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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
Facultad de Psicología

Materia: Psicología, Ética y Derechos Humanos
Cátedra: I Prof. Juan Jorge Michel Fariña

Ayudante: Laso, Eduardo
Coayudante: Martínez, Alejandra
Comisión: 4

Segunda evaluación

Alumna: Ortega Escande, Victoria
L.U.: 31641808

Fecha de entrega: 21 de junio de 2010

Introducción. Personaje sobre el que se centra la responsabilidad subjetiva e hipótesis

John Anderton es jefe de una fuerza policial estadounidense llamada “Precrimen”, año 2054. Este Unidad se sostiene en un sofisticado sistema que detecta los crímenes antes de que sean cometidos. Los “Precogs”, 3 humanos mutados que tienen visiones premonitorias para ver los asesinatos que serán cometidos en el futuro, proveen las coordenadas para que pueda situarse espacial y temporalmente el lugar donde el crimen será perpetrado, y gracias a la labor de los detectives del departamento de “precrimen”, que interpretan y analizan los datos arrojados por los “Precogs”, el mismo puede ser evitado y así condenarse anticipadamente a los asesinos potenciales.

A lo largo de la película puede verse que tras la fachada de policía perfecto que aparenta tener el protagonista, se esconde una profunda desestabilidad emocional que lleva al personaje al abuso de drogas y a la obsesión por la eficiencia laboral. En varias escenas se muestra la melancolía del protagonista por una familia que habría tenido y perdido, y nos enteramos de la existencia de un hijo “desaparecido”, que había sido sustraído en un instante de distracción, mientras jugaban en una pileta poblada de extraños.

Se puede deducir un duelo patológico que nunca pudo tramitarse para el personaje, claramente aparece la figura de la culpa tanto en él como en su esposa, que ante la pérdida de su hijo se aisló en una casa de campo limitando los contactos con John, a quien nunca pudo dirigirle los reproches y a quien ni siquiera puede nombrar sin recordar a su hijo, ya que el parecido de los nombres (John y Sean) le produce una evocación constante.

El personaje ingresa en el departamento de precrimen para compensar su propia negligencia en la desaparición de su hijo, pero evitando que otros crímenes sean cometidos, en lugar de encontrar paz o satisfacción, encuentra una repetición angustiosa que lo sume en la melancolía.

Circuito de responsabilidad y elementos de necesidad y azar

“Ser cirujano significa hender la superficie de las cosas
y mirar lo que se oculta dentro. Fue quizá este deseo
el que llevó a Tomás a tratar de conocer lo que había
al otro lado, mas allá del “es muss sein!”; dicho de otro
modo: lo que queda de la vida cuando uno se deshace
de lo que hasta entonces consideraba como su misión”
Milan Kundera
LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER

El tema de necesidad y azar recorre la película de principio a fin. La trama de la película se encuentra en poder determinar si realmente es posible la existencia de un sistema perfecto que determine necesariamente de que manera se desencadenarán los actos en el futuro, sin lugar al error o al azar, dicho de otra manera: a la posibilidad de decisión, al lugar de hiancia, justamente en donde puede llevarse a cabo un acto ético.
Si tenemos en cuenta que la necesidad establece una conexión entre causas y efectos, y el azar desconecta tal relación, podemos hablar de responsabilidad subjetiva en la grieta entre necesidad y azar , ya que desde cualquiera de esos dos polos la pregunta por la responsabilidad carece de pertinencia.
En la película, si los actos de las personas están sobredeterminados, no podemos establecer que haya ahí responsabilidad alguna sobre los mismos, ya que la concatenación de acontecimientos se va a dar necesariamente, a menos que haya una falla en el sistema, que es lo que justamente viene a investigar el personaje de Witwer, representante de Departamento de Justicia.
Este personaje va a llevar al nudo de la película la introducción de la escena que me interesa analizar en cuanto al circuito de responsabilidad.
Como dije anteriormente, aparece en escena el personaje de Witwer, que intenta probar las posibles imperfecciones del sistema en el que se basa la unidad del “Precrimen”, y para esto va a investigar a Anderton, que está a cargo del departamento.
Durante una de sus visitas, los “Precogs” ven una escena de crimen que incluye a Anderton matando a un hombre llamado Leo Crow, que hasta el momento era un completo desconocido para él. Este acontecimiento provoca el desencadenamiento de una serie de sucesos que llevan al protagonista a ubicarse finalmente en la situación premonitoria, en el lugar y en el momento previstos. Anderton apunta con un revólver a la cabeza de Crow decidido a disparar, tal como había sido predecido, y al momento de apretar el gatillo, no lo hace. Él toma la decisión de hacer otra cosa, se escapa al orden de la necesidad determinante. En este momento ubico la dimensión del acto ético, ahí en la hiancia entre la necesidad y el azar, ahí donde el sujeto toma efectivamente una decisión y lo hace en soledad.
En esta misma situación, a mi parecer, se entrelazan de manera compleja el tiempo 1 y el 2 del circuito de responsabilidad: En un primer momento, el sujeto estaba decidido a disparar, hacía años que estaba buscando al secuestrador de su hijo y se le presenta la oportunidad, ahí mismo, de aniquilarlo: en un acto que agote su violencia y descargue su ira. Pero al no hacerlo, al desistir, aparece algo que va más allá de lo esperado: recibe una confesión. Esa persona era sólo alguien a quien le habían pagado para tenderle una trampa. Este resultado de lo imprevisible lo ubico en el tiempo 2, donde el sujeto se ve genuinamente interpelado y desde donde responde con un cambio en su posición subjetiva, que es el tiempo 3, cuando va en busca de su mujer y por primera vez pueden hablar del hijo perdido, pueden llorar juntos y decirse lo mucho que lo extrañan. Pueden evocar e imaginar un niño más allá del trauma.
“El tiempo que cura las heridas no es ni el tiempo del olvido culpable, ni el del recuerdo que mantiene el odio. (…) La sutura de la herida implica la decisión de un sujeto entre la justicia del estado y la verdad del sujeto. Ese orden de decisión, acunado en la verdad para él, y no acunado en la venganza, es lo que va suturando la herida.”

Figuras de la culpa y su relación con la responsabilidad subjetiva

Como ya había situado anteriormente, ante la situación de la desaparición de su hijo, ambos miembros de la pareja parental responden con la culpa, la perpetuación de un duelo que no pudo ser trabajado, e incluso el desmembramiento de la pareja, al no poder ser tramitado el duelo, esclavos de la repetición y el autorreproche.
En la situación puntual de la desaparición de Sean, no podemos ubicar al padre como responsable, ya que, como bien dijimos, la responsabilidad subjetiva se basa en una decisión tomada por el sujeto y no debe estar determinada por factores de necesidad o azar, ya que esto dejaría por fuera toda posibilidad de decisión por parte del sujeto.
La desaparición de Sean se le puede adjudicar al azar, podríamos decir que tuvo la “mala suerte” de estar en un lugar en donde se encontrara al mismo tiempo un secuestrador oportunista que estuviera esperando el primer descuido para raptar al niño. El protagonista se podrá culpar a sí mismo por la negligencia del descuido, o por lo menos esa es una de las posibles interpretaciones que se pueden hacer en la película, pero por tal cosa no se lo puede responsabilizar en términos de un deseo puesto en juego en la dimensión de un acto ético.
A diferencia del relato “El Muro”, de J. P. Sartre, en donde se juega el azar pero con un componente de deseo, “No hay deseo sin culpa” dice Oscar D’Amore , retomando en parte la temática de lo que Lacan considera una paradoja. El deseo trae intrínsecamente culpa, ya que no se puede satisfacer completamente (lo que completaría una dimensión ética del deseo) y a la vez no se puede dejar de desear. Esta paradoja es la que se podría observar en el relato “El Muro”: el deseo de Ibbieta de querer vivir un poco más y la culpa de haber cedido ante este deseo, tal es la propuesta de Mosca , que se basa en la interpretación del hecho de que Ibbieta, en el texto, deseó burlarse de los oficiales fascistas, indicándoles el lugar supuestamente incorrecto en donde buscarían a Gris sin éxito, y que resultó ser el acertado. Un saber no sabido? No lo podemos deducir directamente del texto aunque se pueden aventurar interpretaciones, habría que interpelar al protagonista sobre su acto y juzgar si su respuesta responde a un deseo inconciente del cual el sujeto es responsable o si realmente lo que sucedió puede adjudicársele al azar.
Para cerrar el tema, cabe citar las palabras del Dr. Alejandro Ariel:
“Qué garganta extraña la del mundo, cuando el vértigo se convierte en los pulmones abiertos de una mano que escribe su destino.”

Bibliografía

• D’Amore, O: Responsabilidad y culpa. En la transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Fariña, J.J.M: “Entre necesidad y azar”, en http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/informacion_adicional/obligatorias/071_etica/index.htm vigente al 20 de junio de 2010.
• Fariña, M. J. & Gutiérrez, C. (1996). Veinte años son nada. Causas y azares. Número 3. Buenos Aires.
• Fariña, J. (1992). Ética profesional. Dossier bibliográfico en salud mental y derechos humanos. Acápite 3.3: el status de la responsabilidad sobre los actos.
• Fariña, J.J.M, Sentencia Previa / Minority report. Comentario: Louis Althusser: dictamen por la minoría. En http://www.eticaycine.org/spip.php?page=recherche&recherche=minority+report vigente al 20 de junio de 2010.
• Sentencia Previa / Minority report Comentario: La otra decisión. En http://www.eticaycine.org/spip.php?page=recherche&recherche=minority+report vigente al 20 de junio de 2010.
• Mosca, J.C (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.
• Omart, E. Algunas reflexiones sobre lo azaroso de nuestro destino. Comentario de Minority Reports. En http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=12018 vigente al 20 de junio de 2010.
• Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
• Sartre, J. P: El Muro. 1939



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