por 

Psicología, Ética y Derechos Humanos

CATEDRA I
Prof. Tit. Reg. Juan Jorge Michel Fariña

PARCIAL DOMICILIARIO

Docente a Cargo: Gervasio Noailles
Comisión 8

Brelis, Romina 33877053
Foch, Bruno 33876621

27 de octubre de 2010

1. El sujeto que elegimos para la realización de este trabajo en comparación con Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de Jean Paul Sartre, es Butch Coolidge, el boxeador interpretado por Bruce Willis. Esto se debe a que tanto uno como el otro, toman una decisión cuyos efectos, suponían se agotarían en sus fines, pero sin embargo algo inesperado sucede que interpela al sujeto, lo obliga a responder por sus actos primeros y las consecuencias que de ellos se desprenden.
En el caso de Ibbieta, es interrogado y obligado a declarar, le ofrecen perdonarle la vida a cambio revelar el paradero de su amigo Ramón Gris. Ibbieta, a modo de burla dice que esta escondido en el cementerio, su intención fue mentir, tender una broma a sus captores, sin adjudicar a esto ninguna otra significación. Sin embargo, sin saberlo, por cuestiones del azar, dijo la verdad: Gris efectivamente estaba oculto en el cementerio, es atrapado, fusilado, y por lo tanto Ibbieta conserva su vida.
En un segundo tiempo, en el patio de los prisioneros, Ibbieta encuentra al panadero García quien lo pone al tanto de la muerte de Gris, y le informa que fue capturado en el cementerio. Estas palabras tienen en Ibbieta un efecto de interpelación que resignifica su primera acción, y lo obliga a responder por ella, a hacerse cargo, a responsabilizarse por su deseo de vivir.
Como explicaremos en el siguiente punto, las acciones de Butch son comparables desde el punto de vista de la responsabilidad subjetiva a las aquí descriptas en torno a Ibbieta.

