Inicio > Acceso Docentes > cuatrimestre 2009 > Réquiem para un sueño >

por 

PSICOLOGIA, ETICA Y DERECHOS HUMANOS
Prof. Titular: Juan J M Fariña

Réquiem Para Un Sueño
Segunda Evaluación

ALUMNA: ROMINA FREIDSON

DOCENTE: Lic. Eduardo Laso

COMISION Nº 8

2° Cuatrimestre

AÑO: 2009

REQUIEM PARA UN SUEÑO

El objetivo del presente trabajo es el de interrogar el film Réquiem para un sueño, de Darren Aronofsky.
Repasemos el argumento. La película narra las historias de Sara Goldfarb (Ellen Burstyn) una mujer mayor, solitaria y viuda y la de Harry (Jared Leto), su adicto y oportunista hijo. Sara repentinamente es nominada para concursar en un programa de televisión. Ilusionada ante la posibilidad de convertirse en "alguien" por aparecer en la TV, decide hacer dieta estricta. Esa es la única alternativa si quiere asistir al programa con su viejo y entrañable vestido rojo, ya que su peso desborda las medidas del vestido. Mientras tanto, Harry y la deliciosa Marion (Jennifer Connelly) comienzan una relación fundamentada en el amor, las drogas y un proyecto de vida alejado de la playa semi abandonadas y pobres de Coney Island. Para acelerar los procesos de "incremento" de capital, Harry y su amigo Tyronne C. Love (Marlon Wayans) se convierten en pequeños dealers de drogas duras (http://fotograma.com/notas/reviews/1753.shtml ). Cada uno de los personajes entra en una historia sin fin que los lleva a finales trágicos.
Se pretende analizar el recorrido de uno de los personajes, Sara, para ubicar allí los tres tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad y construir una hipótesis clínica.
En la primera imagen vemos a su hijo robando la tv de su madre para poder conseguir dinero y con el comprar drogas, ante lo cual Sara recurre al comprador y la recupera, situación que parece haberse repetido una infinidad de veces, según lo cuenta el comprador de electrodomésticos usados.
Asimismo, cada aparición de este personaje es antecedida por un control remoto y el encendido del televisor. En las primeras escenas se la puede observar en su sillón, frente al televisor, mirando gustosa un show donde compiten distintos concursantes mientras disfruta sus dulces. La TV parece ser su compañía.
Uno de esos monótonos días, mientras mira aquel programa, suena el teléfono. Sin querer perderse ni un minuto del concurso, lo atiende pero continúa prestando atención a la pantalla.
Para su sorpresa, del otro lado del teléfono, le habla un productor de televisión quien le explica que fue elegida de una lista de concursantes para estar en la gran pantalla y que le será enviada toda la información por correo. Cuelga el teléfono con una sonrisa y lagrimas de emoción. Va hacia el aparador y toma un portarretratos en que se encuentra ella junto a su marido (ya fallecido) y su hijo en la graduación de este último. Sin dudarlo, va hacia el placard y toma un vestido rojo que está guardado en una bolsa. Intenta ponérselo, pero el cierre no sube y está muy lejos de subir. Concurre a lo de una vecina para que la ayude con ese cierre, pero no hay caso, no sube, ante lo cual le presta un libro de dietas.
Comienza a prepararse para el gran día: dieta, tintura colorada en el cabello y empieza a tomar sol junto a sus vecinas para estar bronceada. Mientras cuenta a sus amigas de su futura aparición, y sobre la dieta que realizaba con gran abstinencia, una de las vecinas le menciona un médico que hizo perder mucho peso a otra señora recetando unas píldoras y sin sufrir hambre. Una noche, cansada de imaginar deliciosos platos que no podía comer, decide llamar a la vecina y pedirle el número.
A la mañana siguiente concurre al medico quien le receta 4 pastillas por día: almuerzo, merienda, cena y otra para dormir. Al cabo de las siguientes escenas se puede ver como va disminuyendo rápidamente su peso, y a la par como va empeorando su salud: una gran hiperkinesis y el rechinar de los dientes que le producen. Sin embargo, su objetivo comenzaba a cumplirse, el vestido rojo comenzaba a entrar.
