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Films >  Congresos Online >  Congreso Online 2016 > Film:  Respira
Un caso de emoción violenta
por Baquela, Ana Rita, Benetti, Marina
Título original: Respire

Mélanie Laurent / Francia / 2014

Introducción

A partir del análisis de una escena de un film intentaremos dar cuenta del estado de emoción violenta. El film, Respira, es un thriller psicológico donde Charléne, una adolescente introvertida de 18 años, se hace amiga de la nueva estudiante que llega a su clase: Sarah, una chica de personalidad antagónica a Charléne; extrovertida, transgresora y sensual. A medida que la relación se vuelve cada vez más íntima, poco a poco se establece un vínculo patológico donde Sarah ocupa el lugar de aquella que destruye psicológicamente a Charléne hasta llegar a un desenlace que analizaremos en el presente trabajo.

Desarrollo

Emoción

Comienza la película y surge una sensación, el contexto nos hace pensar que algo va a ocurrir; su clima denso, su tiempo lento, el silencio reinante, la inhibición y la naturalización de Charléne ante la violencia de su padre hacia su madre. Respira nos cuenta acerca de una historia que termina en un homicidio por emoción violenta. La palabra emoción etimológicamente surge del latín, “emotio”, que significa "movimiento o impulso", "aquello que te mueve hacia", A partir de aquí podemos preguntarnos ¿hacia donde fue movida Charléne?

Biológicamente hablando, la emoción es un sentimiento de gran intensidad, de duración variable aunque frecuentemente breve. La misma puede ser agradable o penosa e influye poderosamente sobre numerosos órganos cuya función aumenta, altera o disminuye, produciendo una conmoción somática. Es llamativo a lo largo del film como Charléne cada vez que se “emociona intensamente”, hace una crisis asmática. La primera crisis surge cuando la joven escucha la violencia conyugal de sus progenitores, su padre gritando y su madre llorando porque la deja por otra. Escena que luego, vía repetición, se armará entre ella y Sarah.

Para la Psicología, la emoción es un estado psíquico caracterizado por fuertes sentimientos manifestados en el ámbito afectivo, es decir una variación profunda pero efímera del ánimo. La emoción se concibe como un cambio brusco, más o menos súbito en el estado de humor o estado de ánimo habitual motivada por sensaciones o representaciones, imágenes, ideas que surgen conscientemente en determinado momento haciendo intervenir a los mecanismo instintivos. Como señala Peña Guzmán, “la emoción, tanto en su proceso de formación cuanto en el estallido del ímpetu pasional, es un estado propio del individuo” (Guzmán, pág. 115)

Dentro del interés de la Medicina Legal, se encuentran las emociones primarias las que constituyen la forma más primitiva de reacción del individuo en el campo de la afectividad, ligadas al núcleo instintivo-afectivo de la personalidad. Estas representan el instinto de conservación en sus distintas formas, motivo de la gran brusquedad que las caracteriza y de su intensa repercusión física y psíquica. Miedo, amor, ira, dolor, celos, venganza, odio, cólera, etc. son tipos de emociones primarias, el film nos muestra un gran abanico de todas ellas, en ambas protagonistas, Charléne la víctima – victimaria y Sarah la victimaria, víctima.

Emoción y Pasión

Una de las primeras escenas de la película nos lleva al tema de la pasión pero confundiéndola con la emoción, como sinónimos. Muestra una clase de Filosofía, donde el profesor les pregunta a sus alumnos -entre los que se encuentra Charléne- “¿Creen que la pasión es un medio o un obstáculo para la libertad? Si son apasionados… ¿son más o menos libres? Un alumno responde: “No elegimos la pasión, la sentimos, sentimos esas emociones en contra de nuestra voluntad. Platón fue el primero que lo definió, dijo que la razón está en la cabeza y la pasión está en el estómago, no en el corazón”. Charléne interviene expresando que para Niestzche es más fácil renunciar a ella que controlarla, “significa que nos preocupa tanto que perdemos la libertad” ¡Exacto! dice el profesor, “es la noción del exceso, la pasión es dañina si es excesiva”. En el film vamos a ver cómo a partir de una pasión, alguien se “emociona” al punto de perder su libertad, ese alguien es nuestra tranquila Charléne.

