidad para que David pueda llegar a asumir la responsabilidad frente a su acto.
El azar, por su parte, es lo que tiene que ver con lo casual, lo imprevisto, lo accidental, lo fortuito, lo que no se puede calcular porque es ajeno a la decisión, al deseo y a la voluntad del sujeto. Ubicamos del lado del orden del azar al hecho meramente fortuito que Martín despertara del coma. Es en este hecho que David, que ocupaba su lugar, es desplazado. Sin este elemento del azar no hubieran ocurrido una serie de transformaciones que confluirían en la acción de David, ésta no hubiera tenido lugar. Otro elemento de azar que discernimos es el rescate a David el cual convierte el suicidio en una acción fallida.
Se entiende a la necesidad como aquello sobre lo que el hombre no puede incidir, lo forzoso, lo inexorable, lo inflexible. Se presenta como un elemento la necesidad a la muerte. “No sabemos cómo ni cuándo, pero hasta nuevo aviso todos sabemos que algún día vamos a morir […] La muerte es lo inexorable, aquello frente a lo cual no hay palabras.”
La responsabilidad es aquello que interpela al sujeto a responder por su acto si la situación se encuentra determinada por el azar y la necesidad no habría lugar para realizar un análisis sobre la responsabilidad. David puede a hacerse cargo de su acto siendo que los elementos de azar y necesidad no son definitorios en su decisión, aquí se hace presente la singularidad de un sujeto.

4. Respecto de la situación de David hay que situar primeramente que se trata del caso de un niño, cuestión que nos sitúa frente a un enfoque específico de la responsabilidad. Desde la responsabilidad jurídica el hecho de que David sea un niño nos confronta a la figura de desresponsabilización. En el ámbito jurídico no hay responsabilidad posible en un menor, basados en una cuestión: la razón que todavía no han adquirido. David es un niño, como tal irresponsable de sus actos sometido a un Otro. Por lo tanto, no culpable.
Nos preguntamos si es posible pensar en la responsabilidad y encontramos en David un Sujeto que en su acto se vuelve responsable sustrayéndose de las demandas del Otro. En este acto se despliega una singularidad, David no se encuentra sometido a ninguna determinación.
David es responsable por su deseo de ser hijo. Sabemos que en un primer tiempo su accionar podría concebirse dentro de un universo particular que respondería a una acción de este niño que es títere del Otro, pero ya en un segundo tiene lugar una nueva significación y David aparece como responsable.
El circuito de la responsabilidad no se cierra en un tiempo 2 sino que hay una respuesta a la interpelación en un Tiempo 3 desde la dimensión ética, no encontramos figuras de la culpa como respuesta a la interpelación del Tiempo 2, sino que hay un efecto sujeto.

5. Al considerar el caso de Ibbieta y el de David lo primero que se nos presenta es que ambos se presentan en el campo de la responsabilidad subjetiva. Los dos personajes son sujetos responsables de la puesta en acto de su deseo. Uno y otro no responden a la necesidad y azar, ya que si así lo fuera no serían situaciones pertinentes para discutir en el campo de la responsabilidad subjetiva.
Ahora bien, resulta pertinente dejar bien en claro que al ser cada caso singular, éste es irrepetible, único y no puede ser comparado con otro. Sin embargo a los fines teóricos podría plantearse que ambos personajes llevaron a cabo una acción que concebían que se agotaba en sus fines: Ibbieta hace una jugarreta (Gris está en el cementerio); David se tira de un edificio, pues nadie lo ama. En un segundo momento reciben una interpelación que les muestra que su acción primera fue más allá de lo esperado: Ibbieta se ve interpelado por la noticia, que pronuncia el panadero, acerca de la muerte de Gris, éste fue encontrado en el cementerio; David se ve interpelado
por el “”te amo” de su madre. Posteriormente, ambos pudieron hacerse cargo de la responsabilidad puesta en juego.

BIBLIOGRAFÍA

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Domínguez, M.E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

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Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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