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por 

López Díaz, Ma. Gimena – Comisión 1
Segundo parcial

Y John Anderton,
que pasó años en la ceguera de los ojos abiertos,
se ha operado de la vista.
Michel Fariña, J. J.

Corre el año 2054 y el Departamento de Precrimen ha logrado eliminar los asesinatos en la ciudad de Washington. Novedoso sistema en el que tres precognitivos visualizan asesinatos antes de que sucedan, el detective John Anderton organiza los datos obtenidos y junto con un grupo de policías interviene en la escena para evitar que el crimen sea consumado. El futuro perpetrador de un crimen que aún no ha sucedido queda arrestado y encerrado en una cápsula, literalmente detenido en tiempo y espacio.
Podríamos plantear una principal objeción a las bases de este modelo, ¿cómo estar totalmente seguros de que el crimen efectivamente acontecería de no mediar el Departamento de Precrimen? De las visiones de los precognitivos nadie duda, si ellos lo predicen, entonces sucederá. Sus visiones tienen impreso el carácter de necesidad, en tanto destino inflexible, no cabe la pregunta acerca de la posibilidad de que algo del orden del azar intervenga y los supuestos asesinatos, quizás, cambiaran su rumbo. Pero, tal como lo expresa Fariña , “el pragmatismo, se sabe, no escucha más razones que las de la eficiencia.” Es evidente que la ciudad se ha vuelto más segura, entonces ¿con qué necesidad ir más allá de los hechos e interrogarse si puede existir la casualidad de que el crimen no acontezca? No hay lugar para la duda, es metafísica pura y el sistema no presenta fallas, plantea John Anderton. Él mismo se ha unido al Departamento de Precrimen porque cree que es la forma más efectiva de garantizarles seguridad a los ciudadanos. De hecho, está convencido de que si Precrimen hubiera existido hace seis años su hijo no hubiera desaparecido trágicamente. El pequeño Sean desapareció tras un descuido de su padre, no está muerto, no está vivo, simplemente no está. Este hecho ha llevado a que John quede solo ante el abandono de su mujer, incursione en las drogas y se vea constantemente obsesionado, inmerso y atascado en recuerdos de su familia; y tal vez sea el principal motivo por el cual ingresó al Departamento de Precrimen.
Tomando dicha acción, el ingreso de John a Precrimen, como Tiempo 1 se podría plantear que fue emprendida con determinados fines, tales como formar parte y contribuir con un sistema que garantice la seguridad de las personas, que prevea y evite posibles crímenes. Esta acción se emprende en concordancia con un discurso del sujeto que se encuentra determinado por el universo en que se halla inmerso, planteado como la totalidad de los enunciados y conductas que puede llevar a cabo un sujeto. John, luego de la desaparición de su hijo se ve envuelto en una ardua e incansable búsqueda de justicia y es en este momento, y en relación con sus objetivos, que se incorpora al Departamento. Cabría plantear entonces que emprende dicha acción, a la que llamaré VER (SEE) EL FUTURO, para colaborar en la prevención de que se produzcan futuros crímenes.
En un Tiempo 2, la escena en la casa de campo de su mujer Lara, la precognitiva Agatha pronuncia un discurso frente al matrimonio en el que les relata cronológicamente lo que podría ser el futuro de su hijo, pero culmina diciéndoles que Sean “sólo tiene seis años”.“Había tanto amor en esa casa”. “¿No lo puedes ver?”. John rompe en un llanto desconsolado y preso de la angustia expresa cuánto desea encontrar a su hijo.
En el Tiempo 2, al que llamaré ¿CAN´T YOU SEE?, el sujeto se ve interpelado, dándose cuenta de que la acción emprendida en el Tiempo 1 fue más allá o más acá de lo esperado, no agotándose en su fin. John es obligado a volver sobre la acción de haberse incorporado a Precrimen para ver el futuro y prevenir crímenes. Se encontraba cómodo siguiendo aquella rutina determinada por el sistema del que decidió formar parte, obtenía cierta satisfacción en dormir en los signos del guión ajeno, en otras palabras, sentía la calma de no tener que ser el gestor de su propia existencia, los precognitivos decidían cuales serían sus pasos siguientes. Pero el universo de Precrimen, pensado desde la lógica del no-todo, demuestra su incompletud en la grieta que deja planteada la escena antes mencionada: Agatha, la mejor dotada de los tres precog podría detallarles el futuro completo de su hijo o afirmarles que él efectivamente ha muerto, pero no lo hace, no predice el futuro en este caso, Sean “sólo tiene seis años”. Se produce en John un cortocircuito que manifiesta el quiebre del universo particular que guiaba sus acciones -ya no es posible ver todo el futuro- e introduce la posibilidad de interrogarse sobre su posición al comienzo. “Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre la incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían” dirá Gabriela Salomone , quien también plantea que se debe hallar la ligadura, el lazo asociativo, entre Tiempo 1 y 2 mediante una hipótesis clínica.
La hipótesis clínica explicará el movimiento en que el Tiempo 2 resignifica al Tiempo 1, nos permitirá interrogar si en las acciones emprendidas por el sujeto hay responsabilidad subjetiva. Para indagar acerca de ésta, primero habría que plantearse si se pueden ubicar, en la situación elegida de la película, elementos de necesidad y azar. Si tomamos a la necesidad como aquello que va a ocurrir inexorablemente, como el destino inflexible que nos espera y al azar como las casualidades que se presentan, los accidentes, la suerte, podemos decir que en la muerte del hijo de John se juegan elementos de ambas características. La muerte es algo inexorable, de lo que todos vamos a ser víctimas en algún momento, pero el hecho de que el hijo de John haya sido secuestrado y/o asesinado –desaparecido- aquel día en la pileta entre otros tantos niños, eso es producto del azar. John, en este caso, no es responsable del azar ni de la necesidad, pero sí de lo que hace con ellos. En la grieta entre necesidad y azar hay que indagar acerca de si es posible o no atribuir responsabilidad subjetiva a un sujeto. Para eso recurrimos a la hipótesis clínica antes mencionada, la cual explicará la resignificación del Tiempo 1 a partir del Tiempo 2 y nos informará acerca de una posible respuesta del sujeto que demuestre un cambio de posición frente a las circunstancias, la inauguración de un potencial Tiempo 3, el de la responsabilidad.
La hipótesis clínica dará cuenta de la posición del sujeto frente a su deseo, deseo inconciente que imprime la falla en el circuito, que no se deja atrapar por significantes. Arriesgándome a esbozar una posible hipótesis clínica en base a las acciones del personaje seleccionadas de la película, podría decir que en John se juegan elementos relacionados con significante ver (see). El protagonista emprende una acción en 1 que implica ver el futuro de otras personas para evitar sus crímenes, pero se encuentra interpelado en un Tiempo 2, en que el discurso incompleto de Agatha acerca de su hijo lo obliga a preguntarse si realmente es posible ver todo lo que sucederá en el futuro. Se encuentra entre la posibilidad de ver (see) el futuro y de no poder ver el futuro de su hijo o que no haya un futuro para/con su hijo (¿Can´t you see?). A mi entender, John es responsable de su deseo de emprender un futuro propio, más allá del hijo que ha perdido.
“No hay deseo sin culpa” , expresa Oscar D’Amore. Algo de este deseo aparecerá en el registro de la conciencia como culpa, en el caso de John, culpa por la desaparición de su hijo ante sus propios ojos. De allí la angustia ante la posibilidad de un futuro vacío para Sean en el discurso de Agatha, la voz más autorizada en cuestión de visiones. La culpa tiene una doble función. Por un lado vela, oculta y lleva a que el sujeto crea que allí termina, que lo que dice concientemente, lo que verbaliza, es lo que realmente le da culpa, pero por otro lado, devela que hay más allá un sentimiento de culpa por haber cedido ante el deseo, deseo en este caso de emprender un futuro, aunque más no sea en el hecho de intervenir en el futuro de otros.
La culpa nos pone sobre la pista del eje Universal-Particular del sujeto, nos hace pensarlo como una singularidad en situación desbordando el universo inicial. Esto planteado como un potencial Tiempo 3, el cual me arriesgo a pensar como el hecho de que John haya reanudado su vida, volviendo a vivir con su mujer y engendrando un hijo. Este tiempo, por estar fundado en la responsabilidad subjetiva, inscribiría un efecto-sujeto en acto. El sentimiento de culpa antes mencionado se diluye en el efecto sujeto y es una respuesta de dimensión ética. En palabras precisas de Oscar D’Amore, “la responsabilidad subjetiva es esa relación ética del sujeto al deseo” .



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