Paremos aquí. En este primer fragmento podría ubicarse el primer tiempo lógico del circuito de la responsabilidad. María Elena Domínguez lo indica del siguiente modo: “(…) Tiempo 1, donde se realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada (…)”.
En el ejemplo que se viene trabajando, puede ubicarse el primer tiempo de la siguiente manera:
T1: Sara está muy contenta de haber sido llamada para concursar en su programa de televisión favorito, comienza a hacer dieta para que le entre su bello vestido rojo.
Ahora bien, uno podría hacer un corte aquí y pensar que podría resolverlo con otros métodos: poniéndose otro vestido, o haciendo otro tipo de dieta, o con gimnasia, sin perjudicar su salud.
O bien uno podría decir que fue puro determinismo la que la llevo a la locura, a las alucinaciones. Sin embargo, fue ‘culpa’ del médico que le recetó las anfetaminas que ya todos sabemos las terribles consecuencias. De este modo, nos quedaríamos en una dimensión moral.
Por el contrario, este análisis apunta a vislumbrar la dimensión del sujeto, por lo cual se debería tener en cuenta que aquí aparece un mas allá de la acción, algo que no concluye en el fin mismo para el que se realiza tal acción. Se trata del propósito inconciente, el que, como explica Lic. Gabriela Salomone: “(…) se abre paso aún a pesar de las intenciones concientes de limitarlo (golpe atestado al sujeto que se cree autónomo). La intención y voluntad concientes se revelan como insuficientes. En un primer momento las motivaciones inconcientes inconscientes se expresan mas allá de la voluntad e intención del yo” .
Con este objetivo, volvamos a la historia.
Una mañana, mientras toma sol junto a sus amigas y espera que el cartero le entregue la carta tan esperada, ve abajar a su hijo Harry de un taxi, a quien no ha visto en mucho tiempo. El mismo viene a contarle que le compró un televisor nuevo para compensar todo el daño que le ha ocasionado. Lo abraza y entran juntos a la casa. A lo largo de la conversación, Harry se da cuenta que su madre está tomando pastillas para adelgazar, que ese es el motivo que provoca su hiperkinesia y el crujir de sus dientes. La motiva a dejarlas, alegando que tienen componentes adictivos, lo que harán de ella “una drogadicta”. Prestemos atención al diálogo que se abre a continuación:
S: Vamos…casi quepo en mi vestido rojo, el que llevaba en tu graduación. El que le gustaba tanto a tu padre. Recuerdo como me miraba en ese vestido rojo.
H: ¿Cual es la importancia del vestido rojo?
S: Me lo voy a poner en…ah, tu no sabes… ¡Voy a estar en televisión! Recibí una llamada y una solicitud.
H: Vamos mama, ¿quien te esta tomando el pelo?
S: Te digo que voy a ser una concursante en Tv. No me han dicho cuando, pero ya veras lo orgulloso que estarás cuando veas a tu madre en su vestido rojo, televisión y zapatos dorados.
H: ¿Cual es la gran cosa de salir en tv? Esas píldoras van a matarte antes de que puedas hacerlo.
S: ¿Gran cosa? Tú llegaste en un taxi. ¿Viste quien tenia el mejor asiento? Soy alguien ahora Harry, a todos le agrado. Pronto millones de personas me verán y a todos les voy a agradar. Les diré acerca de ti y de tu padre. Lo bueno que fue con nosotros. ¿Recuerdas? es una razón para levantarse a la mañana. Es una razón para caber en el vestido rojo, para sonreír. Hace que el mañana sea bueno. ¿Que pasa si muero? ¿Porque debería hacer la cama o lavar los platos? Lo hago, ¿pero porqué debería? Estoy sola, tu padre se ha ido, tú te has ido. No tengo a nadie para…preocuparme. ¿Que tengo Harry? Estoy sola, vieja. Me gusta la forma en que me siento. Me gusta pensar en el vestido rojo, en la televisión, en ti y en tu padre.
