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SEGUNDA EVALUACIÓN

La película elegida para realizar el presente trabajo se titula “¡Porque yo lo digo!” (título original: Because I said so) del año 2007. Es una comedia romántica del director Michael Lehmann.
El film relata la historia de una madre soltera llamada Daphne Wilder quien crió a sus tres hijas. Las dos mayores, Maggie y Mae, están casadas y ya formaron su propia familia, mientras que la más joven, Millie, vive sola y parece fracasar continuamente en el amor. La madre posee un vínculo muy estrecho con sus hijas, compartiendo todo tipo de actividades e incluso detalles de la vida intima y privada.
Luego de que a Millie le rompen el corazón una vez más, su madre decide publicar un anuncio en Internet para encontrar el hombre perfecto a su hija. Desde luego que Daphne no comenta nada a Millie, con lo cual ella misma es quien se encarga de citar a los candidatos y hacerles una entrevista en un restaurante. Cuando la búsqueda parecía terminar sin éxito llega el último candidato, Jason, un hombre atractivo, con dinero, profesional, caballero, culto, que buscaba una relación a largo plazo y demás características que convencieron a Daphne de que era exactamente lo que su hija necesitaba. Entonces la madre arregla un encuentro casual entre el candidato y su hija para que se conozcan. A continuación, aparece un hombre llamado Johnny que se encontraba trabajando como músico en el restaurante y le comenta a Daphne que él también querría conocer a Millie, pero Daphne se muestra en desacuerdo alegando que no era alguien para su hija. Pese a esta negativa, el músico se ve determinado a encontrarse con Millie.
La historia comienza a complicarse cuando Millie empieza a salir con el hombre elegido por su madre (sin saberlo) y al mismo tiempo mantiene una relación con el músico.

El Doble Movimiento de la Ética constituye dos modelos de análisis posibles; el Segundo Movimiento es suplementario al primero y da cuenta de las singularidades de la situación, hace un recorte singular. Es en la singularidad situacional, a posteriori, cuando se define la emergencia de la ética; se despliega en el eje Universal-Singular, sosteniéndose en el eje Particular, por su carácter de código moral: de sistema de valores.
Es necesario tener en cuenta, además, que el discurso deontológico-jurídico y la dimensión clínica plantean dos concepciones de sujetos distintas. El primero plantea la noción de sujeto autónomo, capaz de hacerse responsable por sus elecciones, acciones y decisiones. En cambio, la dimensión clínica de la práctica plantea la noción de un sujeto no autónomo, y es la responsabilidad subjetiva la que se configura desde la noción de sujeto del inconciente (no autónomo) que no es dueño de su intención y voluntad (que sí definen al sujeto del discurso jurídico).

A partir de ésta película se recortará una singularidad en situación, y se analizará el circuito de la responsabilidad subjetiva. El personaje del film que se tomará para el análisis es el de Daphne Wilder, la madre, y a partir de esto se podrá formular una hipótesis clínica.
El Tiempo 1 del circuito de la responsabilidad es aquel en que el personaje lleva a cabo una conducta con determinados fines, en el supuesto de que ésta se agotaría en los objetivos para los cuales fue concebida. En el caso del film elegido, Daphne publica un anuncio en Internet para buscar una pareja de por vida a su hija y realiza una selección de candidatos.
El Tiempo 2 es el de la Interpelación, frente a lo que el sujeto resignifica el Tiempo 1. Es lógicamente anterior al Tiempo 1 ya que hace retornar sobre éste, siendo entonces el Tiempo 2 el primer tiempo lógico del circuito de la responsabilidad.
En este Tiempo 2 se confronta el primero. Se trata de aquel en el que el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja y permite así la emergencia de una pregunta en relación a la posición que tenía el sujeto al comienzo.
En la película trabajada, Daphne recibe indicios de la realidad que le indican que algo anduvo mal, que las cosas fueron más allá de lo esperado; se ve interpelada por elementos disonantes. De esta forma, mientras Daphne se encontraba en la casa de Millie se desarrolla el siguiente diálogo:
Daphne: -Millie, sabes que odio entrometerme pero una vez tuve que elegir entre un joven maduro y responsable como Jason, y tu padre con el cual estaba encaprichada, claro. Y al día de hoy…
Millie: - Está bien, está bien. ¿Sabes qué? Supones mucho de un tipo con quien solo estuviste diez minutos.
