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La avidez por el padre
por Domínguez, María Elena
Título original: Wanted

Timur Bekmambetov / Estados Unidos / 2008

La avidez por el padre [1]

el modo de existencia del padre está vinculado a lo real. Es el único caso en el que loreal es más fuerte que lo verdadero”.

LACAN, Jacques. Conferencia en la Columbia University. 1/12/1975.

1. Introducción: ¿por qué estás aquí?

Wesley padece de no tener un padre, se googlea constantemente para hallarse… en la Web y nada surge de allí. Él no sabe quién es o, mejor dicho, ahoga la pregunta con una respuesta anticipada: soy un cobarde.

Así se presenta: “mi nombre es Wesley Gibson…no me preocupo por nada…mi papá abandonó a mi mamá cuando yo tenía siete días de nacido; a veces me pregunto si me miró a los ojos y se preguntó ¿seré el padre más insignificante del siglo XXI?”

Wesley se describe como insignificante,él no controla nada, ni su trabajo en dónde se ve reducido a los caprichos de su jefa Janice, ni a su novia, quien lo engaña con su “mejor” amigo; incluso su cuerpo, al que somete a altas dosis diarias de fármacos para mantener a raya su ansiedad, al igual que su deseo. Así se define:“soy el hombre prescripción médica para controlar mis ataques de ansiedad…quisiera que me vieran diferente, en un lugar diferente…quisiera no ser tan cobarde por desear”.

¿Por qué estás aquí? Ansiedad mediante ante el reclamo de Janice, esa pregunta se recorta en la pantalla de su computadora entre las letras del reporte no entregado a tiempo, y de nuevo el fármaco acallando la pregunta o, mejor dicho, dando una respuesta anticipada. La cobardía por desear gana y, finalmente aliviado, pronuncia: “lo mejor del día es que mañana todo vuelve a empezar”. ¿Wesley estás aquí?

2. Las versiones del padre:

Un encuentro inesperado acontece al que nada le sale y repite, una y otra vez, su rutina y sus disculpas: lo siento, hasta que una bella mujer lo aborda en la Farmacia y le dice “conocí a tu padre”, él la interrumpe para decirle “mi padre se fue cuando yo nací”. Esa es la versión sobre él que conoce Wesley y que ha repetido a lo largo de toda su vida. La joven insiste “tu padre murió ayer en la azotea del edificio Metropolitano, lo siento…Tu padre fue uno de los mejores asesinos que ha existido, el otro está detrás de ti”. El señuelo ha sido lanzado y ella se presenta como su opción [2] salvadora.

Se inicia un tiroteo. De nuevo la ansiedad se apodera de Wesley. Oímos los latidos de su corazón y, desorientado por los dichos y la escena busca,a su alrededor, una nueva respuesta a ¿qué hacer? Los carteles le señalan “no te pierdas”… “última oportunidad” y Wesley sale a la carrerapara terminar rescatado por la bella mujer que lo abordó anteriormente.

Escuchamos moscas volando. Wesley se despierta por el zumbido de ellas. Al hallarse en un lugar que le es ajeno quiere irse de ahí, pero no puede, varias personas desconocidas se cruzan en su camino y se lo impiden. Creyéndose secuestrado alcanza a decir “no tengo dinero… estoy tratando de explicarle a la señorita que soy…un contador”, cuando es interrumpido por un hombre que le ordena “¡dispárale a las alas de las moscas… ala cuenta de tres!”mientras, para amedrentarlo, otro sujeto le apunta en la nuca. Wesley obedece no sin antes decir, que ni siquiera logra verlas. Volvemos a oír sus latidos y Wesley disparatres veces, luego vacía el cargador completo sobre las moscas y corre,presuroso, en busca de su frasco de pastillas a fin de calmar la ansiedad generada, a fin de acallar su síntoma. Para su asombro, logró el cometido: quitarle las alas a las moscas. Le truecan así, moscas por píldoras.

Azorado dice: “es imposible” y, mientras mira en su mano a las moscas, toma la palabra el hombre que emitió la orden “muchas cosas eran imposibles para ti hasta hoy. Lo que tú experimentas no son ataques de ataque de pánico, tu corazón palpita en un exceso de 400 pulsaciones por minuto enviando grandes cantidades de adrenalina a tus venas, lo que permite que veas y reacciones más rápido que lo normal, sólo unos cuantos en el mundo pueden hacerlo. Tu padre lo hacía y tú también. Con un poco de entrenamiento podrás controlar tus ataques…Mi nombre es Sloan, ella es Fox y los demás son muy buenos asesinos…yo que tú guardaría ese arma”. La nueva versión sobre el padre es vuelta a pronunciar –de manera ampliada- buscandotrazar un lazo entre padre e hijo, entre síntoma y sentido, dando una explicación al exceso.

Wesley los increpa a su modo:“son unos dementes”, “no saben nada de mí”. Ese momento se revela conveniente para la emergencia de una singularidad… pero, el sentido vuelve a llamarlo otorgándole una nueva respuesta a la pregunta ¿por qué estás ahí? taponando la brecha abierta. Así, Sloan arremete con su cometido de convertir a Wesley en uno de ellos “la demencia está arruinando tu vida, tú llevas la sangre de un asesino en las venas, la demencia te saca de quicio, te acaba, lleva tu vida a una miserable existencia cuando tienes a un león enjaulado dentro y la llave para liberarlo. El arma que tienes es una IM 17 le pertenecía a tu padre, él dirigía la sinfonía de Agosto con ella y tú la vas a usar para matar al hombre que lo asesinó a sangre fría, el mismo hombre que quiso matarte hoy. Tu padre era uno de nosotros, la fraternidad de asesinos, el arma del destino. Te transferiremos todos sus bienes, déjame asegurarte que son sustanciosos. Éste es tu tan esperado destino. Unírtenos”. La oferta está echada hacia aquel que padece por no tener un padre. Nos preguntamos ¿la demanda cuánto demorará en llegar?

De este modo, suponiendo su carencia, se le ofrece un super-padre, uno muy poderoso aunque muerto. Tal el tratamiento implementado por Sloan con la pretensión de restituir el ordenfrente al caos, cuestión quenos recuerda al caso argentino de apropiación de niños y sustitución de identidades por el terrorismo de estado [3].

Despierta en su cama creyendo lo sucedido un sueño, hasta que descubre el arma del padre. ¡Despierta Wesley! Sale de su casa y verifica los dichos de Sloan, el dinero está allí en su cuenta y es sustancioso ¡32.647.035,59 dólares! Wesley se encuentra sumergido en una suerte de homeostasis dormitiva, que da cuenta del encadenamiento religioso a alguna versión del padre (père-version), que repara su falla. De este modo, la “debilidad mental es aquí, entonces, sufrir «débil-mente»” (Schejtman, F.: 2013, 121) la falla de padre, la falta del padre. No obstante, tal como lo señala Lacan “todo lo que es mental, al fin de cuentas, es lo que escribo con el nombre de «sinthome»” (Ibíd.). De esta manera, la versión asumida por Wesley –la père-version- ha acentuado siempre su insignificancia y cobardía por desear, lo ha inhibido en su deseo, ha nombrado un cuerpo como inhibido, insignificante y, ahora, algo la trastoca, pues se le presenta en el horizonte... la locura. Algo se ha desencadenado “creo que me siento diferente”, advierte. La locura se entrevé ahí produciendo algún “des-enlace” (Ibíd.) para él, a partir del encuentro con lo real, con un golpe real. Wesley enfrenta así, por primera vez a Janice, enviándola al carajo y a su amigo, le parte el teclado en la cara ¡fuck you! Fuck al viejo Wesley ¿Despierta Wesley?

Se descubre, de este modo, ante una elección [4] obligada [5] entre ser y sentido o, entre la locura que le presenta Sloan con su relato,y la debilidad mental con la que ha convivido últimamente, pues, como exhorta Lacan “entre locura y debilidad mental, no tenemos sino la elección” (Lacan, J.: 1976-77, Clase del 11/1/77), o mejor dicho decisión [6]. Una decisión que produce una singularidad, un anudamiento singular. Es que allí la debilidad mental debe ser entendida como homeostasis, incluso sinthome, que anuda los tres registros, imaginario, simbólico y real, repara la falla, père-version, y la locura como desencadenamiento (Cf. Schejtman, F.: 2013, 121-122). Entonces aquí, ¿qué père-version ha caído?, ¿cuál sinthome ha advenido en su lugar para volverlo a dormir? De nuevo nos preguntamos ¿Wesley, estás ahí?

Sale apresurado de su antiguo lugar de trabajo y se topa con su imagen en las tapas de los diarios. Ahora él está en otro lugar: en las noticias junto a Fox, bajo el cartel de buscados, Wanted. Se busca, tal la traducción latinoaméricanapara el film. ¿Se tratará de la búsqueda de un padre o simplemente de ser deseado…querido?Aún no lo sabemos ¿Wesley, estás ahí? Y de nuevo Fox, un zorro oculto en el cuerpo de una mujer, entra en escena presto para conducirlo manso a la fraternidad, para anudarlo a ese lazo. ¿Podremos ubicar allí acaso alguna mutación subjetiva?

Llegan a una Fábrica textil, la Nº 17. Wesley se encuentra muy acelerado y pregunta, constantemente, sobre esta fachada para asesinos. Finalmente increpa a Sloan “señor me debe algunas respuestas, es cierto claramente yo no lo entiendo ¿fabrican sweaters o matan personas?”.Él parece preguntar qué tipo de asuntos se tejen allí. Sloan responde “es muy temprano para tan horrendas preguntas ¿seguro que quieres respuestas?” Wesley afirma “sí, por supuesto, no puedo regresar… al menos no a mi vida”. Primer punto de quiebre. Wesley tiene razón, esa implicación del sujeto con su síntoma, su insignificancia, ha empezado a cuestionarse. Esa forma de ser, esos rasgos de su carácter –reino de la egosintonía- ahora se vislumbran prestos a ser puestos en cuestión, pero ¿podrá dar lugar a la pregunta que lo interrogue por su posición allí y no remita a un Otro?, ¿podrá dar paso a la queja, al padecimiento y finalmente a la posibilidad de desembarazarse de ello? (Cf. Lacan, J.: 1962-63, Clase 12/6/63) [7]. Del lado de la fraternidad, pareciera que no. No hay allí orejas quepuedan atraparlo y los asesinos del destino le ofrecen una salida a esa insignificancia, entrenamiento mediante, una nueva respuesta que tapone la pregunta. De este modo Sloan indicaa Fox “es todo tuyo”. Las cartas se han echado y las hebras que pretenden tejer su nuevo destino se han puesto en marcha.

Se da inicio así, a su… ¿entrenamiento? el cual se sucede entre golpes, cuchillos y la pregunta ¿Para qué viniste Wesley? Primero se enfrenta con el reparador “¿qué reparas?”pregunta Wesley “toda una vida de malos hábitos”. De allí al cuarto de recuperación. Es muy interesante la existencia de este cuarto que borra toda marca en el cuerpo tal como el ruso instruye a Wesley “aquí golpes, fracturas y cortadas sanan en horas no en días, el cuarto de recuperación estimula las células blancas y acelera el proceso”. Preguntémonos ¿cuál? Hallamos de este modo, acciones tendientes a reparar los hábitos torcidos y a, a su vez, a borrar las marcas del cuerpo. Se vislumbra ahí, su proximidad con el tratamiento dado a los cuerpos en el terrorismo de estado en la Argentina, en los centros clandestinos de detención. Por un lado, pretendiendo rehabilitar a los “subversivos” al régimen impuesto; por el otro, procurando borrar las marcas de una generación, borrando los datos de su filiación, a fin de reordenar los cuerpos según un plan establecido:"los subversivos educan a sus hijos para la subversión. Eso hay que impedirlo”. Así lo revelaba Camps, jefe de la policía bonaerense en 1977, en una entrevista que le realizara la revista Tiempo. Allí como aquí, un nuevo padre, un padre sinthome, que repare la falla es ofrecido, pues no se trata de eliminar a los hijos sino de hallarles, procurarles nuevos padres, proporcionandopara ello nuevas versiones de él, nuevas nominaciones para el sujeto.

Transformados en nuevos gadgets, nuevos objetos de consumo, los niños apropiados fueron tomados como objetos parte del botín por la lógica imperante de purificación, de reorganización, ordenando sus cuerpos. Así, como “botín de guerra”, se los privó de su identidad. En efectola idea de la dictadura era “normalizar” a estos niños con la ilusión de que nada se perdiera en ese siniestro reparto de bienes y botines. De los niños, también se debía obtener un usufructo. Un nuevo gadget nacía. Un nuevo objeto de consumo al que era imperioso alimentar y procurarle “cuidados pa-rentales” [8]. Un objeto producto de la apropiación de niños e identidades que desbarató el orden generacional, desapareciendo un linaje y una historia, afectando, por lo menos, a tres generaciones e impidiendo que una transmisión sea posible. ¿Podemos acaso ubicar en el entrenamiento al que es sometido Wesley por la fraternidad ese mismo tratamiento?, ¿cuál será el usufructo que pretende obtener Sloan obtenerde él y con él?, ¿matar a Cross?, ¿hacer perdurar la fraternidad?, ¿restituir el orden frente al caos? o ¿se trata únicamente de devolverle a un hijo un padre, un padre a un hijo?

Ahora bien, preguntémonos también, en este mismo sentido, ¿será posible borrar en él, en su cuerpo, las marcas de un decir? o, mejor dicho ¿podrá un nuevo decir, diverso al que lo nombró insignificante, hacer acontecimiento de cuerpo (Lacan, J.: 2012, 595) en Wesley?, o incluso ¿será posible que el cuerpo no se construya como acontecimiento de un decir?

Baño de recuperación mediante todo vuelve a comenzar, cada día, para Wesley, como en su rutina anterior, o eso creemos. ¡Levántate! Fox lo lleva ahora con el ingeniero para enseñarle a disparar y advertimosde nuevo la pregunta: ¿por qué estás aquí? Una nueva respuesta aparece: “porque quiero ser un súper asesino y si quisiera que me golpearan me hubiera quedado en mi cubículo ¿no crees?”. Golpes, balas y órdenes se suceden “dispárale al objetivo, que la bala haga una comba, una curva”. Llega sólo a pronunciar “¿qué?, ¿cómo se supone que lo haga?”. Entra Sloan diciendo “no es una pregunta de cómo es una pregunta de qué, si nadie te dijera que esas balas vuelan derecho y yo te doy un arma y te dijera que dispares ¿qué harías?, deja que tus instintos te guíen”.

Es interesante que nunca le preguntan cómo llego ahí, en efecto, puede pensarse que porque ellos lo buscaron. Sin embargo, insisten en la pregunta de por qué está ahí, es decir, que la pregunta pareciera ser por la causa, por qué lo causa. No obstante, no creemos eso sino que, más bien, pareciera tratarse de seguir ubicándolo en posición de objeto en el discurso, de objetivarlo. Taponar el lugar de la causa con algún sentido. En suma, nombrarlo para (Lacan, J.: 1973-74,Clase del 19/3/74) un destino: matar a Cross, vengar la muerte del padre, salvar la fraternidad y garantizar la continuidad dela máquina del destino.

En este sentido, recordemos el discurso universitario que Lacan introduce en el Seminario 17 como aquel del amo moderno (justo antes de formalizar el discurso capitalista). En el discurso universitario el saber (S2) queda en el lugar del agente, sin revelar que encuentra soporte en un amo (S1) en tanto se dirige a un otro objetalizándolo(a), quien no tiene más remedio que producirse como sujeto ($) de la queja.

¿Podremos servirnos de este instrumento para acercarnos al discurso del apropiador, o en nuestro caso al discurso de la fraternidad? Creemos que sí. Señalemos para ello que, ubicado en el lugar de agente de saber, el apropiador adoctrina al niño apropiado, al aspirante a la fraternidad. Procura reeducarlo, para evitar la transmisión de la “subversión”, del “caos” en términos de Sloan, volviéndolo objeto de su prédica: una prédica estandarizada que intenta sumirlos al régimen del orden por ellos establecido, marcándoles su destino.

Sin embargo, señalemos que el producto de este discurso: el sujeto, en su revuelta contra la posición de objeto, a la que es convocado, proporciona una vía para salir de ese existir programado, tipificado y nominable. Allí, la fe en quien lo nombra se quiebra, la versión sobre la paternidad aportada por los apropiadores, por el “arma de destino”, cae y el sujeto puede hallar asistencia en dos esferas: la justicia ordenando los lugares o un psicoanálisis, el cual conlleva, necesariamente, el paso del sujeto de la queja al sujeto en el lugar del trabajo, el discurso analítico,a partir de la producción de un S1 pueda resolver su relación con la verdad que lo habita.

Por estas vías, en todo caso, se posibilita el quiebre del estrago en la instalación falsificada del parentesco, en esa supuesta filiación por adopción que deja al sujeto desorientado de un modo siniestro. Y Wesley constantemente da muestras de ello.

3. Un padre... ¿síntoma o sinthome?

Más y más situaciones arriesgadas se suceden para Wesley y todas terminan en la sala de reparación. Nuevamente la pregunta ¿qué repara?, ¿qué se repara allí?, ¿el cuerpo biológico? Una charla, que acontece entre los asesinos, nos pone en la pista “tiro perfecto, ángulo imposible (…) Cross nos está matando uno por uno y Wesley es el único que puede contra él. Cross nos está acorralando ¡Vuelvan al trabajo!”. La familia de asesinos se encuentra amenazada y Wesley se erige ahora como “su salvador”. Él que ha sido salvado por la fraternidad de su destino insignificante, debe ahora alzarse como su salvador. Un familiarismo delirante (Cf. Laurent, E.: 2005) se instala transformando, de modo siniestro, lo no familiar en familiar. Hallamos ahí otro punto de contacto con la apropiación de niños en la Argentina: la pretensión de situar una familia allí donde no la hay. Ciertamente a partir del asesinato del padre.

Ahora se suma la lanceta a su preparación, y ante la orden de atraparla, nuevamente, Wesley resalta “este lugar apesta es demencial” y se dirige solo a la sala de reparación a sanar sus heridas. Parece haber aprendido el circuito demencial. Sin embargo, allí algo sucede, un relato del ruso sobre su padrese transmite, mientras manipula una rata a la que hace explotar: mantequilla de maní y explosivo plástico, tu padre era fan de esto. Wesley no logra entender el porqué de esa confidencia y cree que el ruso sólo se ha vuelto loco, que la demencia se ha apoderado de él porque el lugar es demencial, y apesta como la rata que manipulaba.

Otra orden de Fox interrumpe la escena que no llega a anudarse, sino que des-anuda: “reparador 5 minutos”. Más golpes se suceden. Ahora es ella quien lo golpea mientras pregunta ¿por qué estás aquí?, ¿por qué estás aquí? Finalmente quebrado Wesley responde “no lo sé, golpéame no lo sé. No sé quién soy… demonios”. Entrenamiento terminado. Wesley está quebrado. Su lazo a la vieja historia sobre el padre está quebrado y Sloan se encuentra presto para entrar en la escena con una nueva versión de él.

Uno tiende a creer que Wesley ha despertado, que se ha desembarazado de ese síntoma del padre, su insignificancia, y¡por fin! lo hallamosdecidiendo pertenecer a la fraternidad de asesinos, el destino que le era deparado, su legítimo destino, elde los legítimos significantes primordiales (Abuelas de Plaza de Mayo: 1997, 91) [9]. Pero, en realidad, ha vuelto a dormir en una nueva père-version.

Un nuevo sinthomepret a porter, ofrecido por Sloan, viene en su auxilio a fin de reparar la falla del anudamiento con el padre. Un relato completo no una frase como la del ruso. ¿Realmente quieres saber quién eres? Lo lleva así a una habitación. Wesley dice “es mi habitación” no, dice Sloan “es la habitación de tú padre”, lo deja recorrerla mientras le relata que un miembro de la fraternidad, Cross, desertó y empezó asesinando al hombre que era mejor que él: su padre y agrega “todo en esta habitación, libros, armas le pertenecían a tu padre, encuentra tu conexión con esta habitación, tal vez sea la única forma de averiguar quién eres”. Wesley se prueba su ropa y piensa “ahora sé por qué antes no podía preocuparme por nada, ahora puedo seguir los pasos de mi padre, vivir la vida que debía vivir, seguir los pasos de mi padre… debo entrenar fuerte”. Wesley cree ser restituido. Supone haber hallado una identidad plena. Ilusión de la restitución, volver a un sujeto pleno, retroactivamente, si se es “rescatado” de la alienación al discurso del apropiador. Impensable desde el psicoanálisis, pues, la idea de Lacan respecto de la alienación es que es estructural, es un hecho de estructura. Es la inscripción del sujeto en el lugar del Otro, en el campo del Otro (A), y, es más, señala que no hay salida de la alienación que no implique una pérdida, porque no hay forma de unificar al sujeto. De este modo, no hay sujeto que pueda unificarse. La alienación, como un hecho de estructura condena al sujeto a carecer de identidad plena.

Con ayuda de Sloan, Wesley comienza a estudiar los pasos de Cross, cada movimiento, cada táctica que haya implementado, sus balas, irrastreables, y descubre que él siempre va unos pasos adelante, un paso más rápido, un tiro más preciso, concluyendo, en toda su investigación, que no hay fallo alguno en sus objetivos. Un hombre sin fallas se le presenta como modelo y Wesley afirma: no ha fallado hasta mí, sin conocer el alcance que adquirirá dicha expresión. Así, a fin de llevarla a cabo entrena duramente: balas, golpes, cuchillos todo quiere dominarlo, hasta la lanceta y los trenes, aquellos que se entrometían en su vieja habitación, con su novia antigua.

Por primera vez en vida Wesley estás en control, señala Sloan. ¡Bienvenido a la Fraternidad! Efectivamente Wesley se halla bajo el control de Sloan y la fraternidad de asesinos. Reino de la elección y la ponderación de elementos contrapuestos, puestos en serie, en su entrenamiento, para objetivarlo y apropiarse del cuerpo con mensajes inequívocos en un intento de borrar el malentendido, al fin de cuentas de forcluir al sujeto.

Se recorta aquí, claramente, la función de un decir. Pues “el decir es un acontecimiento. No es ni verdadero ni falso; es o no es” (Soler, C.: 2011, 372). No se trata del significante del nombre del padre y la metáfora paterna sino la función del padre como nombrante (Cf. Lacan, J.: 1974-75; 15/4/75). Un decir que hace acto y anuda. Así, señuelo mediante, esa nueva versión del padre nos posibilita recortar de qué modo se ha anudado Wesley, una y otra vez, al decir del padre, a lo vivo del padre. Un decir que anuda las generaciones, que hace familia.

Pero también debemos recortar ahí ese consentimiento a ese decir del padre pues “sólo hay acontecimiento de un decir” (Cf.Lacan, J.: 1973-74,18/12/73), si el sujeto hace lugar a ello. No se trata ya de la historización relativa a lo simbólico sino a lo real “que agujerea al cuerpo con el sinsentido de lalengua” (Cf. Álvarez, P.: 2003). Un cuerpo marcado por un decir de goce…del padre. Un cuerpo que habla. Síntoma como acontecimiento de cuerpo, más allá del ciframiento, del desciframiento de esos latidos, más allá de la insignificancia.

4. Servirse del padre o la religiosidad del padre puesta en cruz: Cross

Solo resta un paso más en el plan de Sloan y para ello revela a Wesley el nudo de la fraternidad. La máquina del destino es presentada al novel discípulo: un gran telar en donde, si se observa detenidamente, los hilos se pierden, pierden el tramado: pasando por arriba en lugar de abajo. Wesley pregunta desorientado ¿cómo mal hecho? Sloan señala que se trata de un código secreto, oculto en la tela. El secreto del padre ha sido develado: un código binario arroja un nombre con el fin de forjar la estabilidad y mantener a raya el caos. El código se interpreta, expresa un nombre y se lo ejecuta. Sin duda alguna, certeramente da el nombre del próximo a ser ejecutado. En el tejido la vida pende de un hilo y la hermandad de asesinos es ese hilo que determina el destino. El arma del destino lo convoca a elegir, una vez más, ser cordero o lobo (fox). Esa es la elección que se le presenta. No obstante, seadvierte al novato Tu tarea no es interpretar sino expresar… el destino por él, por Sloan, interpretado.

El arma del destino, el telar del destino es puesto en cruz –Cross- al final del film.

Primero, por no hallar Wesley razón alguna para ejecutar las opciones que opera el código. Es Fox quien aporta un sentido, quien presenta el asunto en términos de elección, de pros y contras en juego. Su padre mismo fue ejecutado debido a que un aspirante no cumplió la orden del código. De este modo, da una razón: no sabemos que alcance tiene nuestras decisiones, matas a uno y tal vez salvas a cientos. Una decisión se recorta en el horizonte: matar, pero ¿a quién hay que matar para salvar al padre? Fox lo acompaña en ese camino y sus ejecuciones son, cada vez, más espectaculares, más cercana a las llevadas a cabo por su padre, pero aún con un rasgo del viejo Wesley: todas incluyen sus disculpas, aunque de modo burlón… lo siento.

Wesley se siente observado, es Coss. Sale así, a la carrera tras él. Cross se deja perseguir, o seguir. Wesley comete un error y mata al ruso, a su vez, es herido por Cross. Recibe así, una bala de él e interpreta “ésta enviándome un mensaje”. Decide, entonces, viajar al monasterio donde nació la fraternidad rastreando el origen… ¿de la bala? Decide ir solo. Fox lo sigue con la orden de Sloan de matarlo. Ese es su siguiente trabajo encomendado por el telar.

¿Por qué estás aquí? Pregunta el monje que lo recibe. Wesley mostrándole la bala dice “usted la hizo, el que la usó mató a mi padre, dígame ¿dónde está?” Un encuentro es ofrecido.

Una estación de tren es el lugar de reunión para que ellos –Wesley y Cross- se encuentren sin Fox. En el tren ambos se enfrentan. Sus balas se tocan, ellos no. Sus fuerzas se neutralizan y en el medio Fox, como un zorro al acecho persigue presurosa a su presa, es que sabe que le queda poco tiempo para cumplir su objetivo: matar a Wesley.

El enfrentamiento lleva a que el tren caiga de un puente colgante. Cross y Wesley por fin se enfrentan cara a cara. Wesley está a punto de caer al vacío. Cross le extiende la mano para salvarlo y recibe un disparo mortal como respuesta. A raíz de esa acción ambos caen y el vagón queda atravesado en el acantilado. Allí, colgando en el vacío, nos enteramos junto con Wesley que Cross es su padre. Herido de muerte Cross le dice “Wesley escúchame todo lo que te dijeron es falso… tú eres mi hijo”. Al principio Wesley lo descree, pero entra Fox presta para matarlo y él le pregunta “¿es cierto?” ella asiente “¿por qué me hicieron hacerlo?” Ella respondeporque tú eras la única persona que él no mataría. Wesley hace un último disparo. Cae al vacío parado sobre el cadáver de su padre. Se ha servido de él, de su cuerpo para escapar de Fox.

Despierta ahora en un nuevo baño de reparación. Está a salvo. Desde allí puede ver su vida anterior: su antigua casa, su novia y los trenes. Y allí el monje que facilitó el encuentro le proporciona algunas respuestas, largamente, esperadas: “le prometí a tu padre que te traería de vuelta, dijo que era la única forma de que entenderías”. Wesley recorre la habitación descreído, ya lo hizo una vez, aunque ahora es diferente. Él es diferente. Mira fotografías de toda su niñez. Se reconoce en ellas [10]. El monje detalla “Tu padre no era más que el hombre detrás de una cámara. Para tu padre el protegerte le daba valor a su propia vida”. Wesley lo interrumpe desorientado, pero…“¿trató de matarme?”. “No”,dice el monje, “trató de rescatarte”, y Wesley remata “y yo lo maté”.

La segunda puesta en cruz del telar es introducida por este relato de los hechos: “cuando Cross dejó la fraternidad, Sloan logró alcanzarte y cuando Fox te tenía, él quiso separarte. Él no te quería en la fraternidad quería otra vida para ti, un hogar, paz, esperaba que encontraras tu propio camino, tu padre encontró esto descífralo tú mismo”. Le entrega así un trozo de tela que Wesley interpreta con el código secreto del telar y agrega “Sloan empezó a manipular objetivos para su propio beneficio”. Descubre así, que el nombre de su padre nunca apareció en el telar pero que el de Sloan sí y que esa cuestión desencadenó… el caos. Un pasaje de avión es ofrecido para que al fin pueda tener una vida, diferente, como quería su padre. Lo rechaza, pues decide no huir… de sí mismo. Descubre las ropas, ahora sí, de su padre, su arsenal, sus ideas, miles de relojes y los planos de la Fraternidad. Todo un tesoro. Todo un legado.

Wesley decide seguir los pasos del padre, servirse de él antes de prescindir de él: ratas y explosivos. Los dichos del ruso cobran, en este momento, gran relevancia y un nuevo significado. Descubre así, que el ruso tenía algo para decirle sobre su padre mientras lo cuidaba, pero que él no podía oírlo.

Vemos a Wesley en un supermercado comprando grandes cantidades de mantequilla de maní, mientras su voz en off relata “mi padre estaba equivocado en una cosa, no todo lo que me dijeron era mentira, me enseñaron que para cada trabajo hay un arma perfecta. Yo soy el arma perfecta ¿y se supone que huya? He estado huyendo toda mi vida. Yo digo matarlos a todos y separar el destino del desastre”. He ahí una decisión que produce un sujeto nuevo.

Pone en marcha el plan del padre. Ratas bombas con explosivo plástico y mantequilla de maní invaden la Fábrica textil. Se suceden las explosiones y pone a prueba su entrenamiento previo, enfrentado, uno a uno, a sus instructores con el propósito de develar el embuste de Sloan en el núcleo de la Fraternidad. Ahí denuncia: “Mi padre no era un traidor esta es una orden de asesinato y el nombre de Sloan está en ella. Él me dijo: un nombre es un blanco, no quiero que esta persona muera, es el destino. Entonces, fue él, el destino te quiere muerto y no lo pudiste aceptar así que empezaste la manufactura enviaste al hijo de un hombre a matar a su padre no eres un asesino del destino, eres solamente un asesino”.

Sloan intenta explicar que todos los presentes aparecieron en la lista del telar y que él los ha “salvado” [11]. Su plan ha sido: redirigir el poder como les convenga con las reglas del lobo/zorro (Fox) no las de la oveja, con el fin de conducir la fraternidad a las alturas destinadas para los dioses de los hombres. Esa es su elección, su ponderación. Y deja a los presentes resolversu continuidad o no. En sus manos está ahora el destino de la fraternidad, de modo tal que los empuja a evaluar costo y beneficio. Fox se siente convocada y dando un paso adelante decide cumplir hasta el final los planes de la sociedad secreta de asesinos. Para ello, dispara en comba matando, uno a uno, a los miembros sentenciados y aguarda en su lugar lista para recibir su bala, para morir también, pues considera que ese es su destino, mientras distrae a Wesley arrojándole su arma. Ello da tiempo, no obstante, para que Sloan huya. Ella, sabiéndose engañada, al igual que Wesley, sabe que éste ordenará finalmente el caos.

Una última escena nos pone en la pista de la mutación subjetiva en Wesley acontecida en seis semanas. La inhibición inicial –nominación imaginaria- ya ha quedado atrás. Así, Wesley nos los hace saberdiciendo “hace seis semanas yo era ordinario y patético igual que tú. ¿Quién soy ahora? ¿Un ejecutivo de cuenta? ¿Un asesino? O sólo otro idiota que fue manipulado para matar a su padre. Soy todo eso y ninguno de ellos. ¿Quién soy ahora?” Ya no se reconoce allí, en el patético jovencito con ataques de pánico, cuyo cuerpo se hallaba tomado, marcado, nombrado por la insignificancia que suponía era el modo en que fue nombrado por el padre. ¿Wesley estás ahí?

Tampoco lo hallamos en la posición propuesta por Sloan “Tú éres el que me seguirá”, desarrollada por Lacan en el Seminario 3. Nominación en la que el otro pasa “a ser una variable predecible, calculable” (Barros, M.: 2012), un discípulo de la sociedad secreta de asesinos. De este modo, ha sidonombrando parapor Sloan, loque lo “hacer entrar al otro dentro de los propios cálculos” (Ibíd.). Esa nominación es compatible con la apropiación de los cuerpos que rechaza la castración. Ese rechazo es para Lacan en el Seminario 21, forclusión, orden de hierro y degeneración catastrófica. Una vía posible para pensar el lugar del padre en la apropiación, en el caso del terrorismo de estado en la Argentina, pero aquí también, en la propuesta de la fraternidad, el arma del destino. La apropiación aquí es llevada a cabo por la fraternidad de asesinos.

Señalemos también, siguiendo una vez más a Marcelo Barros, la existencia de dos modos de nominación bien diferentes en Wesley, o dos lógicas diferentes de la nominación que hallamos presentes en el film. La primera, soportada en el “Tu éres el que me seguirá”, la segunda, modulada a partir del “Tú éres el que me seguirás” en donde hay una relación con el otro bien diferente: “en este caso [el segundo] el otro no es calculable (…) implica una invocación, un acto de fe que se produce sobre un fondo de no garantía de lo que el otro podrá hacer o no” (Ibíd.). Así, la primera fórmula nos queda vinculada con el “nombrar para”, anudamiento psicótico, no borromeo y a la segunda, con el nombrar paterno. Es que “el Nombre del Padre es una instancia que funda un modo de nominación que de algún modo surge sobre un trasfondo de aceptación de una imposibilidad y es por eso que la nominación del Nombre del Padre implica la fe, la confianza y no la certeza. Esa nominación tiene en cuenta la dimensión de lo incalculable en el otro” (Ibíd.). Hallamos ahí una nominación flexible, paterna que subraya la castración, la dimensión de lo incalculable del otro, del deseo del Otro, que se opone a la certeza, en nuestro caso sobre el destino de las marcas, y se ubica, sobre todo, en el nivel de una función paternal que promueve un ordenamiento de las generaciones por amor.

De allí, ahora sí el final, en el que Wesley nos anoticia: “este no soy yo logrando mi destino”… mientras vuelve a googlearse, como al inicio; “este no soy yo siguiendo los pasos de mi padre”, en dónde la respuesta es: sin resultados; “este definitivamente no soy yo salvando al mundo”, tal como creía su padre asesino. Llega Sloan y sin percatarse de la mudanza acontecida pregunta “¿Sigues intentando averiguar quién eres?” para su sorpresa, en ese cubículo no está Wesley, sino un señuelo. Sloan se ve él mismo parado sobre una X… ¿una invitación a dejar la certeza y dar lugar a la función, una función a despejar f(x)?

Wesley ahora sabe hacer con esa pregunta ¿por qué estás aquí?, ¿quién eres?, y dice “este no soy yo, es sólo un maldito señuelo”. Un disparo termina con la vida de Sloan. Y la escena nos lleva al origen del mismo, regresando sobre el recorrido de la bala. Mientras oímos a un Wesley diferente decir “este soy yo tomando el control de Sloan, de la fraternidad, de Janice, de los reportes de transacción de los teclados ergonómicos, de engañar novias y golpear a mis mejores amigos. Este soy yo volviendo a tomar el control de mi vida”… Finalmente, hallamos la decisión, aquella acorde a la singularidad en situación, una respuesta que produce un sujeto, sin garantías, expresada en la pregunta del final del film “¿qué has estado haciendo últimamente?... o según la traducción “¿qué carajo tienes que hacer después?”…. Ya no hay destino a la vista. No hay traza marcada. Wesley decidirá qué destino darle a las marcas aportadas por el otro, su padre, pero incluso, también, por ese otro apropiador.

Bibliografia

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Notas

[1] Comentario del film “Wanted” (2008) basada en el cómic de Mark Millar, escrita por Chris Morgan, Michael Brandt y Derek Haas, fue dirigida por Timur Bekmambetov y traducida como “Se busca”.

[2] Entendemos a la opción como esa facultad de elegir, de optar propia de la lógica binaria de los algoritmos computacionales con sus valores discretos (cierto y falso o 1 y 0), que pueden representar cualquier par de estados a condición de ser mutuamente excluyentes.

[3] Nos referimos a los dichos de Françoise Dolto quien al ser entrevistada por la Revista Psyche, en 1986, y consultada sobre qué destino familiar corresponde a los niños apropiados respondió: “sólo se puede hacer algo por encargo de alguien, como el gobierno, que pueda ser un súper-padre de todos los padres, incluyendo al padre muerto y al padre adoptivo. La separación de estos padres adoptivos para devolverlos a los legítimos sólo puede tener éxito si se realiza para el honor de la sangre (…) Lo importante es que no se instruya al niño para que diga que ha sido criado por verdugos”. Cf. Dolto, F. (1986), p. 4-5.A su vez en el primer tratamiento psicológico propuesto para la primera nieta restituida por orden judicial se propuso un analista varón con la idea de proveerle aquello que ella supuestamente carecía: un padre, dado que el suyo se encontraba desaparecido. Este punto es muy interesante pues justamente, donde el padre está en cuestión –nos referimos al apropiador cuestionado en su lugar de padre- sería muy tentador buscar procurarle uno allí donde se supone una carencia. Sin embargo, la niña se sustrae del empeño terapéutico que intentó alojarla en ese lugar, con el tratamiento del primer equipo de Abuelas, aún tomado por la idea del trauma y la creencia en el padre dador de sentido.

[4] Pensamos a la elección, siguiendo a Ignacio Lewkowicz como la ponderación de elementos dispersos, perspectivas o posiciones encontradas para arribar a la conclusión/elección adecuada, sopesando los pro y los contra en juego.

[5] Lacan ubica a la decisión forzada en relación con la alienación, en tanto “el vel de la alienación condena al sujeto a sólo aparecer en esa división” (Lacan, J.: 1964, 218). Allí señala a la prioridad original del significante sobre el sujeto, pues “la alienación es cosa del sujeto” (Lacan, J.: 1964, 799). Así, no hay alienación más que al significante. La operación de alienación en el significante, esa la captura por el par significante, establece para el sujeto una escisión entre ser y sentido. Sin identidad plena, el sujeto por la operación de alienación si se ubica en el ser (S1), pierde el sentido y si se ubica en el sentido (S2), pierde el ser. Siendo entonces que si el sujeto elige el ser pierde el sentido y si elige el sentido, se produce su afanisis y pierde el ser. Se trata de una elección forzada,

[6] La decisión, por su parte,la concebimos ligada con cierta posición del sujeto en su enunciación misma.Implica responsabilidad, produce un sujeto. Se trata de una decisión, en un sentido fuerte, es decir sin garantías.

[7] Lacan, J. (1962-63). Clase 12/6/63 donde dice: “para que el síntoma salga del estado de enigma que aún no estaría formulado, el paso no es que se formule, sino que en el sujeto se dibuje algo cuya índole es que se le sugiere que hay una causa para eso. (…) Esa dimensión -la de que hay una causa para eso- donde sólo la implicación del sujeto en su conducta se quiebra (…) es la complementación necesaria para que el síntoma nos sea abordable”.

[8] Neologismo que nos permite ubicar una doble vertiente: la de la parentalidad, hecho por el cual se suministran los cuidados necesarios a un hijo, así como también la rentabilidad que del hijo obtiene el que los efectúa al procurar armar la familia mediante el robo de un hijo a un padre.

[9] Las Abuelas de Plaza de Mayo, respecto de la restitución señalan: “los niños en el proceso de estructuración de su identidad, se vieron obligados a desplazar los referentes parentales en figuras identificatorias falsas. Al encontrarse con la verdad, no hay crisis de identidad y nada demuele su estructura psíquica. Lo que observamos en la práctica es el desmoronamiento de las figuras fraudulentas de sus captores. Los lugares identificatorios parentales vuelven a ser ocupados por las figuras de sus legítimos padres, los legítimos significantes primordiales” (Abuelas de Plaza de Mayo: 1997, 91).

[10] Esa escena nos recuerda el momento de la restitución judicial de P., primer nieta restituida por orden judicial y con la utilización pruebas genéticas en 1984, en la que su abuela le muestra a la pequeña unas fotos para que las examinara. Ella relata que en el momento en que P. miraba las fotos, específicamente a partir de que se reconoce en una de ellas, –respecto del apropiador- afirmó: “él no me mintió”, pero a medida que la abuela le relataba sobre las mismas y ella miraba las fotos, mientras lloraba, P. cambia el tono y dice: “él no me mintió, ¿no?”. Duda que da inicio de su restitución. (Cf. Herrera, M. y Tenenbaum, E. (2001).

[11] Hallamos allí otro punto de contacto con la apropiación de niños acontecida en la Argentina en dónde los apropiadores perpetúan el poder totalitario en la relación que establecen con el niño secuestrado llegando a ubicarse en el rol de “salvador”. Es que la convivencia con el apropiador se encuentra ordenada por la lógica del campo (lager), modalidad derivada de la lógica concentracionaria. Modelo de poder totalitario, propio del siglo XX, creado por el nazismo y que determina la vida y la muerte de las personas (Cf. Abuelas de Plaza de Mayo: 2008). La apropiación aquí es llevada a cabo por la fraternidad de asesinos y Sloan se erige como aquél que determina la vida y la muerte, el que mueve los hilos de los que pende la vida de los otros.






Comentarios

Mensaje de Mark  » 7 de febrero de 2016 » mark357177@hotmail.com 

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Mensaje de Mark  » 30 de enero de 2016 » mark357177@hotmail.com 

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Mensaje de   » 29 de octubre de 2015 » rodriguez.carolinam@hotmail.com 

Primeramente quisiera agradecer a la Lic. Domínguez por este excelente trabajo, en particular me ha interesado la relación que se realiza de la película con el tema de la identidad y el acontecimiento histórico de la dictadura militar ocurrido en Argentina.

Durante distintas partes de la película se puede ver cómo Wesley intenta hallarse por distintos medios sin conseguir éxito se interroga angustiado: "¿Quién soy?", pregunta que se repetirá constantemente y tratará de responder para poder hallarse y llenar el vacío de una ausencia de un padre. En relación a la crisis de identidad, Fernando Ulloa psiconalista argentino sostiene que "se tiene huecos vacíos que se llena con mitos o con una indagación constante, de alguna manera" (Ulloa, 2001)

Luego Wesley conoce a Fox y luego a "La fraternidad" quienes le "implantan" una identidad y una historia, falsas, pero una identidad que en ese momento podría llenar ese hueco. Lo que le sucede a Wesley en esa parte de la película al igual que sucede con los nietos desaparecidos en Argentina es que "En realidad viven familiarmente con una situación que ignoran, con un secreto terrible que se filtrará de mil maneras, a través de huecos de la historia y a través de todos los canales por los que se filtra un secreto de esta naturaleza (...) Eso es lo que la clínica psicoanalítica define como efecto siniestro", así sostiene Fernando Ulloa. (Ulloa, 2001).

Wesley vive entonces en una mentira implantada sobre su identidad, a pesar de tener una corta relación con "La fraternidad", decide creer en esa identidad, no percatándose de que puede ser falsa y que le han mentido. Empero, Parkinson afirma: "Aunque pensemos que ver el rostro de alguien nos ayuda a determinar si están diciendo la verdad, de hecho, la mayoría de las personas somos relativamente deficientes en la detección del engaño mediante las señales verbales incluidos los movimientos faciales" (Parkinson, 2005).

Al igual que un apropiador durante la dictadura, Sloan miente a Wesley sobre su verdadera identidad con un objetivo beneficioso tal como Riviere afirma "Quien engaña debe usar una estrategia manipulativa, relativa al concepto de engaño, por el cual da información falsa al competidor, para crear en él una creencia falsa" (Riviere, 1995). He aquí la razón de la integración de Wesley a la fraternidad, ¿Y qué beneficio obtendrá Sloan?, la razón es que por medio de la manipulación intentará poder asesinar a su verdadero padre, Cross, quien realemente lo conoce. De acuerdo a la identidad falsa el psicoanalista argentino afirma: "La identidad que se puede llegar a construir con los apropiadores está fundada en una situación mentirosa, pero además es una mentira que encubre un crimen. Está insanablemente enferma" también afirma: "Este chico transplantado de una historia que se le niega, de la que se lo ha despojado, recibe otra historia mentirosa que funciona como tapón fetiche pero no solamente porque le oculta a él una realidad que igual se va filtrando. También cumple una función de velo para los secuestradores"(Ulloa, 2001 por medio de este velo, Sloan al fin obtendrá su beneficio.

