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Segundo Parcial Psicología Ética y Derechos Humanos

Cátedra: Michel Fariña

Alumna: Bargiela Noelia

D.N.I.: 31.704 043

L.U.: 3170407430

Comisión: 8

Profesor: Noailles Uriburu, Gervasio / López, Giselle Andrea

El film que me ha sido asignado a fin de cumplir con el objetivo de esta segunda instancia de evaluación de la materia es Minority report. El mismo relata la historia de un matrimonio Lara y John Anderton quienes sufren en carne propia la desaparición de su único hijo Sean. El hecho tiene lugar en una piscina pública donde John se encontraba junto a su hijo, en un instante de distracción, el niño desaparece y jamás vuelven a tener noticias de su paradero. A raíz de este hecho, y ante la imposibilidad de elaborar la pérdida de su hijo, el matrimonio decide separarse. Lara se aísla en una casa de campo y John, en el intento de que un hecho como el del hijo no volviera a tener lugar, decide participar como detective al mando de un proyecto en el cual mediante el accionar anticipatorio la policía consigue evitar los crímenes antes de ser cometidos. Los criminales son detenidos por sentencia previa, antes de que el crimen se consume, gracias a las visiones proporcionadas por los precognitivos. El film esta contextualizado en el año 2054, el proyecto de precrimen es un éxito, lleva 6 años en marcha durante los cuales no se ha cometido un solo crimen. Todo se desarrolla felizmente hasta que es el protagonista el que debe lidiar con su propia sentencia previa. Piensa que le han tendido una trampa porque el no tiene intención de matar a nadie y ni siquiera conoce a la victima en cuestión. En el intento de revertir el curso del destino consigue averiguar que hay ocasiones en que los precognitivos discrepan, que hay un dictamen en minoría por el cual el potencial criminal tendría posibilidad de un futuro alternativo. Descubre que no hay minority report en su caso, pero así todo consigue romper con la lógica de lo predecible, hace uso de su posibilidad de elección y decide no matar a quien se presentaba como el asesino de su hijo. Así abre la puerta a lo impredecible, el supuesto asesino confiesa que le han hecho fingir que él ha sido responsable del hecho. Gracias a esta confesión John consigue comprender la inutilidad de este sistema de justicia y finalmente desbaratar esta maquinaria de poder con lógica totalitaria que se apropiaba de la libertad de acción que pertenece a los sujetos.
Hasta aquí, un breve resumen de los acontecimientos que tuvieron lugar en Minority report.
El comentario del film en cuestión esta a cargo de Michel Fariña quien comunica que todo el film vale en relación a la decisión del sujeto de la responsabilidad subjetiva. Es John Anderton, el protagonista del film, quien con su decisión de desistir de la acción de cometer el crimen; logra romper con el orden de necesidad que se le imponía como irreversible y abrirse paso a lo imprevisible. La hipótesis que M. Fariña propone es que gracias a su decisión John recibe de su victima una revelación y esas palabras que no podían preverse y allí acontecen le permiten poner fin a la serie de repeticiones de toda su existencia. De este modo, logra librarse de la venganza maníaca que lo había llevado a formar parte del proyecto de precrimen, en un intento de reparar su propia negligencia en relación a la desaparición del hijo, y así inscribirse como sujeto de la responsabilidad subjetiva en busca de un destino diferente teniendo como causa un nuevo hijo junto a su esposa Lara.
En relación a lo desarrollado hasta el momento podría pensarse en el circuito de responsabilidad que organiza la situación. Sería útil, dada la lógica de retroacción que conlleva el circuito, situar en principio el tiempo dos, que interpela al sujeto resignificando y fundando el tiempo uno; poniendo en marcha el mismo. En este caso, la situación que interpela al sujeto tiene lugar en la escena en que el protagonista se encuentra con el asesino de su hijo, allí John se enfrenta a su posibilidad de elección. Cuando todo indicaba que no tenia alternativa de futuro y que mataría a la victima, experimenta en carne propia que la decisión estaba en sus manos. Allí donde surge la pregunta ¿Qué hacer? , el sujeto se enfrenta a la posibilidad de cuestionar el orden dado. El experimentar esta libertad de acción lo toca en primera persona, lo obliga a responder haciendo un juicio crítico de su accionar en un tiempo uno, en el que él mismo al formar parte del sistema de justicia de precrimen, arrebataba la posibilidad de elección del supuesto criminal que arrestaba impidiéndole construir un futuro alternativo. John había decidido formar parte del proyecto a fin de evitar que un incidente como el del hijo volviera a tener lugar. Detrás de este deseo de justicia se escondía su imposibilidad de elaborar la pérdida de su hijo y asumir su cuota de responsabilidad en el hecho. De algún modo, tal como arrebataron el futuro de su hijo y el suyo propio, él se apropiaba de la posibilidad de futuro de los sujetos que arrestaba. John no tenía intención de hacerlo pero lo hizo, se sabe responsable y se ve obligado a dar una respuesta. Asume la responsabilidad subjetiva de esta situación de la cual se sabe culpable y responde con la decisión de no matar al supuesto asesino de su hijo. Con esta decisión se funda el tiempo tres del circuito de la responsabilidad, John Anderton se inscribe como sujeto de la responsabilidad subjetiva. Su decisión conlleva una reestructuración subjetiva que pone fin a la lógica de lo predecible que lo gobernaba hasta el momento. Abre las puertas de lo impredecible construyendo un destino diferente.
Entre los elementos de necesidad y azar presentes en la situación es que nace este sujeto de la responsabilidad subjetiva. John Anderton estaba predestinado a matar a su victima, así lo habían anticipado los precognitivos que nunca fallaban y así lo había pensado él mismo a lo largo de toda su vida. Frente a este orden de necesidad que se le imponía intenta apelar al azar en busca de su dictamen en minoría. Allí donde los precognitivos discrepaban es donde tenía esperanza de un futuro alternativo. No existía tal informe en este caso y cuando todo parecía estar dicho, surge la decisión de alguien que consigue inscribirse como sujeto en el acto mismo de lo que decide.
Este sujeto naciente, que ha podido responsabilizarse respecto de aquello que desconocía de sí mismo y hacer algo singular con ello, fundando una dimensión ética; es muy diferente de aquel que juzga la justicia respecto de sus acciones voluntarias llevadas a cabo como sujeto autónomo. En el film, John Anderton, asume la responsabilidad subjetiva de haber formado parte de un sistema de justicia que se apropiaba de la libertad de acción de los sujetos, pero la justicia no le atribuye responsabilidad jurídica y por ende no lo condena por ello. Esto es debido a que en el marco legal la responsabilidad recae sobre quien ha tenido voluntad de llevar a cabo la acción que se le imputa. Dado que la acción del protagonista ha sido involuntaria, jurídicamente no se lo inculpa por ello.
Para finalizar, podría decirse, que el interés de poner en relación el personaje de este caso presentado por el film, con el de Ibbieta del cuento “El muro” de Jean Paul Sartre, reside en el hecho de analizar la responsabilidad del sujeto en acto que hace a su singularidad. La importancia que adquiere para el sujeto la posición que ocupe respecto de lo que le sucede. Esto permite abrir el análisis en su dimensión ética, abandonando el terreno moral respecto de lo que es o no condenable jurídicamente. Tanto John como Ibbieta, se ven interpelados a responder por una situación que los toca de cerca, que toca lo real de su deseo, que los confronta con ese saber no sabido por ellos mismos que hace a su singularidad como sujeto y los hace responsables.
El sujeto es responsable de la puesta en acto de su deseo. Es decir, Ibbieta es responsable de haber hablado aún en su ignorancia, de haber hecho un chiste para burlarse de los falangistas, de haber deseado vivir y de que finalmente maten a su amigo; tal como John es responsable de los encierros llevados a cabo en nombre de la justicia en su imposibilidad de asumir su cuota de responsabilidad en relación a la desaparición de su hijo. Independientemente de la intención consciente que cada uno tenía en su accionar en un tiempo uno del circuito de la responsabilidad subjetiva, la razón que los ha llevado a actuar de ese modo tiene su verdad en el deseo. Ambos acceden a esta verdad mediante una situación que los interpela en su posición como sujetos deseantes, que los obliga a hacer un juicio critico sobre su accionar y dar una respuesta. En el caso de Ibbieta, el encuentro con el panadero que le informa que Gris estaba en el cementerio. Y en el caso de John, el encuentro con el asesino de su hijo. Lo importante es como cada uno puede posicionarse frente a esta situación que los interpela. En minority report observamos que John logra acceder a la categoría de sujeto asumiendo su responsabilidad. En el caso de Ibbieta, su frase admirativa, ¡en el cementerio! entre la risa y el llanto, deja entrever que el sujeto sabe que lo que ha sucedido le concierne, pero queda abierto el interrogante de si finalmente podrá hacerse responsable.

Bibliografía:

 Calligaris, C.: La seducción totalitaria. En Psyché, 1987.

 D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

 Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

 Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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