Daphne: - La verdad, ese tal Johnny tiene toda la pinta de ser un rompecorazones. […] Solo quiero que tengas una vida plena y hermosa.
Millie: - ¿No tengo una vida mamá? Porque pensé que la tenía. […]
Daphne: - Eso no es una vida. Millie, soy tu madre. Te amo lo suficiente para decirte la verdad.
Millie: - Tu versión de la verdad, mamá.
Daphne: - ¡No, no! La verdad es que la felicidad es una serie de elecciones. No es algo que simplemente suceda. Una mala decisión puede cambiar toda tu vida.
Millie: - Aún hay tiempo mamá.
Daphne: - No si malgastas otro minuto.
Millie: - Hablaba de ti. (se va)
Daphne: (se queda pensativa y en silencio).
Aquí Daphne queda interpelada por algo que le pertenece pero le es ajeno y perturba su intención conciente, con un punto de inconsistencia que la llama a responder por aquello que hizo en el Tiempo 1.
Según lo establece D’Amore, la retroacción generada por la interpelación resignifica ya que liga u “ob-liga” a que estos elementos disonantes se conviertan en un Tiempo 1 que, por lo tanto, sería ya un tiempo resignificado por la interpelación a través de la culpa. La culpa genera que se retorne a la acción por la que se tiene que responder, aparece como respuesta a la interpelación subjetiva (aunque no todavía como un tiempo 3). Al final del diálogo, Daphne queda perpleja, inmóvil, no sabe qué le sucede, es el tiempo de la interpelación, de la culpa.
Fariña y Gutierrez postulan que la responsabilidad alcanza al sujeto donde él no tiene conciencia de que lo es, su registro imaginario se detiene antes. De esta forma, la culpa se constituye en el reverso de la responsabilidad. Cuando la responsabilidad del sujeto está ausente aparece como sustituto el sentimiento de culpa, indicando que hay responsabilidad en juego.
El tiempo de la interpelación irrumpe el universo previo, interpela al sujeto, y si no se produce no hay circuito, no se puede interrogar la responsabilidad subjetiva.
Desde el diálogo se puede inferir que cuando Daphne le dice a la hija que una mala decisión podría cambiar su vida, en realidad se estaría refiriendo inconcientemente por medio de la proyección a su propia vida, haciendo referencia a que ella eligió mal y por eso terminó sola. Aquí podría ubicarse la Hipótesis Clínica que permite explicar el movimiento que supone que el Tiempo 2 se sobreimprime al 1 y lo resignifica, informa sobre algo del sujeto que escapa al cálculo de la conciencia, estableciendo respecto de qué debe responder. Implica la identificación del deseo al cual se cedió al llevar a cabo la acción del Tiempo 1, aquel que le produce culpa y del que es responsable.
Un Sujeto sólo puede ser culpable de haber cedido en su deseo, postula Lacan.
Daphne no sólo actuó por el anhelo de que su hija fuese feliz o no cometa sus mismos errores, sino que quiso elegir ella misma una pareja, esta vez correctamente (según su punto de vista) y no como lo había hecho en su juventud, corrigiendo así sus propios errores a través de su hija. Éste es el Deseo en el que cedió al llevar a cabo la acción del Tiempo 1. Esto se ve también en el hecho de que la madre trate de persuadir a la hija para que escoja a un “joven maduro y responsable”, quien según su representación social se haría cargo de una familia y cuidaría de ella, y no un músico que “tiene toda la pinta de ser un rompecorazones” razón por la cual terminaría siendo madre soltera o sola como ella.
De esta manera, algo del Tiempo 2 resignifica la situación del Tiempo 1 con otro significado del que se creía haberle concedido, quedando formulada la hipótesis clínica que sitúa el lazo asociativo entre los Tiempos 1 y 2.
La hipótesis abre la potencialidad de un Tiempo 3 que es el de la responsabilidad. Es responsable aquél del que se espera una respuesta. Dicha respuesta supone un cambio de posición del sujeto frente a sus circunstancias.
El Tiempo tres como responsabilidad sujetiva es otro nombre del sujeto. Implica el efecto sujeto que es también una respuesta a la interpelación, encontrándonos aquí dentro en una dimensión ética. Según D’Amore, si se está hablando de un efecto sujeto se habla de un acto ético, y es ético porque es el acto que produce un sujeto de deseo inconsciente. Mosca postula que el Sujeto cede ante el Deseo, se inhibe, siendo responsable de un acto que inscribió el deseo. En la trama de la película, Daphne es responsable de su deseo de elegir nuevamente y de forma correcta una pareja, corrigiendo sus errores a través de la hija.
