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Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología

Psicología Ética Y Recursos Humanos

Alumna: Amalia Budzinski

L.U.: 323226960

Cátedra: Lic. Fariña

Profesora: Gabriela Mercadal

Comisión: 15

Síntesis argumental

La película elegida para realizar el siguiente trabajo es “Porque yo lo digo” (“Becausa I said so”). La misma trata la historia de la una madre protectora y la relación que lleva con sus tres hijas.
Una vez que las dos hijas mayores están casadas y formaron una familia, Daphne se propone conseguir la pareja perfecta para su hija menor, Milly, quien viene de sufrir varios rupturas y engaños amorosos.
Con la excusa de que su hija no sabe elegir que es lo mejor para ella, Daphne publica un aviso en Internet para quienes quieran presentarse como posibles candidatos para su hija. Mientras entrevista a varias personas, el guitarrista de la banda que estaba acondicionando el bar con música se acerca a Daphne pensando que era ella quien estaba buscando una pareja. Ante la noticia de que estaba ahí por su hija y para conseguir el hombre correcto para ella, Jhonny queda sorprendido y en ese momento es interrumpido por quien sería el último e ideal (desde la perspectiva de Daphne) candidato a entrevistar. Un arquitecto responsable, dedicado a su trabajo, cordial y serio. Daphne no tiene duda de que el sería la persona indicada para que pase el resto de su vida con la hija e inmediatamente le da una tarjeta del lugar en donde Milly trabaja para contactarse con ella.
Jhonny no se queda atrás y luego del rechazo de Daphne, sin que ella lo vea se roba la misma tarjeta con los datos de Milly que Jason se llevó.
A partir de allí, ambos muchachos van a intentar conquistar a Milly. Para ella va a ser algo sorpresivo encontrarse con esas dos personas en su vida y es así como de a poco inicia una relación con los dos hasta el momento en el que se entera que su madre fue la cómplice de haber conocido a Jason y Jhonny.

El circuito de la responsabilidad en Milly

Para dar cuenta de un circuito lógico de la responsabilidad voy a basarme en el personaje de Milly.
Para recortar lo que podría ser el tiempo uno es necesario recordar que el mismo se basa en una “acción, una conducta orientada por un determinado objetivo, entendiendo que tal iniciativa se agota en los fines para los cuales fue concebida” . Es decir, se realiza una acción de la cual el sujeto cree conocer su causa y finalidad al momento de realizarla.
En este film podemos dar cuenta de este tiempo cuando Milly recibe el llamado de su novio, en el cual él la deja y ella se larga a llorar desconsoladamente frente a su madre y sus dos hermanas, quienes hasta ese momento estaban disfrutando de un spa de masajes. A raíz de eso, Milly intenta recomponerse diciendo que no iba a buscar mas parejas y que iba a ser como la madre, quien sin ayuda de nadie pudo criar a tres hijas, expresándolo de esta manera “Dejaré de buscar. No necesito a nadie. Miren a mamá. Soltera casi toda su adultez y ha tenido una gran vida. Así que… ¿saben que? Seré igual que tu, mamá.”
Podemos hasta aquí ubicar el universo previo de Milly, nos encotramos desde el inicio con una muchacha con cierta identificación hacia la madre. Ambas disfrutan de la cocina. Milly no sólo trabaja de eso, sino que se la puede observar en varias situaciones en las que estando contenta, cocina para Jhonny por ejemplo, horneando galletitas el día que tuvieron la primera cita para que simplemente en su casa quede pregnado el aroma a las mismas. También es evidente la relación de dependencia que tiene con la madre, como esta la insita a que sea así y Milly da lugar a que esto ocurra, le consulta sobre sus acciones, le cuenta continuamente como le fue en sus salidas, la deja opinar abiertamente sobre sus cosas sin poner un límite y hasta es quien le elige la ropa cuando van a comprarla. Podemos ver como accede continuamente a la demanda de la madre. Esto mismo se puede relacionar con lo que Lacan desarrolla en términos del Amo y el esclavo donde se pone en juego el reconocimiento del otro. Es el esclavo quien renuncia a su deseo y se somete al deseo del otro. Milly busca en todo momento el reconocimiento de la madre haciéndola participe activa de sus acciones, ella reduce su deseo a la demanda y carga sobre sus espaldas con una deuda, la deuda de amor de la madre. Aquí podríamos plantear una analogía con el historial de Freud del Hombre de las Ratas, ya que este caso clínico da cuenta de cómo el paciente no puede tomar una decisión en el plano amoroso. Frente a la posibilidad de quedarse con la amada o con la prima rica, no puede elegir y duda. Responde a esta situación enfermando, lo cual no hace más que postergar el acto. Vemos como con este síntoma carga con la deuda amorosa del padre que se vio frente a una situación similar cuando tuvo que elegir con entre la madre del Hombre de las Ratas o la mujer de la cual estaba enamorado. En nuestro caso, Milly, sale con ambos chicos a la vez sin cuestionarse nada al respecto; pronto vemos que la insistencia de la madre en que elija al arquitecto (Jason) esta sostenida por el discurso de que no quiere que su hija fracase como ella en el amor ya que desde su perspectiva Jhonny se parece mas a quien fue su esposo y padre de sus hijas y Jason, en cambio, da la imagen de un hombre responsable, con un trabajo estable, serio, comprometido.
Sin embargo con el correr de la película vemos situaciones en las que podemos dar cuenta de cierto resquebrajamiento de este universo que nos abre paso a plantear un segundo tiempo. Podemos inferir esto cuando Milly junto con sus hermanas tienen una discusión con la madre por estar siempre mediando en su vida, a lo cual Daphne responde a modo de justificación teorizando sobre el amor que una madre tiene para con sus hijas, como si fuera una explicación que le diera permiso para interrogar el modo de actuar de las mismas. Milly se enoja con ella, le recrimina que siempre se mete en su vida, que la humilla en todo momento y que la trata igual que cuando tenía diez años. “Vas a conseguir que te odie”. Pero a pesar de eso, cuando la madre enferma, es ella quien la cuida en su casa. Se juega una relación ambivalente de amor – odio con la madre en todo momento.
Con esto, ahora si, podemos plantear el tiempo dos que es la percepción de las consecuencias del primer tiempo. “Una interpelación que el sujeto recibe a partir de indicadores que lo ponen sobre aviso de que algo anduvo mal. Su acción iniciada en el tiempo uno fue más allá o más acá de lo esperado” nos dice Fariña. Es un tiempo que interroga al sujeto, el momento, como nos dice Gutiérrez, de la perplejidad, en donde el universo particular sostenido (en este caso, por los mandatos maternos) se termina por resquebrajar, provocando la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto que daría lugar al acto.
Podemos situar este tiempo cuando Milly, estando en la casa de Jason, la persona con la que hasta ese momento iba a comprometerse, recibe la noticia de que su madre había publicado en Internet un aviso para conseguirle una pareja y que haber conocido a Jason no fue una casualidad sino parte de un plan que la madre ideó para que ella no se quede sola. A partir de ahí Milly se interroga por la que ella había creído que había sido su Decisión, que era seguir en pareja con Jason, dándose cuenta que eso no fue así y que lo único que la mantuvo cerca de el habían sido los insistentes consejos que había recibido por parte de su madre. Reconoce que ella no estaba siendo quien era al lado de el, que había cambiado su forma de ser y sacrificado aspectos de su personalidad por mantener dicha relación.
Entonces, entendiendo el momento de la interpelación como ese tambalear en el sujeto que lo ob-liga a hacerse responsable de aquello que aunque no crea propio, se le presenta interrogándolo, podemos dar cuenta que se juega algo del orden de la culpa. La interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito y la culpa va a ser la que ob-liga a dar una respuesta a esa interpelación, respuesta que hasta el momento no es considerada tiempo tres, pero que responde a la interpelación. El tiempo uno es ya un tiempo resignificado por la interpelación a través de la culpa. En este caso, Milly, arrepentida de la forma en la que actuó, por haber mantenido una relación con dos personas al mismo tiempo, va a ver a Jhonny al lugar de su trabajo para dis-culparse. Intenta recomponer la relación que tenia con el aunque este ya no quiera hacerlo.
Antes de pasar al tercer tiempo, es necesario plantear una hipótesis clínica, la cual de cuenta que “si algo ha emergido en el segundo tiempo des-ligando el universo particular, esta buscara re-ligarlo hallando una explicación a su presencia” . Es esta la hipótesis clínica la que dará cuenta de un cambio de posición frente a las circunstancias que planteábamos en el tiempo uno. Recordemos entonces el tiempo dos donde planteábamos como Milly se ve interrogada al enterarse que fue su mamá la que provocó la situación de que conociera al hombre con el cual hasta ese momento se iba a comprometer. Es el momento en el que se abre la posibilidad de correrse de los mandatos maternos, de dejar de responder a la demanda de ese Otro para hacerse cargo de su deseo. Ese Deseo que hasta el momento estaba rebajado a la demanda de la madre. Aquí es donde ella puede dejar de obedecer al “guión ajeno” que la madre le estaba imponiendo para hacer lugar a “lo propio”. Es con esa Decisión que va a tomar que va a correrse de ese universo previo para poder posicionarse de otra manera frente a su relación con Daphne y como consecuencia de esto, iniciar una nueva relación con la persona que ella quiere.
Volviendo al circuito de la responsabilidad, podemos ubicar el tiempo tres el cual deja a la vista la implicación del sujeto. Es el tiempo que verifica la responsabilidad subjetiva, “una toma de posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produzca un $” . En la película podemos dar cuenta de esto cuando Milly es interrumpida por Jhonny en una clase de cocina que le estaba dando a los alumnos en donde recibe la declaración de amor por parte de el. A pesar de sus nervios y titubeos, Milly no duda en responder a este llamando. Es así como inician una nueva relación y Milly finalmente puede hacerse cargo de su responsabilidad subjetiva y posicionarse de otra manera ante su vida, conectándose con su propio deseo inconsciente.
Nuestro personaje llega a pensar cual es su responsabilidad (en términos de responsabilidad subjetiva) frente a la situación que estaba viviendo. Su accionar constituye una singularidad y no simplemente respuestas alternativas a la interpelación. Milly se hace cargo de la responsabilidad que tuvo al mantener ambas relaciones ocultándolas, llevando una vida amorosa en paralelo, dándose cuenta que hasta el momento había respondido a la demanda de la madre y no a su propio deseo. Y es justamente este nuevo conocimiento que adquirió en relación a su propia conducta que genera que no vuelva al estado anterior.