Siguiendo a Vicente Cabello, existen diferencias entre ambos conceptos. Mientras que la emoción es un estado afectivo de gran intensidad, pero de corta duración y que suele estar acompañado de alteraciones orgánicas; la pasión se indica por un estado emotivo a largo plazo permanente o duradero, siendo alteraciones menos intensas que las emociones pero mucho más fijas, duraderas o arraigadas. Por lo tanto se advierte que jurídicamente hablando, la emoción y la pasión, no pueden ser lo mismo, ya que son actividades psíquicas distintas.

La pasión es un sentimiento profundo, constante y fuerte que abarca totalmente al individuo y domina la dirección fundamental de sus pensamientos y sus actos. Podríamos pensar a Sarah como una joven pasional, dominante, narcisista, de conducta agresiva, con falta de límites y exigencias insólitas, cuyos pensamientos y actos son abarcados por la envidia y los celos de los que hace objeto a Charléne.

La pasión es un sentimiento no sólo normal, sino que constituye una necesidad para vivir en plenitud. Asimismo es cierto que existen pasiones que duran un tiempo, particularmente las amorosas. “La temporalidad nos parece fundamental para no homologar, aun jurídicamente la pasión de la emoción: la pasión se cuenta por años, la emoción por minutos u horas” (Cabello, 1981, pág. 67) Ejemplos de pasiones son: el amor, la vergüenza, el fanatismo, la envidia, la avaricia, la ambición y los celos.

En lo que respecta al desenlace penal, la emoción violenta “se ubica en el orden de los reflejos y de la impulsividad y por lo tanto menos accesible al gobierno del voluntad y discernimiento (Cabello, 1981, pág.69). En cambio, en el homicidio pasional, el autor puede discernir lo injusto y obrar conforme a ese conocimiento, porque no se suprimen ni se atenúan las funciones intelectuales y volitivas. Esta es la razón por la cual ambos estados reciben diferentes graduaciones penales: a plenitud en el delito pasional mientras que atenuada en la emoción violenta, siempre que las circunstancia la excusen.

Emoción Violenta

La emoción (violenta) es un raptus de violenta eclosión explosiva . El llamado Complejo Psicológico de la Emoción Violenta consiste en tres entes psicológicos fundamentales: a) La representación mental súbita, sorpresiva de una situación valiosa o disvaliosa de los afectos que genera una marcada exaltación de los mismos (emoción) b) La conmoción afectiva intensa y la inhibición de las funciones intelectuales superiores (desinhibición cortical) y por último c) La respuesta psicomotora expresada a predominio de la actividad automática y neurovegetativa. Los tres factores están presentes a la hora de analizar el acto por el cual Charléne “calla” (asesina) a Sarah.

Desde el punto de vista de la Psiquiatría Forense, Vicente Cabello expresa que la emoción violenta es “cuando el movimiento afectivo provisto de una fuerte carga tensional, altera el equilibrio psicodinámico y por ende la conducta.” Asimismo refiere “que desde el punto de vista psicodinámico, la emoción no es otra cosa que la acumulación de energía tensional anterior y concomitante a la descarga”. Esto se puede ver perfectamente reflejado en el film, en el cuerpo de Charléne, en su gesto, en la respiración de la escena final, su mirada, cómo va emocionándose a medida que Sarah le habla gozosamente, como va recepcionando somática y psíquicamente cada palabra de su agresiva amiga, y como se desencadena el punto culmine violento.

El citado autor distingue dos componentes fundamentales del proceso emocional: experiencia y expresión, las que se evidencian al establecer su graduación: simple, violenta y patológica.

