por 

Universidad de Buenos Aires
Facultad de Psicología

Ética y Derechos Humanos
Cátedra I – Fariña
Parcial Domiciliario
“Seven”

Profesora: Ana Clara Corinaldesi.

Alumnas: Yasmín López. L.u.: 331924250
Noelia Mingione. L.u.: 334660710

Comisión: 04.

Curso de Verano 2011.

Seven:
La responsabilidad frente a los avatares de la vida.

En el presente trabajo intentaremos señalar aquellos puntos que encontramos en relación entre la película de David Fincher: “Seven” y cuestiones sobre los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad subjetiva, culpa, azar, necesidad, entre otras categorías vistas en la materia.
Este film relata la historia de El teniente Somerset (Morgan Freeman), quien está a punto de jubilarse y ser reemplazado por el ambicioso y brillante detective David Mills (Brad Pitt). Ambos tendrán que colaborar en la resolución de una serie de asesinatos cometidos por un psicópata que toma como base la relación de los siete pecados capitales. Los cuerpos de las víctimas, sobre los que el asesino se ensaña de manera impúdica, se convertirán para los policías en un enigma que les obligará a viajar al horror y la barbarie más absoluta.
Para comenzar, nuestro recorte estará enfocado sobre el teniente Somerset, quien como habíamos mencionado anteriormente estaba a punto de jubilarse. Por este motivo no quería tomar el caso, ya que a partir del segundo asesinato se da cuenta que los mismos se relacionan con los siete pecados capitales, con lo cual se iban a presentar una serie continuada de homicidios. Durante una charla respecto de la investigación, en casa de Mills, podemos visualizar que, el teniente aún teniendo en cuenta la idea de jubilarse, le comenta a su compañero que: “El secreto es encontrar un objeto, en el detalle y concentrarse en él hasta agotar la posibilidad”.
Analizando el circuito de la responsabilidad, en este film ubicamos como tiempo 1 el acto conciente y voluntario de enunciar dicha frase, en tanto entendemos que aquí se “realiza una acción determinada en concordancia con el universo de discurso en que el sujeto se halla inmerso y que, se supone, se agota en los fines para los que fue realizada” , aquí el fin radica en encontrar las pruebas suficientes para atrapar al asesino y de ese modo, poder esclarecer el caso.
Ahora bien, en el recorrido del circuito encontramos otra charla entre ambos detectives, donde Mills en función del desinterés mostrado por Somerset, ante el esclarecimiento del caso, le plantea de modo exclamativo: “Deberías escuchar lo que dices. Dices que el problema es que a nadie le importa nada. Tú no estás renunciando porque crees en esas cosas que dices. Quieres creer en ellas porque estás renunciando”.
Es a partir de esta exclamación que podemos ubicar el tiempo 2, en tanto vemos la interpelación que ocurre en Somerset, al quedarse reflexivo ante la misma. En este sentido, podemos pensar que “La interpelación subjetiva es la puesta en marcha del circuito. Luego la culpa ob-liga a una respuesta ad hoc a la interpelación; es decir, dado el tiempo 2 que es el tiempo de la interpelación en el circuito, se funda en su resignificación el tiempo 1, facilita una respuesta que aunque no es considerada todavía tiempo 3 responde a la interpelación”. Teniendo en cuenta este recorrido, encontramos que la respuesta de Somerset frente a su interpelación es: “Seguir con el caso hasta que se resuelva”, es decir, que tal resignificación retorna sobre aquel acto que ubicábamos en el tiempo 1.
En este movimiento retroactivo, desde el tiempo 2 hacia el tiempo 1, es que presentaremos nuestra hipótesis clínica, aquella que implica una resignificación que dará cuenta de una respuesta del sujeto que advierta un cambio de posición frente a sus circunstancias. En la respuesta del teniente visualizamos un cambio de posición frente a su interpelación respecto del por qué de investigar, del por qué de jubilarse, es decir, ¿qué es aquello que lo moviliza a seguir o no adelante con su profesión? Es en esta situación en la que encontramos al sujeto interpelándose.
Vemos también que la frase citada anteriormente hace referencia a una responsabilidad moral, entendida en otros términos como responsabilidad jurídica, aquella de la que el sujeto es capaz de hacerse responsable por sus acciones, elecciones y decisiones. La misma es producto de la culpa como una de las respuestas no diferenciadas del yo a la interpelación, necesaria para abrir la potencialidad de un tiempo 3, el de la responsabilidad subjetiva. Este tiempo es aquel que funda al sujeto que enfrenta su existencia, es un sujeto en acto. Por lo tanto, “responsable es aquel del que se espera una respuesta, que suponga un cambio de posición del sujeto frente a sus circunstancias”.
Con respecto a este tiempo, podemos considerar que en Somerset podría hacerse presente la responsabilidad subjetiva, en función de la enunciación final hacia su jefe sobre el asesinato de la mujer de Mills. A partir de la pregunta de su jefe en dónde te encontrarás, el detective responde: “estaré por aquí, ya que Mills decía que el mundo es un buen lugar por el que vale la pena luchar; no creo en lo primero pero sí en lo segundo”.
Es en esta afirmación donde podríamos encontrar la responsabilidad subjetiva, en tanto da cuenta de una respuesta del sujeto frente a su deseo. En este sentido, Oscar D’Amore postula que no hay responsabilidad subjetiva sin culpa. La misma hace referencia al deber responder, esto significa que pone en cuestión al sujeto. Por otra parte, la responsabilidad subjetiva “confronta al sujeto con aquello que perteneciéndole le es ajeno, con lo cual aquí el sujeto es siempre imputable en términos éticos, en tanto sus motivos de acción lo responsabilizan”.

