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Psicología Ética y Derechos Humanos
Cátedra I – Prof. Tit. Juan Jorge Fariña

SEGUNDO PARCIAL
ANÁLISIS SOBRE LA PELICULA “QUERIDO MAESTRO”

Docente a cargo:
Michel Fariña, Juan Jorge

Ayudante de trabajos prácticos:
Panizza. Estefanía Soledad

Integrantes del grupo:
Nuñez Irigoyen Gonzalo, L.U. 31253198/0, Tel. (15) 6245-1492
Seluro, Franco, L.U. 34 241 083, Tel (0232) 415586423

Comisión N°9: Jueves 07.30 – 09 hs. Independencia
2° Cuatrimestre de 2010

“No existe posibilidad alguna de comprobar
cuál de las decisiones es la mejor, porque no
existe comparación alguna. El hombre lo vive
todo a la primera y sin preparación”
Milan Kundera

Nuestra marioneta del inconciente es el Sr. Holland. Un músico de mediana edad, casado sin hijos aun, que se desenvuelve profesionalmente ofreciendo espectáculos musicales en casamientos, bar mitzvah, conciertos y secundados músicos. Llegado cierto momento de su vida decide pegar un giro en su carrera profesional y en su afán de componer su propia sinfonía (que sueña lo llevará a la fama) abandona la vida de concertista y se busca trabajo en una escuela como maestro de música para estudiantes avanzados del secundario. Presume que este nuevo empleo le dejará suficiente tiempo libre como para poder componer dicha sinfonía, tiempo que su antigua forma de trabajar no le dejaba, se instala de plazo en su nuevo empleo el período de cuatro años.
Ahora bien las cosas no se sucederán como él esperaba. Reacio y sin experiencia y aun menos ganas, comienza a dar clases en el colegio. Sus alumnos no se comprometen con el contenido, él mismo tampoco lo está, sus superiores lo evalúan, en fin el clima de malestar es tal que encontraremos escenas que involucran al sujeto como escapando hacia su coche ni bien suena la campana o directamente expresándole a su esposa en la intimidad lo odioso y frustrante de su nuevo trabajo. Lo peor es que jamás consigue hacerse de ese tiempo libre que creía asegurado. La situación va pegando un giro inesperado, que llevan al personaje hacia el otro extremo en cuanto su posicionamiento subjetivo, hasta que sobre el final de la película nos encontramos con un maestro aficionado de su trabajo, que ha dedicado cada vez más momentos de su vida a la enseñanza, desdibujando el mismísimo concepto de “tiempo libre”, pues lo hallaremos a merced de su trabajo cualquier día y a cualquier hora, mucho mas allá de sus obligaciones como a quien la profesión se le vuelve oficio .