En la emoción simple, el equilibrio entre los dos elementos está compensado, (ejemplo es el que experimenta el alumno antes de rendir un examen, el orador, el deportista y todo hombre al ponerse en situación de prueba) donde a corto plazo la normalidad afectiva retorna y los rendimientos mentales o físicos se cumplen sin entorpecimientos. En la emoción violenta, en cambio, se produce un desajuste a favor de los elementos expresivos que a su vez potencializan la experiencia emotiva mediante la acción rebote. En este caso, la emoción se traduce en una grave perturbación: se acciona sin mesura, quedando el sujeto a merced de los impulsos y de los automatismos, confundido e impotente, actuando al margen del pleno ejercicio de la voluntad. Por otra parte el suceso es tan rápido que cuando el sujeto quiere reaccionar, el hecho ya se ha consumado. Por último en la emoción patológica (art. 34 del CP), la que requiere un trastorno mórbido de base, se produce una desconexión de la función cognoscitiva de la corteza cerebral, donde la emoción violenta alcanza tal intensidad que se ingresa en un estado de inconsciencia, produciendo una amnesia absoluta del hecho.

La emoción violenta puede adquirir clínicamente dos formas de expresión: activa o pasiva, de sobresalto o de sobrecogimiento. La forma activa es la descripta anteriormente; por el contrario, en la pasiva el sujeto queda inmóvil, indefenso, inerte. Schneider las llama reacciones vivenciales de pánico, terror o espanto por cierto exponentes agudos de respuestas emocionales. A partir de aquí podemos reflexionar que la película tiene varias escenas de emoción violenta pasiva de parte de Charléne, previas a la emoción violenta activa del final donde pone término al patológico vínculo configurado con su amiga. La más llamativa es durante el baile de fin de año cuando Charléne intentando reconciliarse con Sarah le pregunta ¿qué es lo que pasa entre nosotras? Sarah la evade burlándose. Charléne le pregunta si por es por su madre, que la vio, que ya sabe porque es así, que no se preocupe que este secreto quedara entre ellas. (Esto se debe a que Charléne descubre que la vida de Sarah es una mentira, que inventa historias y que su madre no es una diplomática que viaja por el mundo sino una alcohólica encerrada en su casa que la golpea) Sarah se transforma, deja de burlarse y le dice al oído que no está preocupada porque si dice algo la matará. Se va a bailar como si nada, Charléne queda casi catatónica, presa del miedo y le da un ataque de asma.

En lo que respecta a su etiología, las causas de la emoción violenta pueden reducirse a dos grupos principales: predisponentes y determinantes. Dentro de las primeras, se encuentran las constitucionales (personalidad esquizoide hiperemotiva, histérica y paranoica) y las adquiridas como aquellos sentimientos de amor, odio, venganza y reivindicación, elevados a la categoría de pasión, algo para destacar es que no siempre requieren terreno predisponente.

Las causas determinantes o llamadas desencadenantes (motivacionales) pueden ser aquellas ofensas al honor y a los afectos, injurias ilícitas graves, justificadas indignación, justa ira, provocación, adulterio, violación de los derechos esenciales, menosprecio, ultraje a la honra sexual, etc. Respira nos muestra una serie de causas determinantes, la historia va hilvanando cada uno de los acontecimientos que van dinamitando la subjetividad de Charléne por parte de Sarah, los insultos, las injurias, las ofensas, las provocaciones hasta dejarla por otra amiga, Isa. Nos parece muy interesante la escena donde Charléne mira un documental muy atenta “El Hasutorio chupa la savia de su víctima. Esta es la Cuscuta reflexa un monstruo del sudeste asiático, mientras chupa la savia de un geranio, desarrolla tentáculos y por eso la planta se llama “pelo del diablo”. Al final, el geranio muere y también la Cuscuta. Para sobrevivir necesita otra planta cerca” Pareciera la modalidad de Sarah, fusionarse con otra, destruirla para luego pasar a otra.

