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por 

07_Fernández María Florencia

El análisis a realizar sobre el tema Responsabilidad subjetiva, lo realizaré en base a la película “¿Quién quiere ser millonario?” (Slumdog Millionaire).
Jamal es un joven de la India, que se gana la vida como camarero en un call center. En el intento de reencontrar a Latika, el amor de su vida, logra participar del concurso “¿Quién quiere ser millonario?”, sabiendo que ella tenía la costumbre de mirarlo. La trama de la película se basa en un recorrido de la cinta del concurso, con Jamal amarrado a una silla, y golpeado por unos torturadores que intentan descubrir el método de engaño que suponen Jamal empleo para ganarlo. El protagonista realiza el relato de su vida para demostrar que casualmente las respuestas a las preguntas del concurso formaban parte de experiencias vividas.
Pero no es el protagonista el sujeto cuyos actos analizaré hoy aquí, sino su hermano mayor Salim. Este personaje muestra actitud dominante desde su niñez.
En su relación con Jamal, su hermano menor, se observa un trato abusivo; se observan reiteradas situaciones en las que le quita pertenencias. En su niñez, roba un autógrafo de su actor favorito para venderlo en el mercado; años más tarde abusaría de Latika, echando a la fuerza a Jamal de la habitación, al tiempo que le dice “Yo soy el jefe…soy el numero uno ahora”. Podría pensarse en una situación triangular entre ellos tres, Jamal, Latika y Salim, donde es Salim quien quiere portar el falo. Ellos mismos se denominan como una unidad, como los tres mosqueteros.
También es notorio como Salim tomo desde muy joven, posesión de un arma. De niño le quito la vida a Manam (un abusador que hacía trabajar a niños de la calle para él, incluso hiriéndolos para que ganaran más por lisiados); más tarde, asesino a Javed Kham, gangster de la villa donde se criaron con Jamal y el jefe del grupo mafioso para quién trabajaba Salim. Podría considerarse a ambos figuras de autoridad (modelo) de Salim, que le resultaban amenazantes y admirables al mismo tiempo. Según Freud, en las identificaciones tempranas el varoncito toma al padre como su ideal o modelo, en una conducta masculina por excelencia. Luego se torna ambivalente al querer sustituirla para quedarse con la madre. Puede darse vuelta hacia el deseo de eliminación.
Quisiera hacer un paréntesis para establecer brevemente un primer micro circuito de la responsabilidad subjetiva. Más adelante estableceré otro, que desarrollare con mayor detalle. Pero me resulta enriquecedor no dejar pasar la oportunidad. Al ser llevados por Manam para formar parte del grupo de niños que trabajaban en la calle par él , Salim recibe un puesto jerárquicamente superior en comparación con los otros niños; es convertido en ayudante del jefe y supervisor del trabajo de los niños. Salim obedece las ordenes de Manam dado que tiene un lugar de privilegio y poder. Podría establecer como tiempo 1, los maltratos de Salim a sus pares (otros niños) por reconocimiento de la autoridad (portadora del falo, imagen modelo, con quien se identifica). El deseo inconsciente en este accionar es el de tener el falo, que tiene el Otro al que se identifica. Manam continúa con su plan y manda a llamar un niño para que le cante la canción que les había enseñado (con promesas de convertirlos en cantantes famosos). Al ver que el desempeño del pequeño era adecuado, lo anestesia y saca los ojos con una cuchara caliente. Ante este suceso, que Salim presencia, ocurre lo que considero una reacción sintomática: vomita. El suceso le afecto al pequeño Salim generando asco en él. Ello en respuesta a la interpelación de lo sucedido en el tiempo 2, que situaría como “sacarle los ojos al hermano”.Me baso para realizar esta afirmación en la cita de D’amore O. donde expresa que: “Se abre como respuesta a la interpelación (…) un abanico de posibilidades; a saber: el sentimiento de culpa, la proyección, la intelectualización, (…) la formación sintomática (…) Cada uno de estos elementos pueden ser considerado una respuesta que dice sí (…)a la interpelación” . Una vez más el pequeño Salim se enfrenta en una situación de “sacarle algo a Jamal”, pero esta vez es diferente: refiere a una parte del cuerpo. Cuando Manam le ordena traer a Jamal para que fuera la próxima víctima, Salím se paraliza; ante su reacción, Manam le dice “escucha niño, es momento de decidir. ¿Quieres vivir como un chico de la calle o como un hombre? Un hombre de verdad, un guerrero. Tu destino esta en tus manos. Puedes ser como yo, o… (Escupe el piso). ¿Entiendes?” Este discurso podría interpretarse simbólicamente como “si quieres tener el falo como yo, el Gran Otro, debes obedecerme y al deseo que determino”.Aquí se encuentra ante un dilema ético: obedecer acorde a su deseo inconciente, o ir en contra del deseo y salvar a su hermano. Salim asiente con la cabeza exclamando “Entiendo”, y va a buscar a su hermano. En el camino, le indica a Jamal en clave que a su orden, le siga. Mientras Jamal cantaba ante Manam y sus aliados, Salim tira en los ojos de uno de ellos el líquido anesteciador y grita a Jamal que salgan corriendo. Se ve aquí el arrepentimiento de sus acciones; actúa en contra de su deseo al traicionar a su modelo de identificación. El tiempo 3 quedaría así configurado por el plan de fuga para salvar a su hermano, modo de enmendar las acciones del tiempo uno, por la culpa que le genero retroactivamente a partir de la interpelación del tiempo 2.La Hipótesis clínica que propongo refiere a la amenaza de castración: “si le sucede a ellos, puede sucederme a mí”

El Azar está en que mandan a llamar a Jamal, su hermano. Ello provoca la reacción de paralización y arrepentimiento en Salim. La necesidad está dada por la situación de explotación y maltrato infantil.

Años más tarde, encuentran a Latika, Salim mata a Manam y escapan los tres.
Luego del abuso de Latika, huyo con la niña sin dejar rastros de su paradero a su hermano Jamal. Cuando Jamal los encuentra años más tarde, Salim trabajaba para Javed (el jefe gangster) que tenía por pareja (contra su voluntad) a la joven Latika. Salim le pide disculpas a Jamal por haberlo abandonado y se excusa con que la mafia (los tipos de Manam) los había ubicado y debieron huir. También alega haberle dejado un mensaje, y haberlo esperado 3 semanas. Este pedido de perdón sumado al intento de desresponsabilizarse (o desangustiarse) podría ser considerado como un tiempo 2, de la interpelación, donde aparece la culpa y la vergüenza; quedaría así constituído un tiempo 1 donde Salim decide huir con Latika abandonando a Jamal. Tras las excusas, Jamal le dice que jamás lo perdonará; la respuesta de Salim, con la cabeza gacha, fue “lo se”; este es otro indicio de que Salím se siente responsable de sus actos, de que siente culpa y se avergüenza (simbolizado con la cabeza gacha). Podría considerarse como tiempo tres, la desición de Salim de darle su número de teléfono y alojo a Jasmal.
El azar en esta situación estaría dado en el modo en que Jamal, años después, logro encontrar a su hermano. Como mencione anteriormente, Jamal trabaja de mesero en un call center. Uno de sus clientes, le pide que le cuide el puesto, pues estaba haciendo guardia para participar en “¿Quién quiere ser millonario?”. Jamal se sienta en el computador, y busca a su hermano en la web, y se comunica con el. De no haberle pedido el cliente que ocupara su puesto por unos minutos en la computadora, no hubiera tenido acceso al buscador de base de datos, y no hubiera accedido al número telefónico del hermano.
La Necesidad, es la situación en la que esta envuelta. Salim logró un nivel económico determinado por trabajar para la mafia, por lo cual tiene el teléfono celular, cuyo número da a su hermano, y un departamento propio, donde le da alojo.
Según el circuito de la responsabilidad subjetiva, el acto que se lleva a cabo (y la desición de hacerlo) en el tiempo 1, es motorizado por el deseo inconsciente del sujeto en cuestión. Y según Jorge Alemán, “la elección lo hace sujeto, la elección constituye al sujeto (…) En la medida en que hablamos de una elección que se impone, la decisión surge solamente de un modo aporético y se presenta como una decisión del Otro en mí” . A raíz de ello, podríamos pensar que el deseo inconsciente en juego en el tiempo uno, podría ser una negación de la propia castración; un deseo de portar el falo. Vemos como se identifica con figuras que le representan la ley, la autoridad; figuras autoritarias a las que imita. Dice Jinkins que “si el hombre dividido por el lenguaje habla sin saber lo que dice, aquel deseo lo vuelve responsable de lo que dice” . Pues, Salim evidencia su deseo Inconciente en sus palabras “Yo soy el jefe…soy el numero uno ahora”. Continua Jinkins: “A partir del reconocimiento de que no hay sociedad sin una instancia de autoridad (…) se vuelve posible para Hume (…) la entrada de una psicología que estudie las vías indirectas del ejercicio del poder (la opinión) y, especialmente, la génesis de la obediencia” . Salím obedece a sus jefes mafiosos a los que admiraba, a cambio de sentirse poderoso. El primero, Manam, lo pone a cargo de la supervisión del resto de los niños dándole poder sobre ellos, un nivel jerárquico superior (como expresé en el primer circuíto establecido). Javed, su segundo jefe mafioso, lo integra al grupo, con lo cual ya se siente poderoso.
Por ello, una posible hipótesis clínica podría ser que Salim actuaba en identificación a los aspectos agresivos de las figuras que consideraba autoridades, por ser portadoras del falo. Entonces:
Primero se observan abusos de parte de Salim, motivados por el deseo inconciente de poseer el falo. Más tarde, producto del encuentro con su hermano Jamal, aparece una aparente vergüenza (cabeza gacha), sentimiento de culpa (al responsabilizarse moralmente, hacerse cargo de sus actos; exclama “lo se” cuando el hermano le dice que nunca lo perdonara). Ello podría haberse posicionado como tiempo 1 y 2, de no ser que en este último no hay aún interpelación que provoque responsabilidad subjetiva, “aquella que se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente; sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad e intención (…) una responsabilidad que antañe al sujeto en relación a aquello que desconoce de si mismo” . “Interesa la lógica y no el contenido. Es en este sentido que la responsabilidad subjetiva es la culpabilidad misma de lo que se hace y de lo que se dice; una singularidad que emite un sujeto, del deseo inconsciente que causo la formación”
Sin embargo, si hay “culpa moral (que) tapona el acceso a un orden de deseo” . Este caso se asemeja al presentado por Oscar D’amore en su capítulo “Responsabilidad subjetiva” sobre el tacho de basura: “ `Me equivoque’ es una pretensión de sutura, de cierre, pero sucede que no es el yo quien abre o cierra, sino que intenta recomponerse (`no se porque hago estas cosas’) de lo que le aparece en distonía: `No es lo que yo quiero’. Sin embargo `eso’ insiste”
Y es por ello que los maltratos de Salim continúan. Esta vez su objeto a maltratar no será su hermano, sino nuevamente Latika. En una oportunidad que la muchacha decide escapar con Jamal, Salim con otros sujetos que trabajaban junto a el para Javed, la interceptan, llevan a la fuerza, amenazándola con un arma de filo con la cual le cortan la cara. (Resalto el “nuevamente” porque no hay que olvidar que años atrás fue víctima de abuso sexual de Salim). Solo más tarde, cuando ve la noticia de la acusación de fraude a Jamal por ganar el concurso, cruza miradas silenciosas con Latika, antes de que su jefe cambiara de canal y las mujeres de la sala comenzaran a bailar. Ese momento silencioso lo ubicaría como Tiempo 2, momento de la interpelación. “ Uno es un silencio entre los otros (…) Llamar silencio a eso que en las aulas se escucha como `castración’” Considero pertinente equiparar el silencio de la escena a la referencia que realiza el autor Ariel, dado que en este caso coincide que la significación retroactiva de los actos de Salim, ponen en juego su deseo de silenciar (o negar) su propia castración, motivo inconsciente por el cual actuaba de esa manera. La acusación de “Fraude” hacia su hermano interpela su propia posición de fraude para consigo mismo, dado que en verdad Salim no portaría el Falo: el también esta Castrado. Es en este tiempo 2 que Salim se hace responsable (da respuesta) de sus actos respecto a su hermano Jamal y a Latika, y la responsabilidad subjetiva y culpa referida a la propuesta lacaniana que sostiene que “la única cosa de la que se puede ser culpable, al menos en la perspectiva analítica es de haber cadido en su deseo” ; ayuda a Latika a escapar, mientras le pide perdón: “Yo me haré cargo de él. Es terrible lo que te he hecho. Por favor, perdóname” (indicio de culpa y arrepentimiento). Se hace responsable moralmente; da respuesta. Respecto de la culpa de su deseo, podría considerarse como posibilidad que se hace responsable subjetivamente de traicionar su deseo inconsciente de tener falo, dado que deja de actuar como abusador, para ayudar a quienes podría considerar sus pares: Latika y Jamal. El objeto de identificación que representa la Ley, como el padre en el complejo de Edipo, Javel en este caso, es admirado por un lado y temido por el otro; se observa esta ambivalencia propia de la situación edípica, donde el sujeto quiere obtener el falo del “padre”, incorporándolo (para obtener su falo) y al mismo tiempo eliminarlo. De algún modo, lo hace desaparecer, dado que lo mata. Así, en un 3er tiempo, podríamos ubicar al cambio subjetivo del Salim, “el efecto sujeto” que queda evidenciado en que asesina al jefe de la mafia, sabiendo que implicaba un propio sacrificio, para ayudar a Latika y Jamal. Como símbolo de su vislumbración de la propia castración, esparce en la bañera todo su dinero (que ya no compensaba la falta de falo; ecuación “dinero = falo” ya no obturaba la falta, la castración) y se para dentro de ella para matar al jefe, y luego ser fusilado por sus trabajadores. Su última expresión antes de morir, es de admiración a un gran Otro, Dios, que si habría de portar el falo: “Dios es grandioso”. Así lograría la propuesta de J. Alemán: “hay que elegir lo que a uno a la vez se le impone, identificarse con el síntoma, saber hacer ahí con el síntoma” ; saber hacer ahí con lo nuevo que le presenta, que excede el universo de lo conocido, del estado del arte, de las leyes. Más allá de guiarse por el estado del arte, las normas, etc, al fin y al cabo el sujeto deberá solucionar el problema ético desde su moral. Y Salim considero ético ayudar a Jamal y Latika. Esa sería la resolución del problema ético que se le presenta, que podría pensarme también como un dilema ética: serle fiel a Javed (como hasta ese momento) o traicionarlo (y a su propio deseo de tener y falo, de ser poderoso) para ayudarlos (enfrentándose a su propia castración).

Por ende, en el circuito de la responsabilidad subjetiva, podrían ubicarse de la siguiente manera:

Un tiempo 1, ubicado retrospectivamente a partir del tiempo 2, donde el sujeto guiado inconscientemente por se deseo de tener el falo (y negar su propia castración), decide actuar abusivamente para con su hermano y Latika (entre otros). En este primer momento “las motivaciones inconscientes se expresan más allá de la voluntad e intención del yo “
En el tiempo 2, a partir del cual se constituye retroactivamente el tiempo 1, se evidencia el punto de inconsistencia a partir de la pista de la culpa, que muestra como el sujeto fue llamado a responder. La acusación del hermano como fraude, provocaría la interpelación (¿Mi hermano es un fraude?). El sujeto responde a la interpelación con arrepentimiento y culpa, y se responsabiliza moralmente y trata de enmendar la situación, ayudando a Latika a huir, y matando al jefe de la mafia que la tenía apresada. “La interpelación subjetiva se pone en marcha cuando la ley simbólica del deseo ob-liga a retornar sobre la acción. No hay deseo sin culpa…”
Vale aclarar que el tiempo 1 es cronológicamente anterior al tiempo 2, pero el tiempo 2 es el primer tiempo lógico, ya que solo por retroacción a partir de este se configura el tiempo 1.
