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Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra I: Prof. Tit. Reg: Lic. Juan Jorge Michel Fariña

-  SEGUNDA EVALUACIÓN -
Fecha de entrega 16 de octubre de 2009

Ayudante: Serué, Dora
Comisión: 02 2º Cuatrimestre 2009

Alumna:
Goudard, Yamila Tamara L.U.: 317772350

Película: “Piratas del Caribe 2: El cofre de la muerte” (2006)

Tras haber levantado la maldición de la Perla Negra, otra amenaza se cierne sobre su capitán y su tripulación: Jack Sparrow tiene una deuda de sangre con el legendario Davy Jones, el amo del océano y capitán del barco Holandés Errante, al que ningún otro barco puede igualar en velocidad y botines apresado.
Mientras tanto Will Turner y Elizabeth Swann se van a casar, pero ambos son hechos prisioneros por Lord Beckett y acusados de haber liberado al capitán Jack Sparrow. Para salvar su vida Will tiene que encontrar a Jack y conseguir su misteriosa brújula para entregársela a Lord Beckett de la East India Trading Company que se ha empeñado en recuperar el legendario Cofre de la muerte -donde está guardado el corazón latiente de Davy Jones y única manera de controlarlo e incluso asesinarlo -. Según la leyenda, quien posea el cofre podrá controlar a Davy Jones, por lo que Beckett tiene la intención de utilizar este asombroso poder para destruir para siempre hasta el último de los Piratas del caribe.
Pero Jack Sparrow también busca desesperadamente el cofre que le permitirá escapar de un terrible pacto con Davy Jones.
La película transcurre en los avatares de Jack por encontrar el cofre. Se enfrentarán a monstruos marinos, tribus salvajes, a la extravagante adivina Tía Dalma e incluso a la aparición del padre de Will, desaparecido hace tiempo, llamado Bill Turner.
Finalmente llegaran todos (Jack, Will, Elizabeth, el Capitan Norrintong y los subordinados de D. Jones) a la isla donde se encuentra escondido el cofre y se inicia una lucha por ver quien se queda con el.
Cuando los hombres pez tienen rodeados a todos, Norrintong se “sacrifica” para que Elizabeth, Will y Jack escapen a bordo del Perla Negra y es a partir de aquí desde donde realizamos el recorte para analizar la singularidad.