Otra clasificación del concepto corresponde a sus tipos, ya que puede hablarse de la emoción violenta típica donde el sujeto no reflexiona, ni delibera para encontrar una solución a la problemática sino que el estímulo hace un puente y se descarga amplificado con una reacción agresiva psicomotora (delito), aquí la reacción es inmediata, breve y violenta. Su contrario es la emoción violenta diferida, donde el estado emocional permanece con toda su potencia sin solución de continuidad, hasta que la ruptura de la inercia del movimiento psíquico desencadena el estallido psicomotor, siendo la reacción violenta dilatada en el tiempo. En el film, la emoción violenta que manifiesta la joven es típica.

Los síntomas somáticos en la emoción violenta pueden ser: inhibición motriz, excitación motriz, desorden motor, temblor, palabra entrecortada, impulsividad, mutismo, automatismo motor, palidez, sudoración, piel de gallina, taquicardia, llanto espasmódico. Asimismo los síntomas psíquicos pueden ser: desorden asociativo, confusión ideativa, turbación, ofuscación, perplejidad, disminución de la atención, excitación psíquica, dismnesia dificultad evocativa, amnesia excepcional. Muchos de estos síntomas le ocurren a Charléne, antes del estallido, durante y luego del mismo.

Emoción Violenta según el Derecho Penal

Es importante comenzar por aclarar que no existen en nuestra ley penal atenuantes genéricos, todo delito atenuado debe contener los mismos elementos que la figura simple, por ejemplo en el homicidio, sumándole las circunstancias correspondientes a la atenuación, por ejemplo la de emoción violenta. De esa manera, todo homicidio en estado de emoción violenta es un homicidio que aunque atenúe penas no dejará, por ello, de ser un homicidio doloso.

A la hora de analizar el eventual reproche jurídico-penal, debe contarse con la presencia de la capacidad de culpabilidad, sin ella no hay reproche. La capacidad psíquica de culpabilidad se denomina "imputabilidad”. El sistema penal despliega sus efectos punitivos sólo respecto de quien ha alcanzado determinada edad y no padece graves perturbaciones que le impidan comprender la criminalidad de su acción y dirigir su conducta conforme a dicha comprensión ya que la configuración de la conducta delictiva exige un mínimo de capacidad de autodeterminación que el ordenamiento jurídico requiere para dar lugar a la responsabilidad jurídico penal.

El homicidio en estado de emoción violenta, es un caso de imputabilidad disminuida, el que se establece en el art. 81, en su inc. a del C.P. donde expresa que “se impondrá reclusión de tres a seis años o prisión de uno a tres años: a) Al que matare a otro, encontrándose en un estado de emoción violenta y que las circunstancias hicieren excusable” (Delitos contra la vida, pág. 147). Charléne es imputable, cumple 18 años antes del hecho. Por otro lado, dirige sus acciones cuando verbaliza: ¡cállate, te dije que pares! mientras la asfixia así como también comprende la criminalidad del acto cuando puede decirle a su madre luego del homicidio: “lo lamento”, llorando.

Del análisis de los antecedentes, surge el derecho a matar bajo el fundamento del justo dolor experimentado por el cónyuge ofendido o por el padre o hermano mayor de una menor de edad, donde esto era un atenuante o directamente el juez daba la eximición de la pena. Necesariamente se da la evolución técnica de la figura, sumando el análisis del conjunto de circunstancias que rodean al hecho. De ahí en más, el fundamento de la atenuación tendrá que ver con el nacimiento de la emoción violenta a partir de las circunstancias.

Es importante destacar que no toda emoción califica al homicidio legalmente atenuado, ya que para que se de éste las circunstancias deben hacer excusable la situación del desborde. Por un lado la emoción debe ser sí o sí, violenta y la reacción delictiva debe producirse mientas dure el arrebato emocional. La conducta del agente durante el estado emocional violento debe siempre guardar relación con la naturaleza de la crisis de los sentimientos que la condiciona. Asimismo las circunstancias en que el hecho se ha producido deben hacerlo excusable.

Creemos que a partir del análisis de las circunstancias, las mismas alcanzan para el desborde emocional de Charléne. Las circunstancias son causadas por la víctima, Sarah, que no para de hostigarla, agredirla, denigrarla. Hay una razonabilidad del medio empleado, la almohada que está a su lado, pudiendo nosotros interpretar quizás que al dejar de respirar Sarah, podrá respirar ella, significación del acto homicida.

La emoción violenta es un estado transitorio que se manifiesta por una intensa alteración de los sentidos, una perturbación psíquica que inhibe al individuo para reaccionar con el debido razonamiento y reflexión, impulsándolo a cometer actos que normalmente no hubiese realizado, actos impetuosos, violentos. “La emoción tiene el privilegio de actuar sin anunciarse, siendo el factor sorpresa la mejor garantía de su existencia y aún más, no hay emoción violenta sin causa desencadenante” (Cabello, 1981, Pág. 55)

El homicidio en estado de emoción violenta, de ninguna manera puede considerarse como un caso de inimputabilidad, ni de trastorno mental o inconsciencia (art. 34, inc. 1, C.P.), de ahí que no se maneje como causa de exclusión del delito, sino como calificativa atenuante, en virtud de que se estima que el homicidio ha sido consecuencia de hechos capaces de alterar las facultades del individuo, y el ilícito penal se realiza bajo los efectos de dichos hechos, “un individuo emocionado no es un individuo inimputable” (Delitos contra la vida, pág. 153)

Existen dos elementos a destacar en el estudio del homicidio emocional: el elemento psicológico y el elemento temporal. En lo que respecta al psicológico, lo importante para la ley es que el sujeto, en el momento del hecho, se encuentre en estado de emoción violenta. Luego vendrán los demás análisis que sirven para poder inducir si el sujeto estaba o no en estado de emoción violenta, como por ejemplo el medio empleado, el temperamento del sujeto, el conocimiento previo de la situación, el intervalo de tiempo. La premeditación la que no es compatible con el caso, todo lo contrario. Asimismo la provocación debe ser extraña al sujeto, encontrándose en una causa externa y no dentro del propio carácter del agente. Igualmente no basta con la provocación, es necesario que ésta produzca el efecto de excitar. Todos estos elementos analizados del film nos envían a confirmar nuestra hipótesis de que nos encontramos ante un homicidio emocional.

En el elemento temporal, ya que entre el estímulo generador y la reacción emocional puede transcurrir un tiempo, lo importante es que la reacción este causada por la emoción y esta a su vez en un estímulo externo, sin interferencias que interrumpan la cadena causal. Es decir que el sujeto tiene que estar emocionado mientras lo ejecuta.

Desde nuestro lugar como peritos psicólogos, y al ser convocados para realizar tal función, en el supuesto caso que el sujeto haya actuado bajo emoción violenta tendremos que tener en cuenta y destacar que durante este estado el yo queda disminuido de sus funciones, surge el bien llamado “aluvión psicomotor” que domina el campo emocional. Según la lectura realizada, puede imperar un predominio del proceso primario por sobre el secundario, lo cual, generaría el trastorno de la memoria, con ausencia de recuerdo o bien producirse una mayor fijación del hecho. Cabe señalar que esto será en relación a cada sujeto, al caso por caso. Por lo tanto ante situaciones semejantes se tendrá que evaluar: la estructura de la personalidad, las características defensivas, el manejo de la impulsividad, el umbral de tolerancia a la frustración, la alienación mental, que ha sucedido después del acto realizado, si hubo consumo de sustancias y el estado de inconsciencia, etc.

Conclusión

Cuando hablamos de sujeto es necesario situarnos, y tener en claro que para el Derecho existe un sujeto y para el Psicoanálisis, se puede decir que la concepción de sujeto es otra. Chaumon nos dirá que “el sujeto de derecho es una ficción, una fictio legis, que ilustra el hecho de que pueden ser declarados sujeto de derecho al fisco” (Chaumon, 2004, pág. 78) Dicho autor menciona al sujeto responsable definiéndolo como el producto de un lazo establecido entre hechos y sujeto, donde el sujeto será aquel a quien es posible imputarle la responsabilidad de algunos hechos.

Desde el Psicoanálisis, en cambio, podemos mencionar simplemente que el sujeto es el sujeto del deseo, sujeto que una vez entrado en el lenguaje quedará dividido y marcado por la carencia de un objeto perdido; sujeto escindido como efecto del lenguaje. Una vez aclarado estos términos, podemos adentrarnos a responder la pregunta de cuándo un sujeto “actúa” bajo emoción violenta y si esto fue lo que paso con la protagonista de nuestro film.

Se entiende que un sujeto actúa bajo el estado de emoción violenta cuando responde bajo un estado de ira, furor, irritación, excitación, dolor o miedo. La causa para generar esta respuesta tiene que actuar por sí misma como un estímulo brusco, inesperado, imprevisto y amenazante. Asimismo, tiene que representar necesariamente un riesgo físico para la persona, o una amenaza para la estabilidad del sistema de valores del individuo, generando la imposibilidad de mantener el control de los frenos inhibitorios. Vemos como Charléne en la escena final pierde el pleno dominio de su capacidad reflexiva, disminuyen sus frenos inhibitorios, es pura impulsión presa de la ira y el dolor, sin llegar a producir la profunda turbación de conciencia, que nos conduciría a pensar en una inimputabilidad.

Vicente Cabello hace hincapié en que el motivo que desencadena dicha crisis es principalmente en el significado personal que representa el contenido psicológico vehiculizado por la palabra oída, por el gesto percibido. “Por lo tanto la trascendencia del estímulo no depende de su intensidad, si no del disvalor personal que se le atribuye” (Cabello, 1981, pág. 60). Asimismo señala que “en psicología forense no se concibe una emoción violenta -lo reiteramos– sin el estímulo que la desencadena (Cabello, 1981, pág. 57) ¿Cuál es el estímulo que desencadena la emoción violenta de la que es presa Charléne? siempre hay algo que la desencadena, quizás esa risa gozosa de Sarah, que más allá del dolor producido por el primer arrebato emocional de Charléne cuando la empuja contra un mueble diciéndole ¡Cállate!, no la frena; sino todo lo contrario, la hace gozar. Ese goce del Otro, que la ubica como objeto resto, desencadena el estado de emoción violenta en Charléne… ¡Para!, ¡Te dije que pares! repite la joven entre gemidos, mientras asfixia a su amiga con lo primero que encuentra a su lado.

Retomamos a Chaumon en un párrafo que viene en alusión “Lacan ratifica a San Agustín y habla de envidia, palabra que proviene del latín y deriva de videre, mirar. El objeto de la envidia se revela fundamentalmente decepcionante e inconsciente, pues no es el objeto que está en juego sino el goce que supuestamente le aporta al otro. Más que un deseo de poseer, se trata de un odio hacia el otro, en tanto parece estar gozando” (Chaumon, 2004, pág.63). Odio que recae en el goce del Otro, celos del goce supuesto en el otro, situación que grafica esta relación tan especial por parte de ambas adolescentes.

Luis Kancyper habla del resentimiento, el odio y la envidia, tres estados que se observan en Charléne, tales sentimientos la dejan sin palabra…..queda presa en el “arrebato”. En el transcurso del film se puede observar como Charléne está sumergida en un doloroso malestar psíquico, cristalizado en el tiempo, que no le permite olvidar, quedando como “victima privilegiada” con el derecho a ejercer castigo e impulsada por el odio y la envidia, a destruir a aquello que tanto amaba. “Odio cuando estamos separadas” le dice a Sarah cuando ésta le pregunta si la odia por todo lo que le hace.