Es recién aquí en el Tiempo 3 que encontramos efecto sujeto de la acción en la que se posó el deseo, la resignificación de elegir una pareja para la hija produciría un sujeto en acto.
Se ubica como Tiempo 3 el momento en que Daphne comienza una relación con el padre de Johnny, eligiendo a alguien con quien vivir su propia vida, viviendo el presente sin malgastar otro minuto. Fariña establece que un sujeto puede estar toda su vida huyendo de sí mismo, pero hay ciertas circunstancias en las que algo cambia, se encuentra eligiendo pero no ya desde la certeza precedente. Tal como se expuso anteriormente, responsable es aquel del que se espera una respuesta que supone un cambio de posición del sujeto frente a sus circunstancias. No es un mecanismo conciente ni voluntario para el personaje.
Es en este tiempo que surge la singularidad, dando cuenta de la incompletud del universo previo y la caída de los ideales que lo sostenían.
Así, el sujeto del Tiempo 3 es el sujeto de la renuncia, aquel que enfrenta su existencia y está dispuesto a quebrar el último de los horizontes y “abrir con decisión la puerta de la incertidumbre”.
Por último, es necesario ubicar dos categorías del análisis de la responsabilidad subjetiva, a saber, Necesidad y Azar.
La Necesidad establece una relación entre causas y efectos, es aquello ya determinado, un dato imposible de eliminar, es externo al sujeto y lo trasciende. La Necesidad en este caso es el paso del tiempo, algo que sabemos que va a pasar indefectiblemente. Daphne a lo largo de toda la película destaca el factor tiempo, en el caso del diálogo que se expuso anteriormente le dice a la hija que no siga malgastando un minuto más de su vida y que elija bien sino luego no tendrá tiempo. De la misma manera, en otra escena cuando habla con una de sus hijas sobre Millie, dice: “Si mantiene esta tendencia de elegir mal una y otra vez…Una cosa es cuando tienes 20 años, pero 20 años después no es tan bonito”, es decir, que ya no tendría tiempo de elegir y rehacer su vida.
El Azar desconecta esa relación entre causas y efectos, es incertidumbre. El encuentro entre Daphne y el padre de Johnny (con quien comienza una relación) es azaroso. Millie y Johnny habían salido una noche, y también lo había hecho por su parte el padre de Johnny y su nieto (hijo de Johnny). El padre de Johnny se percata de que se olvidó las llaves de su casa, con lo cual no podía dirigirse allí y no tenía otro lugar donde ir, es entonces que se dirige a la casa de Millie con la esperanza de que ellos se encontraran ahí. Pero en su lugar justo que se encontraba Daphne, que estaba pasando unos días en la casa de su hija porque estaba enferma. Esta coincidencia temporal es azarosa. Daphne y el padre de Johnny se sienten atraídos mutuamente y a partir de este encuentro azaroso comienzan una relación.
Si rigieran completamente azar y necesidad o ambos no seria pertinente preguntar por la responsabilidad. Pero basta que se produzca una grieta entre ellos para que la pregunta por la responsabilidad adquiera toda su dimensión. La responsabilidad del sujeto se encuentra en la grieta entre necesidad y azar, explica Mosca.
El Tiempo 3 verifica la responsabilidad subjetiva, donde se toma una posición en relación a lo universal inscribiendo un acto que produce un sujeto dividido.
En el Tiempo 3 el personaje toma su deseo y actúa conforme a éste, yendo más allá de lo universal, produciendo su singularidad, un nuevo sujeto.

BIBLIOGRAFÍA:
-  FARIÑA,J., Responsabilidad: entre necesidad y azar. En http://www.psi.uba.ar
-  MOSCA, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
-  JINKINS, J. (1987). Vergüenza y responsabilidad. Conjetural, número 13. Editorial Sitio. Buenos Aires.
-  DOMÍNGUEZ, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  ARIEL, A.: La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo. Publicado en la página web de la cátedra.
-  FARIÑA, J, The Truman Show, Ficha de cátedra.
-  MICHEL FARIÑA, J. & GUTIÉRREZ, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
-  SALOMONE, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  SALOMONE, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
-  D’AMORE, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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