Finalmente se encuentran padre e hijo, cara a cara, Wesley adueñado de su identidad falsa, pretende cumplir lo acometido por Sloan, asesinar a Cross, lo hace y ya es demasiado tarde, ha caído en el engaño y no hay vuelta atrás, todo lo que creyó resultó ser falso. Finalmente deja de lado su cobardía y se enfrenta a Sloan, para luego retomar el camino hacia la construcción de su verdadera identidad.

Gracias.



Mensaje de Jimena Blanco  » 30 de agosto de 2015 » jimi_blanco@hotmail.com 

El arte conmueve, motoriza reflexiones...en este caso, a través de una trama atrapante, con un guión sencillo pero alerta, listo para dejar translucir indicios, significados, que nos permitan acompañar a Wesley en la epopeya que culminará en la ¿triunfante? recuperación de su identidad.

La Lic. Domínguez realiza un profundo recorrido por las diferentes aristas de la historia de Wesley, en un texto rico en ejemplos para abordar la teoría lacaniana. Desde esta perspectiva, no hay mucho más para agregar: un texto que amerita ser cuidadosamente guardado para ser retomado y releído muchas veces. Y esto sin mencionar los comentarios y las analogías con los casos de filiación de la última dictadura militar. Muchas gracias.

El film muestra el transcurrir diario de una sensibilidad viviente (Wesley), en un cuerpo castigado por síntomas de ansiedad, exceso de fármacos, etc. La pregunta en la vida del protagonista es por la identidad, por el ser, ¿quién soy? aparece una y otra vez. Así, para intentar graficar, de algún modo, aquéllo que vive a Wesley, recordamos que Marcelo Percia "interroga ¿qué sucede si se intenta pensar, hasta las últimas consecuencias, sin la fábula de sujeto? ¿Cómo sería la vida sin las ideas de ser, identidad, sí mismo, psiquismo? , ¿cómo sería sin relaciones de propiedad (mi cuerpo, mi pensamiento, mi vida) y sin relaciones de atribución (heroico, seductora, psicótico)?(...)Eso que insistimos en llamar sujeto no está en las mujeres y hombres que desvarían. No está en el yo que habla, en la conciencia que piensa, en la memoria que colecciona recuerdos y olvida. No está entre quienes viven aterrorizados por alucinaciones que se imponen o tomados por delirios que extravían. No está en la ilusión de una interioridad que se presenta devastada". (Percia, M.,2014).

Desde el inicio de la película se ve al protagonista intentando definirse, caracterizarse: "soy el hombre que tiene la prescripción para la medicina que controla mis ataques de ansiedad". De este modo, "las figuras que ocupan el lugar de sujeto se ofrecen como causas de una vida: como motivos o comandos de un obrar (...) donde se razona que el alma y el cuerpo están enfermos, se podría pensar que la enfermedad inventa un alma y un cuerpo enfermos. Enfermedad no tanto como accidente, circunstancia, asistente, adherencia, sino figura que coloniza una vida". (Percia, M., 2014). La enfermedad, el síntoma de ansiedad, o, ¿por qué no? la adicción a los psicofármacos: prestándole al sujeto una identidad, un ser; "ser el hombre que tiene la prescripción para la medicación que controla la ansiedad". Antes que "no ser" resulta menos cruel ser "el hombre que sufre de ansiedad", "el cobarde que no puede enfrentar a su novia y su mejor amigo"...

Retomando a Lacan, podemos conceptualizar, a través del esquema lambda, diferentes escenas a lo largo de la obra: en esa búsqueda implacable, intentando dar respuesta al deseo del Otro (ese Otro paterno que lo abandonó...), el protagonista se irá identificando con los semejantes que encuentre a su paso. Así, primero lo hará con Fox y la pandilla de asesinos de la fraternidad (a’ otro), intentando dar respuesta al deseo de ese Otro paterno inventado por Sloan, para, luego, hacerlo con el monje y las imágenes que éste propusiera, fundamentadas en que su verdadero padre "quería una vida normal para él, lejos de la fraternidad".
Para finalizar con Wesley, nos parece propicio recordar aquéllo que anota Barrionuevo:"el carácter hace al sujeto reconocible a través de sus manifestaciones que le dan un ’sello’ o ’marca’ diferenciable, peculiar en cuanto a su forma de ’ser’ en el mundo y en sus relaciones con los otros (...)la forma en que en el sujeto adquiere expresión en el yo la relación entre los sistemas yo-ello-superyó, como producto de identificaciones diversas que marcaron la historia de la constitución subjetiva en su conjunción con formaciones reactivas y sublimación." (Barrionuevo, 2011). Ante la falta de la autoridad parental, el yo se irá armando con las identificaciones de esos otros significativos que vaya encontrando en el camino de la vida...

Para finalizar, en una historia llena de versiones del padre, resulta pertinente señalar la analogía con aquél padre primordial (Tótem y tabú) de la horda que gozaba de todas las mujeres del clan e impartía la ley. En nuestra historia, Sloan oficia de padre primordial instalando la ley simbólica, ordenando el quehacer del resto de los integrantes del clan. Esta semejanza puede apreciarse en una de las últimas escenas en donde Sloan hace su confesión e incita al resto de la tribu a matar al traidor (Wesley), a quien osa cuestionar la legalidad imperante... Finalmente, Fox atenta contra la vida de sus compañeros, dejando en manos de Wesley la hazaña de ajusticiar al padre, y, en acto, simboliza aquél orden impuesto en el clan de Freud, en donde, "muerto el padre", la hermandad se somete a una vida sin excesos y carente de placeres en miras de conservar la organización (mueren todos los que debían desaparecer, según hubiesen sido seleccionados como objetivo de la fraternidad) y pagar ciertas culpas por el asesinato del padre. Muerto éste, en imposibilidad de amenazar desde el exterior, es introyectado para operar desde lugares impensados...

Muchas gracias profesora Domínguez.





 

 
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