Ubicamos en la película como elemento de azar, el llamado que Milly escucha estando en la casa de Jason, de la madre de su compromiso, en la cual le comentaba a otra persona que estaba muy contenta por la pareja que había conocido a su hijo, pero que todavía no podía creer que se hayan conocido por Internet. En ese momento, Milly no entiende nada, cree que su novio esta saliendo con otra chica; de esa manera se acerca a el y le pregunta por que la madre esta diciendo que el conoció a su novia por Internet. Milly podría no haber escuchado esa conversación, de esa manera nunca se hubiera enterado de lo que había por detrás de eso que era, que su madre estaba en el medio de la situación. Carlos Gutiérrez en el texto Responsabilidad jurídica y subjetiva nos explica como el azar es un “real que interpela al sujeto, que lo invita a dar una respuesta” .
Opero como categoría de necesidad, entendiendo por esta al orden de lo predecible, lo calculable, que cuando Milly volvió de una salida con Jason, Jhonny la estuviera esperando dándose cuenta que ella estaba manteniendo otra relacion paralelamente. en ese mismo momento la empieza a interrogar sobre como estuvo actuando y se deja entrever en Milly cierto desconocimiento sobre ella misma que no sabe justificar.

Con respecto a las categorías de lo Universal – Singular y Particular, podemos ubicar en la película, entendiendo por lo singular como aquello que posibilita a un sujeto a tomar una posición respecto de lo moral – particular y lo universal que lo atraviesa, la posibilidad que tiene Milly de hacerse cargo en la relación que mantiene con la madre. A raíz de la interpelación se interroga sobre esto y logra correrse de esos mandatos maternos que hasta el momento venía cumpliendo. En vez de quedarse culpándola por haberse metido en su vida, logra salir de ahí, pensar cual es su responsabilidad y volver a posicionarse frente a esto.
Lo moral – particular, constituye el soporte imaginario en el cual se sostiene lo universal – singular. Tiene que ver con el sistema de códigos compartidos, que se da en el seno de un grupo. Acá podemos ver a Milly en un primer momento, cuando sí está juzgando los actos de la madre, estaríamos ante un Súper Yo que pretender buscar un castigo para Daphne por no haber actuado moralmente (lo mismo hace con la hermana cuando se da cuenta de que ella lo sabia y no le había dicho nada “Mami me hizo prometer que no diría nada o se pondría furiosa” se excusa Maggie; “¿Mami te hizo prometer? ¿Dónde está tu propio código ético? ¿Tu adultez? ¿Tu hermandad?”). Es así como Milly pasa varios días sin hablar con la madre, sin atenderle el teléfono, sin querer verla.
Asociamos lo moral con las costumbres de un contexto social, las cuales están atravesadas por una época histórica y una cultura determinada. Acá podemos tomar la postura que tiene la madre con esto de que “ya es hora de que tenga una relación normal”. Da a entender que por la edad que tiene Milly debe conseguir una pareja estable como las hermanas.

Bibliografía

• Gabriela Z. Salomone y María Elena Domínguez, (2006). “Parte III: Ética y responsabilidad” en La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Bs. As. Letra Viva.

• Fariña, J. (2002). “Lo universal- Singular” en Ética, un horizonte en quiebra. Bs. As. EUDEBA.

• Freud, S., "A propósito de un caso de neurosis obsesiva" [Caso `Hombre de las ratas´].

• Mazzuca, R. (comp.), Schejtman, F. y Godoy, C., Cizalla del cuerpo y del alma. La neurosis de Freud a Lacan, Berggasse 19, Buenos Aires, 2006.

• Web: www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/informacion_adicional/obligatorias/071_etica/index.htm (Textos: “Responsabilidad: entre necesidad y azar” Juan Jorge Michel Fariña y “Responsabilidad jurídica y subjetiva” Carlos Gutiérrez)



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