Análisis
El circuito de responsabilidad
A partir de esta película, hice el recorte de una singularidad en situación, tomando el personaje de Jack Sparrow, para analizar la responsabilidad subjetiva del personaje planteándola a partir de un circuito de 3 tiempos lógicos, entre los cuales se produce una dinámica de retroacción.
Ubico como Tiempo 1 del circuito de la responsabilidad el momento en que Jack decide abandonar el Perla Negra mientras la tripulación (donde también se encontraban Will y Elizabeth) trataba de defenderse del Cracken (monstruo que envia D. Jones para matar a Jack). Es el tiempo de la certeza. Jack tiene la intención de escapar del monstruo y para él, su acción se agota en ese objetivo, en ese fin para el que fue realizada. Es una acción que está en concordancia con su universo, el intentar escapar de la posible muerte que le espera si se queda en el barco (hay que recordar que el Cracken está buscando a Jack, que porta la mancha negra, no al barco ni a la tripulación). Es en ese punto en el que podemos ubicar algo de la necesidad, podría decirse la necesidad de vivir, de sobrevivir.
No se encuentra en el circuito la intervención del azar, son las consecuencias de los actos de Jack lo que lo llevan a la situación en cuestión. No hay indicios de nada del orden de lo azaroso, de la casualidad. Que Will y Elizabeth se encuentren en el barco cuando el Cracken los ataca, a primera vista podría considerarse como un hecho del azar pero en realidad es la consecuencia del plan de Jack para librarse de la deuda que tiene con D. Jones.
Luego, podemos situar un Tiempo 2 del circuito, tiempo de la interpelación, en la escena en que Jack está remando en un bote, de espaldas a la isla y viendo como el barco es atacado por el monstruo. En un momento deja de remar y contempla la escena: mira al barco, se da vuelta, mira la isla (único lugar en el que estaría a salvo del Cracken). Podríamos decir que en este instante se le plantea a Jack una pregunta, hay algo de la realidad que lo interpela: haber abandonado el barco y dejado a sus amigos allí. Este tiempo confronta la acción del tiempo 1, le señala un exceso en lo acontecido. Se produce un quiebre del universo particular que lo sostenía hasta el momento y lo guiaba en sus acciones. Esta interpelación lo sorprende: su cara lo refleja en el final de esa escena del film. Emerge una singularidad que demuestra la incompletud del universo previo, es decir, la incompletud de su posición como pirata, hasta podría decirse su posición egoísta respecto de los otros. Lo interpela en su posición como sujeto. Es decir, ¿Qué es lo que se jugó de su posición subjetiva al dejar el barco? Recordemos que Freud indica una responsabilidad vinculada al sujeto en relación a aquello que desconoce de sí mismo, a ese propósito desconocido para el sujeto. Ante esta verdad que lo interpela, el sujeto no puede permanecer pasivo. Debe tomar una posición respecto a la pregunta ¿Quién soy? ¿Qué hice? ¿Estuve bien? ¿Estuve mal? Este segundo tiempo además de interpelar al sujeto, también cuestiona toda su vida, convocando a dar una respuesta por parte del sujeto.
Hay que mencionar que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa. Ésta es una condición para el circuito, ya que es la que obliga a responder ante la interpelación subjetiva. (De todas formas, no debemos confundir la culpa moral con la culpabilidad del deseo, que introduce una dimensión deseante más allá de la intención y la conciencia). La culpa es lo que motoriza este movimiento de retroacción. Lo que hay que comprender es como responde el sujeto (Jack) ante esa culpa.
La hipótesis clínica que sostengo explica el movimiento que implica “que el tiempo 2 se sobreimprime al 1 resignificándolo”, abriendo la posibilidad de un tiempo 3: el de la responsabilidad. La hipótesis es que Jack quiere vivir (sobrevivir). Su accionar durante toda la película está dirigido en esta dirección: salvarse de la maldición enviada por D. Jones: el Cracken. Podríamos pensar que como Ibbieta, el personaje de El Muro, Jack tenía un deseo secreto de sobrevivir a cualquier precio. Podemos decir que es la intención de escapar del barco (y de la muerte) lo que liga a Jack a la responsabilidad y también a la culpa. Es la intención la que ob-liga a responder . Esta hipótesis busca re-ligar lo que en el segundo tiempo fue des-ligado por eso que emergió e interpelo al sujeto.
Algunas escenas de la película después, podríamos ubicar al sujeto del acto ético, evidenciando su responsabilidad subjetiva frente al punto de indeterminación. Así se podría pensar como un Tiempo 3, cuando Jack vuelve al Perla Negra a ayudar a sus amigos (toma el lugar de Elizabeth y dispara contra la red que contenía los barriles para que exploten). Entonces, vemos cómo la resignificación de la acción del Tiempo 1 produce en acto un sujeto nuevo: ahora el sujeto, además de ser responsable, se hace responsable, responsable de elegir volver y no ser un pirata, un cobarde. La culpa que Jack vive en el Tiempo 2 se diluye.
El Acto ético y lo universal-singular
Al plantear este tiempo 3, conjuntamente planteo que allí hay un Acto Ético, pero es ético en cuanto se trata de una elección subjetiva y no del sujeto en sí, esta más allá de él. Este acto excluye la posibilidad de un efecto particularista (que si está presente en el Tiempo 1). Es en este Tiempo 3 donde emerge la singularidad y se da una respuesta a la interpelación y esto es parte de la dimensión ética. Es en este acto, dentro del Tiempo 3, donde se produce el sujeto como tal.
En la historia, el protagonista, ante la precipitación de la culpa (que señala que algo del deseo se pone en juego), elige enfrentar su vida y posicionarse ante su deseo de manera diferente (en el Tiempo 3 de la responsabilidad subjetiva): hay efecto sujeto, se establece esa relación ética con el deseo, pero como se ve, no sin pasaje por la culpa. No hay deseo sin culpa y es justamente este efecto sujeto lo que permite que esta culpa se disuelva.

Bibliografía
 Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
 Juan Jorge Michel Fariña y Carlos Gutiérrez: “Veinte años son nada”, en Causas y Azares, Número 3, Bs. As. 1996
 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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