En esta secuencia podemos ubicar como tiempo 1 el momento en que el personaje elegido, toma una decisión que es la de cambiar un trabajo por otro. Al realizar esta acción el personaje espera un resultado, que seria el de disponer de más tiempo libre para la composición de su propia sinfonía.
No se halla feliz con su nuevo trabajo, y los primeros días son para él realmente frustrantes. No halla eco en sus alumnos, el preceptor lo vigila con severidad y suele volver a su casa agotado, para contarle a su esposa que le gustaría renunciar. Un ejemplo muy claro de su desencanto con este trabajo se da cuando le dice a su mujer “que de niño siempre que estaba en la escuela deseaba estar en cualquier otro lugar, pero que nunca imagino que eso también le podía pasar a los profesores”.
Para ubicar el tiempo 2 nos remontamos al mismo personaje treinta años después. No solo no compuso su propia sinfonía, si no que esto parece no afectarle. Se ha vuelto un profesor extremadamente avocado, que incluso ha brindado clases por fuera de su horario. Ha hallado más que eco en sus alumnos y ex alumnos, quienes al enterarse de su despido (que vive con gran desazón) le preparan una función musical de despedida, diciéndole en un emotivo discurso que tal vez ellos sean la sinfonía que él nunca compuso, pues terminó dedicando felizmente su vida a la enseñanza, hallando allí su razón de ser, confesándole a un colega que “empezó protestando y ahora es lo único que quiere hacer”. Y cuando su colega le pregunta que piensa hacer ahora que no tiene más su trabajo en la escuela, su respuesta, aunque debería, ya no sorprende “seguramente dar unas clases de piano”.
La decisión tomada condujo al personaje por un sendero completamente diverso, se podría decir opuesto al que se había figurado, hallando en lo que creía el medio, el fin mismo. La responsabilidad de Mr. Holland se presenta de entrada en creer que lo que necesita para componer su propia sinfonía es tener mas tiempo libre y que cambiando de trabajo hallará mas tiempo libre, encontramos allí una elección por parte del sujeto, de la que es responsable.
En la línea de la responsabilidad, destacamos que es el mismo profesor quien poco a poco va cediendo y acomodándose a la situación de dar clases. Se supone que la meta es tener más tiempo libre y se queja de que por culpa de enseñar no puede, sin embargo él mismo va dedicando cada vez mas tiempo de su vida a enseñar, se involucra cada ves mas y hasta comienza a dar clases particulares a una chica, a la que culpabiliza de no saber tocar el clarinete lo suficientemente bien, eludiendo su responsabilidad.
Mr. Holland parte con una decisión bien tomada. Ha de dar clases para disponer de más tiempo libre. Sin embargo en su inconsciente se juegan otras cosas, ante las que el sujeto elude responder como sujeto deseante. Por ejemplo, es elección de él relegar más de su tiempo libre para brindarle clases de apoyo a la estudiante del clarinete. En otro pasaje de la película, se anexa junto a la profesora de teatro para trabajar a lo largo del año en un espectáculo teatral y musical (una revista) que le demanda mucho más de su tiempo libre. A lo largo de estas escenas vamos viendo a un profesor cada vez más comprometido con lo que hace. Incluso ante la demanda de su esposa de que “se acuerde que es padre” Mr. Holland replica “también soy profesor” equiparando el lugar en su vida que le brinda a cada uno de esos roles. La enseñanza va cobrando cada vez más espacio en su vida. Finalmente, en esta serie de escenas que nos van mostrando la modificación de la posición subjetiva del personaje nos encontramos con un pasaje que es más o menos el siguiente: por algo que obedece al orden del azar, muere John Lennon, situación que lo aflige muchísimo. Llega a su casa y se encuentra con su hijo que es sordomudo, le comunica la noticia de John Lennon pero enseguida se ofusca y le dice a su hijo “que el no comprendería” en una clara alusión a su incapacidad para apreciar tal arte. Entonces su hijo le replica diciendo que lo trata de idiota al hablarle así sobre la muerte de John Lennon, pues sabe perfectamente quien es pero el problema es que “él se esmera más en enseñarle a otros chicos que a su propio hijo”. Nuestro personaje entonces, se sumergirá aun más dentro del rol de maestro, y dedicara todavía más de su tiempo libre ahora a preparar un número especial para presentar en la escuela donde asiste su hijo.
Que su hijo nazca justo en el momento en que Mr. Holland había asumido el cargo de profesor, el cual no lo satisfacía en nada, propone una situación económica que le reduce las posibilidades de desligarse de su incómodo trabajo para poder mantener a su familia. Sin embargo, es menester mencionar que hallamos responsabilidad del sujeto en responder de ese modo, ya que si bien no le gustaba su trabajo como profesor es él quien elige seguir desarrollando dicha actividad, teniendo la posibilidad mínimamente de buscar otro empleo para dejar este que le causa displacer, lo cual nunca hizo. Cómo elemento inexorable de necesidad, ubicamos las necesidades económicas, es decir, el hecho de que tenga que trabajar para poder tener un ingreso económico con el cual sustentar a su familia.
En relación con el azaroso nacimiento de un hijo sordo encontramos un excelente ejemplo donde el personaje se desliga completamente de su responsabilidad culpabilizando al otro. El Sr. Holland ha deseado a su hijo como un gran músico (hasta le nombra Coltrane Holland, en honor al músico John Coltrane). Situación muy común en la historia del hombre, donde el sujeto a advenir es significado incluso antes de su nacimiento, dedica horas a tocarle sinfonías, incluso cuando este se halla en el útero materno. La decepción se apodera del padre algún tiempo después del nacimiento (un año o dos), al descubrir que este es sordo, abandona todas las expectativas de que su hijo sea el músico que siempre deseo. Nos encontramos con un personaje que se sale de la escena familiar. Empieza a dedicar aun mas tiempo a su trabajo en la escuela y preparar actividades extracurriculares, mientras está cada vez menos en su casa donde no puede ni comunicarse con su hijo. Al principio se niega a mandarlo a una escuela especial donde pueda aprender a hablar con señas. Finalmente por firmeza de la madre terminan enviándolo a dicha escuela, pero el padre nunca se empeña en aprender las señas básicas para poder comunicarse. La culpa hacia el otro tiene su clímax en la mencionada escena cuando muere John Lennon y el padre sentencia “tú no entenderías”. A la respuesta del hijo sobre que él nunca intento enseñarle o compartirle su pasión Mr. Holland replica en soledad “solo quería protegerlo, que no sufriera ni se sintiera decepcionado” Al recibir el diagnostico de sordera fue él quien dejo de estimularlo, quien dejo de dedicarle tiempo como padre y quien instaló la imposibilidad de que su hijo pueda apreciar la música (vaya paradoja, las clases que dicta el maestro llevan justamente ese nombre “apreciación musical”). El sujeto elude la responsabilidad y le dice a su hijo “tú no entenderías”, la culpa, como modo de evitar la responsabilidad es puesta en el hijo.