Ahora bien, dicha responsabilidad subjetiva se instala en la grieta entre necesidad y azar, como campos de determinación, que se hacen presentes en el recorrido desde el tiempo 1 hacia el tiempo 2. La necesidad, como aquel acto que posee una relación causa-efecto, lo cual puede ubicarse en el sujeto de la voluntad. Pero también, tenemos el azar, como una desconexión de la relación causa-efecto en función de la ruptura, producto de aquel sujeto que se interpela. Con respecto a dichos campos, podría pensarse que Somerset ha podido confrontarse a ellos afrontando lo inexorable de su destino (jubilarse) y al mismo tiempo, el carácter fortuito de la situación (caso sobre los siete pecados capitales).
Para continuar, contextualizaremos en el film las tres categorías planteadas por Fariña. Retomando el tiempo 2 encontramos que “el universo particular soportado en las certidumbres yoicas se resquebraja posibilitando la emergencia de una pregunta sobre la posición que el sujeto tenía al comienzo del mismo” , es decir, el momento de la interpelación. “Momento propicio para la emergencia de una singularidad que, en consonancia con lo universal, demuestre una incompletud del universo previo junto con la caída de los ideales que allí lo sostenían”. Para ello será necesario el advenimiento de un tercer tiempo que dé cuenta de la responsabilidad subjetiva, en donde el sujeto se posicione ante lo universal realizando una acción que inaugure un sujeto de deseo.
En este sentido, “la responsabilidad la referimos a la singularidad de un Sujeto en acto”. Es decir que, cuando un potencial de singularidad entra en juego, hace desfallecer los límites del universo precedente. Es en este horizonte en quiebra donde se reconoce la dimensión ética. De este modo, podemos definir al acto ético como “la realización singular de lo universal, soportado por un particular.”

En conclusión, pudimos hacer un recorrido sobre los tiempos lógicos del circuito de la responsabilidad, ya que ubicamos la presencia de la interpelación en el tiempo 2 que resignificó el primer tiempo de la acción consciente y voluntaria.
Sin embargo, allí no pudimos encontrar con exactitud el advenimiento de un tercer tiempo, el de la responsabilidad subjetiva, ya que nos interrogamos si la responsabilidad, puesta en juego frente a la interpelación en el teniente Somerset, es subjetiva o, si en realidad, sólo es de carácter jurídica.

Bibliografía

-  D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

-  Domínguez, M. E.: Los carriles de la responsabilidad: el circuito de un análisis. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

-  Mosca, J. C. (1998). Responsabilidad, otro nombre del sujeto. En Ética: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires.

-  Salomone, G. Z.: El sujeto autónomo y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.

-  Salomone, G. Z.: El sujeto dividido y la responsabilidad. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.



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