2. Nuestro recorte de la película comienza cuando encontramos a Butch reunido en un bar con el mafioso Marcellus Wallace, quien le ofrece dinero para que se tire a la lona en el quinto round de una pelea. Intenta persuadirlo recordándole que sus días como boxeador están legando a su fin, que su tiempo se termina, lo interpela, textualmente le pregunta “¿Cuántas peleas crees que quedan dentro de ti? ¿Dos?”
Efectivamente la película nos mostrará las dos últimas peleas de Butch, pero antes de la primera, se nos presenta una escena de su infancia en la que mientras miraba la televisión recibe la visita del Capitán Koons (Christopher Walken) quien fue prisionero de guerra junto a su padre, que murió en combate. El Capitán le cuenta a Butch la historia de un reloj de oro, que fue adquirido por su bisabuelo en la primera guerra mundial, luego usado por su abuelo en la segunda guerra mundial, y finalmente por su padre en la guerra de Vietnam, donde fue capturado y mantenido prisionero 5 años, durante los cuales tuvo que esconder este reloj en el culo para evitar que sea confiscado. Luego de su muerte, el Capitán Koons también guardó 2 años el reloj en el culo, para en este momento entregárselo a Butch, ya que constituía su “derecho de nacimiento”.
Los textos de Tarantino rara vez son ingenuos, cabe destacar el detalle de los dibujos animados que Butch miraba al momento de la llegada del Capitán, en los cuales un esquimal decía: “Ese Paddlefoot, él perro tonto, gracioso. El cree que tótem vivo. Paddlefoot novato del ártico. Ese tótem está aquí desde siempre.” El contexto de la escena, convierte estas líneas en una clara referencia a la presencia del padre muerto.
Volviendo al presente narrativo, Butch no se tira en el quinto round. No sólo knockea a su rival, sino que además lo mata a golpes. Si bien Butch no se percata de esto hasta después de la pelea, podemos saber que él ya tenía premeditado traicionar su pacto con Wallace, ya que lo vemos hablando por teléfono con apostadores a su favor, y además tenía la huída preparada.
Sin embargo, algo falla en su plan de escape. Su mujer olvida el reloj de oro en su departamento, y es aquí donde comienza la segunda pelea de Butch, en la cual podríamos ubicar el momento 1 del circuito de la responsabilidad: Toma la decisión de volver a su casa a buscar el reloj, sabiendo que ha traicionado a Wallace y que probablemente estarán allí esperando para matarlo.
Ya en el departamento, todo transcurre con calma, recupera el reloj y esto lo pone tan tranquilo que decide hacerse unas tostadas, entendiendo que los efectos de su accionar se habían agotado una vez cumplido su objetivo. Es en ese momento que se percata de la presencia de una ametralladora sobre la mesada, e instantáneamente escucha el fluir del agua del inodoro y aparece frente a él uno de los secuaces de Wallace, Vincent Vega (John Travolta), a quien acribilla sin titubear.
Butch abandona el lugar en su auto, silbando una melodía que suena en la radio, cuando se detiene en un semáforo por el cual Marcellus Wallace cruzaba la calle con dos vasos de café. Butch acelera, atropellándolo y luego chocando contra otro auto.
Wallace persigue a Butch a los tiros, y ambos mal heridos terminan en un extraño local cuyo encargado, a punta de escopeta, los amordaza y los ata en el sótano, donde Zed, el oficial de policía, se hace presente para someterlos a violación.
El elegido para ser violado en primer lugar es Marcellus Wallace, y mientras esto sucede Butch logra escapar pero cuando está llegando a la puerta de salida se detiene y permanece un instante en el lugar, con una expresión de perturbación en su rostro.
Podemos ubicar aquí el momento 2 del circuito de la responsabilidad, ya que Wallace está siendo sodomizado, y Butch es interpelado desde los actos cuyos efectos han concatenado este desenlace, a saber, haberlo traicionado, y haberlo vuelto a enfrentar para recuperar el reloj. El hecho de que el reloj haya pertenecido a sus ancestros, y que su padre lo haya llevado en el culo, se ve resignificado por la penetración anal a la que Marcellus Wallace está siendo sometido en este momento. Butch se reconoce culpable de esta situación, y actuará en consecuencia, haciéndose responsable.
Otro detalle de la genialidad de Tarantino, es que ya nos había mostrado al comienzo de la película lo que les sucede a quienes intentan “joderse como una puta” a Marcellus Wallace, tales son las palabras de Jules (Samuel Jackson) para referirse a que intentaron estafarlo. En esta ocasión un policía se lo estaba “jodiendo como una puta” por culpa de Butch, quien sin embargo no se refugia en las trincheras del azar y de la necesidad que analizaremos en el punto siguiente, sino que se responsabiliza, y decide salvar a la persona que minutos antes intentaba matarlo (tiempo 3).

3. Si hablamos de cuestiones atribuibles al azar o a la necesidad desde el campo de la responsabilidad, podemos tomar en cuenta a Juan Carlos Mosca que sostiene que la responsabilidad se encuentra en la grieta entre el azar y la necesidad. Es decir, que sólo podemos hablar de responsabilidad subjetiva cuando la situación no está completamente determinada por fuera de la intervención del sujeto.
En este sentido, podemos suponer que el hecho de que Butch haya regresado a su casa a recuperar el reloj de oro, sabiendo que allí lo estarían esperando para matar, es una acción del orden de la necesidad, ya que ese reloj es parte de su destino familiar, y lo constituye como sujeto. No hubiera tenido sentido que su vida en tanto individuo, ni su estirpe familiar continúe si no era con ese reloj. Éste constituía su “derecho de nacimiento”.
Por otro lado, pueden ser atribuibles al azar una serie de hechos que implican cierta incertidumbre sobre sus causas y efectos. En este orden ubicamos por ejemplo, el hecho de que su mujer haya olvidado precisamente ese objeto tan importante, entre tantos otros; o bien el momento en que Butch, luego de asesinar a Vincent Vega, debe detenerse en un semáforo por el cual Marcellus Wallace cruzaba, mientras regresaba al departamento de Butch luego de haber salido a comprar café para él y para Vincent (suponemos esto ya que lleva dos vasos).
También es atribuible al azar que la consecuente persecución haya finalizado dentro de un local cuyo encargado resultó tener tan extrañas preferencias sexuales. Asimismo, es azaroso, en tanto se sustrae a la intervención de Butch, el hecho de que Marcellus Wallace haya sido escogido para ser penetrado en primer lugar.