La escena final plasmará el tiempo 2, donde alumnos y ex alumnos le brindan a Mr. Holland un gran homenaje de despedida, reconociéndolo como a un gran maestro. Previamente a esto, se sucede que la directora que más afecto le tenía a nuestro personaje (quien llega a confesarle a Holland que “de todos los maestros de la escuela, tu eres mi favorito”) pasa a retiro dejando el cargo libre (es destino que la personas dejen de trabajar en algún momento). Ahora bien, el cargo es ocupado por quien hasta entonces era el subdirector quien, no le tiene simpatía al Sr. Holland. El azar aparece nuevamente en escena, en un recorte presupuestario general, del cual se desprenderá que el nuevo director prescinda entre otros, de los servicios de Mr. Holland, desprendiendo la mencionada escena final.

Si lo universal es pensado como lo propio de la especie humana, es decir lo simbólico, puede verse que en nuestro caso es la música, más precisamente la vocación o sublimación por medio del gusto musical. En cuanto a lo particular se lo podría ver en el hecho de definir que es considerado como música adecuada para enseñar en un instituto y el modo de hacerlo, es decir las normas y códigos ya establecidos y compartido por los docentes, en nuestro caso representado por la junta directiva del instituto en donde se desempeña Mr. Holland que le exige limitarse a ciertos autores clásicos. Finalmente se puede ver como singular la actitud que toma Mr. Holland para enseñar su materia, transgrediendo los parámetros establecidos, introduciendo el rock and roll en el aula, con el fin de captar la atención de sus alumnos. Lo justifica ante las autoridades representadas por la directora y el subdirector (por considerar que el estilo rock and roll no es adecuada para enseñar en el instituto) diciendo que enseñará cualquier estilo de música que le ayude a hacer que sus alumnos amen la música. En esta escena tiene lugar una citación hacia Mr. Holland por parte de la directora y el preceptor con la finalidad de comunicarle a nuestro personaje su disconformidad con respecto a enseñar rock and roll a sus alumnos ya que “el rock and roll por su naturaleza lleva a una relajación de la disciplina” y por lo tanto debería enseñar solamente clásicos. Se genera una discusión entre Mr. Holland y el subdirector que interrumpe la directora diciéndole al profesor que ella va a tener una reunión con el consejo escolar, y le pregunta entonces a Mr. Holland que debe decirles cuando inquieran sobre el asunto del Rock and Roll. A esto Mr. Holland responde: “Sra. Jacobs, dígales que enseño música, y que usaré lo que sea, de Beethoven a Billie Holiday y al rock and roll si creo que me ayudará a enseñar a un alumno a amar la música”
En cuanto a la hipótesis clínica podría decirse que hay algo en juego que viene del lado de la vocación de Mr. Holland, ya que si bien comienza dando clases para poder componer su sinfonía e incluso tiene un tiempo espelucado de 4 años, (que incluso va contando en forma análoga a como los presos cuentas los días restantes para cumplir su condena y quedar en libertad), para dejar de trabajar de profesor, nunca deja de dictar clases. Llamativamente puede verse que siempre que tiene que elegir un trabajo para mantener a su familia escoge uno relacionado con la enseñanza, como por ejemplo durante las vacaciones en las que no da clases en el Instituto, se desenvuelve enseñando a conducir. También cuando lo obligan a renunciar a su trabajo tiene planeado seguir enseñando piano. Asimismo hay más indicadores que llaman la atención como por ejemplo cuando estando en la fila del almuerzo de la escuela, entabla conversación con otro profesor el cual le comenta que él hace rato que no tiene tiempo libre, lo cual no lleva a nuestro personaje a dudar en seguir en dicho trabajo. También hay que tener en cuenta todos los indicadores ya nombrados más arriba tales como dictar clases particulares, participar en eventos y reuniones no obligatorias, etc. Todo esto hace pensar que la elección del trabajo que le diera tiempo libre para poder componer y a la vez poder mantener a su familia no fue azaroso sino que había deseos desconocidos para el sujeto en juego en el momento de tomar la decisión, y por tanto convocan a una responsabilidad por parte de Mr. Holland.
Con lo expuesto anteriormente se puede trazar un paralelo entre el personaje elegido (Mr. Holland) y el personaje llamado Ibbieta perteneciente a la novela “El muro de Sartre” ya que ambos emprenden una acción esperando que la misma se agote en un fin determinado, en el caso de Ibbieta esa acción es hacer un chiste a los falangistas que lo tenían prisionero, mientras que en nuestro personaje es comenzar a dar clases por un tiempo para tener mas tiempo libre. Estas acciones llevan a resultados inesperados por parte del sujeto, los cuales interpelan al sujeto y lo obligan a responder. En el caso de Ibbieta el resultado es que con el chiste los falangistas consiguen lo que habían estado buscando (encontrar y matar a Gris), en nuestro caso la decisión lleva a nuestro personaje a ser un maestro de tiempo completo sin ese tiempo libre tan anhelado. En ambos casos se puede ver rasgos de un deseo que entra en juego en la decisión tomada en un primer momento, del cual los personajes nada saben. En el caso de Ibbieta encontramos indicadores como no dormir en la noche anterior a la ejecución para no perder los últimos momentos de su viva, nuestro personaje también puede verse algunos indicadores parecidos tales como dar clases particulares al mismo tiempo que reniega de que no tiene tiempo para componer.
Finalmente en ambos personajes hay un momento en que esa primera acción se ve resignificada. En el caso de Ibbieta es el momento en que se encuentra con el panadero en el patio de la prisión y se entera de que los falangistas encontraron a su amigo Gris, en Mr. Holland es el reconocimiento de sus alumnos hacia el que queda plasmado en la fiesta de despedida.

BIBLIOGRAFÍA
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www.rae.es
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