En un tiempo 3, “el sentimiento de culpa se diluye en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética” . En este tiempo el sujeto reconoce su propia castración, y enmienda sus errores del tiempo 1, ayudando a su hermano Jamal y a Latika a escapar y que puedan estar juntos. Allí esta yendo en contra de su deseo de completud, de tener el falo, lo cual (luego de la interpelación) le generaba culpa. Como dice D’amore: “con tal de no ‘ceder en su deseo’ (para no caer en la culpabilidad) vale todo” . Ese vale todo implica quitarle la vida a quien consideraba el Otro (su jefe, de la mafia) y arriesgar (sacrificar) su propia vida. ASi, en estos 3 tiempos quedaría expresada la singularidad en situación.
El azar en esta situación, podría ubicarse en el hecho de que Salim le da su teléfono celular a Latika, al cual Jamal llamara minutos mas tarde para pedirle a su hermano Salim, ayuda con la última pregunta del concurso. Gracias a ello, Jamal logra finalmente hablar con Latika, y luego reunirse con ella.
La Necesidad, es el contexto mafioso en que se desarrolla la situación, lo cual concede poder a Salim, y determina el final trágico para él.
“La interpelación es en términos económicos lo que genera deuda, culpa en sentido lato. Se trata aquí de la economía de lo simbólico. La interpelación “implica” ya una deuda por la que hay que responder, es el llamado a responder para volver al surco de lo moral, en este caso, la respuesta es particular. No hay singularidad en la vuelta al surco moral porque la respuesta resulta un taponamiento de la dimensión ética”
Este trabajo se basa en el segundo movimiento de la ética, donde se pone en situación la singularidad. Es una situación suplementaria, que se agrega al universo “inicial”, amplificándolo, rompiendo su lógica del no todo. Aquí se admite la diferencia, la castración (ley universal del ser humano), el lenguaje. Se resiste a someterse a los términos del conjunto. Crea un paradigma nuevo extendiendo los límites del universo (revelando al mismo tiempo, la falta completud de este último). Es la dimensión del sujeto, donde se pone en juego la dimensión ética, lo singular particular del caso. Es el “qué hacer”. Va mas allá de la moral en lo particular, más allá de la responsabilidad jurídica del sujeto. Estamos en el campo de la responsabilidad subjetiva donde el sujeto rinde cuentas exclusivamente a su deseo.
El sujeto se responsabiliza moralmente; ello queda en evidencia por la culpa y el arrepentimiento, junto con la vergüenza. Pero ¿Realmente se hace responsable de la traición a su propio deseo? Más aún, ¿Realmente traiciona su deseo? Podría considerarse que lo hace, en el sentido planteado anteriormente. Pero también podría considerarse su último acto heroico, no como desinteresado, sino como demostración a los más poderosos (su jefe, poderoso mafioso) que pudo burlarlo, que él es más listo, más valiente, más poderoso…que tiene el falo. Citando a Juan Carlos mosca, “Responsable de querer burlar al Otro, de querer engañarlo, aceptando al mismo tiempo sus reglas, su goce” . Pero a diferencia de Ibietta (el personaje de “El Muro”), no burla al gran Otro para vivir un poco más, sino para morir glorificado, morir teniendo el falo. De este modo no abría traicionado a su propio deseo. Dejo el interrogante abierto.



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