4. A pesar de que Butch, podría haberse excusado de su responsabilidad subjetiva apelando a todos los elementos de necesidad y azar mencionados, ya teniendo la posibilidad de huir a salvo, se detiene y regresa a salvar a Wallace. Oscar D’Amore plantea que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa, la culpa es una condición para el circuito de la responsabilidad subjetiva, siendo ella la que obliga a responder. A partir de esto, podemos inferir que esta decisión de Butch sólo es posible porque se reconoce culpable no sólo de haber puesto a Wallace en esta situación, sino que además reconoce una culpa anterior consecuencia de haberlo traicionado en su pacto de tirarse a la lona en el quinto round de la primer pelea. Sólo a partir de la interpelación del tiempo 2, se abre un abanico de posibles salidas de las cuales Butch opta por el reconocimiento del sentimiento de culpa y la respuesta a él desde una dimensión ética, no cerrando el circuito en el mero ser de la culpabilidad, ni mediante la negación, proyección, intelectualización o formación de síntoma, sino a través de un acto ético, que lo constituye como sujeto, y que terminará redimiendo su falta con Wallace, diluyendo así su culpa.

5. Retomando la escena del bar, Marcellus Wallace le dice a Butch: “La noche de la pelea puede que sientas un ligero malestar, es el orgullo que te está jodiendo”. Luego, en la escena de la persecución, minutos antes de que ambos sean capturados, Butch tiene acorralado contra el piso a Wallace, luego de golpearlo en la cara y con la pistola apoyada en su cabeza le devuelve la frase: “¿Sientes ese malestar? Es el orgullo que está jodiendo”.
El tema del orgullo funciona aquí como hilo conductor que recorre la película en torno a Butch y Wallace. Podríamos considerar entonces, en el contexto narrativo de nuestro recorte del film, al orgullo como aquello que se sustrae a la totalidad de los personajes presentados, aquello que va más allá de todos, ocupando el lugar de lo universal. Siempre entendiendo lo universal como potencia de desborde, de exceso, el gesto de ir más allá de las totalizaciones clausuradas al devenir (Lewkowicz), en este sentido no habría que confundir lo universal con las formas particulares, históricas y contingentes que éste toma, es decir, en el caso de nuestra película, los sentimientos de orgullo que “joden” en la cabeza de los personajes.
En este sentido, el acto ético de Butch, implica una singularidad que va más allá de las categorías constituidas hasta el momento, en tanto el universo previo (en este caso el sentimiento de orgullo de Butch, la sed de venganza de Wallace por haberle sido afectado en su orgullo) se reconoce como meramente parcial, obligando a los sujetos a tomar una posición de enunciación, innovadora, que a partir de la singularidad y su juego con lo universal suplemente los horizontes del restringido universo situacional.

Bibliografía:

• Lewkowicz, I. (1998). “Particular, universal, singular”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba. Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. (1998). “Del acto ético”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba. Buenos Aires.
• Michel Fariña, J. “Responsabilidad: entre necesidad y azar”. Ficha de la cátedra
• Mosca, J. C. (1998). “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba. Buenos Aires.
• D’Amore, O. (2006) “Responsabilidad subjetiva y culpa”. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. 1: fundamentos. Letra viva.
• Salomone, G. Z. (2006). “El sujeto dividido y la responsabilidad”. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. 1: fundamentos. Letra viva.



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