Harry es experto en los temas de los tóxicos, se da cuenta que su madre está tomando estimulantes y quiere persuadirla a dejar. Pero ella le indica que hay algo más, algo más que los estimulantes en sí mismos, el “vestido rojo”. He aquí que para esa mujer el vestido rojo representa una época de felicidad plena, le recuerda a su difunto marido, a su hijo en la graduación. Ella puede ubicar esto muy claramente. Desea poder ponérselo ese vestido y hablar para el mundo de su hijo y su marido.
A partir de esto, puede ubicarse allí un segundo tiempo, tiempo de la interpelación subjetiva. En este sentido, la acción ‘tomar pastillas para que entre el vestido rojo que usara en la televisión’ es confrontada con un indicador que le señala u exceso de lo acontecido: “tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo” . Se trata de algo que emerge, que excede a la primera acción, que muestra un ‘más allá’, que interroga al sujeto. La interpelación la lleva retroactivamente a resignificar esa acción.
Esa pregunta que viene de otro la interpela, justamente de ese otro al que convoca en sus fantasías, quizás incluso de aquel que ocupa el lugar del Otro.
La interpelación llama al sujeto a responder. Sara bien menciona de lo que el vestido rojo se trata “Me gusta la forma en que me siento. Me gusta pensar en el vestido rojo, en la televisión, en ti y en tu padre”.
La interpelación invita al sujeto a posicionarse en su acto, a hacerse responsable por su acto.
Por ello Sara se angustia, porque ubica ese algo más, porque ubica una intención distinta a la conciente. Porque como indica Lacan: ‘El deseo no es sin angustia’.
Esta pregunta parece evocar la falta en esa mujer, propiciar el punto de inconsistencia que da lugar a una interpelación subjetiva, haciendo lugar a la producción de saber.
Continuemos con la historia para tratar de pensar en lo que se sucede a cotinuación.
A medida que pasan los días, su organismo comienza a adecuarse cada vez más a las pastillas. Ante las alucinaciones de la heladera que no cesan y la ansiedad, comienza a tomarlas a toda hora. Esto tiene fuertes consecuencias, las alucinaciones son cada vez más persistentes y perturbadoras. Ahora la heladera la heladera la persigue, le habla de una forma casi monstruosa.
Surge ante esto un interrogante: el consumo de estupefacientes además del propósito de calmar las alucinaciones… ¿Podría estar hablando de una intencionalidad inconsciente más ligada a un intento de reencontrar su mundo de fantasía? ¿Su mundo feliz?
Lo hechos que se suceden a continuación sirven de guía para pensar ir pensando una respuesta.
Luego de tomar unas cuantas pastillas, Sara se encuentra sentada frente al televisor mirando su programa de tv. llevando puesto su vestido rojo. Una nueva alucinación se da paso, el conductor presenta a la nueva concursante: “Ella es una hermosa mujer con un gran sentido del humor y una sonrisa mágica. Realmente se va a ganar el corazón de ustedes. Directo de Brighton Beach Brooklyn démosle una bienvenida JUICE a nuestra Señora Sara Goldfarb”. Algo que aparecía como una fantasía, se ha convertido en una nueva alucinación. Ella misma se puede visualizar en el show junto a ese guapo conductor con su nuevo vestido rojo, sus zapatos dorados, maquillaje, delgada y mucho más joven. Esa imagen es exacta a la de la foto de la graduación. Ella, en pantalla, le dice al conductor: “Si no te molesta quiero decir Hola a mi esposo Seymour y a mi hermoso y exitoso hijo Harry”.
El consumo ahora se liga a fantasear, alucinar sobre lo que desearía se realice. Volver el tiempo atrás, recuperar a su familia, alcanzar al menos en la fantasía esa época de felicidad.