El mencionado autor se refiere al resentimiento, definiéndolo como “el producto de humillaciones múltiples, reales o transformadas” ante las cuales las luchas internas sofocadas acumulan sus “ajustes de cuentas”, tras las esperanza de precipitarse en “actos de venganza”. La venganza invade al sujeto como pensamiento torturante compulsivamente repetitivo en la fantasía o en el pasaje al acto. Es en la venganza donde se invierte la relación: el sujeto resentido pasa a ser de un objeto actual humillado “a un sujeto actualmente torturador”. Mediante el resentimiento el sujeto “bloquea su afectividad, anulando también la percepción subjetiva del paso del tiempo” para lo cual inmoviliza a sus objetos en una agresividad vengativa (Rossi, 2015, pág. 26) Charléne a lo largo del film intenta vengarse de cada acto violento de Sarah, aunque no tiene con qué responder, siempre termina caída subjetivamente, presa de la angustia, paralizada o bajo un ataque de asma, ya que tiene impedimentos para apelar a la palabra. Ella vive perdonándola, como hace su madre con su padre, solo porque no puede hacer otra cosa, hasta que… al decir de Mónica Torres, de alguna manera, “cada uno encuentra su solución” (Torres, 2012, pág.1) Emoción violenta para el Derecho - Pasaje al acto para el Psicoanálisis que devuelve la categoría de sujeto a Charléne, cuando se tranquiliza y comienza a “respirar” luego de “callar” a Sarah…

Anexo

Escena final del film Respira

Sarah va a la casa de Charléne a buscar su ropa, comienza a tratarla mal. La madre de Charléne aparece en su cuarto y le avisa que sale, pero si quiere se queda. Charléne le dice que no, que está todo bien. Sarah comienza a hablar cuando se va su madre:

“Ahora tu madre me odia. Gracias. Pones a todo el mundo en mi contra. Estaba muy equivocada. Me hiciste mucho daño. Esto me hace mucho daño. Aun así no te culpo por todo. También fue culpa mía. Yo te dejé. Te dejé llegar demasiado lejos. Pero no eres una niña. Espero que hayas aprendido algo. De todos modos sería muy triste”

Charléne llorando contesta: ¿Qué te hice? (No la mira, solo llora)

Sarah responde: “Como eres. Sigues haciéndote la víctima. Funciona, sigo cayendo. Ese es el problema. Vuelves loca a la gente y después eres un perro apaleado. Te lo di todo, pero me juzgas, crees que mereces más. La cagaste con Victoire (su amiga íntima de la infancia). Haces lo que quieres con Lucas (su único novio), le haces creer Dios sabe qué. Es tonto, son muy buena gente. Por suerte encontré a Isa. Me siento bien con ella. Me hace reír, le gusto como soy. Contigo me siento mal, miento, soy dura. Me haces ser la mala, es insoportable. Fue una pérdida de tiempo, lástima. De todos modos, aprendí mucho. Me siento más aliviada desde que dejé de verte.

Charléne se ríe suavemente, solo una mueca, sigue sin mirarla.

Sarah se altera, le pregunta: “¿Te parece gracioso? Todo está mejor. Entonces, sin remordimientos Charléne. La semana que viene Isa y yo nos vamos. Nos mudamos a París. Su primo nos alquila un departamento. Imagínatelo siempre soñé con vivir ahí. Iremos a la Universidad. Tomaremos un café cada mañana. No puedo esperar. Tú te quedas aquí, ¿no? Una universidad local, con una vida tranquila y linda. Tu pequeña mamá, tu pequeño papá, tu pequeña tía” (todo en tono burlón)

Charléne estalla, poco a poco se le ha ido agitando la respiración “¡Cállate!” grita y empuja a Sarah contra una mesa de luz. Charléne la mira sorprendida, asustada. Sarah se levanta dolorida, se golpeó un poco la cabeza, se recuesta sobre la cama, allí la mira a Charléne y comienza a reír a carcajadas.

Ante la risa, Charléne la mira enfurecida, agarra su almohada y le tapa la cara, mientras la asfixia le grita ¡Para, te dije que pares! Sarah grita “no puedo respirar”. Charléne está fuera de sí, gime, grita.

En la escena siguiente Charléne está sentada en el living de su casa, es de noche, está llorando en silencio, con la mirada perdida. Llega su madre y le pregunta si la estaba esperando. Charléne no contesta, respira profundo con dificultad. ¿Qué te pasa Charléne? dice su madre. La joven comienza a llorar intensamente, no puede hablar. ¿Qué pasa? tranquila, respira. ¿Qué pasa?, cuéntamelo, dice su madre. Charléne lo único que puede decir es: “Está arriba” llora, se estremece. ¿Quién? dice su madre, ¿Sarah?, ¿Que paso cariño? “Lo lamento” dice Charléne y sigue llorando, ahogada, su madre va a ver y se escucha su grito, mientras Charléne mira a la cámara ya tranquila respirando adecuadamente.

Bibliografia

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Chaumon, F. (2004). La ley, el sujeto y el goce . Buenos Aires: Ed. Nueva Vision.

Degano, J. (1999). El sujeto y la ley y otros temas psicologico forense. Rosario: Ed. Homosapiens. Delitos contra la vida. (s.f.).

Garcia, G. (2008). El acto criminal cambia de lugar al sujeto. Virtualia Revista digital.

García, S. E. (2014). ¿A quién mata el asesino? Psicoanalisis y Criminología. Buenos Aires: Paidos.

Guzman, P. (s.f.). El delito de homicidio emocional.

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Laurent, M. (Dirección). (2014). Respire [Película].

Peña Guzmán, G. (1969). El delito de homicidio emocional. Buenos Aires: Abeledo Perot.

Rossi, p. d. (2015). Estrategias. Psicoanálisis y salud mental. Revista. Año II. Nº3.

Torres, M. (2012) Cada uno encuentra su solución. Bs. As. Ed. Grama


NOTAS





Comentarios

Mensaje de Laura 10  » 24 de agosto de 2016 » mlauragonzalez@hotmail.es 

Considero que el presente trabajo tiene como tematica la emocion violenta y el recorrido que se hizo de la misma, vinculandolo con la pelicula " respire" me parecio muy bueno de abordar ya que muestra e detalle lo que se refiere esta emocion denominada violenta y sus consecuencias.
La protagonista tiene ambas caras de la emocion tanto pasiva como activa y se demuestra a lo largo de la pelicula con varias actidudes hacia su amiga.
Me gusto este analisis y esta muy bien explicado.Gracias.



Mensaje de   » 19 de agosto de 2016 » viviana_rocca@hotmail.com 

Muy interesante el recorrido que hacen sobre la caracterología Psiquiátrica, psicológica y jurídica del estado de emoción violenta. Agregaría que en la escena final de la película ( que Uds transcriben) Charlene logra ser autora del relato de su existencia pues no es el golpe ocasional lo que mata a Sarah sino la decisión sostenida de respirar su nombre. Coincido con Uds en el diagnóstico de emoción violenta como efecto de un tránsito por escenas de violencia y su correlato el ahogo.
Respira me parece una metáfora de lo que hoy se denomina bullying, pero aquí el acoso de Sarah es para subjetivarse en espejo con Charlene. No es casualidad el documental del Hasutorio, una de las dos va a morir pues la ley del Nombre del Padre falla del lado de la neurosis (Charlene) o de la locura (Sarah) ambas histéricas





 

 
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