Inicio > Acceso Docentes > cuatrimestre 2010 > Sentencia previa >

por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología
Psicología, Ética y Derechos Humanos

“Minority Report”

Cátedra: Fariña.

Alumnas:

• Mingrone, Florencia.
L.U: 28.746.064.0
Mail: florenciamingrone@hotmail.com

• Roel, Victoria de la Paz.
L.U: 32.151.403.0
Mail: vickyroel@hotmail.com

Comisión: 10. Jueves de 11 a 12.30 Hs.

Docente: Domínguez, María Elena.

1er Cuatrimestre 2010

Para la elaboración del presente trabajo analizaremos el film “Minority Report” (2002), el cual tiene como personaje principal a John Anderton, personificado por Tom Cruise, quien es un detective que posee uno de los mayores puestos dentro de un proyecto llamado “Pre-crimen”. La finalidad de este queda definida por el nombre de dicho proyecto policial: evitar que se lleven a cabo asesinatos no planificados. Esto se logra a través de una futurista, novedosa y perversa maquinaria que permite adelantarse en el tiempo, mostrando la hora y escenas sobre futuros crímenes y dando nombres sobre quién será el asesino y quién el asesinado.

A continuación desarrollaremos un enlace teórico con el film, respondiendo de modo articulado los ítems de de esta evaluación. Resaltaremos como eje central el circuito de la responsabilidad subjetiva, tomando las nociones de hipótesis clínica, necesidad y azar. El personaje sobre el que recaerá dicho análisis de responsabilidad es el de John Anderton, mismo personaje que aborda J. J. Michel Fariña en su comentario sobre el film.

La responsabilidad subjetiva es definida por Salomone en el texto “El sujeto dividido y la responsabilidad” como aquella responsabilidad que involucra al sujeto del inconciente, es decir aquel que no posee autonomía, cuyos actos son establecidos a partir de su deseo inconciente, donde no entra en juego la voluntad. El sujeto se encuentra determinado por su propia estructura e historia. Más allá de esto, por estar inmerso en una cultura, se encuentra regulado por lo particular de su época, por un sistema de códigos compartidos, por un sistema de valores que determinan y sancionan ciertas conductas y posiciones del sujeto frente a la sociedad, es decir por la moral .
La responsabilidad subjetiva se despliega por medio de tres tiempos lógicos que son los que conforman el circuito de la responsabilidad.
El tiempo 1 de este circuito, hace referencia a una acción que el sujeto realiza y que supone se agota en los fines para los que fue concebida.
El tiempo 2 se presenta cuando la acción del tiempo 1 fue más allá de los fines para los que fue pensada, es decir, ocurre algo inesperado, no calculado, no previsto en la acción. Aparece en este momento una interpelación al sujeto que hace que se sobreimprima este tiempo 2 sobre el tiempo 1 resignificándolo y produciendo un tiempo 3, en el que se genera un cambio de posición subjetiva. Es el momento en el que el sujeto se sabe responsable.

Nosotras inferimos que el primer tiempo se desprende en el film cuando John cumple con su deber de arrestar a los “criminales” anticipadamente. En este accionar a él no se le generan interrogantes, solo se centra en cumplir adecuadamente con su tarea, quedando “como instrumento de un saber sabido y compartido” , alienado a su posición instrumental. Esto es lo que permite no saber nada de la castración. Al alienarse a una corporación que todo lo ve, y que aparentemente funciona sin fisuras, no dejando lugar para preguntas. Es en este sentido que en al comienzo del informe postulamos la idea de una maquinaria perversa , es decir que se ubica como transmisora de certezas.
En este primer tiempo John se ubica en una posición similar a la que se presenta Adolf Eichmann en el juicio realizado en Jerusalén en 1961 : se limita a obedecer órdenes. Se compromete seguir el procedimiento administrativo de que una vez que sonara la alarma, él debía llegar a tiempo para evitar ese crimen. Simplemente se limita a llevar adecuadamente su función. John se muestra totalmente identificado con el sistema de pre-crimen donde todo es perfecto, sin aparentes grietas. Por lo tanto él tampoco se pregunta por su responsabilidad en su actuar, quedando alienado a un Otro.
Este escenario se quiebra, cuando los precognitivos predicen un asesinato en el que el perpetrador es el propio John. A partir de aquí situamos el segundo tiempo.
El personaje del abogado interpretado por Colin Farrell cuestiona al departamento de pre-crimen, cuando le dice a John que si el sistema tuviera una falla, esa falla sería humana, apelando al sujeto barrado que hay en él. Es decir que “todo sistema totalizador presenta grietas, elementos que escapan al control de quienes planifican”. Esta falla en el sistema es luego descubierta.
Pero es la interpelación que hace oír la precognitiva cuando le dice a John “can you see?”, aquella que involucrará al sujeto, y ya no al departamento. Aquí John se interroga sobre un más allá de la predicción, algo debe estar fallando ya que él no puede ver todo como creía, no puede verse a él como responsable de un acto. De igual modo, él no podrá ver el secuestro de su hijo.
A modo de defensa a esta interpelación, John tratará por todos los medios posibles de demostrar que le han tendido una trampa y que por lo tanto él no es “culpable” de nada. Es así que llega a obtener un dato del que muy pocos conocen: en algunas oportunidades aquello que ven los precognitivos pueden discrepar entre sí.
John proyectando de este modo la culpa, negando la futura realidad, esperando que la precognitiva Agatha le diga cuál es su minority report sobre lo sucedido y soñando angustiadamente sobre la escena en la que su hijo desaparece.
Estas son algunas figuras de la culpa, las cuales nos darán la pista para hipotetizar acerca de aquello por lo que el sujeto debería responder y que es un punto de no saber para él y que es por medio de esta culpa que ob-liga , que devela, al mismo tiempo que vela, que el sujeto puede llegar a conocer algo de esto oculto. Por eso podemos decir que el sueño traumático “es la marca y el precio por la responsabilidad eludida”.
Es gracias a que el sujeto es interpelado que se puede poner en marcha el circuito de la responsabilidad. Es decir, luego del tiempo 2, se resignifica el tiempo 1, “Tiempo donde el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo. Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían.”
John, a partir de dicha interpelación, puede comenzar a interrogar no solo por el funcionamiento del universo Pre-crimen del que forma parte, sino también sobre su lugar dentro y fuera de este.
Es en el pasaje lógico del tiempo 2 al tiempo 1 en donde se puede situar la Hipótesis clínica.
Tomando el comentario que realiza Juan Jorge Michel Fariña en “Sentencia previa: La otra decisión”, podemos inferir que él propone el modo en que este sujeto responde ante su falta estructural, es decir una hipótesis clínica: John se aferra al plan de evitar crímenes, como forma de reparar su falta en relación a la desaparición de su hijo, hace ya 6 años.
Alguno de los elementos que creemos que nos respaldan esta afirmación, están en relación con la causa maníaca en la que John se inscribe, que es la de arrestar a los perpetradores de crímenes antes de que ocurran y que es el modo de responder del sujeto frente a su falta estructural identificándose con un sistema omnipotente y omnipresente, en el que, en apariencia, no hay fallas y brinda paz y seguridad a los ciudadanos.
Nosotras coincidimos con dicha hipótesis.
De esta manera, podríamos hablar de un pasaje al tiempo tres en el que se produce un cambio de posición subjetiva. Este en la película lo vemos cuando John está dispuesto a matar al supuesto asesino de su hijo, pero al final no lo hace. El decide tomar otro camino. Se da una singularidad en situación , amplía los límites del universo, produciéndose un acto ético, en este caso va más allá de lo que los precongnitivos pueden ver, hay otro actuar posible frente a esa situación. Es en este tiempo en que el sujeto puede responder por su deseo.
Es a partir de este momento en que John puede correrse del lugar de víctima en el que se encontraba frente a la desaparición de su hijo. Ya no busca conservar la memoria por medio de los videos que veía una y otra vez; Rompe con aquel círculo vicioso de repetición, que no le permitían ir más allá que tratar de encontrar un cuerpo a través de una imagen en 3 dimensiones, ofrecida por un proyector; logra dejar de estar posicionado viviendo de las marcas, para poder comenzar a vivir a partir de ellas. También puede reencontrarse con su mujer, comenzando el duelo por su hijo, pueden llorar por el, expresar cuánto lo extrañan y cuánto quisieran que él estuviera con ellos; Comienza a nombrar a su hijo “muerto”, teniendo en cuenta que su hijo está desaparecido y que, por lo tanto no se ha podido realizar un ritual funerario que permita hasta entonces elaborar simbólicamente su muerte. En estos modos John, deja que surja algo nuevo, que sorprenda. Ya no mira más hacia atrás por medio de videos, ya no más se adelanta en el tiempo para predecir lo imposible, sino que abre un otro camino, decide junto a su esposa buscar un nuevo hijo.
Por otra parte, en la misma escena en la que John toma la decisión de hacer una pausa, de dejar de “correr rápido”, se lo ve preso de una situación de necesidad: El “sabia” qué era lo que iba hacer cuando se encontrara con el asesino de su hijo, sin embargo elige no hacerlo. De esta manera, posibilitó el lugar para que apareciera el azar, aquella coincidencia con el orden temporal, haciendo que surgiera el comentario de su víctima: efectivamente le habían tendido una trampa y él no era el asesino de Sean. Nada de esto habría sabido si no dejaba esa brecha en el tiempo, nada le permitía ver esa verdad más que el tiempo que él necesitó para comprender y decidir sobre su actuar.

Es en este sentido, que al personaje de Ibbieta del cuento “El muro” de Jean Paul Sartre, le ocurre algo semejante a John, ya que, si bien se encuentra en un estado de necesidad siendo sometido por los falangistas a tener que elegir entre su vida o la de su amigo Gris, decide él también hacer tiempo, tenderles una jugarreta y decir que Gris se encuentra en el cementerio, mientras él creía que se escondía en la casa de su primo. Así es como aparece el azar en esta situación. Como ocurre con John, luego de una pausa y elegir una repuesta, se da paso para que algo inesperado ocurra: En el film la confesión del supuesto asesino, aquí que Gris estaba refugiado en el cementerio, justo cuando lo van a buscar a ese mismo lugar.
En cuanto al circuito de la responsabilidad de Ibbieta, podemos situar un tiempo 1, cuando habla y dice que su amigo se encuentra en el cementerio. El tiempo 2, aparece cuando lo interpela la revelación que le hace García que había caído Gris en el cementerio. Momento de perplejidad en el que Ibbieta temblando pregunta ¿en el cementerio? Este segundo tiempo, resignifica al primero, creando un tercer tiempo en el que la decisión que toma Ibbieta de permanecer con vida un poco más, produce sujeto de deseo. Ambos, John e ibbieta, deciden hacer tiempo, incluir una pausa que cambia el curso de sus vidas. Así John corre y corre para escapar, hasta que finalmente se encuentra con su propio deseo. Es por esto que “un sujeto puede pasarse la vida huyendo de sí mismo. Pero existen ciertas circunstancias en las que algo cambia, en las que se encuentra eligiendo, pero no ya desde el cálculo y la certeza precedentes.”

BIBLIOGRAFÍA

• Alemán, j.: “Nota sobre Lacan Y Sastre: El decisionismo”, en Derivas del discurso capitalista: Notas sobre psicoanálisis y política, Miguel Gomez, Málaga, 2003.
• Ariel, A.: “Moral y ética. Una poética con estilo”, en El estilo y el acto, Manantial, Bs. As.
• Calligaris, C.: “La seducción totalitaria”, en Psiché, 1987.
• D’amore, o.: “Responsabilidad y culpa”, en La transmisión de la ética. Clínica y deontología, Vol. I: Fundamentos, Letra viva, 2006.
• Domínguez, M.: “Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis”, en La transmisión de la ética. Clínica y deontología, Vol. I: Fundamentos, Letra viva, Bs. As., 2006.
• Gutierrez, C.: “Eichmann y la responsabilidad”, en Etica y ciencia, 2004.
• Kletnicki, A.: “Niños desaparecidos: lógica genocida y apropiación ilegal”, en Hasta que la muerte nos separe. Poder y prácticas sociales genocidas en América Latina, Feierstein, Daniel y Levy, Guillermo (comp.), Al Margen, Bs. As., 2004.
• Lewcowickz, I.: “Particular, universal, singular”, en Etica: un horizonte en quiebra, Eudeba, Bs. As.
• Lewcowickz, I. y Gutierrez, C.: “Memoria, víctima y sujeto”, en Indice, publicación de la DAIA, 2005.
• Michel Fariña, J.: “Lo universal-singular”, en Etica: un horizonte en quiebra, Eudeba, Bs. As.
• Michel Fariña, J.: Mar abierto (un horizonte en quiebra).
• Michel Fariña, J.: Sentencia previa. La otra decisión.
• Michel Fariña, j. y Gutierrez, C.: “Veinte años son nada”. Causas y azares. Número 3, Bs. As.
• Mosca, J. C.: “Responsabilidad, otro nombre del sujeto”, en Etica: un horizonte en quiebra, Eudeba, Bs. As, 1998.
• Salomone, G. Z.: “El sujeto dividido y la responsabilidad”, en La transmisión de la ética. Clínica y deontología, Vol. I: Fundamentos, Letra viva, 2006.
• Ulloa, F.: “La ética del analista ante lo siniestro”, en Territorios, número 2, MSSM, Bs. As., 1986.



NOTAS

Película:

Titulo Original:

Director:

Año:

Pais:

Otros comentarios del mismo autor: