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Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología

Psicología Ética y Derechos Humanos

Cat. I Fariña, Juan Jorge Michel

Docente ayudante: Ludueña, Federico

Comisión Nº 27

González Carolina Eva
L.U: 347513490
gonzalezcarolina4@hotmail.com

Fernández Mara Jimena
L.U: 339363610
marajfernandez@hotmail.com

Primer Cuatrimestre del 2010
RELATO DE LA PELÍCULA
Minority Report es una película de ciencia ficción dirigida por Steven Spielberg, basada en un breve relato de Philiph Dick, “El informe de la minoría”.
En el año 2054 el crimen ha sido erradicado en Washington, D.C. gracias al Departamento de Precrimen, encargado de anticipar y evitar los asesinatos. El futuro se puede predecir y los culpables son condenados antes de que cometan su delito. Así, los asesinatos dejan de cometerse, y ya no hay crímenes premeditados. El futuro es predicho por los “Pre-Cogs”, tres seres psíquicos que tienen visiones fragmentadas sobre los asesinatos que van a ocurrir. Es responsabilidad del detective John Anderson, descifrar estas visiones para poder evitar el crimen antes de que suceda. Destrozado por la trágica pérdida de su hijo, quien ha desaparecido, Anderson ha volcado toda su pasión en este sistema que podría evitar a miles de personas la tragedia por la que él ha pasado.
Próximamente se realizara una votación para darle carácter nacional al Sistema de Precrimen. Ante esto, el Departamento de Justicia envía un Investigador Federal, Danny Witwer, quien se encargará de verificar que el sistema funcione correctamente y no haya ninguna falla. En un recorrido por el lugar, entran al “Templo” donde están los Pre-cogs. Al salir todos, John se queda y se acerca a Agatha, la pre-cog mujer. Los pre-cogs solo ven el futuro, y no pueden comunicarse con los humanos por las condiciones en que los mantienen. Sin embargo, en este momento, Agatha salta del agua, y abraza a John y le dice: “Can you see?” “¿Puedes ver?”. En ese momento, ella está teniendo una visión de un viejo asesinato, ya evitado. John desconcertado por esto, va en busca del archivo donde está guardada esta antigua visión de Agatha, pero descubre que esta fue borrada. Avisa a su Jefe Lamar, que en varias sentencias previas falta el reporte de Agatha.
Al enterarse de esto, Lamar busca eliminar a John por estar a punto de descubrir la falla del sistema. Le tiende una trampa, y John recibe una sentencia previa. Él matará a Leo Crow en menos de 36 horas. John no comprende esto, no sabe quién es su supuesta víctima, y se pondrá en campaña para evitar su destino.
En un intento por escapar, se encuentra con Iris Hinema, quien desarrolló los precogs y diseño la interfaz del sistema de precrimen. De esta forma, se entera que existen reportes minoritarios, son aquellos que muestran una visión diferente de los hechos que ocurrirán. Estos reportes son destruidos porque el sistema no debe arrojar dudas, es necesario que las predicciones sean correctas e infalibles.
John intentará buscar su propio reporte minoritario. Las acciones que emprenderá para lograrlo lo llevarán a encontrarse con su supuesta víctima. Así, descubre que fue el supuesto criminal que secuestró a su hijo años atrás. Por lo que, John decide asesinar a Leo Crow, pero en el último instante desiste.
ANÁLISIS
En el siguiente trabajo, analizaremos la responsabilidad subjetiva en relación al personaje principal John Anderson. Siendo detective del Departamento de Precrimen debe lidiar con su propia sentencia previa. Los precognitivos visualizan que asesinará a un tal “Leo Crow”. En este punto, podemos preguntarnos si es posible tener responsabilidad tanto jurídica como subjetiva por un hecho que todavía no se cometió.
En primer lugar, debemos indicar aquellos elementos de necesidad y azar que rigen los sucesos ajenos a la voluntad humana. La necesidad establece conexiones entre causas y efectos, mientras que el azar desconecta tal relación, siendo imprevisible. Si bien no puede adjudicársele responsabilidad al sujeto en cuanto a necesidad y azar, ya que no es algo producido por él, estas no deben resultarle ajenas. Esto se debe a que el sujeto debe tomar responsabilidad en cuanto al modo en que se ubica y responde frente al campo de la determinación e indeterminación. En la historia se produce una paradoja, si los crímenes son evitados antes de ser cometidos y los delincuentes detenidos por adelantado ¿cómo podemos estar seguros de que el homicidio necesariamente ocurriría? Y de ser así, ¿hay responsabilidad cuando todo está determinado?
John intenta demostrar que no cometerá el crimen, y va en busca de su reporte minoritario. Al hacerlo determina su futuro y se dan las condiciones para que ejecute el asesinato. El orden de necesidad sigue rigiendo, ya que a pesar de los esfuerzos del detective por evitarlo, se produjo el efecto contrario, determinando la situación predicha. Hay algo que no se puede evitar, algo que necesariamente va a ocurrir. Por esta razón, cabe preguntarse si John es responsable del acto que cometerá, aunque estaba determinado a que fuera así. “Si Judas no hizo más que cumplir con las profecías, ¿Cuál fue su responsabilidad?” Esto dejaría por fuera al sujeto de la responsabilidad. Habría una desresponsabilizacion subjetiva. Pero no se puede relevar a un sujeto de su responsabilidad atribuyendo lo sucedido al azar y/o necesidad, cuando en realidad debe responder por su acción.
Lo mismo sucede si lo pensamos desde la responsabilidad jurídica, que se plantea en función de un sujeto autónomo, que tiene capacidad para decidir libre y voluntariamente . Para juzgar la responsabilidad jurídica debe tenerse en cuenta también la intención, que liga de modo directo la responsabilidad con la culpa. Esta intención es la que obliga a responder. A pesar de que el Departamento de Precrimen pueda evitar los asesinatos, la intención está, lo que bastaría para adjudicar responsabilidad frente al acto. Pero esta intención también estaría predeterminada, así como el acto que se va a cometer. En este caso, si la situación esta determinada “absolutamente”, justifica la acción cometida, quitándole responsabilidad penal al actor, considerándose que no tuvo libertad en la determinación del crimen. De ser así, no se podría responsabilizar a nadie sobre nada, ningún criminal seria imputable, ninguna sanción sería impartida, y menos sobre algo que aun no sucedió.
El personaje, en la búsqueda incesante por evitar su destino, se entera de la existencia de los reportes minoritarios, estos suelen ser destruidos porque discrepan con las predicciones de la mayoría. Para que Precrimen funcione, el sistema no debe arrojar dudas, debe sostenerse la idea de un destino inmutable. Sin embargo, los reportes minoritarios representan la posibilidad de modificar ese destino. “De vez en cuando, aquellos acusados de un precrimen podrían haber tenido un futuro alternativo.” Cuando todo indica que necesariamente algo va a ocurrir, los sujetos pueden hacer algo con el azar y cambiar el curso de los acontecimientos. Por lo que necesidad y azar no rigen todos los sucesos de la vida.
John se encuentra con su futura víctima, y descubre que fue el supuesto criminal que secuestró a su hijo años atrás. Por lo que, John decide asesinar a Leo Crow. Estaba a punto de disparar pero en el último instante desiste. Así, aparece algo del orden de lo imprevisible, algo que no fue dicho, que no se pudo predestinar, porque aconteció en ese momento. Esto imprevisible consistirá en el acto ético, y allí residirá la responsabilidad subjetiva de John. Esta supone sustraerse de la lógica del destino y/o de la mera casualidad, por lo que se ubica en la grieta entre necesidad y azar. La decisión de dejarlo con vida cambió el curso de la historia, al realizarse libre de necesidad, manifestando la emergencia de la singularidad que evidencia la incompletud del universo previo. El acto de John se torna de responsabilidad subjetiva, ya que refiere a una singularidad de un Sujeto en acto .
De esta forma, podemos indicar como se configura la responsabilidad subjetiva de John, desarrollando el circuito de los tres tiempos lógicos que organizan la situación. El primer tiempo de la responsabilidad corresponde al momento en que el sujeto lleva adelante sus acciones con determinados fines. En el caso de John, el tiempo 1 comprende el momento en que recibe su sentencia previa e intenta buscar su reporte minoritario para probar que no es culpable del precrimen, y poder cambiar su destino. En un segundo tiempo, John llega a la habitación donde se encuentra la persona que supuestamente iba a matar, Leo Crow. Esta situación interpela al sujeto, ya que el universo particular sostenido se resquebraja, provocando la aparición de una pregunta en relación a la posición del sujeto. Esto sucede ya que John descubre que Leo Crow fue quien secuestró a su hijo y lo hizo desaparecer. Dado el tiempo 2, se produce una retroacción que resignifica los elementos disonantes del tiempo 1 . Entonces al descubrir esto, John se da cuenta que los precognitivos tenían razón, que no había un reporte minoritario para él, una alternativa a un futuro diferente. En ese mismo instante se convenció de que iba a cometer el crimen. Sus acciones por evitar el precrimen son resignificadas, y se muestran como aquello que lo condujo a decidir efectivamente asesinar al hombre. Esta retroacción permite una respuesta para hacer frente a la interpelación. John podría haber asesinado al hombre, cumpliendo con su sentencia previa, sin embargo decide no hacerlo. Así se abre un tiempo 3, que implica la responsabilidad subjetiva, una toma de posición en relación a lo universal produciendo un acto singular. En este acto se produce un sujeto de deseo inconciente.
La responsabilidad subjetiva se configura a partir de la noción de sujeto del inconsciente, sujeto no autónomo que, por definición no es dueño de su voluntad y de su acción . La responsabilidad subjetiva interpela al sujeto más allá de las fronteras del yo. Lo confronta con aquello que le resulta ajeno a su voluntad, aquel propósito inconsciente que propició la acción. Lo que provoca que se realice un acto, son mociones, deseos inconscientes. Por lo tanto, el sujeto es responsable de su deseo.
Para ejemplificar este punto, tomaremos el cuento “El muro” de Jean-Paul Sartre. El relato se ubica en la España de la Guerra civil, un grupo de republicanos es tomado prisionero por los falangistas y deberán esperan a la mañana siguiente para ser fusilados. Llega la mañana, y uno de los prisioneros, Ibbieta, es interrogado, y le piden que denuncie al líder anarquista, Ramón Gris. Le ofrecen la vida a cambio de declarar. Ibbieta sabiendo que iba a morir, reta al azar y dice que se escondía en el cementerio, sabiendo que Gris se encontraba en la casa del primo. Los falangistas van al cementerio y efectivamente encuentran allí a Gris y lo matan. A Ibbieta se le perdona la vida y es interpelado por este segundo tiempo, donde se entera que Gris ha muerto. Así, se resignifica el tiempo 1, que corresponde al momento en que Ibbieta dice que Gris estaba en el cementerio. De esta forma, se abre la pregunta por la responsabilidad de Ibbieta sobre la muerte de Gris, y para esto se buscará el deseo inconsciente subyacente. De las posibilidades que se le presentaban, Ibbieta eligió burlarse de los falangistas, decidió mentir y dar el supuesto paradero de Gris, y al hacerlo ganó un poco de tiempo. De esto el personaje es responsable, de su deseo de seguir viviendo, al menos el tiempo que tardaran los falangistas en ir y volver del cementerio verificando que Gris no se encontraba allí. El sujeto es responsable de la puesta en acto de su deseo . No es culpable por la muerte de Gris, pero si es responsable por abrir la boca, aun en la ignorancia. Eligió el cementerio para Gris y no para él.
Podemos hipotetizar que John en su acto singular revela un deseo inconsciente, del cual es responsable por su puesta en acto. John perdió a su hijo, desapareció hace 6 años atrás y nada más se supo acerca de su vida. En lugar del trabajo de duelo, John se obsesiona con su trabajo, tratando de erradicar los asesinatos por completo, capturando a los sujetos antes de que comentan el crimen. Lo que resulta una obvia fórmula reparatoria de su propia negligencia en la desaparición del hijo . Sin embargo, esta causa maniaca no lo sustrae de la angustia, sino que lo sume cada vez más en ella. El personaje queda preso de la repetición, evocando perpetuamente a su mujer y su hijo perdido. Durante el día, bajo el vértigo de la adrenalina y durante la noche bajo los sedantes y drogas pesadas. De esta forma, cuando todo ya estaba decidido, y estaba a punto de disparar, su deseo se hizo presente, produciendo el acto singular. El sujeto decidió ir en busca de un destino diferente, poniendo fin a la serie de repeticiones, siguiendo el mandato de su deseo, recuperar a su familia y a su hijo. No haber asesinado al hombre responde a su deseo inconsciente.



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