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Facultad de Psicología
Universidad de Buenos Aires

PSICLOGIA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS.
PARCIAL DOMICILIARIO

Jefe de Cátedra: Michel Fariña, Juan Jorge.

Docente a cargo: Corinaldesi, Ana.

Co ayudante: Cambra Badii, Irene.

Comisión de Trabajos Prácticos: 5.

Alumnas: Suavet, Silvina Ayelén. DNI: 33.530.326
Torre, María Eugenia. DNI: 33.209.741

Segundo Cuatrimestre - 2010
CONSIGNA DE EVALUACIÓN.
1. Escoja a un sujeto que tome una decisión comparable, en términos teóricos, a la de Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre. Justifique su elección.
2. Sugiera el circuito de responsabilidad (tiempos lógicos) que organizan la situación.
3. Establezca los elementos de azar y necesidad presentes en la situación, consignando los indicadores respectivos.
4. Si corresponde, establezca las figuras de la culpa que aparecen, estableciendo su relación con la hipótesis sobre la responsabilidad subjetiva. Consigne en caso que exista alguna relación con la responsabilidad jurídica.
5. Articule con las categorías trabajadas a propósito de: la ética como horizonte en quiebra; el acto ético; lo universal-singular; la moral de lo particular y –si resulta pertinente– el efecto particularista.
En todos los casos, articular con las referencias bibliográficas del Módulo 5 y si el escenario fuera pertinente con las del módulo 4.

En la película “Querido maestro” Mr. Holland es el personaje principal sobre el que realizaremos el recorte, que al igual que Ibbieta, el personaje del cuento “El Muro” de J. P. Sartre, toma un decisión o mejor dicho, realiza una serie de acciones las cuales él cree que “se agotan en los fines para los cuales fue concebida”1. El dice no tener tiempo para su hijo porque sino le falla a sus alumnos. No hay otros fines de esta acción para él. Tan solo es una cuestión de trabajo. Al igual que Ibbieta, no da cuenta de la responsabilidad que se pone en juego en ese acto. Ibbieta se desentiende de la responsabilidad subjetiva que implica haber dicho que su amigo estaba en el cementerio, no dando cuenta de su deseo en juego (vivir un poco mas de tiempo). Lo recién mencionado daría cuenta del Primer Tiempo Lógico, en el cual, Mr. Holland lleva a acabo la acción de ocuparse excesivamente de sus alumnos y su música.
En un Segundo Tiempo Lógico, el sujeto es interpelado acerca de su acción. Es una pregunta que se le plantea para que de respuesta sobre su posición como sujeto frente a esa acción del Primer Tiempo. Lo enfrenta a la incompletud del universo previo, en donde el sujeto creía que sus acciones se agotaban para los fines para los que había sido realizada. En este Segundo Tiempo se vuelve sobre dicha acción y se resignifica. Se pone en marcha la culpa, que como tal hace deudor al sujeto, y ante su deuda debe responder ya sea a través de las figuras de la culpa o en el mejor de los casos responsabilizándose subjetivamente. En la película hay varios momentos en donde se podría pensar una interpelación que se le hace al sujeto, en este caso Mr. Holland.
En un momento, su mujer le manifiesta la necesidad de enviar a Cole (su hijo) a un colegio para sordos en donde le enseñen a comunicarse por señas. En este caso Mr.
1. Fariña, J. J. M.; Responsabilidad: entre necesidad y azar”; Ficha de la cátedra.
Holland alega que no lo envía al colegio para sordos porque el medico no lo recomendó, dado que así no desarrollaría el habla, y que además no cuentan con el dinero.
En otro momento el discute con su mujer sobre su hijo, ella le reclama que no se esta haciendo cargo de su crianza y educación. Ella aprendió a utilizar lenguaje de señas para comunicarse con su hijo y el en cambio necesita siempre de otra persona para poder relacionarse. El reclamo es sobre la ausencia y desinterés que muestra en relacionarse con él, y como en cambio no tiene ningún problema para trabajar durante todo el día con su “alumnos normales”.
La culpa estructural en ese Tiempo 2 obliga a volver sobre esos elementos disociantes. Lo que podríamos plantear como Hipótesis clínica que conecta el deseo que se pone en juego entre estos dos primero tiempos es la de que Mr. Holland deseaba que su hijo no fuera sordo para poder compartir con él su pasión por la música, ser el “Querido Maestro” de música para el también.
Ante esto que obliga a volver sobre el Tiempo 1 a Mr. Holland, la respuesta que da se encuentra dentro de las Figuras de la culpa, las cuales taponan e impiden llegar a asumir la responsabilidad subjetiva de sus actos para con su niño, son respuestas culpógenas como la proyección, la negación, el sentimiento de culpa. Este tipo de Respuestas cierran el circuito de la subjetividad.
Mr. Holland no se responsabiliza de su deseo, en el caso de la primera interpelación mencionada (la del reclamo de su mujer) utiliza la intelectualización, escapa de la dimensión subjetiva y pone su acto, su decisión, del lado de que la medicina indica que es lo mejor (que su hijo no asistiera a un colegio para sordos porque esto le implicaría no poder desarrollar el habla), o de que el dinero no es suficiente para dicha escuela.
Se desresponzabiliza también en el segundo caso en que se lo interpela, pero lo hace mediante la racionalización, argumentando una explicación coherente desde el punto de vista lógico: dice no tener tiempo, que eso es todo lo el puede hacer. Que si dejaba de lado la escuela en la que se desempeñaba como docente de música para encargarse de su hijo le fallaba a sus alumnos, pero si solo se encargaba de sus alumnos no le quedaba tiempo para ocuparse de su hijo. El nada podía hacer: era una cuestión que estaba más allá de su voluntad.
Hasta este momento Mr. Holland solo responde, solo se ve obligado a hacerlo desde distintas figuras de la culpa, cerrando así el circuito de responsabilidad, sin que pueda aparecer el Tercer Tiempo, el de la responsabilidad subjetiva.
Como ya se dijo, en el Segundo Tiempo el sujeto se ve obligado a responder, a dar cuenta de sus acciones. Esta interpelación “lo pone sobre aviso que algo anduvo mal” 2. Algo de ese Tiempo 1, de esa acción, anduvo mal y debe dar cuenta de aquello que ha vivido como ajeno. Esto ocurre también cuando tras la muerte de John Lennon, el sujeto llega a su casa y al encontrarse con su hijo, este le pregunta como esta, y el le contesta que estaba mal porque había fallecido una persona muy querida para el, pero que no importaba, porque no lo iba a entender. En ese momento el hijo, le contesta que el entiende, que el sabe que falleció John Lennon, que lo conoce, que sabe de la importancia de su música, que sabe que cosas le gustan al padre, que ser sordo no le impide saber de música, como marcándole que no lo subestime por su discapacidad.
El padre ante esta interpelación queda atónito, algo de eso que le dijo le llega y le marca los puntos de inconsistencia de sus actos del Tiempo 1, resignifica ese momento.
2. Fariña, J. J. M.; Responsabilidad: entre necesidad y azar”; Ficha de la cátedra.
Pero esta escena marca efectos diferentes en Mr. Holland, no responde a través de las mencionadas figuras de la culpa. Esta interpelación lo lleva a nuestro sujeto a deber responder sobre aquello que desconocía de si mismo, y en este caso a responder desde lo que podríamos ubicar como el Tercer Tiempo en el circuito de la responsabilidad.
G. Salomone en “El sujeto autónomo y la responsabilidad” plantea que el campo de la responsabilidad subjetiva confronta al sujeto, en esta ocasión Mr. Holland, con algo que perteneciéndole le es ajeno. Pero en este Tercer Tiempo ya no escapa a través de las respuestas defensivas del YO, sino que reconoce aquello inconciente y realiza un acto que da cuenta de su Responsabilidad Subjetiva. Hay un reconocimiento del deseo y se produce algo nuevo a partir de la ganancia de saber sobre eso que desconocía de si mismo.
En la película podemos ver como Mr. Holland luego de ser interpelado por su hijo, reconoce algo allí de su falla, algo que ya no puede sostener desde las distintas figuras de la culpa. A partir de ese momento su relación con Cole cambia notablemente, no solo se interesa en aprender el lenguaje de señas para hablar con su hijo, sino que comprende que ser sordo no le impedía compartir su amor por la música. Como respuesta en este Tercer Tiempo, marcamos el momento en que Mr. Holland mediante lenguaje de señas canta la canción de John Lennon “Beautiful Boy” dedicándosela a su hijo. Aquí vemos como el sujeto asume su deseo inconciente, el hecho de desear que no fuera sordo para poder compartir su amor por la música. En su acto hay un "desfallecimiento del particular previo"3 (las figuras de la culpa), se hace responsable, y lo demuestra en ACTO, un acto que le da lugar a él como sujeto del inconciente, sujeto que reconoce su responsabilidad y que a partir de ello puede retomar la relación con su hijo, sin justificaciones yoicas.
3. Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
Entendemos por Azar aquello que sucede sin razón aparente, sin una causa determinable. Podemos ubicar un hecho de azar entre el Tiempo 1 de la acción, y el Tiempo 2, de la interpelación. Es azar y no otra cosa que justo a él, amante de la música, docente amado por sus alumnos, le toque un hijo sordo, con el que (cree) no podrá compartir dicho gusto. Ahora bien, que sea un hecho azaroso no deja al padre por fuera, el debe hacer algo frente a esa “casualidad”. Es en la grieta que se abre a partir de ese hecho, donde Mr. Holland es llamado a responder responsablemente, algo debe hacer con ese hijo sordo que le dio la vida. Vale aclarar que no lo hace inmediatamente, sino que pasaran muchos años, y necesitará más de un llamado para hacerlo.
Con respecto a las categorías de lo Universal-Singular y lo Particular:
Podemos ubicar del lado de la moral, de lo particular a aquellas respuestas que taponan la Responsabilidad Subjetiva, lo ético. En la película estaría ejemplificado por aquellas Figuras de la culpa que mencionamos anteriormente. Por ejemplo cuando Mr. Holland plantea no mandarlo al colegio para sordos dado los consejos del médico, que indica a sus padres no comunicarse por señas, ya que de ese modo atrofiarían la poca posibilidad que tenía de hablar. Se ampara en la moral de la época, obedeciendo simplemente a leyes históricas e instituidas que dan cuenta del eje particular. Se duerme en los signos del Otro para no responsabilizarse por sus actos.
Por otro lado, ubicamos en el eje universal-singular es ese tercer tiempo, el tiempo de la responsabilidad subjetiva. Cuando Mr. Holland decide cantarle frente a todo un auditorio, y con lenguaje de señas, una canción interpretada para su hijo. Se trata de un modo singular de acción, un Acto Ético, hacerse agente de su deseo de ser Padre y de compartir eso que para Mr. Holland era tan trascendental como la música mas allá de las dificultades del hijo, o mejor dicho, las dificultades que el creía que su hijo tenia por las cuales no podía actuar de acuerdo a su deseo. Este acto singular excede ese Primer Tiempo. Se puede decir, parafraseando a Lacan, que finalmente ha actuado conforme al deseo que lo habita.

BIBLIOGRAFIA.
• D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Fariña, J. J. M.: Responsabilidad: entre necesidad y azar”. Ficha de la cátedra.
• Mosca, J. C.: (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



NOTAS

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