Las alucinaciones se hacen insoportablemente apabullantes. Entra en un estado de estupor y comienza totalmente perdida a recorrer las calles. Toma el tren y pregunta a la gente donde debe bajar para ir a Malin & Block , ya que va a salir en la tv. La gente la ignora por su aspecto y grita: “Loca”. Ante lo que reitera: “voy a estar en televisión. Solo voy a que me digan cuándo”. Llega a la productora totalmente brotada y con muy mal aspecto. Encuentra a una secretaria y le dice: “Porque no me han llamado. Debo saber cuando voy a salir en televisión. Soy Sara Goldfarb y Ud debería decirme cuando voy a salir en televisión. Quizás perdió mi tarjeta. Por favor, tú cariño, hecha un vistazo. No por los premios… los regalaré. Solo quiero estar en el programa. He esperado tanto para estar en él con Harry y mi nieto”. Un policía se acerca y le pregunta si puede caminar, a lo que responde: “Estoy caminando por el escenario. Y ustedes deberían ver a mi Harry en tv. Vamos a regalar los premios. Yo solo quiero estar en el programa (rompe en un ataque de llanto). Llamen a Seymour y díganle que nos encontramos en el salón de belleza. Tengo el vestido rojo que use en la graduación de Harry y zapatos dorados”.
En ese momento, la trasladan a una clínica y le realizan un tratamiento con electrochoque.
La ultima imagen que nos ofrece el film nos muestra a Sara Goldfarb recostada en una cama y fantaseando una vez más sobre su aparición en la pantalla, pero en esta nueva fantasía, se agrega un plus: “Nuestro próximo ganador es esa hermosa persona. Directo de Brighton Beach Brooklyn démosle una bienvenida JUICE a nuestra Señora Sara Goldfarb. Debo decirle que Ud. acaba de ganar el gran premio. Acaba de ganar una persona con una dulce sonrisa y con negocios propios y el se acaba de comprometer y va a casarse este verano. Pueden darle una calida y JUICE bienvenida a Harry Goldfarb”. Su fantasía concluye con un gran abrazo entre madre e hijo.
Sara esta vez ha sido la ganadora, ha obtenido su premio, el más preciado y ansiado:
Estar en la televisión con su vestido rojo = recuperar a su familia, volver a ser joven, bella, delgada, tener un hijo exitoso, y un nieto. Estar junto a su marido y su hijo. Abrazar a su hijo.
¿Se posiciona Sara Goldfarb en una verdadera dimensión ética?
¿Se ha producido en Sara algo similar a un efecto sujeto? ¿Logra vía la locura rodear algo de su deseo?
En palabras de D’amore: “el efecto sujeto (…) es ético porque es el acto en que se produce un sujeto de deseo inconciente”. Este acto singular supone un antes y un después en la historia de un sujeto, se da allí una existencia distinta donde sólo había lugar para una mera subsistencia. (http://www.eticaycine.org/-Films).
Como dice Lacan en el Seminario La Ética en Psicoanálisis: “La única cosa de la que se puede ser culpable, al menos en la perspectiva analítica es de haber cedido en su deseo” …y Sara no cede ante el, se afirma, cueste lo que cueste.
Si bien no se puede afirmar con certeza que hay una verdadera rectificación subjetiva, aparece Sara parece responsabilizarse por su acto, elegir la locura como un medio de cumplir con algo de su deseo inconciente, si bien, como se puede pesquisar en distintos momentos, el deseo no es sin angustia. De lo que sí se puede estar seguro es de que ella no es culpable, no responde a la interpelación por la vía culpógena, por la negación, o por la proyección, sino que da cuenta de algo de que le compete.
¿No serían: la televisión, los estimulantes, el adelgazar, modos de tapar esa la angustia, el duelo por la familia que ya siente haber perdido? ¿La angustia que genera el duelo de ya no ser joven, ni bella, ya no sentirse mujer, ni madre, ni esposa?
Sus alucinaciones y fantasías dejan ver a esa mujer que fue: bella, sonriente y joven. Quizás es un modo de recuperarla.

Bibliografía

 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006, p. 154. eontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006

 Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006

 Lacan, J: Seminario 7. La etica del psicoanalisis 1959-1960 Paidós, Buenos Aires, 1998

 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006, p. 129



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: